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miércoles, 1 de julio de 2009

cosas que pasan gracias a la concentración de la propiedad de la industria editorial

Ayer el periódico El Tiempo publicó una noticia titulada "Habla el fundador de La iguana Ciega, editorial dedicada a la cultura de Barranquilla" y cuando entré me encontré con el siguiente anuncio publicitario de la filial colombiana de Planeta.




Teniendo en cuenta que en 2007 el Grupo Planeta compró el 55 % de la Casa Editorial El Tiempo, la aparición en el periódico de esta pieza publicitaria cuyo anunciante es su accionista mayoritario confirma que, como dije en mi entrada de ayer cuando hablaba sobre las razones que explican mi interés por la edición independiente, 'de los grandes grupos editoriales ya se ha hablado demasiado bien sea porque pertenecen a estructuras que poseen sus propios medios de comunicación que actúan como órganos de difusión "de la casa" o bien porque tienen algún tipo de influencia sobre grandes medios ajenos a ellos' y que 'se trata de empresas que cuentan con todo un aparato de producción, distribución, difusión y promoción propio'.


Es curioso que este anuncio que da cuenta de la concentración de la propiedad de la industria editorial y de los medios de comunicación aparezca justo en una página cuyo contenido gira en torno a una editorial independiente.

martes, 13 de enero de 2009

comentarios del editor nicolás morales sobre los libros más vendidos en colombia

En dos de sus columnas más recientes en la revista Arcadia el editor colombiano Nicolás Morales hace algunas anotaciones con respecto al tipo de libros que más se venden actualmente en Colombia. Se trata de “El modelo Disney” y de “Los libros más vendidos del 2008”.





“El modelo Disney” se refiere a la reciente decisión del grupo Carvajal de ‘botar por la borda la colección más prestigiosa de no ficción en Colombia’: Vitral.


Esta colección que durante años le ha dado una mayor difusión al conocimiento que produce la academia en el ámbito de las ciencias sociales —eso que los franceses llaman con dignidad “vulgarisation de la connaissance”— y que durante años ha construido un fondo constituido por trabajos serios y rigurosos escritos en un lenguaje accesible para un público amplio entra en crisis en un momento en el que, en palabras de Morales, ‘las editoriales han inundado todo el mercado con las pantanosas aguas de la no ficción-basura, dejando reseco el suelo en que podría sembrarse algo distinto a mala hierba’.


Según Morales, ‘puede que Vitral fuera simplemente un lugar para que los académicos de prestigio intentaran trascender los 1.000 ejemplares de la edición universitaria, pero para mí era mucho más que eso: se trataba de la cuota de responsabilidad social de una industria editorial enferma e idiotizada por los megacontratos y los “beast” sellers. El pequeño ejercicio ético en un negocio que, con muy pocas excepciones, no logra trascender, tomar riesgos y ser generoso con el público. El intento de reivindicación de una industria que ha invadido los quioscos de los aeropuertos y los estantes de las librerías con tristes páginas de vedettes, narcos y bajeza sexual’.


En el Grupo Editorial Norma ya habían acabado con colecciones poco rentables como la de poesía, La pequeña biblioteca y alguna otra. El cierre de Vitral representaría la desaparición de una fórmula para divulgar el pensamiento humanista mucho más eficaz que la de la mayor parte de las editoriales universitarias —con las que ha hecho varias coediciones importantes—.


***



En “Los libros más vendidos del 2008” Morales hace un recuento no sólo de los títulos que mejor se vendieron el año pasado según el listado que publica el periódico El Tiempo, sino también de las editoriales que los publicaron. Morales hace las siguientes anotaciones:


El secreto, de Rhonda Byrne, es el libro más vendido en Colombia según la lista. Estuvo 26 semanas en diversas posiciones del conteo superando a El olvido que seremos (24 semanas), El cartel de los sapos (22) y Mi fuga hacia la libertad (18).



En la quinta posición encontramos, curiosamente, la novela del afgano Khaled Hosseini Cometas del cielo, que no solo fue la novela más vendida en Colombia, sino también uno de los cuatro o cinco libros decentes de ficción que se colaron en la lista, en la que alcanzó 14 semanas. El triunfo de los renacuajos. El best seller que logró más semanas en el primer lugar fue El cartel de los sapos, de Andrés López (Editorial Planeta). Mi fuga hacia la libertad (Planeta) y Siete años secuestrado por las Farc (Aguilar) ostentaron la camiseta amarilla durante cinco semanas cada uno. Germán Castro Caycedo se tomó el listado durante cuatro semanas con su Palacio sin máscara (Planeta) y algo similar le sucedió a nuestro ex canciller con El trapecista (Planeta). Por editoriales, no quedó duda del triunfo de Planeta (20 semanas) y su rival más cercano, Alfaguara, tuvo que conformarse con siete. Editorial Planeta masacra’.


