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martes, 2 de junio de 2009

notas sueltas [ 7 ] / libro sobre periodismo literario, los cambios en la industria editorial y los problemas de la crítica amiguista



A través de un comunicado de prensa de la filial colombiana de Santillana me enteré hace unas semanas de que Aguilar acaba de sacar en Colombia una reedición de Los periodistas literarios o el arte del reportaje personal, una antología con selección y prólogo de Norman Sims que El Áncora editores había publicado hacia 2000 y que desde hacía un tiempo estaba descatalogada. La selección de textos es bastante buena y permite aproximarse al periodismo literario a través de algunas de las figuras más representativas de este movimiento.





Después de haber publicado recientemente dos libros de Gay Talese, Aguilar se anota otro hit con esta nueva edición de Los periodistas literarios o el arte del reportaje personal en lo que parece ser un intento por dar cuenta de la manera como distintos autores estadounidenses han explorado la relación entre el periodismo y la literatura.


***


Aprovechando que coincidiremos en Madrid durante la Feria del Libro, con Pablo Odell les hemos propuesto a Manuel Gil y a Francisco Javier Jiménez sostener una conversación a propósito de los cambios que está sufriendo actualmente el sector editorial español. Concertada esta cita, ayer decidí releer El nuevo paradigma del sector del libro para hacer un repaso de los planteamientos que ManuelFrancisco Javier hacen en este libro escrito a cuatro manos y que aporta diversos elementos para comprender la evolución del sector editorial español, su estado actual y las tendencias y los fenómenos que están teniendo lugar en él.


La riqueza de El nuevo paradigma del sector del libro a la hora de dar cuenta del pasado reciente y del presente de la edición en España se deriva tanto de la experiencia transversal de ManuelFrancisco Javier en distintas instancias de la cadena de producción editorial, como del manejo por parte de éstos de una perspectiva sociológica amplia que se nutre de los planteamientos de investigadores como Zygmunt Bauman, Gilles Lipovetsky, André Schiffrin, Gilles Colleu y Joaquín Rodríguez.


Para quienes aún no han leído El nuevo paradigma del sector del libro, reproduzco a manera de abrebocas el siguiente fragmento de su introducción:


'El objeto de este estudio no es el libro, su definición o el diagnóstico de sus constantes vitales, sino el mercado del libro español. La doble condición que ostenta el libro, en tanto que valor cultural y objeto de consumo, por un lado enriquece y por otro dificulta su tratamiento y análisis. Los autores de este estudio, no obstante, somos de la creencia del valor insustituible del libro-cultura, pero no renunciamos a abordar el análisis de ciertas perspectivas del mercado editorial contando con esa otra dimensión insoslayable del libro-producto o libro-mercancía'.


A quienes estén interesados en profundizar en el tema, además de leer este estudio les recomiendo seguir el blog Paradigma libro.


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Y para terminar, una historia sobre comentarios amiguistas que tiene varios episodios y que desde hace varios días me da vueltas en la cabeza:


1. Adriana Cantor escribe un libro de relatos llamado La dosis mortal y lo autopublica en Colombia.


2. una reconocida revista cultural llamada Número publica una elogiosa reseña de La dosis mortal.


3. una revista sobre temas culturales que se llama Arcadia también publica un comentario elogioso de La dosis mortal que ha escrito su directora.


4. Camilo Jiménez publica en el ojo en la paja una reseña en la que es bastante crítico con el libro y con la manera como procedió la autora al publicarlo.


5. en los comentarios de la entrada se arma una discusión interesante sobre toda esta historia, que se calienta cuando el autor del comentario publicado en Número reconoce que el libro de Adriana Cantor no es ninguna maravilla y que lo que él escribió no es 'un ejercicio crítico sobre una obra literaria en rigor. Tampoco es propaganda. Es un comentario cándido de alguien que conoce a la autora y que saluda de modo afectuoso su esfuerzo creativo'.




