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jueves, 9 de julio de 2009

publicar menos para publicar mejor, según pierre assouline

Esta mañana en La république des livres apareció una interesante entrada titulada "Publier moins pour publier mieux" ("Publicar menos para publicar mejor") en la que Pierre Assouline va directamente a cuestionar el volumen de novedades editoriales que aparecen cada año. El encabezado de su entrada es el mismo de cada año en esta misma época: cuántas novelas serán publicadas en la próxima rentrée littéraire, si se publican más o menos que en la del año pasado y poca cosa más.


Esta vez, sin embargo, Assouline va un paso más allá y plantea una reflexión que sugiere tímidamente que el volumen de lo que se publica incide sobre la calidad de la oferta editorial. Dice Assouline en su entrada de hoy:


‘¿El Centre National du Livre, que gestiona las ayudas y las subvenciones, no había señalado esto hace dos años bajo la batuta de su antiguo director Benoît Yvert, sugiriendo que ayudaría menos para ayudar mejor? Entonces por qué no publicar menos para publicar mejor, sólo que esta medida habría debido imponerse sin dudarlo hace ya mucho tiempo sin esperar a que la fórmula se convirtiera en un slogan’.





En síntesis, una selección más cuidadosa de lo que se publica debería traer como consecuencia una reducción de los títulos sin por ello afectar la diversidad de la oferta. Como tantas otras cuestiones, en El nuevo paradigma del sector del libro Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez formulan mejor que nadie el tema de la sobreproducción injustificada cuando dicen que ‘en la era del hiperconsumo triunfa la lógica de la sobreabundancia: asistimos a una dinámica acelerada donde la lógica del más convive con la del mejor; ambas se desarrollan simultáneamente. Esto supone que la incontinencia editorial en producir más y mejor conlleva una bulimia creciente de títulos impresos que pone a la industria al borde de una reconversión acelerada’. Y luego añaden que ‘a las grandes editoriales les interesa la sobreproducción, al menos en teoría, ya que aumenta las posibilidades de generar un superventas’.


Una reflexión interesante para el sector en su conjunto, ¿no?


Aunque los grandes grupos son en gran parte los responsables de esta situación, valdría la pena ampliar la reflexión a los pequeños y medianos editores porque el tema les concierne a todos independientemente de su tamaño. Desde ya anticipo que la reflexión que estamos planteando y las líneas de trabajo que estamos desarrollando en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) van en esta dirección.


Una última cosa: Assouline se refiere a la disminución del porcentaje de novedades de literatura francesa y al aumento de títulos provenientes del extranjero en la rentrée littéraire de 2009 —curiosamente, la literatura en castellano es una de las beneficiadas en esta tendencia:


'229 novelas [extranjeras] anunciadas, es decir una veintena más que el año pasado. Un incremento tan notable como la disminución de la de literatura francesa. Basta con mirar un poco más de cerca las listas de los libros de ficción más vendidos en Francia en un año para alegrarse de una cierta liberalización de la curiosidad, fenómeno que nos parece natural pero que no lo es, por ejemplo, en los Estados Unidos donde, por el contrario, se observa un verdadero proteccionismo de la mentalidad, más bien sufrido que elegido, habiendo los editores decidido hace mucho tiempo que ellos tenían allí todo y lo mejor y que, en consecuencia, sus lectores no necesitaban historias de ficción escritas en lenguas distintas del inglés’.


¿Es que ya ni siquiera los franceses se interesan por la literatura francesa?

lunes, 15 de junio de 2009

notas sueltas [ 8 ] / procrastinar, visibilidad e impacto globales de proyectos locales y la pérdida de influencia de la cultura francesa

Entrevisté a la editora Pilar Gutiérrez Llano, de Tragaluz editores, el martes 7 de octubre de 2008 en Medellín pero sólo hasta la semana pasada publiqué la entrevista a pesar de que Margarita me había entregado la transcripción el 21 de noviembre.


Desde diciembre de 2008 una de las primeras cosas que pensaba todos los días al despertarme era que tenía que editar las entrevistas que había hecho durante mi viaje a Colombia —a Gustavo García, a Pablo Arrieta, a Pilar, a Luis Rocca y a Diego Amaral—. Sin embargo, no encontraba el momento para hacerlo. Durante meses cada lunes en la mañana me prometí con entusiasmo que esa semana empezaría a editar alguna de las entrevistas y que una vez comenzara con una todo lo demás vendría con absoluta naturalidad. Pero el miércoles ya era evidente que no lo haría. No sé cómo ni en qué momento me convertí en un experto en postergar asuntos pendientes —todo un procrastinator profesional—.



Mi conflicto con la edición de estas entrevistas tiene un origen doble: en primer lugar, me parecía impresentable responder de esta manera a la generosidad con la que Gustavo, Pablo, Pilar, Luis y Diego me dedicaron su tiempo y compartieron conmigo un testimonio acerca de su experiencia profesional así como el conocimiento que han adquirido a través de ésta; y, en segundo lugar, todas estas entrevistas son valiosísimas y dejarlas guardadas en un cajón sería un verdadero desperdicio.