Por otro lado, Morales hace dos observaciones que me parecen bastante dicientes:


1. ‘no hay libros de Anagrama, Pretextos, Acantilado, Crítica, Gedisa, Paidós ni Editorial Panamericana. No hay un solo libro de edición universitaria ni de sellos independientes nacionales tan prestantes como La Carreta, Icono o La Silueta. Escasean los libros intempestivos. El club de libros que aparecen en alguna posición del listado y mueren rápidamente es pequeño’.


2. ‘si quitamos el libro de los chicos afganos, nos quedamos con apenas algunos libros de ficción durante todo el año: Harry Potter y las reliquias, Justos por pecadores, Líbranos del bien, El País de la Canela y Lara y un par más. Ausencia total de novelistas extranjeros salvo por la chillona Isabel Allende. ¿Nadie compra en Colombia libros de Sandor Marai, Philip Roth, Zambra ni Murakami?’


En cuanto a la ausencia de títulos editados por los sellos españoles mencionados por Morales, supongo que en ésta deben incidir el tamaño del público al que van dirigidos y, salvo en el caso de Panamericana, el precio. Con respecto a las editoriales universitarias e independientes supongo que aparte de no interpelar a un público muy amplio, muchas de ellas deben tener problemas de distribución y de acceso a los espacios de comentarios de libros que hay en los medios de comunicación.


¿Por qué la ficción y, particularmente la escrita por autores extranjeros, no se vende tan bien en este momento? Me imagino que la crispación y los sentimientos encontrados provocados por la convulsionada vida cotidiana del país, el oportunismo de ciertas figuras públicas que han atraído la atención de los medios tras haber vuelto a libertad después de haber estado secuestradas o por haber protagonizado algún escándalo con impacto mediático, la tensión entre polarización y unanimismo o el fervor patriotero que ha despertado el estilo populista del presidente Uribe deben haber contribuido de alguna manera al éxito de la no ficción-basura a la que se refiere Morales.


Morales es categórico cuando afirma que ‘si el listado conserva algo de verosimilitud, lo más preocupante de todo es que sea eso lo que los colombianos están leyendo, pues en un 80% se trata de mediocres libros de autosuperación y consejos y de no-ficción basura’.


A mí no me parece preocupante que la gente lea libros mediocres y aprovecho para insistir en que cada quien debe leer aquello que responda a sus gustos, intereses, expectativas y necesidades en un momento dado. El análisis del listado de los títulos más vendidos que propone Morales podría darnos algunas pistas con respecto a los temas que ocupan la atención de quienes compran libros en Colombia.


Antes de terminar quisiera llamar la atención sobre la alerta que emite Morales con respecto a las fuentes de la lista y a los criterios bajo los cuales se elabora ésta:


‘Hace algunos años propuse en El Malpensante una arqueología de este listado, al que llamé La culpa es de la vaca en honor a un libro dudosamente laureado y a los practicantes que hacían los listados del periódico nacional. Mostré los errores, las pasiones y las falsedades de un ejercicio torpe que por aquel entonces intentaba ser un indicador cultural con cierta credibilidad. Pues bien, debo confesar que, después de tres años, el listado se afinó. Se ordenó, es más coherente, tiene muchos menos títulos y es menos aleatoria la selección.


Sin embargo, se mantienen algunos problemas de credibilidad que provienen del hecho de que es bien probable que una sola librería lo esté dictando casi al pie de la letra y de que Planeta esté exagerando su presencia. Una sola librería, por más grande que sea el centro comercial donde se encuentra, no puede dictar lo que se lee en Colombia y Planeta, por su parte, no debería borrar de forma tan visible a sus competidores. Ediciones B, Santillana o Norma tendrían mucha mejor suerte si los dados no estuvieran cargados’.


No es la primera vez que las publicaciones de la Casa Editorial El Tiempo le dan una visibilidad sospechosamente excesiva a los autores y libros que editan los sellos pertenecientes al Grupo Planeta, que desde el verano de 2007 tiene una participación accionaria cercana al 50 % en esa empresa. Pero bueno, en estos tiempos de concentración de la propiedad de los medios de comunicación y de la industria editorial eso es lo normal y, por lo tanto, no debemos sorprendernos con estas curiosidades ni esperar nada distinto porque es lo que hay.

miércoles, 14 de mayo de 2008

la franqueza de josé manuel lara y la gauche divine

Tomo el siguiente extracto de la entrevista a José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta, que publicó el diario El País la semana pasada:


'P. Es accionista de diarios opuestos como Avui o La Razón. ¿Ha invertido en ellos o en otros medios como peaje político?


