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jueves, 22 de noviembre de 2007

tranquilos que ya viene el último harry potter en español

Hace un par de días la editorial Salamandra anunció que la séptima y última entrega de la saga de Harry Potter se publicará ‘el 21 de febrero de 2008 a las 18:30 horas’. Harry Potter y las reliquias de la muerte se lanzará simultáneamente en castellano, catalán y gallego en España, Latinoamérica y Estados Unidos.


No cabe la menor duda de que la euforia que provocará la salida del último Harry Potter en castellano, catalán y gallego replicará la que generó en su momento la edición en inglés —que salió el pasado 21 de julio—. Por lo menos en España, desde el mismo día del lanzamiento las librerías estaban inundadas de ejemplares de Harry Potter and the Deathly Hallows y mucha gente se había asegurado un ejemplar encargándolo varias semanas antes de su llegada a librerías.




El mercado hispano parlante es enorme y hace mucho tiempo que Harry Potter dejó de ser un libro exclusivamente para niños. Además, como lo dije en una entrada anterior, está todo el merchandising en torno a la saga:


‘Supongo que entonces saldrán al mercado todo tipo de objetos de merchandising para mantener vivo el interés por la saga: distintas ediciones de los libros —maletín de lujo para coleccionistas, versiones apócrifas con pasajes suprimidos a última hora, cómic, edición crítica y volumen especial con reproducciones de los manuscritos de la autora y de las anotaciones hechas por ésta en las pruebas de impresión—, el diccionario y el atlas del mundo de Harry Potter, el story board de la adaptación cinematográfica de cada tomo, la colección de películas en DVD que incluirá varios discos de escenas descartadas y de the making of, afiches y muñecos de los personajes, cuadernos, vasos, bowls y todo tipo de accesorios para grandes y chicos’.


La salida del último Harry Potter implica un cambio de condiciones a las que quienes están involucrados en el negocio tienen que adaptarse reinventándolo. Por eso en esa misma entrada me refería a las alarmas que prende la salida del último tomo de la saga ‘con respecto al rendimiento comercial de ésta una vez desparezca para siempre la expectativa de una próxima entrega de la obra de J. K. Rowling: el agente literario de la autora, las editoriales que publican la saga en los distintos países y la productora de las adaptaciones cinematográficas deben estar preparando desde ya un plan para que la historia del pequeño héroe siga generando beneficios después de la salida de la película de Harry Potter and the Deathly Hallows —que seguramente será dentro de un par de años—‘.


Ante la magnitud del fenómeno de Harry Potter, a principios de 2004 Sigrid Kraus, la editora de Salamandra, decía en un reportaje que ‘hay que mantener la cabeza muy fría. Es evidente que una inversión de este tipo implica una logística muy complicada. Hemos tratado que el éxito de Harry Potter no nos coma la editorial. Nuestra idea es mantener dos proyectos editoriales paralelos, uno con Harry Potter y otro sin él; y que ambos por separado sean viables. No queremos que todo esto nos afecte demasiado’.


Creo que tres años después de la publicación de este reportaje, por lo menos de momento para Salamandra cada vez es menor el riesgo de que Harry Potter la devore. Al fin y al cabo la editorial ya ha tenido otros éxitos que le han permitido consolidar un posicionamiento en el mercado y que al tener un buen rendimiento en ventas deben haber generado ingresos adicionales a los de Harry Potter lo suficientemente importantes para garantizar la buena salud de la editorial: me refiero a los diferentes títulos de Sandor Márai e Irène Némirovsky, a El curioso incidente del perro a medianoche, a El niño con el pijama a rayas y a Mil soles espléndidos.


Nota: para ver todas las entradas de [ el ojo fisgón ] sobre Harry Potter y la harrymanía, hacer clic aquí.

domingo, 12 de agosto de 2007

lecturas de fin de semana [ 41 ] / 'harry potter no es cosa de niños'

La harrymanía sigue dando de qué hablar debido a los misterios que rodean y por más que intento evitar darle importancia no lo consigo: mientras que Salamandra todavía no ha dicho aún cuándo publicará en español Harry Potter and the Deathly Hallows, desde hace cerca de diez días circula por Internet una traducción apócrifa a nuestra lengua del último tomo de la saga; por otro lado, hace poco capturaron en Francia durante 24 horas a un chico de 16 años que colgó en la Web una traducción completa al francés de Harry Potter and the Deathly Hallow un día después de su lanzamiento.