De la reseña de Camilo y de la discusión que ésta desencadenó saco varias conclusiones sobre las que quisiera llamar la atención:


1. el "error" de Adriana Cantor no consiste en autopublicar La dosis mortal, sino en no haber sometido su trabajo al escrutinio de un editor profesional que la orientara en el tratamiento de ciertos aspectos tanto argumentales como técnicos de sus relatos y en la selección de los textos que componen el libro.


2. no siempre los editores asumen el rol que menciona Camilo de sugerirles a los autores formas de resolver los problemas argumentales y técnicos de los manuscritos que someten a su consideración. Los editores muchas veces rechazan o aceptan los manuscritos que reciben una vez los han leído pero no les ofrecen a los autores un feedback con respecto a su trabajo.


3. la publicación de un comentario elogioso sobre un libro en un medio de comunicación le quita credibilidad tanto a quien lo escribe como al medio en el que aparece cuando el único criterio tenido en cuenta para publicar el comentario es el afecto que se le tiene al autor del libro y no se toma en consideración la calidad literaria de éste.


Con esta entrada vuelvo sobre la pregunta que me hice hace unos meses después de leer un texto de Margarita Valencia: ¿en nuestro medio cuáles son el lugar y el status de la crítica?


martes, 12 de mayo de 2009

conversación con pablo arrieta y javier celaya sobre contenidos digitales e industria editorial

Al final del eForo Publidisa 2009 —sobre el que ayer hice algunas anotaciones—, junto con el equipo de Tökland tuvimos la oportunidad de proponerles a Pablo Arrieta y a Javier Celaya sostener una conversación sobre algunos de los temas que se tocaron en el evento. La dinámica consistió en ponerles sobre la mesa a Pablo y a Javier un par de temas que sirvieron como punto de partida para el desarrollo de esta breve pero jugosa conversación: la actitud de la industria editorial española frente a los contenidos digitales, los retos y las oportunidades a los que ésta debe enfrentarse en estos tiempos de transformaciones y de crisis financiera, los cambios de hábitos de las audiencias y las diferencias que existen entre España, América Latina y los Estados Unidos en cuanto a la producción y al consumo de contenidos digitales.




Además de los planteamientos que hace cada uno, quizás lo más interesante de esta conversación sea la amplia gama de matices que se deriva del hecho de reunir en una mesa a dos expertos que están explorando una misma realidad en medios geográficos y culturales diferentes —Pablo en América Latina y Javier en España, ambos con intereses y vínculos profundos en el ámbito estadounidense— para que expongan, intercambien y confronten sus puntos de vista.


Hay varios planteamientos de la conversación sobre los que vale la pena llamar la atención:


- El paso de una negación importante de una realidad a una aceptación de ésta por parte la industria editorial española, que sugiere un cambio de actitud en ella.


- Las lecciones que puede sacar la industria editorial hispanohablante de otras crisis como la de 1929, que nos dejó los cómics.


- La transformación que sufrirá el sector del libro a raíz de la actual crisis financiera y la redistribución del peso tanto del papel como de lo digital.


- La manera como la emergencia de los contenidos digitales está modificando los hábitos de consumo de las audiencias.


- La utilidad que tiene en los Estados Unidos el espíritu emprendedor y proactivo en tiempos de crisis.


- El papel que juegan los distintos actores a la hora de generar reglas de juego en contraposición a la imposición de éstas por parte de alguno de ellos.






Sobre todos estos temas se seguirá discutiendo el lunes 18 y el martes 19 de mayo en la Feria del libro de Sevilla, durante las jornadas Los futuros del libro.



lunes, 27 de abril de 2009

sant jordi o día del libro 2009 [ 28 ] / balance

Pasado Sant Jordi, aprovecho para hacer un pequeño balance y algunas anotaciones.


Me alegra mucho haber recibido las recomendaciones de algunas de las personas del mundo del libro a las que más admiro y estimo, así como las de mi amigo Javier Moreno y las de El llegidor pecador. Además de los editores de algunas de mis editoriales favoritas —hay ausencias importantes como Jaume Vallcorba, Julián Viñuales y Manuel Borrás—, entre las 26 recomendaciones que publiqué están las de varios de los líderes de opinión más importantes del sector: Txetxu Barandiarán, Javier Celaya, Eva Orúe, Joaquín Rodríguez y Sergio Vila-Sanjuán.