R. No. Una empresa no tiene ideología; tiene que poder hacer un periódico como La Razón, de derechas y españolista, y el Avui, que es como mínimo catalanista. Nunca me presionó nadie. Creíamos que era posible asegurar la permanencia del Avui. Puede sonar rimbombante, pero era un servicio a la sociedad por el valor simbólico de su cabecera: el primero en catalán tras el franquismo'.


En muchos aspectos no estoy de acuerdo con la forma de pensar de José Manuel Lara ni con la política de adquisiciones mediante la cual busca aumentar la cuota de mercado de su negocio, pero me gusta mucho su franqueza —a la cual ya me referí en esta entrada a propósito del premio Planeta. Aunque su discurso me resulta mucho menos seductor y estimulante que el de los editores pertenecientes a lo que se conoce como la gauche divine, en Lara no percibo esas chocantes ínfulas de glamour tan frecuentes en los testimonios de algunas figuras de la burguesía catalana pertenecientes a este movimiento de intelectuales y artistas de izquierda —como Beatriz de Moura, Jorge Herralde, Ana María y Terenci Moix o Esther Tusquets—.



Aunque nos estemos refiriendo a una misma actividad, estamos hablando de formas distintas de asumirla: Lara es un empresario para quien parece no haber mayor diferencia entre ser constructor, banquero o transportador y ser editor; los de la gauche divine, por su parte, en ocasiones parecen ser editores empeñados en esconder la dimensión empresarial de su oficio para evitar la asociación entre sus decisiones y cualquier tipo de consideración de carácter no cultural.




martes, 8 de enero de 2008

la concentración de la propiedad de la industria editorial y la subordinación de la política de contenidos a los intereses comerciales

En su edición del 27 de diciembre de 2007 al 9 de enero de 2008 la revista Cambio hizo un especial en el que les pidió a diez escritores colombianos contemporáneos —en su mayoría jóvenes— que escribieran un texto acerca de su personaje favorito. Llama la atención que con excepción de Daniel Samper Pizano en todos los casos se trata de autores publicados por sellos editoriales pertenecientes al Grupo Planeta, que hace unos meses compró el 55 % de la Casa Editorial El Tiempo —el grupo multimedia al que pertenece la revista Cambio desde hace dos años*—. A pesar de que es un autor del Grupo Santillana, el hecho de que Samper sea accionista de la Casa Editorial El Tiempo podría explicar su inclusión excepcional en la lista de autores convocados por Cambio.



Aunque está claro que una de las tareas que debe hacer una editorial para sacar adelante su negocio consiste en promocionar a los autores que publica y que la gestión de la promoción es una decisión que está en manos de cada empresa, no tiene presentación que un medio que sólo les dé visibilidad a aquellos autores publicados por los sellos que pertenecen a su mismo grupo multimedia. El mayor capital de un medio de comunicación es su credibilidad, que es seriamente cuestionada y puesta en juego cuando éste subordina su la política de contenidos a sus intereses comerciales. Aunque no deja de tener cierta audacia, me parece que en este caso la política editorial de Cambio carece por completo de seriedad.



Conozco bien el trabajo de la mayoría de estos autores y a juzgar por la calidad literaria de sus obras considero que incluso en el plano local es muy poco probable que cualquiera de ellas deje una huella importante en la historia de la literatura —claro, siempre existe la probabilidad de que en el futuro escriban alguna cosa que sí lo haga—. Debo aclarar que no he leído ni a Carolina Sanín ni a Juan Esteban Constaín pero que un par de personas cuyo criterio me parece bastante confiable me han hablado muy bien del trabajo de este último.


____________________________


* La historia de la relación entre Cambio, la Casa Editorial El Tiempo y el Grupo Planeta es muy sencilla: una revista muy sensacionalista llamada Cambio cuyo principal accionista era el escritor Gabriel García Márquez que empezó siendo una filial colombiana de la publicación española Cambio16 y que en sus inicios alcanzó a tener cierto prestigio fue comprada a finales de 2005 por la Casa Editorial El Tiempo —el grupo multimedia en el que después de un proceso de expansión y diversificación de actividades terminó convirtiéndose el periódico El Tiempo, que desde hace varios años es el único diario nacional—, de la cual a su vez el Grupo Planeta compró el 55 % en agosto pasado.

