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viernes, 17 de agosto de 2007

summertime [ 28 ] / sobre el origen de la colección austral, de espasa

Sobre el origen de Austral, una colección que muchos vimos durante toda la infancia en las bibliotecas de nuestros colegios o de nuestras casas y que a mí personalmente me evoca una época remota, un cierto espíritu clásico y esas páginas amarillentas llenas de polvo a punto de deshacerse entre los dedos:


‘Yo quería detenerme, en especial, en estas editoriales de antes de la guerra. En Espasa, por ejemplo, que se fundó en el siglo XIX y que después se asoció con Calpe, porque de Espasa partió una iniciativa que creo que encaja muy bien en el espíritu de este seminario, que es la creación de la colección Austral, que se inauguró el 30 de septiembre de 1937 con La rebelión de las masas de Ortega y Gasset. La colección se llamaba precisamente Austral porque se inicia en Argentina. Dadas las dificultades que existían en España en ese momento, debido a la guerra, Austral edita en Argentina, entre 1937 y 1939, y logra crear una de las colecciones de bolsillo españolas, y probablemente la primera que popularizó el libro entre la población. Hasta 1939 no llegó a España, pero antes se publicaron en Argentina nada menos que cien números de la colección Austral, que todavía sigue siendo emblemática’.


Intervención de Xavier Moret en la Sesión inaugural, pp. 39 - 40

Un viaje de ida y vuelta

Antonio Lago Carballo y Nicanor Gómez Villegas (editores)

Siruela

Madrid, 2006

martes, 7 de agosto de 2007

summertime [ 20 ] / efectos de la censura en españa años después del fin del franquismo



Aunque la censura en España terminó con el fin de la dictadura, según documenta Sergio Vila-Sanjuán sus efectos siguieron sintiéndose mucho después en la medida en que muchas editoriales siguieron distribuyendo e incluso reeditando traducciones hechas durante el franquismo.


Dice Vila-Sanjuán que la acción de la censura ‘se prolongaría en el tiempo, mientras se mantuvieran en el mercado —y en las librerías— aquellas obras que habían sufrido su efecto’.


La escritora italiana Elsa Morante denunció la manipulación de la que fue víctima su novela La storia, editada por Plaza&Janés. Según cita Vila-Sanjuán, decía el texto original de Morante:


‘Guerra Civil en España, provocada por el católico-fascista Franco (llamado el generalísimo y el caudillo) por cuenta de los acostumbrados poderes bajo la amenaza del “espectro”. Después de tres años de devastaciones y masacres (entre otras cosas se instaura en España la destrucción desde el cielo de enteros centros habitados) prevalecerán los fascistas (falangistas) gracias a la sólida ayuda del Duce y del Führer y a la connivencia de todas las potencias del mundo’.


La traducción de Plaza&Janés decía:


‘Guerra Civil en España que dura tres años y que acaba con la victoria de Franco’.


Como si esto fuera poco, para rematar añade Vila-Sanjuán que:


‘Todavía en agosto de 1991 el periodista Josep Massot recogía en un reportaje algunos de los libros que seguían reeditándose en versiones censuradas, de forma a veces muy salvaje: obras como Los asesinos de Hemingway, en edición de Luis Caralt, a la que faltaban tres páginas de texto respecto a la versión original, párrafos enteros suprimidos, que se referían a cuestiones eróticas —dentro de lo erótico que podía llegar a ser Hemingway— y a la escena de un cuento donde se relata la evacuación de los republicanos ante el avance de las fuerzas nacionales durante la Guerra Civil. Como ésta, otras obras de John Dos Passos, Carson McCullers y William Faulkner, entre otros, circulaban a principios de los años 90 en la vieja versión censurada, en colecciones de bolsillo y de venta por correspondencia de distintas editoriales españolas. ¿La causa del timo? «Por desgracia, es más cómodo y más barato reeditar las traducciones antiguas que hacerlas traducir de nuevo», según las fuentes consultadas por Massot’.