Por experiencia sé que cuando se hacen este tipo de solicitudes que demandan tiempo para pensar y dar una respuesta uno puede darse por bien servido si le contesta la tercera parte de las personas contactadas. En este caso de las veintiocho a las que les escribí sólo tres dejaron de contestarme.


Lo que más me gustó de este ejercicio fue conocer y dar a conocer los intereses que como lectores tienen algunas personas que viven de, por y para los libros. Al fin y al cabo a la hora de escoger un libro para leer o para regalar nunca sobra recibir las recomendaciones de un experto. Otra cosa importante es que en las recomendaciones hay una cierta diversidad que sugiere que hay quien todavía se resiste a la homogeneización de la oferta y que da cuenta de la variedad de intereses existentes en nuestro medio —algo que no siempre se ve reflejado ni en las mesas de novedades, ni en las secciones de comentarios de libros ni en las ventas.


El caso de los editores me suscita una pregunta: ¿qué relación existe entre sus recomendaciones y el enfoque de las líneas y del catálogo de su editorial? Supongo que un editor no siempre puede publicar todo lo que quisiera y que las líneas y el catálogo de su editorial sólo cubren una parte de sus intereses.


Me llamó la atención que entre las recomendaciones aparecieran de manera recurrente algunos libros:


- Céline secreto, de Lucette Destouches y Véronique Robert (Veintisiete Letras)


- Adiós, Shanghai, de Angel Wagenstein (Libros del Asteroide)


- Me acuerdo, de Joe Brainard (Sexto Piso)


- La zona, de Serguei Dovlàtov (LaBreu edicions)


- Los viajes de Emily Nudd Mitchell (Demipage)





Bueno, y ahora los regalos: Ana me regaló Los relatos del padre Brown, de G. K. Chesterton, y yo le regalé a ella The Melancholy Death of Oyster Boy, de Tim Burton. Por otro lado, yo me regalé The Collected Stories, de Lorrie Moore —siguiendo la insistente recomendación de Javier Moreno—, y Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas.





La Vanguardia publicó al final de la tarde del 23 de abril un balance de los libros más vendidos durante ese día:


Ficción catalán


1. Els homes que no estimaven les dones, de Stieg Larsson (Columna)

2. El silenci, Gaspar Hernández (Destino)

3. L"últim home que parlava català, de Carles Casajuana (Planeta)

4. La noia que somiava un llumí i un bidó de gasolina, de Stieg Larsson (Columna)

5. La solitud dels nombres, de Paolo Giordano (Edicions 62)

6. L"any del senyor, de Eloi Vila (Alisis)

7. Barcino, de Maria Carme Roca (Columna)

8. Olor de colònia, de Sílvia Alcàntara (Editorial)

9. El nas de Mussolini, de Lluís Anton Baulenas (Proa)

10. El noi del pijama de ratlles, de John Boyne (Empuréis)


Ficción castellano


1. Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson (Destino)

2. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, de Stieg Larsson (Destino)

