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miércoles, 5 de agosto de 2009

el ministerio de cultura de colombia abre la convocatoria para la edición de la antología libertad bajo palabra






El Área de Literatura de la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura de Colombia ha abierto la convocatoria para la edición de la Antología Libertad Bajo Palabra, dirigida a editoriales independientes colombianas. Esta antología es el resultado del trabajo coordinado por la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa (RENATA) en el proyecto Libertad Bajo Palabra:


'Desde el año 2005 en los centros de reclusión de Cali se desarrolló el programa de escritura Libertad bajo Palabra. Esta experiencia ha comenzado a formar hábitos de lectura y escritura dentro de los centros carcelarios. Cuatro de las participantes ganaron primeros puestos en premios nacionales de poesía y cuento. Y lo más importante: se logró crear un vivo interés por la literatura como una actividad de formación y transformación personal. Algunos de los trabajos realizados durante el primer año de taller fueron recogidos y publicados en el libro “Libertad Bajo Palabra” en el año 2007. En 2008, RENATA entra a apoyar Libertad Bajo Palabra, contribuyendo a la expansión del programa a otros siete centros carcelarios del país. En asociación con el INPEC, y el Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas, el Programa Libertad Bajo Palabra se desarrolla en el 2009, en diez centros carcelarios del país. La selección de los mejores textos del período 2008 se encuentra actualmente en proceso de edición (...)


La Antología Libertad Bajo Palabra es una selección que estuvo a cargo en primera instancia, de los directores locales en las siete reclusiones del país donde tenemos talleres; en segunda instancia fue José Zuleta, Coordinador Nacional del Programa Libertad Bajo Palabra, quien se hizo cargo de la revisión de la antología y, como editor externo, contó con Harold Kremer'.





Quienes estén interesados en participar en la convocatoria o en ver sus condiciones, pueden descargar el documento de ésta haciendo clic aquí.


Para más información sobre la convocatoria pueden ponerse en contacto con Melba Escobar, coordinadora del Área de Literatura de la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura de Colombia:


- e-mail: mescobar[arroba]mincultura[punto]gov[punto]co

- teléfono: (+ 57) 284.07.51

martes, 4 de agosto de 2009

charlas del obiei en la feria del libro de bogotá: retos de la edición independiente y gestión de la visibilidad y de la relación con los públicos



Ya están programadas las dos charlas que daremos durante la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá para presentar un avance del trabajo que estamos  haciendo en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI).


- “Los entornos digitales y los editores independientes: gestión de la visibilidad y de la relación con los públicos”


Hoy en día la mayoría de las editoriales utilizan estrategias de comunicación cuyo principal objetivo consiste en obtener cobertura en las secciones de sociedad y en los suplementos culturales de los principales medios de comunicación tradicionales. Este modelo de promoción del libro tiene como base la creación de un canal unidireccional de publicación de información de la editorial —noticias, ruedas de prensa, entrevistas con los autores, etc.— que se espera que sea publicada en los medios de comunicación tradicionales con el fin de llegar, entre otros, a lectores, críticos, libreros, distribuidores y otras editoriales.


Con la llegada de Internet nuestra manera de trabajar, aprender, leer y comunicar está experimentando una transformación histórica pero la mayoría de las editoriales independientes no tienen en cuenta los cambios que durante los últimos años han tenido lugar en los hábitos de lectura —especialmente los que hacen referencia al indiscutible papel como medio prescriptor—. Aunque los medios digitales son una realidad, muchas editoriales siguen ignorándolos en sus estrategias de comunicación y centran casi todos sus esfuerzos de promoción en obtener reseñas en los espacios convencionales en lugar de fomentar la recomendación de sus libros entre lectores a través de los nuevos medios.


El hecho de que sólo unas pocas editoriales sean capaces de medir la eficacia y rentabilidad de sus estrategias de comunicación sugiere que en general los editores independientes no se sienten muy cómodos con las nuevas tecnologías. Los entornos digitales de generación Web 2.0 constituyen un nuevo escenario para que las editoriales independientes puedan darle visibilidad a su trabajo y establecer una relación directa, fluida y continua con sus públicos, superando así las limitaciones propias de la estructura de sus empresas.

