miércoles, 11 de marzo de 2009

donde pongo el ojo... [ 66 ]



Lecturas en curso


Si un árbol cae. Conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes, de Isabel Núñez

Alba editorial

Barcelona, 2009


Mi recomendado de la semana


Animalario universal del profesor Revillod, de Miguel Murugarren y Javier Sáez Castán

Fondo de Cultura Económica

México D.F., 2003


Mis libros favoritos


El imperio de lo efímero, de Gilles Lipovetsky

Anagrama

Barcelona, 2001


Me llama la atención


Barcelona para niños, de Javier Zabala

Nórdica libros

Madrid, 2009

martes, 10 de marzo de 2009

la asociación colombiana de libreros independientes (acli) y la promoción del precio fijo



La Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) abrió hace poco un blog en el que sus miembros están publicando no sólo las relatorías de las reuniones en las que toman sus decisiones operativas y planean las actividades que realizan, sino también documentos de reflexión alrededor de los temas que esta organización considera prioritarios. Entre estos temas quizás uno de los más importantes sea el de la promoción de la ley del precio fijo. Sin lugar a dudas la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro promulgada recientemente en México es un ejemplo relativamente cercano que es necesario tomar como referente si se tiene la intención de promover la instauración del precio fijo en Colombia —una medida que en cierta medida contribuiría a que la afirmación de Felipe Ossa según la cual ‘el universo del libro está al alcance de todos’ tuviera al menos un poco de validez en el contexto de la realidad colombiana.





Además del proyecto de promoción de la ley del precio fijo, la ACLI también está trabajando en temas como las actividades a realizar el Día del libro, la organización del Festival del Libro Infantil, la creación de un directorio de librerías y la formación para empresarios en derecho de la competencia.


Es interesante el trabajo de la ACLI y, por lo tanto, creo que vale la pena seguirlo. Iniciativas de este tipo son fundamentales, sobre todo en países con una tradición asociativa tan débil y un tejido social tan degradado.

lunes, 9 de marzo de 2009

lectores digitales y libros electrónicos en la prensa generalista

La reciente aparición en El País de varios artículos sobre los lectores digitales y los libros electrónicos me hace pensar que el momento en el que el gran público y ciertos sectores de la industria editorial dejarán de satanizarlos podría estar acercándose*. Seguramente los lectores digitales y los libros electrónicos seguirán siendo vistos como una amenaza o como un sustituto insuficiente de las publicaciones en soporte papel pero es probable que su aparición en medios de interés general facilite entre la audiencia de éstos un conocimiento más realista de las características de estas tecnologías y una sensibilización frente a ellas.





Por lo menos en nuestro medio, hasta ahora el de los expertos en nuevas tecnologías o en edición digital parecía ser el único ámbito en el que lo que se decía sobre los e-readers y los e-readers no se basaba en opiniones construidas a partir de rumores o en especulaciones fundamentadas en prejuicios. Y es normal que fuera así porque hasta el momento la penetración de este tipo de dispositivos y contenidos en nuestro mercado ha sido mínima. Sólo ahora que empieza a haber una oferta aún incipiente de libros electrónicos los medios de interés general comienzan a interesarse en el tema y a darle visibilidad por fuera del circuito de las publicaciones especializadas o de los foros de especialistas.


Si tenemos en cuenta que la información que aparece en los medios es la fuente de muchas de nuestras conversaciones y de la atención que les prestamos a algunos temas, no sería raro que dentro de un par de años los lectores digitales y los libros electrónicos fueran tan conocidos —aunque no por eso tan ampliamente utilizados— como lo son hoy en día los reproductores portátiles de música, las cámaras fotográficas digitales, los GPS o los teléfonos móviles 3G.


¿Qué son los lectores digitales y los libros electrónicos: la encarnación del demonio, una amenaza, una promesa evidentemente insatisfecha de la superación del papel, una herramienta de trabajo o el mejor y más cómodo posible entorno de lectura?


Sea cual sea la respuesta o la razón que eventualmente motive un cambio de actitud, lo importante es tener la oportunidad de formarse una opinión a través de un conocimiento de primera mano o de fuentes confiables en lugar de hacerlo a partir de rumores y prejuicios.