También me preocupaba que su contenido caducara pero editándolas me he dado cuenta de que salvo las alusiones a temas estrictamente coyunturales, todo lo que se dice en ellas sigue teniendo vigencia y seguirá teniéndola durante mucho tiempo.


***


El caso de Tragaluz editores me parece interesantísimo porque es una editorial cuyo trabajo es cuidadoso, de buena calidad y lindísimo. Sin embargo, muchas veces me cuesta transmitirle a alguien que no sea colombiano el entusiasmo que me producen los libros de Tragaluz porque el catálogo de esta editorial es 100 % local. Hasta el momento Tragaluz sólo ha publicado autores colombianos, la mayoría de los cuales son de Antioquia —el departamento cuya capital es Medellín—.


Lo que me tranquiliza cuando pienso en todas estas cosas es que además de que los libros de Tragaluz llaman la atención con sólo verlos, Pilar y Juan Carlos han escogido muy bien a los autores que han publicado. Por otro lado, supongo que nombres como Darío Jaramillo, Giovanni Quesseps, Meira Delmar, Juan Gustavo Cobo Borda, Eduardo Escobar o Jaime Jaramillo no deben ser del todo ajenos para algunos lectores no colombianos de ese género minoritario que es la poesía.


Finalmente, me entusiasma que a través de Internet un proyecto local como el de Tragaluz pueda tener una visibilidad y un impacto globales.


***


A propósito de la presencia de Francia como invitado de honor a la Feria del Libro de Madrid, el pasado 13 de junio apareció en la sección de cultura de El País el artículo “Un prestigio sin lectores”. En este artículo Javier Rodríguez Marcos se refiere a un tema que me interesa muchísimo y sobre el cual quise escribir alguna cosa hasta que me di cuenta de que me hacían falta muchos elementos para decir algo sensato y sólido al respecto: la pérdida de la influencia de la cultura francesa en el resto del mundo.


Rodríguez Marcos afirma que ‘si Nueva York arrebató a París la capitalidad del arte moderno, el inglés ha terminado haciendo en la literatura lo propio con el francés’ y a continuación cita las siguientes palabras de un profesor de la Universidad de Barcelona llamado Francisco Lafarga:


‘Además de la lengua, el interés por una literatura extranjera está también en función del valor que lectores y escritores le atribuyen como foco de influencia. Es lo que pasó entre los siglos XIX y XX con la novela realista y la poesía moderna. Hace años que en España no se ve a la narrativa francesa viva como un foco’.


Luego Rodríguez Marcos anota que ‘Lafarga ve en los clásicos, las ciencias humanas y el cómic una "compensación a la pérdida de esa influencia" pues, dice, el nouveau roman fue "el último foco". Muertos los pesos pesados, lo que quedan son "individualidades" con mayor o menor éxito y calidad: Yasmina Reza, Pascal Quignard, Houellebecq...’.




Durante la Feria del Libro de Madrid no sentí por ningún lado la presencia de Francia como invitado de honor y tampoco encontré nada que me ayudara a recuperar ‘el interés por la literatura francesa contemporánea que, salvo por la novela policíaca y el cómic, últimamente me parece tan aburrida’. Tant pis !

martes, 8 de julio de 2008

sobre las lecciones de pierre bayard para hablar de libros que uno no ha leído

Esa costumbre francesa de cuestionarlo, problematizarlo y complicarlo todo no deja de producirme una mezcla de sorpresa y desconcierto. En ocasiones tiendo a creer que no hay nada que los franceses valoren más que la complejidad, que son incapaces de abordar ninguna situación por banal que ésta sea sin aplicar un método y un dispositivo retórico sofisticadísimos para desmenuzarla y que para ellos es más importante la formulación del problema que la búsqueda de una solución para éste.



En su libro Comment parler des livres que l'on n'a pas lus ? —cuya próxima publicación en castellano bajo el título Cómo hablar de los libros que no se han leído ha sido anunciada por Anagrama—, Pierre Bayard hace un ejercicio que consiste en identificar los matices que encierra la “no lectura”. Como es lógico, Bayard encuentra algunos inconvenientes para abordar el tema y define tres que son determinantes:


1. La obligación de leer: ‘todavía vivimos en una sociedad, es cierto que en vías de desaparición, en la que la lectura sigue siendo objeto de una forma de sacralización. Esta sacralización se ocupa de manera privilegiada de un cierto número de textos canónicos —los cuales varían según los medios—que es prácticamente prohibido no haber leído’.


2. La obligación de leerlo todo: ‘si no leer es mal visto, casi lo es tanto leer rápido u hojear —y sobre todo decirlo—. De esta manera será casi impensable para los universitarios del ámbito de las Letras reconocer que no han hecho más que hojear la obra de Proust sin leerla íntegramente —que, sin embargo, es el caso de la mayoría de ellos—’.