Pasando página, de Sergio Vila-Sanjuán. pp. 68 - 69

Destino

Barcelona, 2003

lunes, 6 de agosto de 2007

summertime [ 19 ] / la contribución de la industria editorial iberoamericana a la difusión de la literatura y del pensamiento contemporáneos en españa


Dos citas de Un viaje de ida y vuelta a propósito de la manera como las editoriales iberoamericanas —algunas de ellas fundadas por exiliados españoles— contribuyeron a dar a conocer en España la literatura y el pensamiento contemporáneos:


‘Está claro que las editoriales iberoamericanas a las que se ha hecho referencia desempeñaron un papel fundamental en el progreso cultural de México y Argentina, pero además llevaron a cabo una misión de un valor incalculable en nuestro propio país: a través sobre todo de traducciones, permitieron al público lector mantener abiertos los cauces de la comunicación con las otras culturas de Occidente. Gracias a los esfuerzos de un grupo irrepetible de editores, distribuidores y libreros que lograron introducir aquellos libros de manera clandestina durante varias décadas —en algunos casos hasta la normalización democrática de nuestro país—, tres generaciones de españoles pudieron tener acceso a una cultura fundamental’.


Prólogo escrito por Antonio Lago Carballo y Nicanor Gómez Villegas. pp. 12-13


Gracias a Emecé, a Sudamericana, al Fondo de Cultura Económica, a Grijalbo y a otras editoriales iberoamericanas ‘conocimos a nuestros poetas del 27, pero también al conjunto de autores españoles que hicieron soberbias traducciones, pusieron a nuestro alcance a Rilke, a Kafka, a Camus, a Sartre, a Thomas Mann y por supuesto a la propia literatura iberoamericana. Rompieron nuestro aislamiento y nos acercaron a la cultura occidental’.


Intervención de Rosa Conde en la Sesión inaugural, pág. 18.

Un viaje de ida y vuelta

Antonio Lago Carballo y Nicanor Gómez Villegas (editores)

Siruela

Madrid, 2006

viernes, 3 de agosto de 2007

summertime [ 18 ] / los exiliados de la guerra civil española y la industria editorial latinoamericana



‘El estallido y posterior desenlace de la Guerra Civil española desencadenó la salida de nuestro país de una gran parte de los exponentes de la vida cultural española, entre ellos numerosas personas vinculadas directa o indirectamente con el mundo de la edición. Esta última circunstancia tuvo en los años cuarenta del siglo pasado un efecto inesperado en Iberoamérica, en particular en México y Argentina —los destinos principales de los intelectuales que marcharon al exilio—, ya que, debido al colapso de la actividad editorial española y a los efectos de la censura, las editoriales mexicanas y argentinas tomaron el relevo de la iniciativa editorial en lengua española; después de la contienda el centro de gravedad de la industria editorial se trasladó a América’.


Prólogo de Un viaje de ida y vuelta, escrito por Antonio Lago Carballo y Nicanor Gómez Villegas (editores). pág. 11

Siruela

Madrid, 2006

lunes, 30 de julio de 2007

summertime [ 15 ] / un viaje de ida y vuelta: sobre los exiliados de la guerra civil española y el desarrollo de la edición en américa latina

Tras buscarlo por todas partes hace unos días por fin conseguí Un viaje de ida y vuelta, el libro que me había recomendado Sergio Vila-Sanjuán sobre los exiliados de la Guerra civil española que contribuyeron al desarrollo de la industria editorial en los países latinoamericanos —principalmente en México y Argentina—. En las entradas ‘barcelona, un gran centro editorial’ y ‘artistas e intelectuales inmigrantes’ ya había manifestado mi interés con respecto a este tema.


