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jueves, 2 de julio de 2009

we make stories: penguin uk ataca de nuevo



La filial británica de Penguin acaba de lanzar We Make Stories, una aplicación de pago que contiene una suite de herramientas de creación de historias para niños. En una entrada del blog de la editorial titulada "Can we be of service?" Jeremy Ettinghausen, editor digital de Penguin UK, explica esta aplicación en los siguientes términos:


‘At We Make Stories children (of all ages, though the site is aimed at 6-11 year olds) can create, print and share a variety of story forms. They can make pop-up stories, customise audiobooks, design their own comics, produce exciting treasure maps and develop a variety of entertaining adventures.’




Ettinghausen introduce su entrada diciendo que como editor digital ‘durante los últimos años he tenido cualquier número de conversaciones con editores tradicionales de libros en las que he intentado convencerlos de que estamos en “el negocio de los contenidos” y no en “el negocio de los libros”'. Se trata de una reflexión interesante que ya hemos planteado aquí anteriormente y en la que seguiremos insistiendo.


Desde hace un tiempo vengo siguiendo con especial interés las cosas que está haciendo Penguin y en ocasiones anteriores ya había comentado algunos casos particulares. A mediados de diciembre de 2008 escribí lo siguiente en una entrada titulada "penguin uk, clásicos rediseñados":


‘Penguin UK no deja de sorprenderme con las cosas que está haciendo —¿se acuerdan de las colecciones especiales de James Bond y de Raymond Chandler, del proyecto We Tell Stories o de los PenguinSets que sacó para navidad?—. A través de the penguin blog me entero de una colección especial de clásicos de tapa dura que diseñó Coralie Bickford-Smith para un proyecto especial con la librería Waterstone —que es el distribuidor exclusivo de los libros—‘.


Después de ese experimento tan bonito que fue We Tell Stories, con We Make Stories la gente de Penguin UK hace otra incursión en el campo de la narrativa interactiva. Estoy seguro de que We Make Stories seducirá no sólo a los niños, sino también a los amantes de la literatura para éstos y a quienes están interesados en las posibilidades que abren las nuevas tecnologías en el campo de la creación literaria. Al menos a mí ya me sedujo.





Long live Penguin!

jueves, 12 de febrero de 2009

vender libros en tiempos de recesión, según penguin

Hace unos días Fiona Auckland, la encargada de ventas de Penguin UK, escribió en el blog de esta editorial la entrada “How to Sell Books in a Recession” en la que encontré algunas anotaciones interesantes relacionadas con su manera de entender estos tiempos de crisis, sus efectos sobre la industria editorial, las fuentes de riesgo, los factores desestabilizadores que hay
actualmente y posibles maneras de adaptarse a las condiciones cambiantes del entorno.




- Sobre el momento crítico en el que surge Penguin:


‘In one of the darkest years of the 1930s depression, Allen Lane founded Penguin with the —then groundbreaking— notion to sell quality writing as cheaply as a pack of cigarettes and to sell them everywhere’.


- Sobre las oportunidades de innovación que hay en tiempos de crisis:


‘Studying our own history gives us pause for thought as we tip headfirst into recession: bleak economic times are sometimes the crucible of inspiration and creativity’ (...)


(...) ‘When I say we're ready and inspired to take the challenge of an economic downturn, I don't just mean cutting a few long lunches, but having a vision and being fleet of foot enough to respond to changing market conditions. Historically, the publishing industry thrives on such challenges. I think I've said in a previous blog that for an "old" industry, we're pretty responsive and innovative. We have to be’.


- Sobre el perfil del público de los libros de Penguin, sus necesidades tanto de entretenimiento como de educación y su baja vulnerabilidad frente a la crisis:


‘Our customers are still there and a book remains fantastic value for money. Apparently at such times we skew more toward escapist fare, rather like the cinema goers in the 30s flocked to gangster films, musicals and screwball comedies. When the Canary Wharf Waterstones opened the day after the collapse of Lehman Bros, the first two books to be sold were books on spirituality. Another huge growth area is teenage fiction thanks to the Harry Potter effect on our growing kids, with help from teenage vampires in Twilight and teenage fathers in Nick Hornby's Slam. The common wisdom is that this mortgage-free demographic market's disposible income remains relatively unaffected, although books compete for it with games and music. People will also still buy books for their kids. The success of Ascent of Money, Black Swan and The Great Crash 1929 shows that those books helping us understand what's happening are also flying out the door’.


- Sobre la crisis de las librerías y la manera como ésta afecta a los editores:


‘In short, it might not be our readers, but our retailers.


The once mighty high street has been fighting competition from online and supermarkets for a few years, but when every day another high street name goes into administration, we have to assess the risk. When a company goes into administration, the independent administrators sell off as many assets as possible, paying off debts in order of priority. If we have lots of stock sitting in a customer's warehouse or on their shelves, we first have to prove to the administrators that we supplied it, rather than a third party wholesaler, and then once that value is assessed, we may only be awarded pence in the pound. So a retailer going under is bad news for its suppliers’.


- Sobre las alternativas que tienen las librerías para sortear la crisis:


‘There is a theory that in these times it's best to be very big so you can take a hit like the one I've described, or to be very small, so you can turn on a dime in response to tricky market conditions. Each of our retailers needs a strategy to suit these times as much as we do: whether it's negotiating down rents and utilities, increasing margin on every book sold, increasing marketing income, consolidating roles, departments or even outlets, making cost savings in the supply chain, and so on. That can make for even tougher negotiations between publishers and retailers, but it's not the only game in town. How do we get back to creativity and innovation? How do we as publishers and retailers inspire our customers to buy books?’



