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miércoles, 22 de abril de 2009

sant jordi o día del libro 2009 [ 22 ] / las recomendaciones de joaquín rodríguez, de los futuros del libro


Aunque Joaquín Rodríguez, de Los futuros del libro, dice ser 'un recomendador fatal de lecturas', también accedió a compartir con nosotros sus recomendaciones para este Sant Jordi / Día del libro. Aquí van.






1. ¿Cuál(es) libro(s) recomienda para regalar el próximo 23 de abril?


Las manos cortadas. Luisgé Martín. Alfaguara, 2009


2. ¿Cuál(es) libro(s) regalará el próximo 23 de abril?


Crematorio. Rafael Chirbes. Anagrama, 2008


3. ¿Cuál(es) libro(s) le gustaría que le regalaran el próximo 23 de abril?


A la busca del tiempo perdido, en la edición de Valdemar

martes, 3 de febrero de 2009

los lectores digitales según joaquín rodríguez

Quienes en estos tiempos tan convulsionados pueden darse el lujo de desarrollar reflexiones de largo aliento parecen tener la capacidad de no perder la perspectiva en medio de la avalancha de transformaciones que pueden llegar a producirse en períodos tan breves en campos como el desarrollo de las nuevas tecnologías. Éste es el caso de Joaquín Rodríguez, quien en una entrada reciente de Los futuros del libro nos ofrece algunas consideraciones con respecto tanto a las ventajas de los libros digitales como a las dudas que éstos suscitan a propósito del proyecto Palabras mayores de la agencia literaria Carmen Balcells —del que tanto se habla últimamente y que hace poco José Antonio Millán analizó en detalle en Libros y bitios—.



El valor de la reflexión que plantea Joaquín es que en lugar de quedarse en el terreno de lo obvio y de los hechos ya conocidos por todos los que estamos interesados en este tema, hace algunas consideraciones interesantes acerca de ciertos aspectos mucho más complejos e inciertos de la cuestión que tienen que ver con el valor simbólico de cada soporte debido al vínculo emocional que como personas y como cultura establecemos con él, con su ergonomía o con su impacto sobre la forma como leemos y sobre nuestra comprensión de lectura. Y está claro que, por lo menos en nuestro medio, sólo unos pocos están en capacidad de hacer un aporte de este tipo —aparte de Joaquín y José Antonio pienso en Enrique Dans y en Javier Celaya, por ejemplo.


Dice Joaquín en su entrada “Grandes cambios (digitales) a la vista”:


Puede, sin embargo, que el tiempo de sostener mi tesis [según la cual “el futuro del libro es plural y que esa multiplicidad depende de dos factores fundamentales: la naturaleza del contenido digitalizable y la manera en que se consume o utiliza”] haya pasado o esté en trance de hacerlo. No pasaría nada, porque un blog no es otra cosa que un laboratorio de ideas a medio cocinar que valida o refuta sus hipótesis a medida que la realidad va imponiendo los hechos, pero aunque eso pudiera suceder, sigo pensando que existen dudas razonables que nos pueden seguir haciendo pensar que la explotación estrictamente digital de contenidos literarios es de una naturaleza distinta a la del resto de los contenidos. Me atreveré a enunciar, por eso, argumentos a favor y en contra de mi propia suposición. Comenzaré por las ventajas obvias:


1. Cualquier clase de contenido se produce ya digitalmente;


2. Su distribución digital es inmediata, no produce gastos adicionales de ninguna índole, y el concepto de agotado o descatalogado desaparece;


3. En todo caso, es un canal complementario o alternativo, no necesariamente exclusivo;


4. Los costes generales para los editores se abaratan, al poder prescindir de todos los gastos asociados a la producción, comercialización y distribución, al menos en gran medida;


5. Los precios para los compradores se reducen y la oferta, potencialmente, es ilimitada;


6. Los autores reciben, en concepto de derechos, una cantidad muy superior a la que obtienen por la venta de sus libros en papel;


7. Los nativos digitales, las generaciones nacidas en contacto permanente con los medios de producción y comunicación digital, encuentran en esta clase de intercambio y circulación de contenidos algo complemente natural, porque es su soporte connatural.