* Me refiero sólo a los artículos de El País porque son los únicos que he leído. Seguro que en otros medios de interés general también empiezan a publicarse cosas sobre este tema. Los artículos en cuestión son los siguientes:


- “Los grandes de las letras hispanas se digitalizan”

- “Libro electrónico: ruegos y preguntas”

- “Micropantallas para un libro digital sin límites”

viernes, 6 de marzo de 2009

notas sueltas [ 1 ] / librerías, mesas de novedades, compras, crisis, balcanes y recomendaciones de lecturas

Ayer tenía una reunión de trabajo a las 18.00 y luego una cita a las 20.00 en la zona de Gràcia. Mi reunión sólo duró quince minutos, estaba haciendo frío porque había mucho viento y necesitaba moverme para mantenerme despierto porque tenía encima todo el cansancio de la semana, así que para matar el tiempo decidí ir a ver libros al Abacus de Balmes. En el fondo tenía ganas de antojarme de alguna cosa y quería terminar la semana comprándome algún libro.




***


Dos observaciones con respecto al impacto de situaciones coyunturales sobre la oferta de las mesas de novedades en la zona de literatura en castellano: en primer lugar, que entre reediciones de libros que habían salido hace años y primeras ediciones de títulos que no se habían publicado antes en España había una decena de obras de Le Clézio —Nobel de literatura de 2008— editadas por La otra orilla, Tusquets, Adriana Hidalgo, Seix Barral y Cátedra. La narrativa francesa contemporánea me produce tanto tedio, que la verdad es que ni por un momento me planteé parar a echarles un ojo.


Y, en segundo lugar, la aparición de un montón de libros de Scott Fitzgerald que podría marcar un mini boom de este gran escritor estadounidense a raíz de la reciente llegada a las salas de cine de la película El curioso caso de Benjamin Button —basada en su cuento del mismo nombre—. A quienes por el boom de la película salgan a comprar los libros de cuentos de Fitzgerald es necesario advertirles que es probable que se lleven una que otra decepción inesperada porque se encontrarán con más de un relato flojo que fue escrito con fines alimentarios durante los años en los que las penurias económicas del escritor y sus excesos con el alcohol llegaron a su punto máximo.


***


Como soy caprichoso, eso de que tenía ganas de antojarme de alguna cosa y de terminar la semana comprándome algún libro iba en serio. Me fui a la sección de narrativa anglosajona traducida, busqué si tenían algo de A. M. Homes y encontré un libro de cuentos con muy buena pinta que se llama Cosas que debes saber.


Por asociación se me vino a la cabeza el nombre de otra escritora estadounidense de la que me habló Javier hace unos meses y cuyos textos él ha comentado recientemente en su blog y en HermanoCerdo: Lorrie Moore. En la estantería encontré dos libros suyos editados por Salamandra: Pájaros de América y El hospital de ranas. No sé por qué el primero me llamó más la atención que el segundo pero leí la contraportada y empecé a sospechar que las historias de Pájaros de América me gustarían. Hojeé el libro deteniéndome en cualquier página y encontré varias frases que confirmaron mis sospechas.




Decidí llevarme Cosas que debes saber y Pájaros de América pero cuando empecé a caminar hacia la caja me acordé de que estamos en crisis y de mi promesa de no seguir comprando libros que no sé cuándo voy a leer. Un segundo de sensatez fue suficiente para poner en evidencia lo absurdo que era el impulso de comprar dos libros que seguramente no leería próximamente. Estaba claro que lo más sensato, y sobre todo en estos tiempos de incertidumbre, era no comprar nada. Y esa fue la decisión que tomé pero que no pude sostener porque ya tenía la ilusión de salir de allí con algún libro nuevo.


Como soy caprichoso pero también me gusta tener algo asegurado, decidí ir a la fija y llevarme Cosas que debes saber porque después de haber leído Este libro te salvará la vida para mí A. M. Homes es un valor seguro.


Un par de anotaciones al margen:


1. en general los libros de Salamandra me parecen feísimos.

2. las fotos de A. M. Homes que pone Anagrama en las solapas de sus libros son de lo más ochentero que he visto últimamente. Me encantan.


***


Una vez hecha mi compra volví a subir a Gràcia para encontrarme con Isabel Núñez en el café Salambó. Yo le había propuesto que nos pusiéramos una cita para que me diera un ejemplar de Si un árbol cae. Conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes porque a pesar de que ella le pidió dos veces a la gente de Alba editorial que me lo enviara, nunca recibí el libro. Durante un poco más de media hora Isabel me habló acerca del origen de la idea de hacer el libro, de la forma como todo se fue confabulando para que lo hiciera, de la manera como se las arregló para viajar en varias ocasiones a los Balcanes a pesar de lo costoso que resultaba, de cómo se movía allí durante sus viajes, del escaso interés que hace unos años suscitaba su proyecto en las instancias de financiación de proyectos de investigación, de su contribución a dar a conocer entre algunos editores españoles a los escritores que entrevistó, de los comentarios que le había hecho Juan Goytisolo sobre Si un árbol cae y de los recelos que ha provocado su libro entre quienes consideran que sólo ellos pueden hablar de los Balcanes.