3. El discurso que se sostiene sobre los libros: ‘un postulado implícito de nuestra cultura es que es necesario haber leído un libro para hablar de él con un poco de precisión. Ahora, según mi experiencia, es perfectamente posible sostener una conversación apasionante sobre un libro que uno no ha leído, incluso, y quizás sobre todo, con alguien que tampoco lo ha leído’.


Bayard hace que su ejercicio parezca una de esas provocaciones necias de intelectual que recurre al método y a la retórica para construir un castillo en el aire cuando dice que:


‘Algunas veces es deseable, para hablar con precisión de un libro, no haberlo leído entero e incluso ni siquiera haberlo abierto’.


Sin embargo, a medida que he ido avanzando en la lectura del libro las piruetas y los fuegos artificiales que despliega Bayard no sólo me han divertido sino que por momentos también han llegado a convencerme de la sensatez de su planteamiento. Ya haré más comentarios al respecto.

miércoles, 20 de febrero de 2008

alain robbe-grillet y la historia del nouveau roman

Ayer durante mi sesión de lectura de blogs de la tarde encontré en La république des livres una entrada en la que Pierre Assouline se refiere a la muerte de un miembro de la Académie française llamado Alain Robbe-Grillet. Después de leer las primeras líneas de la entrada de Assouline paso al siguiente blog porque en principio lo que pase en la Académie française me tiene sin cuidado. Más adelante encuentro más comentarios sobre la muerte de Robbe-Grillet en la sección de libros de Le Monde y en Guardian Unlimited Books.



Cuando entro al blog de Jean-François Fogel, su entrada de ayer mismo me llama la atención desde la primera frase:


‘Con la muerte de Alain Robbe-Grillet (1922-2008) se cierra el episodio del Nouveau roman, el concepto que tanto éxito tuvo fuera de Francia. No se trataba de un movimiento literario, ni de un grupo de amigos sino de la primera configuración de un paquete conceptual listo para su promoción. Al escribir una teoría e inventar una etiqueta con su libro Pour un nouveau roman (Para una novela nueva), publicado en 1963, Robbe-Grillet creó una dinámica alrededor de una serie de autores (entre ellos Samuel Beckett, Nathalie Sarraute, Claude Simon, Michel Butor, Claude Ollier, Robert Pinget) que compartían con él una misma casa editorial: Les éditions de Minuit’.


A continuación dice Fogel:


Le Nouveau roman era un concepto para universidades norteamericanas donde se escribieron un sinfín de tesis. Pero Beckett, Sarraute, Simon, Butor escribían según sus criterios y la voluntad de configurar un movimiento organizado alrededor de la objetividad del narrador, de la muerte de los personajes, del abandono de la emoción a favor de la mirada fría, no eran más que unas frases en una teoría apartada de una práctica (…)


(…) la muerte de Robbe-Grillet es la muerte de una figura. La muerte de un creador de productos culturales, no la pérdida del jefe de una escuela como André Breton lo era para el Surrealismo (…) la teoría de Robbe-Grillet provocó una degradación de la calidad literaria que todavía Francia no recupera’.


La curiosidad que me despierta la entrada de Fogel me hace volver al blog de Assouline, donde tras leer con cuidado encuentro la siguiente observación que me parece interesantísima:


‘Es cierto que el profesor Robbe-Grillet, al igual que el Nouveau roman al cual él tuvo el talento de darle cuerpo y materia después de que el editor Jérôme Lindon tuvo la idea de hacer posar a algunos escritores de Minuit contra el muro de su casa (Beckett, Sarraute, Simon, Butor, Ollier, Pinget, Claude Mauriac, Robbe-Grillet) le deben mucho al apoyo indefectible de Tom Bishop de la New York University’.


Lo que encuentro más interesante en todos estos comentarios es el impacto que tiene en la historia la intervención de un personaje que al escribir una teoría e inventar una etiqueta no sólo ofrece los elementos para promocionar una corriente que termina suscitando un especial interés más que todo por fuera de su país de origen, sino que también contribuye a generar una especie de mito alrededor de los autores que pertenecen a ella.


¿Existirá alguna similitud entre el origen del Nouveau roman y el de otros fenómenos más cercanos como el boom latinoamericano, en los que se conjugan ciertas características literarias y el impulso dado tanto por la industria editorial como por la academia?


A propósito del boom recomiendo echarle un ojo a la entrevista que le hizo Tomás Eloy Martínez a Luis Harss, que es considerado por muchos el creador de este fenómeno.

jueves, 13 de diciembre de 2007

"el escritor, paradigma del hombre", por jean-françois fogel

Por los cambios en la gestión de contenidos de El Boomeran(g), sin darme cuenta dejé de recibir en mi bloglines el feed del blog de Jean-François Fogel y se me escapó su interesantísima entrada sobre lo que representa en el imaginario colectivo la imagen del escritor y sobre la contribución que hace la publicidad a la construcción de ésta.