De momento reproduzco el siguiente artículo que encontré en la edición de hoy de Radar Libros, del diario bonaerense Página/12, acerca de una polémica con respecto a la categoría de venta en la que debe clasificarse la saga de Harry Potter y a las reacciones que ha suscitado la nueva clasificación propuesta por The New York Times.


Harry Potter no es cosa de niños

Para preservar los best sellers, arrasados permanentemente por la saga de Harry Potter, el New York Times decidió abrir una lista de libros infantiles. Y los fans reaccionaron enseguida contra lo que consideraron un inadmisible atropello. He aquí la solicitada presentada al periódico.


Cualquiera lo puede comprobar: el último tomo de la saga de Harry Potter, de la autora británica J. K. Rowling, lidera prácticamente todas las listas de best sellers. En nuestro país, el libro trepó bien alto y no deja de llamar la atención si tenemos en cuenta que la obra, además de ser voluminosa, está en inglés. Lo mismo sucedió en casi todos los países del mundo occidental. El último libro vendió 11 millones en menos de 24 horas. Por eso, los fanáticos de Harry Potter, que se cuentan de a millones y demostraron ser fervorosos, están indignados porque Harry Potter and the Deathly Hallows, recientemente lanzado, no figura en la lista de los best sellers del New York Times. ¿Una confusión? ¿Poca venta en Estados Unidos? En absoluto. Tras 16 años liderando las listas de best sellers –una lista que marca tendencias y determina de modo radical las ventas semanales–, el New York Times decidió crear una nueva lista con best sellers infantiles. Allí ubicó a Harry Potter, por supuesto en el número uno, mientras que en el primer puesto de la lista original figura The House on Hope Street, de Danielle Steel. Según los editores del New York Times, la decisión responde a las constantes demandas de muchos editores por el hecho de que Harry Potter estaba prácticamente monopolizando la tan codiciada cima de la lista, “cercenando la posibilidad del público de acceder a otras ficciones populares”.


La nueva lista de best sellers infantiles ya se publicó, y Harry Potter quedó relegado a una zona que, históricamente, tiene menos impacto. Pero la reacción de los fanáticos fue inmediata: no se llaman a engaño; no quieren listas infantiles. Van por todo y no aceptan rankings paralelos. A través de la página Web del New York Times, y mediante un servicio que permite redactar peticiones a partir de notas publicadas por el diario, los lectores se expresaron. Generalmente, las peticiones, que pueden ser presentadas por cualquier lector, acumulan alrededor de 30 firmas. En este caso, las firmas ya se cuentan de a miles. Este es el texto de la petición completa:


“A los editores del New York Times:

Es una injusticia que los libros de Harry Potter no figuren en las listas de best sellers del New York Times. ¿Para qué está la lista de best sellers si no incluye best sellers?


Los que abajo firmamos, demandamos que el libro Harry Potter and the Deathly Hallows se incluya en la lista de best sellers. Sentimos que es una injusticia que se mantenga este libro fuera de la lista, y hace a la lista un chiste.


No nieguen a una de las más exitosas sagas literarias de todos los tiempos el derecho a estar en la lista, ni a ningún otro libro que esté vendiendo muchos ejemplares.


¡Liberen a Harry Potter! Incluyan al verdadero best seller. Si no, la lista de best sellers del New York Times será un chiste.”


La lucha continúa.


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martes, 17 de julio de 2007

summertime [ 6 ] / cifras sobre la harrymanía: 'harry potter, the $15 billion man'

Siguiendo con el tema del negocio en el que se ha convertido la harrymanía, reproduzco las siguientes cifras que publicó ayer Advertising Age sobre los beneficios que ha generado Harry Potter por concepto de ventas de libros, de taquilla en salas de cine, de ventas y alquileres de las versiones de las películas en DVD, de publicidad y de merchandising.