¿Es Auckland excesivamente optimista o dado su rol de agente comercial está jugando a proyectar una imagen sólida de Penguin UK para impedir que el pesimismo que se respira por todas partes afecte de manera negativa el posicionamiento de su sello de cara a sus lectores, a sus clientes y a sus proveedores? ¿La crisis aún no ha tocado a Penguin UK o el de Auckland es un discurso que minimiza el impacto de ésta para evitar generar pánico alrededor de su marca en un entorno en el que alimentar el catastrofismo se ha convertido en el pan de cada día?


En estos tiempos en los que el discurso de la crisis lo permea y lo impregna todo estas palabras entusiastas de Auckland suenan raro, ¿no? Durante este último año hemos machacado tanto el discurso de la crisis, que cualquier posición no catastrofista empieza a parecerme venida de una realidad paralela.

viernes, 19 de diciembre de 2008

penguin uk, clásicos rediseñados

Penguin UK no deja de sorprenderme con las cosas que está haciendo —¿se acuerdan de las colecciones especiales de James Bond y de Raymond Chandler, del proyecto We Tell Stories o de los PenguinSets que sacó para navidad?—. A través de the penguin blog me entero de una colección especial de clásicos de tapa dura que diseñó Coralie Bickford-Smith para un proyecto especial con la librería Waterstone —que es el distribuidor exclusivo de los libros—.


El resultado del trabajo hecho por Bickford-Smith puede verse en detalle en este álbum de flickr dedicado al proyecto.



Qué diferencia con las horribles ediciones de los clásicos de Porrúa y Losada que había en mi casa —por no hablar de las de Panamericana, que yo escogía a ojo cerrado porque al ser más baratas me permitían embolsillarme una parte de la plata que me daban mis papás para comprar los libros que me ponían a leer en el colegio—, que según mis profesores eran las únicas traducciones que entonces se consideraban decentes. A pesar de lo feas —las portadas eran horrendas, venían impresas en papel periódico y la tipografía y los márgenes eran insoportables. Para rematar, las páginas de muchos de los libros de Porrúa venían en doble columna—, en su momento estas ediciones representaron la manera más confiable de acceder a libros que para mí fueron fundamentales como las tragedias de Sófocles y los diálogos de Platón.


¡Y a mí que alguna vez me parecieron bonitos los libros de Cátedra!



Creo que los libros bonitos —o, mejor, hechos con cuidado porque un buen trabajo del texto y aspectos como el papel y la impresión también son importantísimos— son una buena motivación tanto para empezar a leer como para seguir haciéndolo y que su presencia en una biblioteca puede ser más estimulante que muchas campañas de fomento a la lectura que se han visto por ahí.




miércoles, 9 de julio de 2008

¿por qué los británicos compran penguin classics?


Esta mañana encontré en el blog de Penguin UK una interesante reflexión de Fiona Buckland, la directora de ventas del grupo, con respecto a las razones por las que los libros de Penguin Classics se venden tan bien y por las que a la hora de comprar un clásico muchos lectores tienden a escoger la edición de esta colección en lugar de las muchas otras que hay en las librerías. Buckland explica el fenómeno a partir de dos argumentos de Dan Ariely:


‘1. El contexto es clave


(a) Déle a la gente muchas opciones y la conversión de echar un vistazo a comprar se reduce (¿cuántas ediciones de Orgullo y prejuicio necesitamos en las estanterías?)

(b) Para la gente es difícil definir el valor de algo en estado de aislamiento (…)


2. Creación de hábitos


Una vez empezamos a comprar algo, (digamos, café de Starbucks, o clásicos de Penguin), se vuelve mucho más fácil hacerlo una y otra vez. Se convierte en un hábito’.



Añade Buckland que ‘para mí la cuestión incluye pensar cómo traer nuevos lectores hacia Penguin Classics, así como recordarle a la gente no sólo cuánto placer ha experimentado leyéndolos sino también que más personas compran y leen Penguin Classics más que cualquier otra marca apelando de esta manera a la mentalidad de manada. Y aquí viene la parte confesional: me encanta vender Penguin Classics porque estos libros me encantan. Nunca he tenido una experiencia pobre tras escoger leer uno (quisiera poder decir lo mismo con respecto a cada libro que cojo). Si estuviera vendiendo cigarrillos, armas o discos de Céline Dion, podría sentir un conflicto moral mayor’.


Aunque es cierto que las palabras de Buckland parecen un autoelogio muy mal disimulado —cosa que no sorprende en una directora de ventas—, la reflexión que plantea sigue pareciéndome interesante y creo que todo editor debería preguntarse con frecuencia cuál es su posicionamiento en el mercado e identificar las razones que lo explican.

viernes, 16 de mayo de 2008

la colección 007 de penguin books


Me encanta el trabajo que está haciendo Penguin Books en el Reino Unido con el diseño de sus colecciones.


Para celebrar el centenario del nacimiento de Ian Fleming, Penguin Books ha lanzado la colección 007 en la que reeditan catorce novelas de James Bond con un diseño de Michael Gillette. Con respecto a la colección que saldrá el próximo 29 de mayo dice Colin Brush:


‘The books were numbered on their spines so it's not hard to read them in order (if you're traditionally minded). The blurbs, adapted from earlier Penguin editions, were themed around the new unified concept. Fourteen book biographies, one for each back flap, replaced the usual author biography (which is found on page one). A short extract from each book graces the back cover. They were made into demi-format hardbacks to be not so much collectible as bloody irresistible’.



Me gustan mucho el concepto, la tipografía y el uso del color. No me cabe la menor duda de que Penguin ha despertado el deseo de tener esos libros en mi biblioteca.