El motivo de la entrada titulada “El escritor, paradigma del hombre” es la aparición de Frédéric Beigbeder en la campaña de la línea de productos para hombres de Les Galeries Lafayette. Me parecen muy interesantes las consideraciones de Fogel con respecto a la comparación entre esta campaña y la de la línea de productos para mujer, a la pieza gráfica, a la imagen de Beigbeder en ésta —el detalle del libro que tiene en las manos es buenísimo— y a lo que representa este escritor en el ámbito mediático francés. Sin embargo, no comparto su opinión con respecto al talento de Beigbeder como novelista —a quien ya me he referido en las entradas “¡al demonio con el autor!” y “summertime [ 24 ] / lecturas de fuga”—. Aunque considero que Beigbeder es un narrador bastante diestro, 99 francos me pareció una novela malísima y Windows on the World tuve que dejarla en la página 15.


En fin, la aparición de Beigbeder en la campaña de Les Galeries Lafayette confirma dos cosas: por un lado, que en nuestro imaginario Francia sigue siendo La República de las letras independientemente de lo que se diga de la decadencia de la cultura francesa —ver la entrada “parís y la literatura”—; y, por el otro, que incluso en Francia se sigue reforzando la tendencia a la espectacularización del ámbito de lo literario —ver esta entrada—.




Creo que ya me he extendido demasiado, así que los dejo con el texto de Fogel.


El escritor, paradigma del hombre


No importa el mal estado de su literatura, Francia cree todavía en el escritor como paradigma de un hombre ubicado en su época. Por lo menos es la visión del almacén Les Galeries Lafayette (equivalente en Francia a El Corte Inglés) en el momento de definir una campaña publicitaria l'homme (el hombre) a favor de su departamento para hombres. No se trataba de algo menor: durante años, una campaña similar la femme (la mujer) tuvo como figura única la modelo y actriz Laetitia Casta. Era hermosa y dinámica ¿Quién puede, frente a ella, ser "EL" hombre? Respuesta: no es un futbolista o un artista pero un escritor, y de manera precisa: Frédéric Beigbeder.


Su torso desnudo, su barba y su pelo largo adornan las paredes del metro parisiense, lo que participa de una obvia y doble ironía. Porque Beigbeder tiene entre las manos La société de consommation (la sociedad de consumo) de Jean Baudrillard que analiza el afán de consumir en búsqueda de una imposible auto-definición. Pero, aun más, porque Beigbeder es el autor de una novela (que se transforma en una película) cuyo propósito es denunciar a la publicidad: 13,99 euros (Anagrama). Ahora, transforma su propio cuerpo en soporte de la publicidad. Claro que se trata de una auto-promoción para un hombre calificado por el New York Times "dandy moral", "nihilista", "malherido de la publicidad", "renegado" o "intelectual de fama".


Beigbeder es una figura entre la "beautiful people" francesa pero actuó también y con gran talento como editor, crítico y por supuesto, novelista. En mi opinión, su figura pública es insoportable pero su talento como escritor, y aun más como crítico, es obvio, de primer orden. Después de descalificarle, el New York Times reconocía que su novela sobre el atentado del 11 de septiembre, Windows on the world, provocaba una "extraña emoción". En el momento de compilar a los artistas que buscaron su inspiración en el atentado, el diario neoyorquino nombra otra vez a Beigbeder y con respeto.


Al escoger un escritor como referencia, una campaña hace años habría utilizado André Malraux, Roger Nimier, Jean Paul Sartre, para citar a personas muy diferentes en el abanico de las figuras públicas. Hoy es un hombre de publicidad, de fama, de medios de comunicación, de tertulias comerciales con fama de seductor y que acusado de "onanismo mental (y físico)" en sus libros. Cómo cambian las cosas. La pregunta principal generada por la publicidad trata del cuerpo que se ve en la figura, ¿Es el suyo? ¿Y por qué no tiene pelos en el cuerpo si tiene tanta barba en el rostro? Las preguntas esenciales.

martes, 4 de diciembre de 2007

entrevista a miguel lázaro, editor de cabaret voltaire / "nuestras dos líneas son las literaturas de vanguardias y del exilio"

Cabaret Voltaire es una editorial que se enfoca en las vanguardias literarias francesas de principios del siglo XX y que mediante la recuperación de la obra del escritor almeriense Agustín Gómez Arcos está explorando actualmente la literatura del exilio. En este momento la editorial está preparando la publicación de París, una de las últimas novelas de Émile Zola.


Desde hace un tiempo Cabaret Voltaire empieza a ser reconocida por el cuidado que pone tanto en la edición como en el aspecto del libro y porque suele tener muy buenos prólogos.



MARTÍN GÓMEZ: ¿Cuándo y por iniciativa de quién surge la idea de crear la editorial Cabaret Voltaire?