Por Pablo Odell. Martes 18 de agosto, 2.00 PM. Sala Eduardo Carranza.


- “La edición independiente hoy: ventajas, dificultades y retos”


En un momento en el que la concentración de la propiedad de la industria editorial favorece la estandarización de la oferta —y, por lo tanto, contribuye al debilitamiento de la diversidad de ésta— la edición independiente se ha convertido en el espacio apropiado no sólo para asumir la apuesta de descubrir y proponer nuevos valores, sino también para satisfacer las necesidades lectoras de pequeños nichos de mercado que normalmente son desatendidos por los grandes grupos. Gracias a la segmentación cada vez mayor de los mercados, hoy en día los editores independientes están frente a la oportunidad de construir un catálogo que se aleje de las corrientes mayoritarias de las que se ocupan los grandes grupos editoriales y que esté en sintonía con los intereses específicos de públicos más o menos especializados.


Para los grandes grupos la disponibilidad de recursos destinados al diseño, al montaje y a la puesta en marcha de campañas promocionales representa una ventaja con respecto a los editores independientes. Sin embargo, para estos editores el desarrollo de una línea editorial con una identidad propia y diferenciada que llene los huecos que dejan los grandes grupos constituye una manera eficaz de contrarrestar esta desventaja y de encontrar su lugar en el mercado.


Esta charla pretende establecer qué significa hoy en día ser un editor independiente e identificar cuáles son los retos que deben asumir este tipo de editores para garantizar en el largo plazo la viabilidad y la supervivencia de sus empresas.

Por Martín Gómez. Miércoles 19 de agosto, 10.00 AM. Sala Tomás Carrasquilla.


Allí los esperamos. A quienes estén interesados en las charlas pero no puedan asistir les recomendamos estar pendientes de los vídeos de éstas que colgaremos durante la última semana de agosto.


miércoles, 22 de julio de 2009

¿en qué va el observatorio iberoamericano de la edición independiente (obiei)?



Seguimos avanzando en el trabajo que estamos haciendo en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI). Entre los pasos que hemos dado durante las últimas semanas vale la pena destacar los siguientes:


1. inicio del montaje de la página Web del OBIEI, que estará en línea pronto.


2. establecimiento de un contacto fluido con las siguientes organizaciones: Editores Independientes de la Argentina (EDINAR)Editores de ChileAlianza peruana de editores (ALPE)Red de editores independientes de Colombia (REIC)Red de editoriales independientes (REI) y Bibliodiversidad.


3. realización de una entrevista telefónica a Guido Indij, de Editores Independientes de la Argentina (EDINAR), para documentar la experiencia de esta organización.


4. envío vía correo electrónico de las preguntas de la entrevista a la gente de Editores de ChileAlianza peruana de editores (ALPE)Red de editoriales independientes (REI) y Bibliodiversidad para documentar la experiencia de estas organizaciones.


5. preparación de las charlas en las que se presentarán los resultados parciales del estudio sobre el estado actual de la edición independiente en Iberoamérica durante la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá.


6. cruce de ideas con Javier López Yáñezincorporación suya en calidad de observador a la Expedición Bogotá 2009.


7. preparación de la agenda tanto de entrevistas a editores independientes que haremos en Bogotá, como de reuniones con personas del sector editorial que tendremos allí.




A quienes les interese el tema, les recomiendo echarle un ojo y responder a la encuesta de Guido Indij sobre lo que debe hacer un editor para ser considerado "independiente".


Gracias no sólo a quienes han manifestado su apoyo al OBIEI, sino también a los que nos han ofrecido su colaboración en el proyecto. ¡Nos vemos pronto en Bogotá!

jueves, 16 de julio de 2009

please allow me to introduce margarita valencia



Mi primer contacto con Margarita Valencia fue a través de la columna que ella escribía en la revista El malpensante hacia finales de los años noventa. Se trataba de un ensayo literario breve, contundente e impecablemente escrito que yo leía en cada número de la revista hasta que dejó de aparecer. Como lector le perdí el rastro a Margarita hasta 2004, cuando trabajaba en una revista llamada Horas en la que ella escribía unos artículos magistrales sobre la literatura y la manera como hoy en día nos relacionamos con ella. Luego no volví a saber nada de ella hasta que Camilo Jiménez me dijo que tras haber montado el proyecto Bogotá, Capital mundial del libro 2007 estaba dirigiendo la Biblioteca Nacional de Colombia. Después la revista Arcadia empezó a publicar unas columnas suyas similares a las que escribía para El malpensante y Horas.