Y, sin embargo, ¿qué dudas razonables seguirían persistiendo? ¿Por qué ese cambio, más allá de las resistencias gremiales y las inercias empresariales, no cristaliza?:


1. Los libros electrónicos han demostrado su evanescencia, su mortalidad. La primera generación de libros electrónicos desapareció en muy pocos años y buena parte de los actuales también lo hará;


2. Algunos de los libros electrónicos que luchan por perdurar son de tecnología propietaria, en contra del principio que el libro sentó hace cinco siglos: formatos y códigos abiertos, interfaz consistente y duradero, dispositivos textuales adecuados a los procesos de racionalización humanos;


3. El significado de un texto depende de su expresión formal, de su encarnación material, de su representación espacial. El hecho de que un libro electrónico no sea todavía capaz de manejar esas "sutilezas" formales hace que todos los textos sean el mismo texto y que, por tanto, los significados se entremezclen, se confundan;


4. Un libro electrónico no tiene más remedio que forzar el formato original de un texto, uniformizarlo, deformarlo, desfigurarlo, y en esa operación inevitable algo intangible se pierde por el camino. La cuestión no es tanto la de su potencialidad (pueden acoger textos en diversos formatos), como la de su idoneidad para hacerlo;


5. Los jóvenes de la generación digital conviven con absoluta naturalidad con esos nuevos soportes, pero no sabemos todavía a qué clase de cerebro lector abocan las operaciones que están realizando. Puede que mejores, o quizás no;


6. Desde luego, a los que manejamos ejemplares en papel de determinadas obras, nos sigue pareciendo (me permito generalizar) que el papel encuadernado entre cartones preserva la identidad e individualidad de la obra completa, y mientras ese concepto de obra integral siga teniendo sentido, seguiremos acopiando ejemplares en papel;


7. El libro en papel está construido de tal forma que respeta el orden del discurso, el orden sucesivo de su racionalización, y está diseñado para amparar un tipo de relación que el libro electrónico todavía no puede propiciar: un tipo de relación íntima, introspectiva, silenciosa, entre el lector y el contenido, de manera que tanto nuestra disposición corporal, física, como intelectual y anímica, está determinada por esa relación casi fraternal entre el soporte y el lector.



Creo que estas consideraciones de Joaquín contribuyen a darle nuevos aires y rumbos a la discusión sobre los lectores digitales que armaron Roberto Angulo, Jorge, el editor Enrique Redel, de Impedimenta, y Martín Franco —y sobre la cual también se pronunciaron por otras vías Carola Moreno, de Barataria, Neus Arqués y María Moreno, de Veintisiete letras— a raíz de mis entradas “el sony reader en acción: primeras impresiones” y “dos miradas al negocio digital de carmen balcells: josé antonio millán y el país.

lunes, 15 de diciembre de 2008

it’s not the medium, stupid!

Joaquín Rodríguez plantea en una entrada reciente de Los futuros del libro una interesante reflexión a partir de la experiencia de la editorial norteamericana Concord Free Press, donde ‘publican libros, gratuitamente, y los liberan en la red, para quien quiera descargárselos y leerlos, todo a cambio de una donación voluntaria que ni siquiera irá a parar, en su integridad, a la editorial, sino que respaldará acciones caritativas o secundará proyectos de desarrollo’. Joaquín empieza su entrada diciendo:


‘Estoy por pedir un plan de rescate para el sector editorial similar al que las grandes compañías automovilísticas de Detroit han pedido al Presidente electo Obama (y que han soliviantado a Lawrence Lessig, incapaz de comprender por qué habría que rescatar un modelo de negocio mal gestionado). Concurren, sin duda, muchas de las condiciones que harían reivindicable tal plan: una industria editorial encogida, temerosa, presa de sus propias evidencias, adherida a una lógica predigital que la hace financieramente insostenible y que la aboca, en muchos casos, a una quiebra inminente. Es decir, mala gestión o, al menos, gestión descuidada. ¿Podemos ir al Ministerio de Industria a que hagan algo por nosotros o nos inventamos otros modelos?’



En la misma línea de las posiciones a las que ya nos tiene acostumbrados, a continuación Joaquín sugiere un posible camino a seguir en relación con la manera como podríamos empezar a concebir el libro —en tanto que bien simbólico y producto comercial a la vez— y nuestras prácticas de lectura:


‘Yo, como Lessig, preferiría seguir esa divisa, la de la reinvención y la vigorización del libro mediante nuevas ideas que pasan, en gran medida, por pensarlos, distribuirlos e imprimirlos digitalmente, generando una red de lectores implicados, que acrecienten su valor mediante la circulación, que sirva de nutriente para la generación de nuevas ideas y, de paso, como en este caso, para repartir el dinero recaudado entre aquellos que lo puedan necesitar’.