miércoles, 17 de octubre de 2007

"y el ganador es..."
así se escoge el premio planeta


Si todavía hay alguien que se sorprenda porque se cuestiona la falta de transparencia del premio Planeta o por el desprestigio de éste, quizás las siguientes palabras de José Manuel Lara Bosch —y también éstas—le ayuden a entender las razones de la polémica:


‘Nosotros somos fanáticos de los premios porque creemos que ayudan enormemente a la imagen y la difusión de la marca Planeta y porque representan la mejor manera de promocionar un libro. La inversión publicitaria se multiplica por cien cuando hay un premio de por medio. Y además, nos permiten crear noticias permanentemente y conseguir que los medios de difusión les dediquen un espacio que están dispuestos a conceder si ofreces una noticia, pero que no lo ganas si te estás quieto. El ejemplo más claro es la noche del 15 d octubre, que beneficia a todos: a los medios, porque pueden contar con una velada como ésa que hasta permite a las televisiones retransmitir en directo la gala literaria. Para la editorial es buenísimo y también para el libro y para el hábito de lectura en general (…).


(…) Lo que más ha llegado a hacer Planeta desde los años 70 hasta el presente es la siguiente oferta. A algunos autores les hemos dicho: “Mira, nos interesa tu libro y te lo contratamos. Te pagamos un determinado dinero y, como cláusula del contrato, tú te compromete a presentarte al premio Planeta Si ganas el premio, estupendo, porque el importe del premio es tanto o más que lo que tienes de anticipo. Y si no lo ganas te garantizamos la discreción y entonces se aplica el contrato como ocurriría con un libro normal”’.


Pasando página, de Sergio Vila-Sanjuán. pp. 404 - 406

Destino

Barcelona, 2003

viernes, 10 de agosto de 2007

summertime [ 23 ] / los premios literarios según josé manuel lara bosch, presidente del grupo planeta

Las siguientes palabras de José Manuel Lara Bosch con respecto a los premios literarios no sólo dan cuenta del pragmatismo del grupo que él preside, sino que también explican el desprestigio del premio Planeta:


‘El premio nunca ha pretendido descubrir autores, ni promocionar autores; un premio puede acelerar el proceso del autor, acelerar el tiempo para que el autor consiga a sus lectores, como cualquier campaña de promoción (…) Para lo que sirve un premio, evidentemente, es para acelerar un proceso, para ganar tiempo y para nada más. Yo creo que la gran función de un premio no es descubrir autores, es descubrir lectores’.


“José Manuel Lara Bosch conversa con Terenci Moix”

Conversaciones con editores, pág. 261

Siruela

Madrid, 2007

sábado, 28 de julio de 2007

lecturas de fin de semana [ 36 ] / rumores por confirmar sobre compra del 55 % de el tiempo por el grupo planeta

Ninguno de los dos implicados se ha pronunciado al respecto pero según anunciaron ayer varios medios de comunicación todo parece indicar que el Grupo Planeta se ha convertido en el nuevo socio estratégico de la Casa Editorial El Tiempo (CEET), al haber comprado el 55 % del paquete accionario de ésta. La siguiente imagen de la página Web de la CEET muestra el hermetismo que ha mantenido ésta frente a lo que en caso de ser cierto sería secreto a voces:



Independientemente de que la noticia sea confirmada o desmentida, el dominio de la CEET por parte de cualquiera de los dos grandes grupos multimedia españoles tiene importantes repercusiones sobre el paisaje mediático colombiano que más adelante analizaremos con más calma en [ el ojo fisgón ].


Reproduzco el siguiente artículo publicado por el diario El Colombiano, de Medellín.


Planeta, con un pie en El Tiempo

Por Natalia Estefanía Botero y Francisco Javier Arias R.

Medellín


El Grupo Editorial Planeta le ganó el pulso a su colega español, el Grupo Prisa y entró con pie derecho a la propiedad de la Casa Editorial El Tiempo (CEET), en la que se considera la movida empresarial en medios más importante de los últimos años.

En fuentes extraoficiales pero cercanas al proceso, se estableció ayer que Planeta será el socio estratégico de El Tiempo, al comprometerse a pagar, de estricto contado, unos 185 millones de dólares por el 55 por ciento de las acciones de la compañía, sobre un valor estimado de 338 millones de dólares por el ciento por ciento de la empresa.

El Grupo Prisa, también español y que ya tiene inversiones en Colombia (Radio Caracol), habría ofrecido 170 millones de dólares por el 55 por ciento de las acciones, sobre un estimado de 310 millones de dólares por la totalidad de las acciones pero, de forma adicional, ofrecía un intercambio de acciones en otros periódicos regionales en los cuales tiene participación. No se conoció si se consideraron otras ofertas, entre ellas, la del diario Clarín, de Buenos Aires, que también había mostrado interés.