Aclaro, yo no conocía personalmente a Margarita. Simplemente la seguía a través de los textos que publicaba aquí y allá. La culpable de que ahora la conozca y de que ahora ella, Pablo Odell y yo estemos trabajando en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) es Elena Martínez, que me la presentó en la fiesta del Veracruz durante la FIL de Guadalajara de 2008.





Hechas estas precisiones, entro en materia. En su edición número 72, de agosto - septiembre de 2006, El malpensante publica una entrevista que Catalina Arango le hizo a Margarita. En esta entrevista titulada "El oficio del editor" Margarita habla de la manera como ella concibe el papel del editor, de los efectos de la fusión en el ámbito hispanohablante de las figuras del publisher y del editor, de su idea de lo que es un libro bien editado, del rigor bajo el cual deben regirse los distintos oficios que intervienen en la edición de un libro, de la manera como se edita hoy en día, de su carrera como editora, de las figuras que la han influenciado a lo largo de ésta, de la edición universitaria y del rol que a través de una articulación entre el trabajo de sus profesores y el de sus editoriales deberían jugar las universidades en la preservación del patrimonio intelectual de un país.


Como lo que más nos interesa en estos días es lo que tiene que ver con la edición independiente, a continuación reproduzco lo que Margarita dice al respecto en esta entrevista —dado que ésta se hizo en 2006, valdría la pena preguntarse qué ha cambiado y qué sigue igual desde entonces—:


‘La cantidad de editoriales independientes que hay en un país es una señal inequívoca de la tolerancia de la sociedad a la libre circulación de las ideas’.


'En las editoriales universitarias los editores son sirvientes de los inmensos egos de los profesores. En las comerciales, son sirvientes de los inmensos egos de los dueños, o de los señores de mercadeo'.


En respuesta a la pregunta '¿Cómo describiría la industria editorial colombiana?':

'Como una industria conformada, en este momento, por dos grandes empresas editoriales españolas que son Alfaguara y Planeta, básicamente. También está Norma, que viene muy detrás en el aspecto editorial, que ha perdido mucho espacio —porque Norma tuvo un momento de empuje literario muy fuerte, cuando Ana Roda y yo estábamos allá, aunque suene feo decirlo— pero digamos que está en el juego, y es un tercer jugador que sirve para mover las fichas. Por otro lado, no hay editoriales independientes, es decir, aparecen y desaparecen como hongos'.


'Pero la industria editorial colombiana es la industria editorial española con unos piquitos locales: hace lo mismo que la gran industria editorial española. Le apuesta a los nombres comerciales, deja a los autores muy desprotegidos; es decir, no los acompaña, no invierte en su promoción, no los consiente: es que es muy difícil sacar un libro para lo pongan en un estante, le hagan dos entrevistas al autor y punto. Y, en general, uno no ve en la industria editorial de este país grandes ni pequeños editores, uno no ve editores. Lo que ve son multinacionales dictando lo que se debe publicar, y lo que se debe publicar para ellos es lo que vende. Pero, por otro lado, a los autores nunca les fue mejor que ahora. Porque estas empresas necesitan productos nuevos todo el tiempo, y tienen un rasero muy bajo. Un rasero por encima del cual básicamente en Colombia se publica cualquier cosa; como en todo el mundo'.


Lúcida, aguda y contundente, como siempre.


Una pregunta antes de terminar: ¿por casualidad alguien sabe de qué se ríe Margarita en la foto?

miércoles, 15 de julio de 2009

formarse en tiempos de cambios



Ayer en la tarde estuvimos con Pablo Odell dando un curso de introducción a los e-books y a los e-readers en el Postgrado en Producción Industrial del Libro que organiza el IDEC, de la Universitat Pompeu Fabra. Durante cuatro horas sostuvimos una charla con un grupo conformado por dos diseñadoras mexicanas —entre ellas mi amiga Dardané—, una historiadora del arte y un arqueólogo barceloneses, una editora de Chile y dos profesores de diseño de Tarragona. Como verán, un grupo diverso en términos de oficios, de procedencias y, por lo tanto, de experiencias.