El texto de la contraportada explica muy bien el tema del libro y las condiciones en las que se produjo:


El estallido y posterior desenlace de la Guerra Civil española provocó un viaje de ida y vuelta: algunas importantes editoriales españolas se trasladaron a Iberoamérica, junto con muchos de nuestros intelectuales más destacados, impulsando un despegue de este sector sobre todo en Argentina y México. Poco después, debido al colapso de la actividad editorial en España y a los efectos de la censura, las editoriales mexicanas y argentinas tomaron el relevo en la publicación en lengua española, instalándose luego, a partir de los años cincuenta, en nuestro país.


Estos temas fueron estudiados y analizados en unas jornadas convocadas por la Sociedad Iberoamericana de Amigos del Libro y la Edición, que contó con la colaboración de la Fundación Carolina y la hospitalidad de la Casa de América, en cuya sede tuvieron lugar en septiembre de 2004. En este libro se recogen las ponencias e intervenciones que en aquella ocasión fueron expuestas.


Un viaje de ida y vuelta

Antonio Lago Carballo y Nicanor Gómez Villegas (editores)

Siruela

Madrid, 2006


Hoy empezaré a leer este libro cuyos aspectos más relevantes iré comentando durante los próximos días.

miércoles, 27 de junio de 2007

artistas e intelectuales inmigrantes

A menudo se dice que los tiempos de crisis son un terreno fértil para la creación intelectual y artística. En el plano tanto individual como colectivo las crisis suscitan reflexiones y reacciones que se cristalizan en todo tipo de expresiones concretas que dan cuenta de percepciones y opiniones con respecto a lo que está sucediendo.


En medio de la Guerra Civil y de la represión del régimen franquista, muchos españoles consideraron que la única forma de conservar su libertad e incluso de sobrevivir era dejando su país. Si en la España de aquellas décadas no había un lugar para que afloraran muchas ideas e iniciativas tanto intelectuales como artísticas, países como México, Argentina, Venezuela, Colombia y Francia fueron un caldo de cultivo para éstas. Así lo demuestra el trabajo que hicieron durante su exilio figuras como Pablo Picasso, Luis Buñuel, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Francisco Ayala, Pedro Salinas, Paco Porrúa y muchos otros.


Estos intelectuales y artistas fueron bien recibidos en los lugares a los que llegaron, donde propiciaron un diálogo entre las ideas que traían consigo y las que encontraron allí. Esta experiencia fue tan enriquecedora tanto para los exiliados como para las sociedades receptoras, que su balance no podría ser mejor.



Años más tarde un puñado de escritores latinoamericanos que tenían poco o nada que ver entre sí encontraron en Ciudad de México, Buenos Aires y Barcelona las condiciones que no existían en ese momento en sus países para publicar su obra y darla a conocer más allá de las fronteras de éstos. De hecho lo que se conoce como el boom latinoamericano es en gran parte una consecuencia de la complicada situación política y económica de los países latinoamericanos, que en su mayoría empezaban a caer una vez más en manos de gobiernos dictatoriales.


Los mayores reconocimientos que recibieron figuras como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, José Donoso, Alejo Carpentier, Julio Cortázar, José Lezama Lima, Carlos Fuentes o Juan Rulfo durante su vía hacia la consolidación como grandes escritores no vinieron de sus países de origen, donde muchas veces apenas se publicaban sus obras. Debido a circunstancias diversas muchos de ellos se vieron obligados a dejar sus países y a buscar la manera de abrirse campo en otros lugares donde sus ideas y su trabajo fueran mejor valorados. Y lo lograron.


El resultado de ambas experiencias debería servir como punto de partida para cuestionar la manera como actualmente se está satanizando la inmigración.

sábado, 3 de febrero de 2007

la censura y la traducción

Entre las herramientas represivas que utilizó el régimen franquista para ejercer el control social necesario para garantizar su supervivencia durante 36 años, la censura parece haber jugado un papel fundamental. Así lo demuestran el extenso listado de artistas e intelectuales españoles que terminaron exiliados principalmente en Francia y México, el hecho de que mientras duró la dictadura en el campo del cine hecho en España no haya habido figuras y obras que hayan marcado hitos en la historia de la cinematografía y los controles ejercidos por el régimen sobre la publicación de libros.