Se había estimado un valor inicial de 500 millones de dólares, pero una banca de inversión aterrizó ese valor, con base en criterios técnicos, financieros y de mercado y lo hizo bajar a niveles de 300 millones de dólares.

"Estamos interesados en llegar con medios a Latinoamérica. No es que la idea nos ronde la cabeza sino que está dentro de nuestros planes estratégicos. Una de las primeras puertas de entrada y que aspiramos seriamente es Colombia", había dicho hace poco el presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara, en diálogo con El Colombiano.

Y agregaba: "La situación del país hoy es muy buena, hay estabilidad, hay seguridad jurídica y con una alta mejora de su seguridad ciudadana y con tasas de crecimiento del PIB envidiable. Este es un mercado muy bueno para los medios".

El negocio


Ayer desde muy temprano y hasta muy entrada la tarde, se realizó una junta ampliada de socios de El Tiempo, en la cual se analizaron las propuestas sobre la mesa y, al final, la decisión fue la de contar con Planeta como socio estratégico.

Según las fuentes, hoy habría un pronunciamiento oficial de las partes sobre esa negociación, que incluye al periódico El Tiempo como tal -el de mayor circulación nacional-, así como al diario económico Portafolio, el diario Hoy y los periódicos regionales Boyacá 7 Días, Llano 7 Días, Tolima 7 Días y la participación en las revistas Don Juan, Aló, Cambio y Credencial.

Los directivos de El Tiempo Luis Fernando Santos y Enrique Santos Calderón habían dicho desde que iniciaron la búsqueda de un socio estratégico que se trata de un fortalecimiento en el salto global hacia las comunicaciones del futuro.

No obstante, la misma información preliminar indica que el Grupo Planeta podría aumentar su participación en un futuro, por encima del 55 por ciento.

El Grupo Planeta es considerado un jugador de mucho peso en la industria editorial y creció de la mano de Editorial Planeta con inversiones en televisión, radio, prensa (diario Avui, en Cataluña, La Razón y ADN). También es fuerte en formación profesional, medios audiovisuales y formación a distancia.

La confirmación oficial del negocio y los detalles de la operación se conocerían hoy.

La agencia Efe citó informe de Caracol Radio


La agencia española Efe envió ayer este despacho sobre la comentada operación: “El grupo editorial Planeta es el nuevo socio estratégico de la Casa Editorial El Tiempo (CEET), informó la cadena Caracol Radio, que pertenece en su mayoría al grupo Prisa, principal competidor del primero en el mundo editorial. El grupo Planeta en Colombia no ha querido confirmar ni desmentir a Efe la veracidad de la información y se ha remitido a un posible comunicado de la Casa Editorial El Tiempo, que edita el principal diario nacional del país. Este grupo, además de El Tiempo, tiene otras publicaciones periódicas, la editorial Intermedio y el canal local de televisión CityTv. Sin embargo, Caracol, que felicitó a la competencia, no ha precisado si la condición de socio estratégico de Planeta en la CEET incluirá a todos los sectores del grupo. Hace unos meses El Tiempo anunció que estaba a la búsqueda de un socio estratégico y durante este período se ha mencionado con fuerza a los dos grupos españoles como interesados en esa posibilidad”.

lunes, 23 de julio de 2007

summertime [ 10 ] / el periódico el tiempo y arturo pérez-reverte: entre el dinero de planeta y el prestigio de prisa

Colombia no es ajena al problema de la concentración de la propiedad de los medios de comunicación. Sin embargo, el hecho de que El Tiempo sea el único diario de circulación nacional que hay allí es una particularidad del caso colombiano que hace aún más alarmante este fenómeno. Con el monopolio de este periódico la sociedad colombiana ha perdido en términos tanto de diversidad como de pluralismo de opiniones y puntos de vista. Sin embargo, El Tiempo mismo también ha resultado perjudicado con esta situación porque al no tener competencia ha descuidado demasiado la calidad de sus contenidos —cuya pobreza es lamentable y no cesa de crecer—.