Me gusta la idea que algunos defienden de centrar la atención en los contenidos y de reflexionar sobre los viejos y nuevos soportes en función de éstos y no al contrario.


It’s not the medium, stupid!

miércoles, 28 de mayo de 2008

la metamorfosis del libro

La aparición, el perfeccionamiento, la proliferación, la creciente penetración y la consolidación de los soportes electrónicos suponen una metamorfosis del concepto de libro y, por lo tanto, un desafío para la industria editorial. Todos los actores involucrados en la cadena de producción editorial deben buscar la forma más óptima de adaptarse al entorno que se configura a partir de esta transformación —replanteamiento del modelo de negocios, negociación de derechos, tipos de licencias y usos permitidos por cada una de ellas, costes de producción y distribución de los contenidos, precio del producto final, fuentes de ingresos y un largo etcétera—. Como consecuencia del desarrollo de las nuevas tecnologías asociadas a la presentación de contenidos en texto e imagen, nuestra idea tradicional de lo que es un libro empieza a ser insuficiente y las fronteras de la definición de este concepto tienden a desdibujarse.





Joaquín Rodríguez viene planteando en el blog Los futuros del libro una serie de interesantes reflexiones sobre este tema que permiten estar al tanto del rumbo que toma esta discusión y entender las implicaciones que tiene su evolución.


Rodríguez muestra la complejidad del problema en la entrada titulada “Esto no es un libro (¿o sí?)”:


‘Roger Chartier, el maestro francés, nos advertía hace ya bastante tiempo, de que uno de los principales problemas al que deberíamos enfrentarnos para comprender la transición de los soportes que ahora está sucediendo es que no disponíamos todavía de las categorías intelectuales necesarias para percibir los nuevos soportes como libros o, dicho de otra manera, que nuestras categorías perceptivas están indisolublemente ligadas a un medio concreto —el papel y sus diversas manifestaciones— y a la forma en que ese medio compone y transmite los significados’.

viernes, 1 de febrero de 2008

edición 2.0. los futuros del libro [ 3 ] / ¿por qué tendremos libro en papel durante un buen tiempo más?

¿Por qué hasta el momento todos los modelos de libro electrónico que se han lanzado al mercado han fracasado?


Joaquín Rodríguez ofrece una respuesta interesante en la entrada de su blog titulada “Breve historia del libro electrónico (I):


‘Entre los años 1999 y 2006 hemos vivido, seguramente, la fulgurante y brevísima historia de la primera fase del libro electrónico. Multitud de dispositivos nacieron, se lanzaron, se intentaron vender, fracasaron y desaparecieron, todo en el cortísimo plazo de cinco o seis años. Las leyes elementales de la promoción dicen que cualquiera sea la cosa que se lance e intente vender, debe hacerse pasar por insustituible e imprescindible y, si cabe, debe suplantar su identidad para hacerse pasar por lo que no es (cuánto sabemos de esto los lectores que nos enfrentamos a los centenares de novedades comerciales lanzadas por las editoriales que se quieren hacer pasar por suceso editorial de primer orden). Es cierto que en la brevísima historia del libro electrónico hubo demasiado de promoción y poco de reflexión sobre las necesidades estructurales verdaderas de los posibles receptores, que la inercia de la tecnología y sus descubrimientos ignoró esa regla básica que dice que no ha habido invento en la historia que se haya asumido plenamente sin que haya habido necesidad de hacerlo (las oficinas de patentes son testigos mudos de la multitud de inventos innecesarios que concibe el hombre), que las guerras de las incompatibilidades y las tecnologías propietarias llevaron a un callejón sin salida a la mayoría de los dispositivos, que además, sólo servían para un propósito —de ahí la horrible denominación de dispositivos dedicados—, el de leer textos en el formato propietario del mismo fabricante que había construido el dispositivo, que la oferta de títulos que podían descargarse de la red —en sitios, la mayor parte de las veces, propiedad de los mismos fabricantes— era escasa y poco atractiva.’.


Edición 2.0. Los futuros del libro, pp. 138 - 139

Melusina

Barcelona, 2007


En síntesis, seguimos a la espera de un libro electrónico que se ajuste a las necesidades del usuario en términos de portabilidad, comodidad para la lectura, accesibilidad a contenidos, usabilidad, interoperabilidad y precio. Kindle parece significar un avance en algunos de estos aspectos y el tiempo dirá en qué medida soluciona cada uno de estos problemas.