Mientras oía hablar a Isabel sobre lugares que yo nunca había oído mencionar como si se tratara del barrio vecino o de escritores con nombres impronunciables como si fueran amigos suyos de toda la vida tuve más que claro cuál es el próximo libro que voy a leer.


***


Durante mi reunión de trabajo me llamó Ana para proponerme cambiar los planes que teníamos para la noche. Dos minutos después de colgar volvió a llamarme. ‘Oye’, me dijo, ‘ahora que te llamé se me olvidó decirte una cosa: el libro que me diste esta mañana ya me hizo llorar’. Se refería a El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince.




Le pregunté si le estaba gustando, me dijo que sí y yo le dije que se lo había dado porque estaba seguro de que le iba a encantar. Le dije también que yo había sido muy feliz cuando leí ese libro.


Me parece bonito cuando se le recomienda un libro a alguien y le gusta porque así de repente se crea un vínculo bastante especial con esa persona.


jueves, 5 de marzo de 2009

donde pongo el ojo... [ 65 ]



Mi recomendado de la semana


The New New Journalism, de Robert S. Boynton

Vintage Books

Nueva York, 2005


Mis libros favoritos


Penas del joven Werther, de Johann Wolfgang Goethe

Alianza editorial

Madrid, 1996


Me llama la atención


Sólo para fumadores, de Julio Ramón Ribeyro

Menoscuarto

Palencia, 2009

miércoles, 4 de marzo de 2009

the book cover archive

Cory Doctorow escribió hace unos meses en Boing Boing una entrada en la que llamaba la atención sobre la falta que hace la existencia de un directorio de portadas en línea. En la entrada “Publishers should all have a /covers directory” Doctorow plantea la situación en los siguientes términos:


‘I often blog books here and when I do, I like to put up a picture of the cover. Normally I get these off of Amazon or Amazon UK, but it's often the case that Amazon's covers are grainy, missing, too small, or otherwise unsuitable (for some reason, an enormous number of Vertigo graphic novels have the wrong cover on Amazon)’.



Para resolver este problema, Doctorow propone una solución que facilitaría mucho el trabajo de quienes tengan la necesidad de acceder a imágenes de portadas de libros —bloggers, periodistas, diseñadores de publicaciones periódicas y encargados de prensa, por ejemplo—:


‘Publishers should create default directories called "covers" at their server-root (e.g., tor.com/covers, harpercollins.co.uk/covers, etc) filled with high-rez PNGs or JPGs (or both) named after the book's ISBN —for Neil Gaiman's Graveyard Book, it would be http://harpercollins.co.uk/0060530928.png. Tweak your robots.txt file to make sure the search-engines all crawl these directories, so when you search on images.google.com or images.yahoo.com for an ISBN, the publisher's high-rez would be right there at the top’.


A continuación Doctorow explica la manera como ciertas tecnologías ya existentes podrían leer estos scripts para facilitar la búsqueda de imágenes en estos archivos.


Hoy me acordé de la propuesta de Doctorow porque encontré un repositorio llamado The Book Cover Archive, que está en versión beta y que de llegar a tener una cantidad importante de contenidos podría ser no sólo una herramienta bastante útil para quienes necesiten este tipo de material sino también una especie de museo de portadas para quienes somos amantes de éstas.




Las portadas pueden buscarse en un menú combo box a partir de diversos criterios —la mayoría de ellos definidos, sin lugar a dudas, pensando en un público más bien especializado—: diseñador, título del libro, autor del libro, director de arte, fotógrafo, ilustrador, género del libro, fecha de publicación del libro, editor y tipografía utilizada.


La falta de un motor de búsqueda es un aspecto que dificulta el acceso a las portadas, que me parece crítico y que no está en la lista de funcionalidades que el equipo de The Book Cover Archive planea incluir en desarrollos posteriores del sitio Web.




Yo diría que The Book Cover Archive puede llegar a ser un repositorio muy potente pero como hasta ahora está en versión beta eso sólo se sabrá cuando el sitio Web alcance un estado de desarrollo más avanzado y cuando la cantidad de contenidos disponibles sea más amplia.

martes, 3 de marzo de 2009

el impacto de la crisis en el sector del libro español, según manuel gil y francisco javier jiménez

Interesantísimo el análisis que plantean Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en su blog Paradigma Libro sobre la manera como la crisis ha afectado hasta el momento y podría afectar próximamente a los distintos actores del sector del libro en España. Así empiezan los autores su entrada titulada “EN EL CORAZÓN DE LA CRISIS: El pinchazo de la burbuja editorial”:


‘Aunque sigue habiendo editores gurús que niegan la llegada de la crisis al sector del libro, si tienes la constancia de visitar y reunirte con libreros y jefes de compras, rápidamente deduces la evidencia de la irrupción de la crisis en el sector’.