Los comentarios y las preguntas que los estudiantes pusieron sobre la mesa son sintomáticos no sólo del estado actual del sector del libro tanto en España como en Iberoamérica, sino también de la actitud de algunos de los segmentos que lo componen frente a estos tiempos de cambios: '¿dónde puedo comprar e-books?' '¿Qué debo hacer para publicar los libros que edito en versión e-book?' '¿Cuándo va a despegar el mercado de los e-books?' 'No sabía que la pantalla de un e-reader no tenía retroiluminación'. '¿Qué está haciendo la industria editorial en español en el campo de los contenidos digitales?' '¿Cómo se gestionan los derechos de autor de un título para sacarlo en versión e-book?' '¿Por qué a la casa matriz de mi editorial en España no le interesa traer aquí a los autores que publico en mi país?' '¿Hay un rol para el editor en la era de la edición de contenidos en formato digital?'





Cuando se plantea una charla con un formato flexible este tipo de preguntas y comentarios se incorporan al guión en lugar de salirse de él. Y en tiempos de cambios lo único que se puede hacer es dar pistas para resolver estas preguntas y no respuestas definitivas.

martes, 14 de julio de 2009

“al mal tiempo, bellos libros”, según el librero david roa

En la última edición de la revista Arcadia hay un interesante artículo del librero David Roa cuyo título habla por sí solo: “Al mal tiempo, bellos libros”. Así empieza David su artículo en el que se refiere al trabajo que están haciendo distintas editoriales independientes y exquisitas tanto en Colombia como en España:


‘Probablemente la mayoría de gente que compra libros no le da mucha importancia a la calidad del papel o a la diagramación; a veces incluso poco importa la editorial que publica el producto. Sin embargo, en la práctica, para cualquiera es grato poder leer un libro con espacios generosos entre las líneas, márgenes amplias, con una fuente delicada y clara y con un papel lo suficientemente grueso que impida que las letras al respaldo distraigan la lectura’.


Según David, entre las editoriales que están haciendo este tipo de libros en Colombia se destacan Tragaluz Editores, Domingo Atrasado, Eafit o La silueta.




Con respecto a los lectores a los que les gusta tener libros cuidadosamente editados, David continúa diciendo:


‘Del mismo modo, algunos lectores compulsivos están muy pendientes de estos cuidados, y no dudan en volver a comprar un título ya existente en su biblioteca si lo encuentran bellamente editado, o se arriesgan con una obra desconocida si la presentación del libro es impecable o la editorial que lo publica se ha ganado su confianza. Estos lectores son los que preguntan por las novedades de editoriales como Acantilado, Siruela, Valdemar o Galaxia Gutenberg’.


Luego David celebra el hecho de que desde hace un tiempo sea posible encontrar en Bogotá los títulos de algunas otras de las editoriales españolas cuyos libros se caracterizan por estar cuidadosamente editados:


‘Hoy en día los bibliófilos de Bogotá pueden encontrar libros de editoriales nuevas por estas latitudes, como la colección de cuentos Los ojos de Davidson, de H. G. Wells en la edición de Atalanta; El secreto del bosque viejo, de Dino Buzzati de la editorial Gadir, o Calcomanías, de Oliverio Girondo de la editorial Renacimiento. También la excelente presentación de Lo infraordinario, de Georges Perec, o El vacío perfecto, de Stanislaw Lem de Impedimenta, que junto a otras siete editoriales hace parte del proyecto Contexto, ganadores del Premio Nacional a la mejor Labor Editorial Cultural 2008, concedido por el Ministerio de Cultura de España. Algunas de estas, como Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm y Sexto piso, ya se pueden conseguir en Colombia’.


Como siempre, el precio es un tema crítico a la hora de hablar de libros importados:


‘Los precios de muchas de estas editoriales son apenas más altos que el promedio en España pero, lastimosamente, a Colombia llegan mucho más costosos’.