MIGUEL LÁZARO: La idea de crear la editorial no surgió de forma espontánea. Siempre la tuve en mente. Mi afición por los libros me viene desde pequeño —en mi casa siempre viví rodeado de ellos— pero esperé a que se dieran el momento profesional adecuado y las condiciones económicas para poner la idea en marcha. En Cabaret Voltaire somos dos socios: un economista y un arquitecto. Yo, que soy el economista, dejé mi trabajo en Madrid para dedicarme por completo a la labor editorial. Mi socio, José Miguel Pomares, es arquitecto y actualmente compagina el trabajo que está haciendo para Jean Nouvel en Barcelona con el de editor. Por estas fechas se cumple un año de la salida de nuestro primer libro: se trata de Thomas el impostor, de Jean Cocteau. Hasta el momento hemos publicado siete títulos.


M.G.: ¿Cómo se definió la línea editorial de Cabaret Voltaire?


M.L.: Tenemos dos líneas editoriales. La principal la definió la ciudad de París y está centrada en la literatura francesa. Hemos comenzado recuperando obras que permanecían inéditas en castellano o que estaban descatalogadas y que corresponden a uno de los periodos creativos más fructíferos e interesantes de la literatura francesa del siglo XX: las vanguardias. Continuaremos con obras de otras épocas y movimientos en las que la ciudad de París será el hilo conductor que irá hilvanando los títulos y autores de nuestra producción.


En otra línea editorial llamada “Literaturas del exilio” nuestra intención es dar a conocer la obra de autores que tras la Guerra Civil y ante las presiones tanto políticas como de la censura se vieron obligados a un exilio forzoso o que optaron por un exilio voluntario como la única posibilidad de llevar a cabo su labor creativa sin traicionarse. Dentro de este marco estamos recuperando la obra narrativa escrita en francés por el escritor almeriense Agustín Gómez Arcos, que es un autor muy reconocido fuera de nuestras fronteras, que ha sido traducido a muchas lenguas —salvo al español— y que recibió numerosos galardones pero que es un gran desconocido entre nosotros.


M.G.: ¿De dónde surge el interés de Cabaret Voltaire por la literatura de vanguardias de la primera mitad del siglo XX, particularmente por las francesas?


M.L.: Surge de una profunda admiración por esta época de cambios en la que artistas multidisciplinares hicieron de la ciudad de París el centro de la creación mundial. París se llenó de artistas procedentes de todos los rincones del mundo que estaban dispuestos a aportar su arte y a encontrar su lugar. La vida de muchos de ellos, como es el caso de cualquiera de los que hemos traducido, está llena de acontecimientos apasionantes y sus obras siguen transmitiéndonos su gran belleza transgresora.


M.G.: ¿Cree usted que en el catálogo de Cabaret Voltaire hay una oferta que en este momento no están haciendo ni los grandes grupos ni las editoriales independientes y que, por lo tanto, la editorial está cubriendo un vacío?


M.L.: Creo que una editorial literaria pequeña como Cabaret Voltaire debe utilizar varias armas para hacerse con ese hueco en el mercado y poder sobrevivir a la avalancha de títulos que inundan las librerías. Desde un principio pensamos hacer un diseño del libro un tanto diferente, mezclar lo más clásico con algo más innovador y reinventar un poco. Al final nos salió un libro lleno de pequeños detalles. La elección de los títulos y la construcción de un catálogo coherente que facilite la fidelización del lector también son labores que creemos fundamentales. Tanto el diseño como la elección de títulos y autores han gustado.


En nuestro caso las librerías de literatura son nuestras grandes aliadas y nos ayudan bastante en la labor de darnos a conocer. También contamos con unos buenos distribuidores. Y, por supuesto, conseguir la atención de los medios también ha sido fundamental.


M.G.: ¿Cómo ve el posicionamiento de Cabaret Voltaire entre las editoriales que manejan un registro similar al suyo y entre los lectores?


M.L.: Aún es pronto para dar una respuesta concreta a esta pregunta. Sólo llevamos un año y siete títulos publicados pero sí te puedo decir que nuestra irrupción en el mercado ha llamado la atención tanto de los medios como de los libreros y que nos hemos encontrado la mayoría de las veces con una respuesta muy positiva por parte de ellos. Para llevar tan poco tiempo en el mercado y ser tantas las editoriales que se crean cada año, el balance, desde luego, es muy positivo.


M.G.: ¿En qué consiste la estrategia tanto editorial como comercial de Cabaret Voltaire para suscitar en el público el interés por las líneas que abordan sus colecciones?


M.L.: En cuidar mucho la edición tanto en el diseño —hacer un libro atractivo— como en la elección de los traductores —que son siempre prestigiosos profesores universitarios expertos en el autor de la obra—. Esto nos permite dotar a cada libro de una amena e interesante introducción, que sirve para situarnos en la época y nos ayuda a comprender cada una de las obras que publicamos.