3. La soledad de los números primos, de Paolo Giordano (Salamandra)

4. La mujer de verde, de Almandur Indridason (RBA)

5. El secreto, de Rhonda Byrne (Urano)

6. El fuego, de Katherine Neville (Plaza & Jané)

7. Gomorra, de Federico Moccia, (Planeta) ¿WTF?

8. Tokio Blues, de Haruki Murakami (Tusquets)


No ficción catalán


1. Crònica de la independència, de Patricia Gabancho (Columna)

2. El món sobre rodes, de Albert Casals (Edicions 62)

3. No m"ho crec!, de Joan Majó (La Magrana)

4. La festa dels sentits, de Sebastià Serrano (Arta Llibres)

5. Perquè som com som, de Eduard Punset (Destino)


No ficción castellano


1. Anatomía de un instante, de Javier Cercas (Mondadori)

2. La crisis ninja, de Leopoldo Abadía (Espasa)

3. Todos mis hermanos de, Manel Estiarte (Plataforma)

4. Barcelona negra, de Rafael Jiménez (Planeta)

5. El factor humano, de John Carlin (La Campana)


Mediáticos


1. Cracòvia, (Columna)

2. Pep Guardiola, de Jaume Collell (Columna)

3. La pilota no entra per atzar, de Ferran Soriano (Ara Llibres)


***


Gracias por sus recomendaciones —en orden de aparición— a Diego Moreno, a Marian Montesdeoca, a Sergio Vila-Sanjuán, a Julián Rodríguez, a María Moreno, a Eva Orúe, a Patricia Escalona, a Javier Moreno, a Enrique Redel, a Àngels Balaguer, a Jorge Herralde, a Luis Solano, a Elisenda Julibert, a José Pons Bertran, a David Villanueva, a Javier Celaya, a Damià Gallardo, a Miquel Adam, a Txetxu Barandiarán, a Jordi Nadal, a Joaquín Rodríguez, a Valeria Bergalli, a Santiago Tobón, a Manuel Ortuño, a El llegidor pecador y a Carola Moreno.


Y para terminar, un agradecimiento especial también para Paula Canal, de Anagrama; Núria Cots, de Libros del Asteroide; y Carol París, de Melusina.

martes, 31 de marzo de 2009

una visión pintoresca de la situación actual del sector editorial español en le monde

Todo parece indicar que ni siquiera la sección de libros de un periódico serio como Le Monde es ajena a la frivolidad de la prensa escrita generalista. El pasado jueves 26 de marzo el diario parisino publicó un artículo sobre la salud del sector editorial español titulado “C'est la crise : les restaurants ferment, les librairies ouvrent” “Ésta es la crisis: los restaurantes cierran, las librerías abren”—.




El artículo escrito por el periodista Jean-Jacques Bozonnet parte del supuesto de que la salud del sector editorial español es magnífica porque mientras que un emblemático restaurante madrileño cuyo dueño era un intelectual —y que contaba con clientes habituales como los escritores Dario Fo, Gabriel García Márquez, Orhan Pamuk y Mario Vargas Llosa— cerró las puertas, el grupo Bertelsmann abrió en Barcelona una librería de 1500 metros cuadrados.


No creo que Bertrand sea precisamente un elemento representativo del gremio librero español y, por lo tanto, tomar la apertura de una tienda de esta cadena como un indicio de que la crisis no está afectando al sector del libro es tan falaz como afirmar que México es un país del primer mundo porque Carlos Slim es el tercer hombre más rico del planeta.


A mí no me interesa contribuir a reproducir el pánico que están creando los medios de comunicación alrededor de la situación económica ni alimentar injustificadamente el discurso de la crisis. No me atrevería a decir que el sector editorial español está en crisis pero tampoco que no lo está porque no he podido hacerme una idea del todo clara al respecto debido, en parte, a que no tengo suficiente información para afirmar una u otra cosa. Lo que sí puedo decir es que me alegraría que la crisis no lo afectara o que por lo menos no lo golpeara tan fuerte.


Con o sin crisis, artículos como éste no hacen más que despistar porque deducen falsas conclusiones a partir de datos y hechos reales puestos fuera de contexto. Para Jean-Jacques Bozonnet todo es color de rosa porque a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre producción editorial de libros en 2008 en España se refiere al aumento de los títulos publicados y de los ejemplares editados o al crecimiento del número de afiliados a las bibliotecas y del número de préstamos solicitados en ellas. Sin embargo, en ningún momento toca temas fundamentales para conocer la salud real del sector como el volumen de las devoluciones, la sobreoferta, la rotación de los libros en mesas de novedades, las cifras de negocios de los distintos actores de la cadena de producción editorial o los beneficios y las pérdidas de éstos.