Harry Potter, the $15 Billion Man

Books, Movies, Even a Theme Park: The Boy Wizard's Greatest Trick Is Generating Sales

By Beth Snyder Bulik


Published: July 16, 2007


Publishers, movie studios, video-rental retailers, toy companies and snack-food marketers are in Hogwarts heaven. With the last book, Harry Potter and the Deathly Hallows, unveiled this week on the heels of the release of the fifth film in the series, Harry Potter and the Order of the Phoenix, we wondered: Just how much is brand Harry worth?


We totted up broad estimates of everything from book, box-office and soundtrack sales to ad time sold on TV airings of Potter films and even potential revenue from an upcoming theme park, and —using Ad Age's magical math— calculated the Potter economy in excess of $15 billion. That would put Harry in the same neighborhood as Michael Dell on Forbes' "World's Billionaires" list. He's twice as rich as Google's Eric Schmidt and three times wealthier than Sears' Eddie Lampert. (According to the list, "Potter" author J.K. Rowling is worth $1 billion.)


With Potter hotter than the wilting weather in most of the country last week, Nielsen Co. scoured its collection of measurement companies to come up with salient stats on Potter paraphernalia. We used much of the company's data as a starting point but also tossed into the cauldron myriad other sources and a few estimates of our own.


ADVERTISING:

$390 MILLION


Potter books and products —from DVDs and books on tape to video games and toys such as potions and wizard wands— have tallied an advertising tab of almost $270 million since 1998, according to Nielsen. Nearly $120 million more has been spent outside the U.S. in Canada, Germany, Italy, the Netherlands, Norway, South Africa, Switzerland and the U.K. (The grand total is about as much as Apple or Burger King spent in the U.S. last year; Apple laid out $384 million in 2006, followed by Burger King at just under $390 million, according to Advertising Age data.) Notably, the books mostly sell themselves: Only $2.8 million of the total went to promote Potter titles.


DVD SALES:

$1 BILLION-PLUS


This is a tough one to estimate, as there's no definitive source on DVD sales. Nielsen won't divulge its sales figures (which don't include Wal-Mart) but said the first three Potter DVDs and videos released —one each in 2003, 2004, and 2005— made their debuts as the No. 1-selling family titles and remained there for at least three weeks. The fourth, Goblet of Fire, was released last year and sold more than 5 million DVDs on its first day and 9 million its first week, according to Warner Home Video. Assuming a quite-conservative 20 million sales per title at $15 each, sales exceed $1 billion.


PACKAGE-GOODS LICENSING:

$11.8 MILLION


Some $11.8 million in Ice Mice, Jelly Slugs, Cockroach Clusters, Bertie Bott's Every Flavor Beans (including earwax) and Fizzing Whizbees have sold since 2002. Sales of Potter-themed candy, cookies and gum products, according to A.C. Nielsen, tend to peak during the weeks in which movies or books launch. Ogres, however, satiate sweet teeth better than wizards: Ogre-sized M&Ms and other Shrek M&M products spurred more than $21 million in sales.


MUSIC:

$13 MILLION-PLUS


The four soundtracks from the Potter movies have sold a total of 1.2 million copies in the U.S. and Canada, according to Nielsen SoundScan. The first two Potter soundtracks, and particularly the first, remain the gold standard in both critical acclaim and sales, fueled by über-film-composer John Williams, who also did the music for Star Wars, E.T. and Close Encounters of the Third Kind, among others. The Sorcerer's Stone album accounts for more than half of all sales, with 619,000 copies sold. Mr. Williams left the franchise in 2004. There have been 180,000 digital downloads of songs from the four Harry Potter soundtracks since 2003, according to Nielsen SoundScan.


BOOKS:

$9 BILLION


More than 325 million copies of Harry Potter books have been sold worldwide, an estimated one-third of those in the U.S. Potter publisher Scholastic has readied 12 million copies of the seventh installment (Harry represents 9% of Scholastic sales every year in which one of his books is published). The previous book, Harry Potter and the Half-Blood Prince, released in 2005, sold more than 65 million copies worldwide, an average of 32.5 million per year. The Bible, the best-selling tome of all time, is estimated to have sold more than 6 trillion copies from 1816 to 1992 —or an average of 34 million per year—.