M.G.: ¿Cree que en este momento estos libros de corte vanguardista han tenido una buena acogida por parte del público?


M.L.: ¡La libertad o el amor!, de Robert Desnos, y ¿Estáis locos?, de René Crevel, son dos joyas del surrealismo francés que están teniendo una buena acogida y han despertado el interés tanto del público como de la prensa especializada. Son clásicos modernos de la literatura que se traducen por primera vez al castellano. Thomas el impostor, de Jean Cocteau, también ha tenido muy buena acogida.



M.G.: ¿Cómo describiría los criterios y el proceso de selección de los autores y títulos que se incluyen en el catálogo de Cabaret Voltaire?


M.L.: Las pequeñas editoriales tenemos que cuidar mucho la elección de los títulos, dando coherencia a nuestro catálogo. A nosotros nos gusta esa idea de la que siempre se habla entre los amantes de la lectura de que un título o un autor te llevan a otro. Queremos que a nuestro lector la lectura de uno de los libros que publicamos le lleve a algún otro de nuestros libros.


M.G.: ¿Cuál sería su balance de la experiencia de la editorial hasta ahora?


M.L.: Muy positivo. El editorial es un sector complejo y muy duro en el que se trabaja mucho y se hacen multitud de labores diversas. Pero el estar rodeado de gente que siente tu mismo amor hacia los libros merece todos los sacrificios.


M.G.: ¿Podría adelantarnos algo con respecto a los libros que Cabaret Voltaire está preparando en este momento?


M.L.: Dentro de la línea editorial “Literaturas del exilio” acabamos de sacar El cordero carnívoro, que es la segunda novela que recuperamos de Agustín Gómez Arcos. Estaba inédita en castellano, fue premio Hèrmes a la mejor novela francesa de 1975 y va prologada por Luis Antonio de Villena. Un libro que si tiene algo es que no te deja indiferente.


Estamos trabajando en nuestro próximo libro. Se trata de París, de Émile Zola, en una traducción, recuperada y espléndida, de Julio Gómez de la Serna y con una introducción a cargo del profesor Juan Bravo Castillo. De los demás títulos previstos no te puedo todavía avanzar nada concreto porque estamos cerrando negociaciones.

sábado, 10 de noviembre de 2007

lecturas de fin de semana [ 55 ] / los premios literarios franceses 2007 según jean françois fogel

Como es un tema que me interesa muchísimo, reproduzco una reflexión que publica en su blog el periodista francés Jean François Fogel sobre los premios literarios a partir de lo que está sucediendo en Francia en relación con la versión 2007 los premios Goncourt, Renaudot y de Flore —marcados por la polémica que ha producido el caso Amélie Nothomb—.


Premios


Cada año crece la semblanza entre los premios literarios franceses y Le Tour de France. Nadie pone en duda la existencia de Le Tour de France. Sus ciclistas invaden los televisores durante tres semanas cada verano. Es todo un espectáculo. Sudor de los participantes, gritos de los espectadores, paisajes asombros de las montañas francesas, y tremenda cobertura de los escándalos del dopaje por la prensa: no falta nada. Pero somos incapaces de recordar quien ganó. Ni por cuánto tiempo, pues se da la victoria a uno, se la quita, se nombra a otro vencedor en el invierno, en un pueblito de no sé dónde cuando ya se terminó la temporada ciclista. En el final, mucho Tour de France y poco deportes.


Pasa lo mismo con los premios literarios. Cada año tenemos más artículos, más ruido, más escándalos y, lógicamente, menos literatura. El problema, el año pasado, fue la presencia de una verdadera novela, Las benévolas de Jonathan Littell. Consiguió dos premios y creó un tremendo malestar al recordar que la lucha para conseguir galardones literarios en Francia se parece a la guerra de las Malvinas según Borges: una pelea de calvos por un peine.


Imposible no pensar en esto al descubrir en las librerías las clásicas cintas sobre la tapa de dos libros. “Premio Goncourt”, “Premio Renaudot”. El Premio Goncourt se entregó en la vuelta catorce de la votación a una novelita sobre Zelda Fitzgerald: Alamaba Song de Gilles Leroy. Y el premio Renaudot fue para Chagrin d’école de Daniel Pennac, después de diez votaciones consecutivas. Para ambos premios: rumores de todo tipo, gritos de los amigos o editores y sospechas generalizadas de maniobras tramposas.


Si une quiere entender lo vergonzoso hay que recordar que el Goncourt es para un libro muy mediocre sobre un tema agotado. El Renaudot, por su parte, es para un libro que no figuraba en la lista de las obras preseleccionadas por el jurado. Como siempre, Pierre Assouline lo explica en su blog para los que leen el francés. En alemán, hay un excelente artículo en la Frankfurter Allgemeine Zeitung que revela lo que fue la última maniobra de Michel Tournier (novelista que habla muy bien alemán y muy conectado con Alemania) para imponer al jurado del Goncourt elegir a Amélie Nothomb que tampoco figuraba en la lista pre-seleccionada. (Como ella consiguió ayer el pequeño premio del Flore se dice que es una compensación y que tampoco lo merece…).