martes, 3 de marzo de 2009

el impacto de la crisis en el sector del libro español, según manuel gil y francisco javier jiménez

Interesantísimo el análisis que plantean Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en su blog Paradigma Libro sobre la manera como la crisis ha afectado hasta el momento y podría afectar próximamente a los distintos actores del sector del libro en España. Así empiezan los autores su entrada titulada “EN EL CORAZÓN DE LA CRISIS: El pinchazo de la burbuja editorial”:


‘Aunque sigue habiendo editores gurús que niegan la llegada de la crisis al sector del libro, si tienes la constancia de visitar y reunirte con libreros y jefes de compras, rápidamente deduces la evidencia de la irrupción de la crisis en el sector’.



El análisis está dividido en tres apartados: “Quién se ha resentido antes”, “Quien comienza a resentirse” y “Efectos generales sobre el sector”. Veamos el detallado y lúcido planteamiento de los autores:


Quién se ha resentido antes:


-Las cadenas y grandes superficies y las librerías con mucha venta institucional.

-Estas han sido las primeras en sufrir el impacto, esencialmente porque dependen del “tráfico” a tienda y de la compra por impulso.

-Las librerías con ventas institucionales, es decir, a bibliotecas, ministerios, facultades, bibliotecas publicas, etc… la morosidad administrativa a la hora de liquidar las compras les tiene en una situación desesperada.


Quien comienza a resentirse:


La librería tradicional.

A pesar de tener una clientela muy estable notan que esos clientes espacian más su visita a la tienda y su compra media es inferior, en número títulos y en volumen.


Efectos generales sobre el sector:


-Aumento de la profundidad de las devoluciones, esencialmente para liberar activos y reducir la financiación a terceros por parte de las librerías.

-Producto del aumento de las devoluciones se observa una disminución de la visibilidad de muchos títulos.

-Menor profundidad del fondo de catálogo en las tiendas.

-Implantaciones mucho más bajas y cautelosas.

-Compras más ajustadas.

-Compra media por cliente inferior en volumen y en el número de ejemplares.

-Menor visibilidad de títulos que no aseguren al menos una rotación potencial amplia.

-Liquidaciones menguantes de los distribuidores a los editores.

-Fuerte presión de las grandes cadenas sobre los editores para aumentar en algún punto el margen’.


De este análisis que parece basarse en un conocimiento cercano de la situación que examina me llama la atención que tiene en cuenta una cantidad de detalles lo suficientemente amplia para explicar sin simplificaciones los efectos que la crisis financiera mundial ha tenido hasta ahora y tendrá en un futuro próximo sobre el desarrollo de la actividad de distintos actores del sector editorial español.


Sería interesante saber qué pasa en otros países. En espacios como Book trade news from Book2book, the Literary Saloon o Publishers Lunch se referencian a diario varias noticias sobre reestructuraciones, reducciones de personal, cierres, disminuciones de beneficios, saldos negativos o fusiones y adquisiciones en imperios mediáticos, editoriales, publicaciones periódicas o cadenas de librerías de los Estados Unidos y el Reino Unido.

martes, 10 de febrero de 2009

los editores españoles frente a la crisis según el diario el país

El sábado pasado el diario El País publicó en su sección de Cultura un interesante artículo sobre las medidas que están adoptando los editores españoles para enfrentarse a la actual crisis financiera. Según el artículo “Los editores se ponen en lo peor”, que recoge los puntos de vista de representantes de editoriales de distintos tipos —como Barataria, Gustavo Gili, Santillana y Salamandra, para hacer frente a la crisis el sector editorial en España está reaccionando de la siguiente manera:


- Menos títulos: reducción del número de novedades.


- Adiós al lujo: más austeridad en la producción de los libros —prescindiendo de la tapa dura, por ejemplo— para poder ofrecer precios más competitivos.


- Los ejemplares justos: reducción del tamaño de las tiradas y reimpresión sólo de aquellos títulos que tienen aseguradas sus ventas.