David cierra su artículo con un tono optimista y entusiasta:


‘Agrega además que la Crisis, con mayúscula, se lleva bien con la Literatura, con mayúscula, y que sin duda ellos sobrevivirán a ella, aunque no tan seguramente a sus exigentes horarios de trabajo, su desorden alimenticio y sus pocas horas de sueño. Al parecer, editores como los del Proyecto Contexto o Editorial Media Vaca y los proveedores y libreros que trabajan con ellos, coinciden por ahora en desestimar la crisis. Para unos, como Rangel, la crisis es una característica natural del sector editorial, mientras que para otros la crisis es su momento ideal. Sería bueno pensar que es más lo segundo que lo primero, y que la proliferación de nuevas editoriales exquisitas e independientes en las mesas de novedades de las librerías es un síntoma de una buena época para el mundo de la edición. Una época en la que los editores son verdaderos editores’.


Habrá que ver de qué manera las ventas de estos libros se ven afectadas en países como Colombia, donde según tengo entendido los efectos de la crisis hasta ahora empiezan a sentirse.


En el artículo salta a la vista que su autor es un lector atento y un librero con oficio —quienes hayan visto a David en acción saben de qué estoy hablando—.

jueves, 9 de julio de 2009

publicar menos para publicar mejor, según pierre assouline

Esta mañana en La république des livres apareció una interesante entrada titulada "Publier moins pour publier mieux" ("Publicar menos para publicar mejor") en la que Pierre Assouline va directamente a cuestionar el volumen de novedades editoriales que aparecen cada año. El encabezado de su entrada es el mismo de cada año en esta misma época: cuántas novelas serán publicadas en la próxima rentrée littéraire, si se publican más o menos que en la del año pasado y poca cosa más.


Esta vez, sin embargo, Assouline va un paso más allá y plantea una reflexión que sugiere tímidamente que el volumen de lo que se publica incide sobre la calidad de la oferta editorial. Dice Assouline en su entrada de hoy:


‘¿El Centre National du Livre, que gestiona las ayudas y las subvenciones, no había señalado esto hace dos años bajo la batuta de su antiguo director Benoît Yvert, sugiriendo que ayudaría menos para ayudar mejor? Entonces por qué no publicar menos para publicar mejor, sólo que esta medida habría debido imponerse sin dudarlo hace ya mucho tiempo sin esperar a que la fórmula se convirtiera en un slogan’.





En síntesis, una selección más cuidadosa de lo que se publica debería traer como consecuencia una reducción de los títulos sin por ello afectar la diversidad de la oferta. Como tantas otras cuestiones, en El nuevo paradigma del sector del libro Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez formulan mejor que nadie el tema de la sobreproducción injustificada cuando dicen que ‘en la era del hiperconsumo triunfa la lógica de la sobreabundancia: asistimos a una dinámica acelerada donde la lógica del más convive con la del mejor; ambas se desarrollan simultáneamente. Esto supone que la incontinencia editorial en producir más y mejor conlleva una bulimia creciente de títulos impresos que pone a la industria al borde de una reconversión acelerada’. Y luego añaden que ‘a las grandes editoriales les interesa la sobreproducción, al menos en teoría, ya que aumenta las posibilidades de generar un superventas’.


Una reflexión interesante para el sector en su conjunto, ¿no?


Aunque los grandes grupos son en gran parte los responsables de esta situación, valdría la pena ampliar la reflexión a los pequeños y medianos editores porque el tema les concierne a todos independientemente de su tamaño. Desde ya anticipo que la reflexión que estamos planteando y las líneas de trabajo que estamos desarrollando en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) van en esta dirección.


Una última cosa: Assouline se refiere a la disminución del porcentaje de novedades de literatura francesa y al aumento de títulos provenientes del extranjero en la rentrée littéraire de 2009 —curiosamente, la literatura en castellano es una de las beneficiadas en esta tendencia:


'229 novelas [extranjeras] anunciadas, es decir una veintena más que el año pasado. Un incremento tan notable como la disminución de la de literatura francesa. Basta con mirar un poco más de cerca las listas de los libros de ficción más vendidos en Francia en un año para alegrarse de una cierta liberalización de la curiosidad, fenómeno que nos parece natural pero que no lo es, por ejemplo, en los Estados Unidos donde, por el contrario, se observa un verdadero proteccionismo de la mentalidad, más bien sufrido que elegido, habiendo los editores decidido hace mucho tiempo que ellos tenían allí todo y lo mejor y que, en consecuencia, sus lectores no necesitaban historias de ficción escritas en lenguas distintas del inglés’.