MOVIES:

$4.4 BILLION


Total movie-ticket sales for the first four films topped $3.5 billion. The fifth, Warner Bros.' Order of the Phoenix, is expected to draw $100 million in its first week, and the studio is counting on close to $900 million total sales for the flick. The Lord of the Rings trio of movies took in almost $3 billion in total box office, averaging slightly higher per-movie returns than the Potter quartet so far. However, neither compares to the biggest box-office blockbuster, Titanic, which took in $1.85 billion in worldwide ticket sales, according to Nielsen EDI.


THEME PARKS:

$86 MILLION (PROJECTED)


The Wizarding World of Harry Potter was announced in May and is set to be built at Universal Orlando, opening in late 2009. Described by Universal and Warner Bros. as "a theme park within a theme park," the world will include rides, immersive attractions, shops and restaurants. A one-day, all-access ticket at Universal Orlando to visit both Universal Studios and Islands of Adventure is $77. Combined attendance at both parks was 11.2 million in 2006. If another one-tenth of the annual visitors are drawn by the Harry Potter attraction, it could tally another $86 million in ticket sales for Universal Orlando.


HOME VIDEO RENTALS:

$86 MILLION


Harry's Goblet of Fire has been the best-selling home rental so far, making some $24.3 million in its 10 weeks on the top-10 list, according to film site Rotten Tomatoes. The first, second and third films garnered $15.6 million, $10.1 million and $4 million each when they were in the top 10. The site also estimates that after dropping off the top-10 list, films go on to reap another 60% more in rental sales.


TV TIME:

$248 MILLION TO $495 MILLION


Harry Potter movies have been shown more than 366 times since 2002 on ABC, Disney, ABC Family, HBO and Cinemax. That's an average of six times a month. Two Potter movies shown on Disney Channel this year averaged more than 2.8 million viewers each. And the original wins again: The May 9, 2004, showing of Sorcerer's Stone drew more than 11 million viewers. The premiere of Disney's teen megahit "High School Musical" attracted 7.7 million. (AA math: $50,000 to $100,000 per 30-second spot, with an average of 15 minutes per hour of commercials in a three-hour movie shown 55 times —minus the HBO and Cinemax showings, which had no ads— equals $247.5 million to $495 million in ad revenue.)


OTHER NOTABLE NUMBERS:


In May alone, almost half a million visitors went to the official Warner Bros. Order of the Phoenix movie website, according to Nielsen, with average visits lasting more than seven minutes. Popular fan sites such as MuggleNet.com boast more than 1 million visits a day. Only one book, Dan Brown's DaVinci Code (8.5 million copies), has outsold a single Potter title since 2001, according to Nielsen BookScan. A recent Nielsen Cinema survey shows that 28% of people over age 12 in the U.S. have read one or more of the books —and 15% have devoured all six—. As of July 12, Amazon showed 1. 18 million preorders for Deathly Hollows.

miércoles, 11 de julio de 2007

summertime [ 3 ] / harrymanía II

La salida del último tomo de la saga de Harry Potter prende las alarmas con respecto al rendimiento comercial de ésta una vez desparezca para siempre la expectativa de una próxima entrega de la obra de J. K. Rowling: el agente literario de la autora, las editoriales que publican la saga en los distintos países y la productora de las adaptaciones cinematográficas deben estar preparando desde ya un plan para que la historia del pequeño héroe siga generando beneficios después de la salida de la película de Harry Potter and the Deathly Hallows —que seguramente será dentro de un par de años—.


Supongo que entonces saldrán al mercado todo tipo de objetos de merchandising para mantener vivo el interés por la saga: distintas ediciones de los libros —maletín de lujo para coleccionistas, versiones apócrifas con pasajes suprimidos a última hora, cómic, edición crítica y volumen especial con reproducciones de los manuscritos de la autora y de las anotaciones hechas por ésta en las pruebas de impresión—, el diccionario y el atlas del mundo de Harry Potter, el story board de la adaptación cinematográfica de cada tomo, la colección de películas en DVD que incluirá varios discos de escenas descartadas y de the making of, afiches y muñecos de los personajes, cuadernos, vasos, bowls y todo tipo de accesorios para grandes y chicos.