- Un autor en su móvil: racionalización del presupuesto destinado a la promoción, reenfoque de ésta hacia los libreros y recurso a estrategias basadas en medios digitales que tienen un alto potencial de viralización.


- Volver al fondo: recuperación de títulos del fondo de la editorial —muchas veces descatalogados— como alternativa al lanzamiento de una cantidad excesiva de novedades.


- Mirar el bolsillo: fortalecimiento del libro de bolsillo aprovechando la ventaja que ofrece su precio, sobre todo si se tiene en cuenta que lo más probable es que en el presupuesto destinado a la compra de libros haya recortes significativos como en cualquier otro.




Estas medidas son mucho más que necesarias en un momento en el que se sigue especulando sobre el impacto que ha tenido la crisis en la venta de libros durante 2008, en el que algunas editoriales hacen todo lo posible por encontrar para 2009 unos pocos títulos vendedores cuyo éxito engorde sus cuentas —algunos casos del año pasado serían la entrega final de la saga de Harry Potter y los últimos libros de Ken Follett o de Ruiz Zafón— y en el que otras siguen apostándole a atender a pequeños nichos cuya fidelidad les permite abrirse un espacio propio y conservar su posición con una rentabilidad modesta pero sin mayores contratiempos.


Para adaptarse a la coyuntura actual el sector en general debe replantear su dinámica de funcionamiento en relación con aspectos puntuales como el modelo empresarial mismo, los costes de producción, el ritmo de publicación, el volumen de las tiradas, las estrategias de promoción, los mecanismos de distribución y el precio de venta al público. Lo interesante de la situación actual es que de estos procesos de adaptación a entornos cambiantes pueden resultar prácticas y modelos innovadores que terminen convirtiéndose en nuevos paradigmas de funcionamiento.

lunes, 12 de enero de 2009

la contraseña de anagrama y la nueva edición independiente en españa

Anagrama jugó un papel fundamental en un momento importante de mi formación como lector. Tenía 23 años, estaba terminando la universidad y empezando a trabajar, a través de Anagrama estaba descubriendo a Capote, a Carver, a Marías, a Baricco, a Tabucchi, a Bolaño y a Auster y en ese momento sentía una gratitud profunda y enorme hacia esa especie de gurú de las letras contemporáneas que es Jorge Herralde.



Hace un par de días recibí el boletín de novedades de enero – febrero de 2009, en el que Herralde recuerda que ‘en abril de 2009 se cumplen 40 años de Anagrama, una editorial recalcitrantemente independiente’ y hace un anuncio:


‘Aparte de una leve remodelación de nuestras portadas, aggiornamiento ya efectuado en algunas ocasiones a lo largo de nuestro trayecto, con motivo de dicho aniversario ponemos en marcha un proyecto ambicioso y confiamos en que será bien recibido: una Biblioteca Anagrama de 100 títulos, de periodicidad semanal, que recogerá nuestros mejores títulos en narrativa, ensayo y reportajes, destinada a quioscos y canalizada por RBA, los mejores especialistas en dicho canal.


Y además de la selección de «clásicos» ya muy reconocidos en esta Biblioteca Anagrama, en mayo de este año emprenderemos una nueva colección, con ocho o diez títulos al año muy escogidos, «otra vuelta de tuerca» en nuestro catálogo, relanzando obras excelentes pero desaparecidas en librerías, o bien agrupando en un tomo varios títulos, con afinidades obvias, de un autor. Su característica común es que, en su día, nos parecieron de edición inevitable, y que ahora lo siguen siendo’.


Aunque Herralde es el editor español independiente por excelencia, quien hoy en día dice “edición literaria independiente en España” necesariamente alude también a editoriales fundamentales como las de los veteranos Beatriz de Moura, Manuel Borrás, Jaume Vallcorba y Jacobo Siruela o a las de la siguiente generación que ya cuentan con una cierta trayectoria y que están en proceso de consolidación: minúscula, Libros del Asteroide, Marbot, Artemisa, Impedimenta, Veintisiete Letras, Melusina, Global Rhythm Press, Ediciones del viento, Nórdica libros, Cabaret Voltaire, Barataria, Gadir, Sexto Piso, Bartleby o Periférica —por mencionar solamente algunas—.