¿Cuál será el resultado de estos premios? Ya lo conozco: yo vi personas comprando el libro de Leroy. Tal como no le fue mal al Tour de France las audiencias de televisión cuando su líder tenía que huir por la noche sin su bicicleta. Los líderes de los premios literarios son muy parecidos: no tiene que huir pero tampoco serán recordados. Muchos premios y poca literatura.

domingo, 16 de septiembre de 2007

lecturas de fin de semana [ 48 ] / primera selección del prix goncourt de 2007

Esta semana se ha publicado la primera selección de la versión de 2007 del Prix Goncourt —que no incluye L'aube, le soir ou la nuit, el relato de Yasmina Reza sobre su experiencia acompañando a Sarko en la campaña presidencial—. A continuación reproduzco el listado de esta primera selección:


- A l'abri de rien, de Olivier Adam (L'Olivier)

- Le portrait, de Pierre Assouline (Gallimard)

- Le rapport de Brodeck, de Philippe Claudel (Stock)

- Tom est mort, de Marie Darrieussecq (P.O.L.)

- La chaussure sur le toi, deVincent Delecroix (Gallimard)

- No et moi, de Delphine De Vigan (J.C. Lattès)

- Le canapé rouge, de Michèle Lesbre (Sabine Wespieser)

- La passion selon Juette, de Clara Dupont-Monod (Grasset)

- Cercle, de Yannick Haenel (Gallimard)

- Alabama Song, de Gilles Leroy (Mercure de France)

- Ni d'Eve ni d'Adam, de Amélie Nothomb (Albin Michel)

- J'ai tant rêvé de toi, de Olivier y Patrick Poivre d'Arvor (Albin Michel)

- Leurs vies éclatantes, de Grégoire Polet (Gallimard)

- Portrait de l'écrivain en animal domestique, de Lydie Salvayre (Seuil)

- On n'est pas là pour disparaître, de Olivia Rosenthal (Verticales)

sábado, 15 de septiembre de 2007

lecturas de fin de semana [ 47 ] / 'la rentrée littéraire', por jean françois fogel

A partir del comportamiento de las ventas en la presente rentrée littéraire y de las cábalas sobre el premio Goncourt —del cual el jurado ya hizo una primera selección—, en su blog de El Boomeran(g) el periodista francés Jean François Fogel hace un par de anotaciones bastante dicientes con respecto a lo que está sucediendo actualmente en el mercado editorial francés.



La rentrée littéraire


Ya estamos en la rentrée littéraire en Francia. El síntoma del proceso no tiene que ver con las setecientas novelas (sí, son más de setecientas) publicadas en seis semanas sino con la publicación de la primera selección para el premio Goncourt.


Dos apuntes obvios después de leer esta lista:


1. No hay un fenómeno tipo Jonathan Littell que arrasa todo. Este año el mercado es competitivo;


2. Olivier Adam y Amélie Nothomb son claramente favoritos. Sobre todo la segunda, confiable máquina belga nacida en Japón que saca un libro cada año desde 1992. Su producto 2007 es Ni d’Eve ni d’Adam (No viene de Eva y tampoco de Adán), un relato inspirado, por su iniciación sexual, en Japón. Como siempre con ella, el éxito comercial no se demora; ya compite en la listas de mejores ventas con el libro de Yasmina Reza sobre Sarkozy.


En el ámbito iberoamericano, hay traducciones de autores ya establecidos: El nido de la serpiente de Pedro Juan Gutiérrez, Mi hermano el alcalde de Fernando Vallejo, Ursúa de William Ospina, La Grande de Juan José Saer. Conociendo el público francés, creo que no vamos hacia un impacto comercial fuerte de un autor latino.


Dos libros en francés van a competir con el mismo propósito: revelar la verdadera cara del Che Guevara: La face caché du Che (El rostro tapado del Che) de Jacobo Machover, y Le vrai visage du Che (El verdadero rostro del Che) de Jorge Masetti y Canek Sánchez Guevara. Al añadir Les routes du Che (Las carreteras del Che) de Patrick Bard, vemos hasta qué punto el argentino-cubano sigue siendo inmortal.

lunes, 3 de septiembre de 2007

sarko y la espectacularización del ámbito de lo literario en "la república de las letras"

¿Quién habría dicho que el fenómeno de la espectacularización del ámbito de lo literario se tomaría "la República de las letras"? En la rentrée littéraire de este año el fenómeno tiene nombre de mujer: Yasmina Reza.