¿Es que ya ni siquiera los franceses se interesan por la literatura francesa?

miércoles, 8 de julio de 2009

javier lópez yáñez en la expedición bogotá 2009


A la expedición que haremos a partir del  próximo 10 de agosto a Bogotá para presentar eObservatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) en la 22ª Feria del Libro se ha sumado Javier López Yáñez, quien además de ser el librero de la mítica librería sevillana Repiso libros ha dirigido durante los últimos siete años la Feria del Libro de Sevilla





Tras ofrecernos colaborar con el OBIEI, Javier se une a la expedición en calidad de observador. Estamos seguro de que la presencia de Javier en Bogotá y su cercanía al OBIEI será muy provechosa para todos y de que la feria será un escenario donde él podrá compartir con otras personas del sector su vasta experiencia como gestor cultural tal y como lo ha hecho con nosotros. Basta con ver en lo que se ha convertido la Feria del Libro de Sevilla desde que él está al frente suyo.


¡Bienvenido, Señor Director!


martes, 7 de julio de 2009

¿por qué los escritores que escriben en español se leen poco en países hispanohablantes distintos del suyo?: ideas de maría moreno y javier moreno

En [ el ojo fisgón ] he escrito varias entradas sobre las dificultades existentes a la hora de difundir la obra de los autores hispanoamericanos en otros países hispanohablantes distintos del suyo: “venir a españa para poder ir al país de al lado: ¿la paradoja de los escritores hispanoamericanos?”, “¿qué deben hacer los escritores hispanoamericanos para cruzar la frontera?” y “una cuestión de derechos”.


En estas entradas intenté dar cuenta de algunas razones que explicaran por qué es tan difícil encontrar en cualquier país latinoamericano un libro de un autor de otro país de la región. Para mí en ese momento estaba claro que la razón que explicaba este fenómeno era que un escritor chileno o mexicano que no fuera conocido en Venezuela o Perú difícilmente encontraría allí un editor local que apostara por publicar sus libros, que si en su propio país publicaba con un gran grupo transnacional éste sólo llevaría sus libros a otros países en caso de que se tratara de un autor de mucho renombre y que si esto llegase a suceder lo más probable sería que no vendiera más que unos cuantos ejemplares —sólo autores cuyo nombre es una marca posicionada como Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Arturo Pérez-Reverte o Isabel Allende están en capacidad de garantizar grandes ventas en cualquier país—.


La existencia de una lengua común debería dar pie para que los libros circularan con mayor fluidez de un país a otro e incluso para la creación de un mercado común. Sin embargo, parece que de momento en el ámbito hispanohablante las fronteras políticas pesan más que el hecho de contar con cerca de 500 millones de lectores potenciales —al cual claramente no se le está sacando provecho—.





Dicho esto, en los comentarios a la entrada “¿qué deben hacer los escritores hispanoamericanos para cruzar la frontera?” se desarrolló una breve conversación entre María Moreno, editora de Veintisiete Letras, y Javier Moreno, coeditor de HermanoCerdo, en la que ambos dan cuenta de otros elementos que yo no consideré y que además de muy interesantes me parecen cruciales.


Como entonces no tenía mayor cosa que añadir con respecto a los argumentos de María y Javier, en ese momento me hice a un lado aunque con la intención de volver más adelante sobre este tema porque estaba convencido de que aún había mucho por decir y de que valía la pena seguir dándole un impulso a la discusión. A continuación reproduzco el intercambio de opiniones que sostuvieron María y Javier por si alguien quiere comentar algo al respecto o aportar nuevos puntos de vista —pongo en negrillas los aspectos sobre los que me gustaría llamar la atención—.


Dice María:


‘Habláis de los problemas de mercado y distribución, pero creo que debemos preguntarnos antes por el interés real que existe entre los lectores -no ya ocasionales, sino habituales- por lo que se escribe en español. Qué interés suscita la creación y el pensamiento en español en el mundo hispanohablante. Yo creo que muy poco. Dentro de cada país, se hace "algo" de caso a los autores nacionales (y sólo a algunos) y se acabó.