En una entrevista a Lawrence Lessig que Rodríguez reproduce, el creador de la licencia Creative Commons se refiere a la convivencia entre antiguos y nuevos soportes, que explicaría por qué si en algún momento el libro electrónico consigue convertirse en un dispositivo de uso popular por lo menos durante un tiempo no sustituirá al libro en papel. Dice Lessig que ‘las nuevas tecnologías no siempre sustituyen a las antiguas. La radio, es un ejemplo, sobrevivió a la introducción de la televisión’.

jueves, 31 de enero de 2008

edición 2.0. los futuros del libro [ 2 ] / digitalización de contenidos y librerías en línea: reinventarse o morir

Leyendo Edición 2.0. Los futuros del libro me doy cuenta de que uno de los temas que Joaquín Rodríguez ha abordado recurrentemente en su blog es el impacto que tienen la aparición y la consolidación de las grandes librerías en línea sobre el futuro de las librerías independientes. Al contrario de quienes asumen una posición apocalíptica frente a las implicaciones que tiene el desarrollo de las nuevas tecnologías en la cadena de producción y distribución del libro, Rodríguez plantea dos puntos de manera insistente: primero, que la digitalización y la expansión del canal de venta en línea no son el origen de los problemas de los pequeños editores y libreros; y, segundo, que quien quiera sobrevivir en el panorama que se está configurando actualmente debe replantear su modelo de negocio —es decir, reinventarse—.




Dice Rodríguez en su entrada “El (decepcionante) debate sobre el futuro del libro (I)” que ‘los canales tradicionales tendrán que cambiar, eso es cierto, pero no sólo por el empuje de Google, sino porque su modelo de negocio es obsoleto —una masa inasumible de novedades, clientes escasos, etc.—‘.


En su entrada “Los libreros en la tormenta o por qué se equivocan de enemigo” Rodríguez dice lo siguiente:


‘El pequeño librero independiente se enfrenta a multitud de problemas y su figura y su misión no serán nunca lo suficientemente reconocidas, pero se equivocan de enemigos y yerran en sus denuncias e imputaciones. La superproducción editorial, los márgenes de descuento, el trato desigual que les dispensan las grandes editoriales, el incremento del precio de los alquileres en los centros urbanos, la falta de lectores, la tecnificación cada vez más necesaria para gestionar el negocio son aspectos que deberán resolverse al margen de un fenómeno positivo e imparable, el de la digitalización y difusión públicas de los contenidos’.


Edición 2.0. Los futuros del libro, pág. 73

Melusina

Barcelona, 2007

miércoles, 30 de enero de 2008

edición 2.0. los futuros del libro [ 1 ] / el soporte y los contenidos

Edición 2.0. Los futuros del libro recopila en soporte papel algunas de las entradas del blog Los futuros del libro, de Joaquín Rodríguez. Es curioso trasladar un blog al papel sobre todo cuando su propósito consiste en dar pistas con respecto a la evolución de la actividad editorial y del soporte libro tal y como lo conocemos, ¿no?


Algunos dirán incluso que es un contrasentido porque leyendo Edición 2.0. Los futuros del libro queda claro que en el libro en papel se pierde esa ventaja fundamental del texto en soporte digital que menciona el mismo Rodríguez: la generación de ‘una experiencia lectora más rica, al integrar sonidos, imágenes y enlaces hipertextuales que rompen con la experiencia de la racionalización y lectura lineales; nos proporciona mecanismos de búsqueda, de marcado, de vuelta atrás, de forma que la localización de los nombres, términos o conceptos es mucho más sencilla’.


Personalmente considero acertadísima la decisión de Joaquín Rodríguez y del editor José Pons Bertran de Melusina de hacer un compendio del blog Los futuros del libro en el que las entradas son agrupadas temáticamente para ofrecerle al lector un hilo conductor coherente a la hora de leer las reflexiones y las discusiones que plantea el autor.


Reproduzco el siguiente fragmento de la entrada “El (insuficiente) debate sobre el futuro del libro (II)”, que entiendo como la declaración de principios de la iniciativa emprendida por Joaquín Rodríguez en su blog:

‘Existen libros, incluso, tipos de libros en papel, al menos, que nos han dejado de interesar en cuanto talesenciclopedias, diccionarios, obras de referencia y consulta, guías de viaje, incluso libros de texto y, sobre todo, literatura profesional—, porque, en primer lugar, puede que no nos interese monolíticamente todo el contenido que nos ofrecen —queremos consultar sólo una parte, una porción, un fragmento— y, en segundo lugar, porque nos importe más la riqueza de las relaciones que pueda proporcionarnos mediante el hipertexto o porque valoremos más el tipo de contenidos añadidos que nos puedan suministrarimagen en movimiento, audio, grafismos, etc.—. Es muy posible, en consecuencia, que tuviéramos que plantear el debate no como el de una unidad inseparable —el futuro del libro, a secas— sino como el de destinos y futuros paralelos en función del tipo de contenidos que se comuniquen, las ventajas que se obtengan transmitiéndolos de una u otra forma y el tipo de público al que vayan dirigidos. En suma, para avanzar en este debate deberíamos comenzar a hablar, comenzar a pensar, en términos de "los futuros del libro"’.