En este momento los grupos Planeta y Prisa —que tienen una fuerte presencia en Colombia en los sectores editorial y de medios de comunicación— compiten por convertirse en el socio estratégico que comprará una parte importante del paquete accionario de El Tiempo. Un confidencial de la edición de la revista Semana que empezó a circular ayer dice:


‘Esta semana se define cuál será el socio estratégico de El Tiempo. Al cierre de esta edición la situación, iba así: la oferta de Prisa, que en un principio fue sustancialmente inferior a la de Planeta, ha acortado mucha distancia en los últimos días. Prisa no sólo ha aumentado el monto en dinero, sino que ofreció, como elemento de pago, un grupo de periódicos bolivianos cuyo valor es del orden de los 20 millones de dólares. De llegarse a un acuerdo, estos serían parte del grupo editorial de El Tiempo. Aun así, la oferta de Planeta todavía es más alta. Pero la mayoría de los socios del periódico cree que la experiencia de Prisa con el diario El País de España aporta más que la experiencia editorial de Planeta. Por ello estarían dispuestos a aceptar un precio ligeramente inferior. Sin embargo, si la diferencia no es pequeña, se irían con el mejor postor’.





Con el serio agravante de que El País es uno de los diarios más prestigiosos del mundo, El Tiempo se enfrenta al mismo dilema al que en su momento se enfrentó el escritor español Arturo Pérez-Reverte: ¿qué es mejor, el dinero de Planeta o el prestigio y la experiencia de Prisa?


En Pasando página Sergio Vila-Sanjuán cita el siguiente testimonio del mismo Pérez-Reverte:


‘Rafael Conte, muy interesado por mi trabajo, me pide que se la pase [ La tabla de Flandes ] para leerla. Un día me invita a comer a su casa, me dice que le ha gustado mucho y me pregunta: “¿quieres dinero o quieres prestigio? Porque si quieres dinero tienes que llevarla a Planeta, pero si quieres prestigio has de ir a Alfaguara”’.


Pasando página, de Sergio Vila-Sanjuán. pág. 350

Destino

Barcelona, 2003


Entre tanto me pregunto si la muerte de Jesús Polanco, presidente del grupo Prisa, retrasará la negociación del paquete accionario de El Tiempo.

martes, 3 de julio de 2007

la homogeneización de la oferta en el mercado del gran público

Hace unos días cuando estaba viendo el listado de los libros más vendidos que saca El Cultural todas las semanas creí descubrir un gazapo en los datos descriptivos de un par de libros: La sangre de los inocentes, de Julia Navarro y editado por Plaza & Janés, ocupa el tercer lugar en el listado mientras que El pedestal de las estatuas, de Antonio Gala y editado por Planeta, ocupa el octavo.


El gazapo que detecté consistía en que la editorial de ambos libros tenía que ser o Plaza & Janés o Planeta porque a todas luces era evidente que no podían ser de editoriales distintas. Quise verificar que estaba en lo cierto yendo a la página de la Fnac para buscar información acerca de los dos libros. Sin embargo, el resultado de mi búsqueda no hizo más que confirmar la información ofrecida por El Cultural.


A simple vista resulta curioso que dos sellos que compiten por un mismo segmento de mercado lleguen a confundirse por las similitudes existentes en el diseño editorial de sus libros. Sin embargo, pensándolo bien esto es lo más normal si se tiene en cuenta que, cualquiera que sea el sector, en el mercado del gran público es donde siempre hay una mayor tendencia hacia la homogeneización de la oferta —que normalmente se hace por lo bajo— porque allí se puede sacar un margen de ganancias satisfactorio vendiendo volúmenes grandes a un precio razonable como lo hacen Ikea, H&M, Dell, Seat o Zara. Vale la pena destacar que en algunos sectores en los que hay una fuerte concentración de la propiedad como el audiovisual, las telecomunicaciones y el editorial la homogeneización de la oferta ha alcanzado niveles mucho más inquietantes y peligrosos porque los bienes simbólicos que estos producen juegan un papel fundamental tanto en la educación como en la formación de la opinión pública.


Justamente en los nichos es donde mejor se puede explorar la posibilidad de ofrecer un producto cuidadosamente elaborado y donde está el potencial para hacer apuestas que, por recorrer caminos menos transitados, no sólo resulten más innovadoras —y, por lo tanto, arriesgadas— sino que también permitan desmarcarse de la competencia. Al fin y al cabo los nichos están mejor segmentados y menos saturados porque sus consumidores exigen productos que se ajusten a sus necesidades. En las entradas que he hecho sobre las fórmulas del éxito y los lugares comunes en la literatura contemporánea ya me he referido a este tema.