En España. "España da la espalda a América Latina". Se trata de una frase que hace año y medio escuchamos repetidamente de distribuidores y libreros cuando presentamos Veintisiete Letras. Y que seguimos escuchando. ¿Por qué no interesa a los lectores españoles lo que se escribe en nuestro idioma? No hablo sólo de autores jóvenes. Hablo de obras consagradas por la crítica, de clásicos vivos, de premios nacionales… ¿Por qué no son "tendencia" las letras hispanoamericanas? Aclaro que los autores españoles sólo funcionan a medias…


Son varias las razones que se me ocurren: un desprecio (o poco aprecio) por el idioma en sí mismo y por el placer de leer en "versión original"; los manidos efectos del boom, que son muy reales y parecen haber saciado el interés de generaciones y generaciones posteriores de lectores; la radical falta de curiosidad por la cultura contemporánea latinoamericana: sería precisa una integración más natural, más viva y visible de sus manifestaciones en la vida cultural cotidiana de nuestro país (ahora se limita a ciertas esferas e instituciones en absoluto influyentes en la opinión pública); y también, hay que decirlo, los prejuicios con los que hoy un españolito se relaciona con la realidad iberoamericana, relación muy condicionada por el fenómeno de la inmigración.


Por mucha apuesta que hagamos las editoriales y por muy razonable que sea el espacio que dedican los medios a estas obras, si los hispanohablantes no tenemos interés en leer español "original", poco más se puede hacer’.


Dice Javier en respuesta al comentario de María:


‘Buena aclaración, María. A Herralde lo escuché decir algo muy parecido alguna vez. Sospecho, sin embargo, que la observación no se extiende a América Latina.


En Latinoamérica la defensa de "lo propio" no es tan acentuada (al menos a nivel de idioma y literatura) como en España (tan es así que los autores latinoamericanos que publican en España -no importa de dónde sean- luego se venden con mediano éxito en toda latinoamérica. De hecho casi cualquier autor español medianamente serio de una editorial con interés por el mercado americano (esto es, que distribuya) se consigue en Bogotá o Lima o Quito o México D.F. sin mucha dificultad)). Naturalmente hay una predilección por los autores locales ("porque hablan de uno") pero esta nunca llega al nivel de impedir que autores extranjeros no lleguen y se vendan.


El mercado está ahí’.


Dice María, contestándole a Javier:


‘No sé, no sé... Os doy un dato más para la reflexión: nosotros hemos empezado a exportar libros a Hispanoamérica a través de una empresa española. Aunque nuestro catálogo es muy pequeño aún (14 títulos), los autores americanos tienen un protagonismo clarísimo. No se trata de autores noveles, sino de escritores con amplia reputación y obra en sus respectivos países. Su recepción crítica en España ha sido muy buena (han tenido una más que razonable repercusión en prensa). Y, sin embargo, a nuestro exportador sólo le llegan pedidos de México, Colombia o Perú referidos a la "cara b" del catálogo: clásicos como Trotsky, Colette o Rougemont. Ningún interés por los demás’.


Para terminar, Javier le responde de nuevo a María:


Yo sospecharía que detrás de esos pedidos no hay estudios de mercado sino prejuicios y comodidad de los distribuidores. Al fin y al cabo, publicitar un clásico siempre es más fácil que presentar y popularizar un autor contemporáneo sin suficiente nombre.


Un problema adicional es el precio: En pesos colombianos los libros de Veintisiete Letras deben ser medianamente caros. Conozco distribuidoras de libros pubicados en España que etiquetan sus libros con un precio en pesos que es casi dos veces el precio en euros en España. Eso definitivamente reduce el atractivo de los libros importados.


Y bueno, hay muchos factores más. El problema ciertamente no se restringe a la distribución: La literatura en latinoamérica es en últimas un negocio con un público limitadísimo, con poca publicidad y con nulos espacios divulgación por fuera de los libros editados por los grandes grupos editoriales’.


Los planteamientos de María y Javier son bastante interesantes y vale la pena continuar con la conversación que ellos empezaron. En esta semana añadiré un par de comentarios al respecto.