Edición 2.0. Los futuros del libro, pp. 128 - 129

Melusina

Barcelona, 2007


Siendo coherente con las reflexiones que plantea en torno al tema de los derechos de autor, Joaquín Rodríguez ha colgado en la página Web de la editorial Melusina una versión beta de Edición 2.0. Los futuros del libro bajo licencia Creative Commons que proclama lo siguiente:


Usted es libre de:


• copiar, distribuir y comunicar públicamente la obra

• hacer obras derivadas


Bajo las condiciones siguientes:


• Reconocimiento. Debe reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor o el licenciador (pero no de una manera que sugiera que tiene su apoyo o apoyan el uso que hace de su obra).

• No comercial. No puede utilizar esta obra para fines comerciales.

• Compartir bajo la misma licencia. Si altera o transforma esta obra, o genera una obra derivada, sólo puede distribuir la obra generada bajo una licencia idéntica a ésta.

• Al reutilizar o distribuir la obra, tiene que dejar bien claro los términos de la licencia de esta obra.

• Alguna de estas condiciones puede no aplicarse si se obtiene el permiso del titular de los derechos de autor.

• Nada en esta licencia menoscaba o restringe los derechos morales del autor’.


Muchas gracias a Joaquín Rodríguez y a José Pons Bertran por este libro y a Arantxa Martínez por hacer todo lo posible para que llegara a mis manos.


Nota: las negrillas son mías.

jueves, 24 de enero de 2008

más sobre el ciclo “gutemberg tras la red”: notas sobre la tercera mesa redonda

Tercera mesa redonda del ciclo “Gutemberg tras la red” —segunda a la que asisto—, moderada por José Pons Bertran —editor de Melusina— y compuesta por las siguientes figuras:


- Joaquín Rodríguez, autor del blog Los futuros del libro y de Edición 2.0: los futuros del libro —título que incluye una selección de las mejores entradas de su blog—


- Didac Martínez, director del Servei de Bibliotecas i Documentació de la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC)


- Màrius Serra, escritor


Algunos de los temas abordados que más me llamaron la atención son los siguientes:


- la economía de la atención en Internet


- la importancia de los filtros de validación en la toma de decisiones con respecto a lo que se publica y el exceso de ruido que genera en Internet la falta de filtros


- el cuestionamiento a la idea de que todo lo que se publica en Internet es basura y de que si un texto ha sido publicado en papel es porque es de buena calidad


- las campañas de desprestigio de las revistas y academias científicas de toda la vida contra la divulgación científica en los blogs —Joaquín Rodríguez mencionó un movimiento surgido en Alemania que reivindica el status de la blogósfera como circuito de divulgación del conocimiento científico—


- la crisis del sistema de evaluación de pares en el que se basan las publicaciones científicas


- la crisis de las figuras del autor y del editor


- las implicaciones de la revolución digital en términos de accesibilidad a contenidos


- el mejoramiento técnico que implica la evolución que a lo largo de 500 años ha sufrido el libro hasta convertirse en el soporte perfecto


La actitud manifiestamente provocadora de Joaquín Rodríguez y Màrius Serra fue un buen condimento para la discusión en la medida en que contribuyó a la generación de polémica.


Allí me encontré con Malena y al final conocí a Pablo Odell, de Tökland. Había querido saludarlo el día anterior pero como lo vi liado, preferí buscar otra ocasión para presentarme. Ayer estaba mucho menos ocupado, así que me pareció que sería mucho más fácil abordarlo. ‘Pablo, hola’, le dije acercándome. ‘Soy [ el ojo fisgón ]’. Conversamos dos minutos y acordamos hablar para quedar la próxima semana.


El ciclo “Gutemberg tras la red” continúa hoy. Cada día Tökland está publicando un vídeo resumen de la sesión del día anterior. Ya están disponibles los del lunes y martes.