Como la literatura juvenil, fantástica y de aventuras nunca me han gustado, no he leído ningún Harry Potter y tampoco he visto ninguna de las películas. Si, como dice Gabriel Zaid, los libros exitosos son aquellos que entran a formar parte de la conversación de la gente, con la salida del último Harry Potter volveré a quedar excluido durante un tiempo de no pocas conversaciones entre conocidos y amigos.



A continuación reproduzco un interesante texto sobre Harry Potter que hace poco publicó Daniel Krauze en el blog de la redacción de la revista Letras libres:


Harry Potter, ¿un clásico?

Potter es un adolescente


Por Daniel Krauze


Hace unas horas terminé de leer el sexto libro de la saga de Harry Potter. Como buen amante de la gran literatura fantástica, me adentré al mundo de Hogwarts con escepticismo. Debo decir que la mayoría de mis dudas se derrumbó al terminar el último volumen. La serie de Rowling es más profunda de lo que aparenta: esconde analogías relevantes entre su trama y personajes fantásticos y la historia del mundo y sus protagonistas (sobre todo del siglo XX). Y, sí, es verdad: mientras Harry ha ido creciendo, la pluma de su creadora se ha ido afinando. En el quinto y el sexto libro hay un ojo para el detalle y un cierto colmillo literario del que carecían sus predecesores. También es cierto que la serie –tal y como Rowling prometió- ha dejado su tono de Oliver Twist/fábula de Esopo para adoptar un tono mucho más oscuro y adulto. Sin embargo, Harry Potter sigue sin tener un lugar asegurado en el panteón de la gran literatura fantástica moderna. Y, a decir verdad, J.K. Rowling no parece tener la culpa.


El problema no está en cómo ha crecido el personaje principal, ni hacia dónde lo ha llevado su autora: el defecto insalvable está en el escenario inicial. A pesar de que Harry ha crecido, sigue pareciéndonos poco plausible el hecho de que un muchacho de 16 años vaya a enfrentarse, tête a tête, contra el mago más malvado de todos los tiempos, Voldemort. El ambiente de Hogwarts –por más plagado que esté de asesinatos y traiciones- sigue pareciendo limpio, inocuo, opuesto a su principal propósito: como una gran batalla que ocurriera dentro de una guardería. El hecho mismo de que Dumbledore –el gran mago de su tiempo- sea el director de una escuela suena, la verdad, como algo... ñoño. Rowling, de nuevo, no tiene la culpa. No podría haber sabido que aquel primer libro –tan lejano, tanto en ambición como horizontes, a sus posteriores entregas- que escribió en 1997 iba a resultar un fenómeno mundial. No le creo, por supuesto, que haya pensado toda la historia de antemano, tanto como no le creo a George Lucas que, al dirigir la primera película de la Guerra de las Galaxias, haya sabido que Darth Vader sería el padre de Luke Skywalker. Y si vemos la puesta en escena de Harry Potter desde el punto de vista del primer libro, entenderemos sus limitaciones: esta era una pequeña historia sobre un niño huérfano y cómo en doscientas cuartillas se enfrentaba y vencía al hombre que, años antes, había matado a sus padres.


Sin embargo, la historia ha ido creciendo tanto en volumen como en ambición y es insoslayable el hecho de que, cada vez que vemos a Harry enfrentarse a algún ente maligno, sentimos que le queda grande el saco. Este que tenemos enfrente no es Aragorn –guerrero de cien batallas, descendiente directo de reyes- retando a Sauron en las puertas de Mordor. No. Lo que vemos es a un adolescente –que se supone intrépido pero, en el fondo, está muerto de miedo- con una varita de madera, intentando hacerle frente a un asesino serial con cara de serpiente cuando, en el fondo, lo que realmente quisiera es irse a su cuarto y ponerse a leer la versión mágica de Playboy. Y si Rowling quiere enterrar a su héroe junto a otros grandes de la fantasía, tendrá que hacer, precisamente, eso: matar a Harry Potter, porque todos sabemos que si el cuento fuera cierto, el adolescente no duraría ni un segundo frente a Voldemort.