Resulta que esta reputada dramaturga pasó toda la pasada campaña electoral al lado del entonces candidato y hoy presidente Nicolas Sarkozy para luego escribir un relato titulado L’aube, le soir ou la nuit (El alba, la tarde o la noche) que la directora de Flammarion —el sello que lo publica—tildó de “muy literario”. La polémica no podría ser mayor: en un momento en el que la sociedad francesa tiende cada vez más a la división política, una escritora decide meterse en el showbiz en el que se ha convertido la política ensalzando mediante un conmovedor relato a la figura que recientemente ha contribuido de manera más significativa a profundizar dicha división.


Al respecto Pierre Assouline escribió el pasado 19 de agosto en su blog La république des livres en una entrada titulada "Crónica de un éxito anunciado" que ‘pasa que ciertos libros nos llegan precedidos no del ruido que hacen sino del que harán y uno no ve entonces salvo lo que será juzgado por los implicados como una catástrofe natural (tsunami, huelga general prolongada, Jonathan Littell…), lo cual podría sustraerlos de un éxito buscado, prometido, anunciado’.


La intriga en torno a L’aube, le soir ou la nuit ha sido total. Flammarion no ha cedido adelantos del manuscrito ni a periodistas ni a medios de comunicación. François Busnel se refiere en el editorial de la edición de septiembre de la revista Lire a aquel libro del que ‘ninguna “prueba” (esas versiones encuadernadas rústicamente de los manuscritos sobre los cuales trabajamos antes de su publicación) ha circulado durante el verano. Aquel del que, incluso en Lire (porque la autora nos parecía una verdadera escritora), queríamos dar cuenta pero del que nos decían en su editorial que no estaría listo antes del último minuto’.


Dice Busnel en el editorial de La guía de la rentrée littéraire que ‘nadie ha leído nada del libro pero todo el mundo habla de él. Recordemos el desastroso lanzamiento de La posibilidad de una isla, de Houellebecq (desastroso porque no obtuvo el premio deseado a pesar de una campaña sobre la que escribimos aquí que era digna de un paquete de jabón de ropa en un súper mercado’.


En una entrada anterior ya me había referido a todo el ruido que se generó alrededor del lanzamiento de La posibilidad de una isla, de Michel Houellebecq. En este caso todo es muy distinto porque la espectacularización de los ámbitos de lo literario y de lo político se han fusionado en torno a la siniestra figura de Sarko.


Aunque en un principio pueda sonar a broma, no es descabellada la pregunta que plantea Busnel en el editorial de La guía de la rentrée littéraire: ‘¿conseguirá Nicolas Sarkozy el Goncourt?’

martes, 21 de agosto de 2007

summertime [ 30 ] / la rentrée littéraire francesa

La rentrée littéraire es un claro ejemplo de esa extraña capacidad que tienen los franceses de organizarlo todo en categorías taxonómicas y de la manera como al cabo del tiempo su uso generalizado va convirtiéndolas en arraigadas tradiciones. Francia es el país donde hay un nombre, un lugar, un momento y un procedimiento concretos para cada cosa. Allí todo funciona bien, aunque al ritmo de la inercia de la excesiva burocratización de todos y cada uno de los aspectos de la vida cotidiana.


Después de las vacaciones de agosto en las que el país se paraliza, a principios de septiembre tiene lugar la rentrée —el regreso—: el momento en el que los estudiantes, los políticos, la farándula, los trabajadores y hasta los desempleados retoman su aburrida rutina habitual. Además de la rentrée escolar, política, económica y farandulera, la República de las Letras tiene su rentrée literaria.


Durante el verano circulan pruebas editoriales, adelantos de novedades y rumores en torno a ambos de manera que cuando los libros lleguen a las librerías ya se hayan generado algunas expectativas en torno a algunos de ellos. Gracias a estas intrigas en ese gran acontecimiento comercial que es la rentrée littéraire cada año emergen fenómenos como Michel Houellebecq, Frédéric Beigbeder, Amelie Nothomb, Jean-Paul Dubois, Maurice Dantec, Pierre Assouline y Jonathan Littell, que en ocasiones vienen respaldados por un libro de buena calidad.


Lo interesante es que el mundo editorial francés ejerce una influencia poderosísima en los mercados occidentales no anglosajones, por lo cual seguramente durante los próximos meses las editoriales de los distintos países estarán pendientes de los grandes éxitos comerciales de la rentrée littéraire y harán el esfuerzo de entrar en la subasta de sus derechos para intentar pillar al menos alguno de ellos. Sin lugar a dudas durante los próximos días emergerán y se consolidarán algunas tendencias mientras que otras se debilitarán y desaparecerán.


Las novedades de la rentrée littéraire de algunas de las editoriales más prestigiosas algunas de las cuales seguramente darán mucho de qué hablar y llegarán al mercado de habla hispana durante los próximos meses— se pueden consultar en los siguientes links:


- Éditions de l’Olivier

- Éditions Stock

- Christian Bourgois Éditeur

- Les Éditions Gallimard

- Les Éditions de Minuit

- Albin Michel

- Éditions du Seuil

- Éditions Fayard

- Éditions Actes Sud