Pero las semejanzas entre La sangre de los inocentes y El pedestal de las estatuas no se limitan al hecho de que el diseño de las carátulas de ambas novelas sea casi idéntico. Revisando las sinopsis de ambos libros en la página de la Fnac —que son más bien argumentos de venta en prosa— encontré una serie de elementos comunes a las dos novelas:


El pedestal de las estatuas

Antonio Gala


De la jamás vista ni oída historia de Antonio Pérez, secretario y cómplice de Felipe II. De cómo se convirtió en testigo privilegiado de intrigas palaciegas y accedió a alcobas de reyes y reinas, y de cómo acabó siendo víctima de sus papeles secretos.


El descubrimiento de unos cuadernos desconocidos de Antonio Pérez, el secretario de Felipe II, permite desvelar la Historia oculta de aquellos años en España. El propio secretario reconoce, en sus últimos días, que continúa con vida gracias al arcón donde guarda copia de documentos, legajos, cartas y toda clase de pruebas que implican en asesinatos y siniestras estrategias a la monarquía, a la Iglesia y a casi toda la nobleza, desde los Reyes Católicos hasta Carlos V y su enigmático heredero. Es la confesión total de Antonio Pérez, el más temido verdugo del poder, que terminó siendo víctima de sí mismo.


La sangre de los inocentes

Julia Navarro


Las luchas de poder entre los cátaros y el control que lleva la inquisición propician que la crónica del fraile sea un valioso tesoro a descubrir. Su última frase se convertirá en un enigma a descifrar. Siglos después, antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial, el conde d’Amis, descendiente de una de las grandes familias cátaras, recibirá como legado la crónica de Fray Julián. Apoyándose en la erudición del Profesor Ferdinand, insigne medievalista francés, el conde y un grupo de hombres poderosos de ideología nazi verán en las palabras del fraile las claves para alcanzar lo que más ansían: el tesoro de los cátaros, el Santo Grial. Cuando estalla la Guerra, verá con sus propios ojos como el mundo -y el suyo en particular- se desintegra.


Fascinante trama llena de meandros, pistas falsas y enigmas, salpican esta brutal nueva novela, ambiciosa aventura escrita sin concesiones, llena de víctimas y verdugos en la que nadie ni nada es lo que parece.


A continuación presento las similitudes que permite establecer entre ambos libros el texto que utiliza la Fnac para presentarlos —el primer ítem de la igualdad corresponde a El pedestal de las estatuas y el segundo a La sangre de los inocentes—:


Sobre el tema de la novela: ‘intrigas palaciegas’ = ‘luchas de poder entre los cátaros’

Sobre un documento comprometedor como motivo narrativo de la novela: ‘cuadernos desconocidos de Antonio Pérez’ = ‘crónica de Fray Julián’

Sobre el autor del documento: ‘Antonio Pérez, el secretario de Felipe II’ = ‘Fray Julián’

Sobre el documento como algo que sobrevive al paso del tiempo: ‘copia de documentos, legajos, cartas’ = ‘legado [ de ] la crónica de Fray Julián’

Sobre los momentos históricos que cubre el argumento de la novela: ‘desde los Reyes Católicos hasta Carlos V y su enigmático heredero’ = ‘la inquisición [ y ] Siglos después, antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial’

Sobre las instancias de poder como escenario de la acción de la novela: ‘alcobas de reyes y reinas’ = ‘el conde [ descendiente de una de las grandes familias cátaras ] y un grupo de hombres poderosos de ideología nazi’

Sobre el reto que deben asumir el protagonista y el lector de la novela: ‘desvelar la Historia oculta’ = ‘valioso tesoro a descubrir' y 'enigma a descifrar'

Sobre la suerte final del malhechor: ‘el más temido verdugo del poder, que terminó siendo víctima de sí mismo’ = ‘verá con sus propios ojos como el mundo —y el suyo en particular— se desintegra’

jueves, 12 de abril de 2007

de paseo por las librerías / mesa de novedades [ 2 ]

Más que una librería, Casa del Libro parece una tienda de cadena del tipo de El Corte Inglés, Sears o Iserra. En la mesa de novedades de esta librería que ha optado por seguir el modelo de las grandes superficies no hay más que novelas de esas grandes y gordotas con portadas coloridas, manuscritos perdidos, curas lascivos, detectives místicos, reyes malvados y sectas demoníacas. Una particularidad importante de la sucursal de Casa del Libro de Passeig de Grácia en Barcelona—que por cuestiones de identidad cultural local se llama Casa del Llibre— es que la mayor parte de los títulos de su mesa de novedades son en catalán.

Como El Corte Inglés, Casa del Libro es una de esas instituciones rancias y de mal gusto que hay en España —claro, cada lugar tiene las suyas—. La entrada de la librería no presagia nada bueno: una de las vitrinas laterales y los detectores antirrobo son utilizados para promocionar El cuento numero 13, de Diane Setterfield.