Desgraciadamente, dudo que lo haga. Por más muertes que nos haya arrojado en el camino, Harry Potter sigue siendo lo que en un principio fue (y no hay conjuro o pluma que lo arregle): la historia de un niño huérfano que puede volar (pero no puede curarse la miopía) y cuya idolatría no recae en grandes magos o guerreros, sino en el director de su escuela. Y ese tipo de historias siempre tienen un final feliz.

martes, 10 de julio de 2007

summertime [ 2 ] / harrymanía

El próximo 21 de julio la editorial Bloomsbury lanzará la versión en inglés del séptimo y último tomo de la saga de Harry Potter y a medida que se acerca la fecha los rumores en torno a este acontecimiento editorial son cada vez más fuertes. Tan es así que hacia mediados del pasado mes de junio un hacker llamado Gabriel causó pánico cuando reveló a través de la lista de correos de www.insecure.org que tras vulnerar los sistemas de seguridad de la intranet de Bloomsbury había logrado acceder al manuscrito del último tomo de la saga titulado Harry Potter and the Deathly Hallows —que desde hace un tiempo puede encargarse en las grandes librerías y plataformas de venta en línea—. En 2003 ya había sucedido algo similar cuando un camionero que trabajaba para una empresa de logística robó algunas páginas de la quinta entrega de la saga del lugar donde el libro se estaba imprimiendo para vendérselas a un periódico.


Si los aficionados a Harry Potter llevaban meses especulando acerca de cómo terminaría la saga, el hacker Gabriel revela algunos detalles del final de ésta que los portavoces de Bloomsbury no desmintieron. La última noticia es que tras finalizar la redacción de Harry Potter and the Deathly Hallows la escritora J. K. Rowling rompió en llanto y se bebió media botella de champagne.


Todas estas pequeñas anécdotas que tanto dan de qué hablar, el lanzamiento de la película correspondiente a cada parte de la saga y el desnudo del protagonista de ésta —que, según dicen los entendidos, ya es todo un adulto— en una obra de teatro contribuyen a aumentar la expectativa frente al que promete ser el gran evento editorial de este verano.


A continuación reproduzco el mail que mandó el hacker Gabriel a los demás miembros de la lista de www.insecure.org:


From: go harry <goharrygo_at_linuxmail.org>
Date: Tue, 19 Jun 2007 05:23:45 +0800

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* Harry Potter 0day
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Dear my brothers,

Voldemort killed Hermione. Yes, that's true. And we knew that 2 days ago.

This is the end of the not yet published (someone could call that 0day) book

Harry Potter and the Deathly Hallows.

At the end of the story Hagrid was killed by Snape in the attempt of ambush Hermione and Ron.
Ron and Hermione flees in privet drive but Voldermort, surprising them, engaged a magical duel with Ron and Hermione.

Voldemort attacked trough the imperius curse and Hermione, to protect the life of Ron fight hardly for more than 6 pages and then finally die.
(boring, very boring... it's always the same story!)

Then, to make a long story short, Harry came up, killed all the bad guys and Hogwarts against became a good place to stay and have fun.

Ah, i missed one important information about Draco Malfoy, he started to create Horcrux (for fun and profit!).
The end.
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Yes, we did it.
We did it by following the precious words of the great Pope Benedict XVI when he still was Cardinal Josepth Ratzinger.
He explained why Harry Potter bring the youngs of our earth to Neo Paganism faith.

So we make this spoiler to make reading of the upcoming book useless and boring.

The attack strategy was the easiest one.
The usual milw0rm downloaded exploit delivered by email/click-on-the-link/open-browser/click-on-this-animated-icon/back-connect to some employee of Bloomsbury Publishing, the company that's behind the Harry crap.

It's amazing to see how much people inside the company have copies and drafts of this book.
Curiosity killed the cat.

Who kill curiosity?