El análisis está dividido en tres apartados: “Quién se ha resentido antes”, “Quien comienza a resentirse” y “Efectos generales sobre el sector”. Veamos el detallado y lúcido planteamiento de los autores:


Quién se ha resentido antes:


-Las cadenas y grandes superficies y las librerías con mucha venta institucional.

-Estas han sido las primeras en sufrir el impacto, esencialmente porque dependen del “tráfico” a tienda y de la compra por impulso.

-Las librerías con ventas institucionales, es decir, a bibliotecas, ministerios, facultades, bibliotecas publicas, etc… la morosidad administrativa a la hora de liquidar las compras les tiene en una situación desesperada.


Quien comienza a resentirse:


La librería tradicional.

A pesar de tener una clientela muy estable notan que esos clientes espacian más su visita a la tienda y su compra media es inferior, en número títulos y en volumen.


Efectos generales sobre el sector:


-Aumento de la profundidad de las devoluciones, esencialmente para liberar activos y reducir la financiación a terceros por parte de las librerías.

-Producto del aumento de las devoluciones se observa una disminución de la visibilidad de muchos títulos.

-Menor profundidad del fondo de catálogo en las tiendas.

-Implantaciones mucho más bajas y cautelosas.

-Compras más ajustadas.

-Compra media por cliente inferior en volumen y en el número de ejemplares.

-Menor visibilidad de títulos que no aseguren al menos una rotación potencial amplia.

-Liquidaciones menguantes de los distribuidores a los editores.

-Fuerte presión de las grandes cadenas sobre los editores para aumentar en algún punto el margen’.


De este análisis que parece basarse en un conocimiento cercano de la situación que examina me llama la atención que tiene en cuenta una cantidad de detalles lo suficientemente amplia para explicar sin simplificaciones los efectos que la crisis financiera mundial ha tenido hasta ahora y tendrá en un futuro próximo sobre el desarrollo de la actividad de distintos actores del sector editorial español.


Sería interesante saber qué pasa en otros países. En espacios como Book trade news from Book2book, the Literary Saloon o Publishers Lunch se referencian a diario varias noticias sobre reestructuraciones, reducciones de personal, cierres, disminuciones de beneficios, saldos negativos o fusiones y adquisiciones en imperios mediáticos, editoriales, publicaciones periódicas o cadenas de librerías de los Estados Unidos y el Reino Unido.

lunes, 2 de marzo de 2009

así también pueden promocionarse los libros

El martes pasado en la mañana timbró en mi casa un mensajero de MRW diciendo que traía un paquete para mí. Como llevo un par de semanas esperando recibir Si un árbol cae, el libro balcánico de Isabel Núñez, pensé que finalmente había llegado. Sin embargo, cuando estaba firmando el acuse de recibo me di cuenta de que el paquete venía de saymon ediciones.


Cuando abrí el paquete me encontré con una bandeja de espuma de poliestireno rodeada por una faja negra que en la parte superior tenía escrita la frase “¿Quieres saberlo todo sobre la manipulación humana?” y que en su interior contenía un libro llamado Guantes negros, de Fede Durán. El recipiente y la portada del libro me dieron la impresión de tener en mis manos una bandeja de carne picada. Luego, debajo del libro había tres bloques de plastilina de color rojo y negro empacados en bolsitas de plástico y un separador de libros.





Una estrategia de promoción llamativa por el simple hecho de ser distinta, ¿no?


Sin lugar a dudas la bandejita no me habría llamado tanto la atención si el producto promocionado fuera un jabón, un servicio de un banco, la colección de primavera-verano de una tienda de ropa o una campaña de 2X1 de una pizzería. Pero claro, en este caso sorprende porque por lo menos en nuestro medio no es frecuente que se recurra a este tipo de estrategias de marketing para promocionar libros. Sobre todo cuando se trata de una editorial que hasta ahora está empezando.


Al recurrir a una estrategia de promoción inusual en su medio saymon ediciones está echando mano de un mecanismo que puede ser eficaz para obtener notoriedad. Ya veremos con el paso del tiempo en qué consiste su propuesta editorial, que es lo que al final realmente importa.


Yo no estoy de acuerdo con quienes dicen que las estrategias mediante las que se promocionan detergentes, servicios de telefonía, yogures o automóviles no deben utilizarse para vender libros. Creo que lo importante es que detrás de la cosmética publicitaria haya contenidos y no humo.