Aprovecho para citar algunos apartes de "La marca editorial como contraseña", un artículo en el que Herralde explica algunos de los principios en los que se fundamenta su concepción de su trabajo como editor:


‘Mi creencia, quizá ilusa, es que, incluso en una época tan acelerada como la actual, sigue siendo importante el largo aliento, la longue durée en la creación, eficacia e influencia de una marca. Para crear una marca editorial —y que se convierta en una contraseña— es imprescindible la persistencia y la coherencia, para fijarla en el imaginario colectivo.


Ahondar en un surco hondo y ancho, sin dispersiones ni despistes. Una imagen nítida, a la vez previsible y sorprendente. La creación de un "aura" que "proteja" a escritores desconocidos, que inspire credibilidad. En lengua española hay ejemplos legendarios de editoriales con aura. Así, para nosotros en las décadas de la posguerra española, con su estricta censura que intentó bloquear culturalmente al país (y en buena parte lo logró), lo fueron las argentinas Sudamericana y Losada, así como, desde mediados de los sesenta, la mexicana Siglo XXI. En España, durante la década de los sesenta, la Seix Barral capitaneada por Carlos Barral marcó un hito importantísimo en la edición española, recogiendo la antorcha del prematuramente desaparecido José Janés. Y por descontado, la estupenda Alianza, que revolucionó la edición de bolsillo.


Las editoriales más idóneas para lograr tal aura son precisamente las independientes, cuya trayectoria la marca el editor a lo largo de los años, en contraste con el consabido trasiego de directivos en los grandes grupos.


Las más idóneas, aunque no las únicas, claro está. Así, por ejemplo, en Italia, las dos editoriales más relevantes culturalmente son Feltrinelli, que es rigurosamente independiente, familiar, y la otra es Adelphi, que tiene como accionista importante (un cuarenta y tantos por ciento) a un gran grupo, pero que opera con gran libertad (...)


La marca editorial no puede fallar ni dejarse tentar por oportunismos facilones, aunque tenga temporadas más opacas, de menos estrellato; como dijo un editor francés, Olivier Cohen, "un editor no debe ser juzgado por los buenos libros no editados sino por los malos que publicó". Su poder, siempre en precario, estriba en no publicar libros malos, al menos a sabiendas, sino intentar en lo posible editar aquellos "libros necesarios" a los que aludió Italo Calvino (...)


Podría decirse que, tras ese vertiginoso recorrido, en sólo diez años, por esa brutal mutación del paisaje, el editor deberá basarse en el conocimiento de su entorno, en su olfato y en su capacidad de reunir marcas armoniosamente, en convertirse en una marca de marcas. Pero quizá esto no represente nada esencialmente nuevo para nuestro oficio, sino sólo retos considerables a los que enfrentarnos, como siempre lo han sido los retos de un editor. Unos retos que se resumen en la capacidad de adaptación sin perder la brújula. Y en el caso de la editorial independiente vocacional por definición, la brújula indica que en el binomio cultura y negocio, que conforma la edición, el norte será siempre la cultura. Y deberá luchar para que su marca sea una contraseña tan visible en el mundo real como el virtual, y que su catálogo, su novela-río, sea frondoso y sorprendente, pero también estructurado y "legible", por así decir, con un argumento en el que las tramas y las subtramas se enlacen en armonía o contrapunto.


Y así, enfrentándose a estos nuevos retos, conseguir que las "estrategias de la virtud" —las estrategias que persiguen publicar las nuevas voces más significativas de su tiempo, y dar cuenta de los más importantes debates culturales y políticos— sigan siendo eficaces para poder seguir perseverando en este oficio inigualable’.



Entre tanto, muchos seguimos preguntándonos cuál y cómo será el futuro de Anagrama una vez Herralde se retire —un tema sobre el que corre uno que otro rumor y que el editor elude insistentemente—.