To protect you and your families

God bless you

Gabriel

Free spot - Fight terrorism: http://www.challenging-islam.org/articles/warraq-debate-muslims.htm

miércoles, 13 de junio de 2007

el caso salamandra y harry potter

Mientras se mudaba hace unas semanas, Camilo Hoyos encontró en su casa un par de fólderes con material de un master en edición que había hecho un amigo suyo que ya regresó a Colombia. Ayer mientras ojeaba lo que había en ellos encontré un reportaje titulado ‘Editar, un oficio de riesgo’, publicado por la Revista Dominial de La Vanguardia el 15 de febrero de 2004. Tras una breve introducción, el reportaje recoge el testimonio de varios editores independientes con respecto a su experiencia: Sigrid Kraus, de Salamandra; Jaume Vallcorba, de Acantilado; José Huertas, de Lengua de Trapo; Encarni Sánchez y Juan Casamayor, de Páginas de espuma; Marta Tey y Menchu Solís, de ElCobre Ediciones; y Juan Luis González Caballero y Rafael Díaz Santander, de Valdemar.


El perfil de las editoriales, su trayectoria, sus estrategias tanto editoriales como comerciales y el balance de su experiencia son bastante distintos. Entre todos los testimonios, me llamaron particularmente la atención el de Sigrid Kraus, el de Jaume Vallcorba y el de José Huertas.


Con respecto a la compra de los derechos de Harry Potter, que fue el gran hit que cambió el destino de Salamandra pero no el único que ha tenido esta editorial, cuenta Sigrid Kraus:


'Yo era amiga del agente literario de J.K. Rowling, Christopher Little, entonces un representante muy pequeño, casi insignificante. Estaba moviendo el manuscrito en Inglaterra y me ofreció echarle un vistazo. Nosotros no teníamos una colección infantil específica y le dije que no; incluso le recomendé que lo mandara a otras editoriales españolas más especializadas… ¡Imagínese!'.


Después de que Little encargara un informe de lectura del original, el veredicto del lector que lo evaluó fue el siguiente: 'aburrido, demasiado largo, de estilo anticuado; no interesa al niño actual'. Kraus añade que


'Mi marido compara este informe con el telegrama que recibió el Santos, el equipo de fútbol brasileño, cuando mandó a espiar a un joven Pelé. El mensaje decía: ‘No interesa’. Creo que lo tienen enmarcado en la sala de trofeos'.


Al parece cuando Kraus se enteró de que la editorial Bloomsbury había comprado los derechos de Harry Potter sintió una cierta curiosidad y decidió leer el manuscrito para evaluarlo ella misma.


'La leí en el avión de regreso a Barcelona, y me encantó. Intenté comprarla inmediatamente. Me pidieron una cantidad [se rumorea que unos 10000 dólares] que hoy me parece ridícula, pero que entonces representaba muchísimo para una editorial que estaba empezando. Tras meditarlo, mi marido me convención y decidimos arriesgar'.


Ante los discretos resultados en ventas de Harry Potter en su fase inicial Kraus dice que


'Nos tranquilizaban asegurándonos que era un libro que funcionaba con el boca a oreja, que debía cumplir un camino antes de de explotar. Con el tercer y cuarto llegó el gran salto. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que estábamos ante un fenómeno editorial de dimensiones nunca vistas en el mercado hispano'.


La experiencia de Salamandra a raíz de la publicación de la saga de Harry Potter me suscita algunas preguntas: ¿hasta dónde llega el olfato de un editor avezado para saber que un manuscrito del que no tiene ninguna referencia puede ser un gran éxito? ¿cuánto del acierto que hay detrás de la publicación de un gran éxito depende de la capacidad del editor de interpretar lo que se conoce como ‘señales débiles’, como lo hizo Kraus al enterarse de que Bloomsbury había comprado los derechos de Harry Potter —el mismo libro de que su evaluador había dicho que era aburrido, demasiado largo y de estilo anticuado—? ¿cómo hace una editorial naciente a la cual un éxito inesperado como el de Harry Potter le ha cambiado el rumbo para adaptarse a las nuevas circunstancias sin que el hoyo negro que genera dicho éxito se la trague? ¿cuál estrategia editorial y comercial debe seguir esta misma editorial para evitar que se la identifique únicamente con su gran éxito y, de esta manera, desmarcarse del estigma que éste hace caer encima suyo?


Es inevitable plantearse una última pregunta sin respuesta: ¿cuál habría sido la suerte de Salamandra si no hubiera publicado Harry Potter?