En su libro Confesiones de una editora poco mentirosa, Esther Tusquets se refiere a la intervención de la censura sobre las traducciones. Dice Tusquets que “los libros se enviaban entonces obligatoriamente a la llamada ‘censura previa’, a Madrid. Te los devolvían aprobados, rechazados, o, lo que en el caso de las novelas era muy frecuente, más o menos mutilados (…)

Tal vez no fuera muy honesto ofrecer al público obras incompletas y alteradas, pero, de no hacerlo así, la mitad de la literatura que se publicaba en el mundo hubiera quedado inédita en castellano o, nos hubiera llegado clandestinamente, como ocurría con frecuencia, de América Latina. Así pues, a menos que las supresiones fueran brutales, nos doblegábamos a la más o menos caprichosa decisión del censor de turno”.

Continúa Tusquets diciendo que era necesario “atenuar miserablemente los textos. Llegaba a hacerse de modo automático. Casi todas las palabras relacionadas con el sexo estaban prohibidas (polla, coño, joder, orgasmo, clítoris, eran sistemáticamente eliminadas, pero me llamaba la atención que no colara tampoco ni en una sola ocasión algo tan inocente como ‘pezones’). De modo que, si el protagonista tenía una erección, quedaba en que ‘la deseaba apasionadamente’; si la penetraba, en ‘la estrechaba con fuerza entre sus brazos’; si le lamía el sexo o le chupaba los nefandos pezones, podías arriesgarte a ‘le acariciaba la espalda’ o, como mucho, ‘los senos’. Todo descafeinado y en clave de novela rosa. Y muchos párrafos eliminados por entero (…) El franquismo nos arrastró a todos —escritores, periodistas, editores— a la sórdida perversión de autocensurarnos”.

Como consecuencia de la censura, las primeras traducciones de lo que se estaba publicando en otras lenguas en esa época las hicieron las editoriales argentinas y mexicanas como Emecé, Sudamericana, Minotauro, Losada o el Fondo de Cultura Económica. Estas traducciones, como lo dice Tusquets, llegaban ilegalmente a España, donde lo poco que se traducía venía o cortado o amañado a los intereses del régimen después de pasar por la censura.


Afortunados quienes no tienen que leer traducciones



Leyendo lo que dice Tusquets me acordé de que en un curso de novela inglesa del siglo XVIII que tomé en la universidad teníamos que leer Pamela, de Samuel Richardson. Como en las librerías de Bogotá no se conseguía ningún ejemplar de ninguna de las traducciones de la novela, tuvimos que sacar un ejemplar de una biblioteca y fotocopiarlo. El método de la profesora consistía en leer en voz alta los fragmentos que eran más importantes desde el punto de vista narrativo para luego analizarlos. Al cabo de un rato las personas que estaban leyendo la novela en versión original empezaron a quejarse de que cuando la profesora leía se saltaba párrafos enteros del texto. Cuando se lo dijeron ella respondió que estaba leyendo todo lo que estaba en la traducción.

En ese momento nos dimos cuenta de que la traducción estaba lejos de corresponder al texto original porque todos los pasajes que aludían al flirteo y a escenas eróticas habían sido omitidos, por lo cual decidimos dejar de leer la novela y pasar a una traducción más reciente de Joseph Andrews, de Henry Fielding, editada por Alfaguara. De ahí en adelante siempre que los profesores pudieron escoger prefirieron las traducciones hechas en Argentina, como la del Ulises de Joyce que hizo José Salas Subirats.

Seguramente la intimidación que supuso el ejercicio de la censura durante el franquismo explican por qué hasta finales de los setenta las traducciones hechas en España no gozaban del mismo prestigio que las que se hacían en otros países europeos como Alemania, Francia y el Reino Unido o en México y Argentina.