A continuación presento el registro que hice en mi visita de ayer a esta librería:


Librería: Casa del Llibre de Passeig de Grácia

Fecha: miércoles 11 de abril de 2007 (6.43 p.m.)


Algunos libros de la mesa de novedades:

- El cuento numero 13, de Diane Setterfield

- El código Da Vinci, de Dan Brown (versión libro de bolsillo)

- ¿Quién se ha llevado mi Blackberry?, de Lucy Kellaway

- En brazos de la mujer madura, de Stephen Vizinczey

- El evangelio según Judas, de Benjamín Iscariote

- La amante en guerra, de Maruja Torres *

- Estados peligrosos, de Noam Chomsky y Gilbert Achcar *

- Petites memòries, de José Saramago

- El cinquè en joc, de Robertson Davies

- Dones de Manhattan, de Candace Bushnell *

- El corazón helado, de Almudena Grandes

- El pedestal de las estatuas, de Antonio Gala *

- L'església del mar, de Ildefonso Falcones

- El caníbal, de Isabel-Clara Simó *

- L’art de viure, de Goliarda Sapienza

- Viatges per l’Scriptorium, de Paul Auster

- Manuscrito MS 408, de Therry Maugenest

- La herencia de Gothia, de Jan Guillou *

- El palacio del Tibet, de Patrick Weber

- Rastros de sándalo, de Asha Miró y Anna Soler-Pont *

- El escriba del faraón, de César Vidal

- La sangre de los inocentes, de Julia Navarro

- El quinto día, de Franz Schätzing *

- 616. Todo es infierno, de David Zurdo y Ángel Gutiérrez

- Hannibal. El origen del mal, de Thomas Harris

- Aquesta història, de Alessandro Baricco

- Àcid sulfúric, de Amélie Nothomb

- Mozart III. El hermano del fuego, de Christian Jacq *

- Los pilares de la tierra, de Ken Follet *

- Kafka a la platja, de Haruki Murakami

Curiosamente, al igual que Casa del Llibre una buena parte de los libros de su mesa de novedades pertenecen a sellos editoriales del Grupo Planeta —ver los que tienen un asterisco (*) en frente—.


miércoles, 14 de marzo de 2007

'granta': nueva etapa de la versión en español y próxima publicación de 'best of young american novelists 2'

En febrero se anunció que la versión en español de la revista británica Granta ya no seguiría siendo editada y distribuida por el Grupo Planeta —que entre 2004 y 2006 había sacado del número 0 al 6— sino por Alfaguara, que acaba de sacar el número 7 de esta publicación. En la medida en que es una consecuencia del hecho de que Valerie Miles —quien hasta hace poco editaba Granta en español con Aurelio Major— haya dejado Planeta para asumir el cargo de subdirectora y editora para narrativa extranjera de Alfaguara, probablemente el cambio de un grupo a otro no implique un giro muy fuerte en la línea editorial de la revista —aunque curiosamente el índice del número 7 sugiere una inclinación particular por los autores del sello que la edita. Por el momento el cambio más importante es el inicio de la distribución de la revista en Latinoamérica, donde hay una larga tradición de la crónica periodística y del reportaje literario.


Desde su aparición Granta ha hecho una apuesta que consiste en explorar lo que está sucediendo en distintas tradiciones literarias para identificar a las futuras promesas de la narrativa de cada una de ellas. De hecho, la aparición en las páginas de la revista les ha permitido a autores como Kazuo Ishiguro, Salman Rushdie, Julian Barnes, Ryszard Kapuscinski, Martin Amis, Raymond Carver, Hanif Kureishi, Ian McEwan y Zadie Smith darse a conocer más allá del ámbito exclusivamente local de sus países de origen. En palabras de Valerie Miles, Granta es “una especie de cantera de autores e ideas para las editoriales: hacemos de laboratorio, y descubrimos y probamos escritores".


Granta y la prescripción de un canon de la narrativa contemporánea


Tal es el prestigio que ha construido con el paso de los años, que Granta se ha ganado la autoridad para proponer lo que podríamos llamar un canon de la narrativa contemporánea a través de la publicación de las compilaciones de Young British Novelists —de 1983, 1993 y 2003— y de Best of Young American Novelists —que en 1996 incluyó a figuras como Edwidge Danticat y Jonathan Franzen—. Una excelente noticia antes de terminar: el número 97 de la edición en inglés y el 8 de la edición en español, que aparecerán próximamente, estarán consagrados a la segunda versión de Best of Young American Novelists.