miércoles 31 de octubre de 2007

el star system de autor


Si ayer explicaba las razones por las que Jonathan Littell me parece un escritor antimediático, hoy voy a referirme al star system de autor que Sergio Vila-Sanjuán define de la siguiente manera:


‘Consecuencia lógica de la ampliación de cobertura literaria por parte de los medios de comunicación y del incremento de presupuesto promocional de las editoriales, se consolida en los 90 un nuevo sistema: el star system de autor. Claro que no todo el mundo puede pertenecer a él’. (Pasando página, pág. 338).


Una consecuencia directa del montaje de este star system de autor es justamente la espectacularización del ámbito de lo literario, en virtud de la cual el libro empieza a promocionarse como cualquier otro bien de consumo —una idea que escandaliza a quienes, alineándose con lo que se conoce como “la excepción cultural francesa”, consideran que “las obras del espíritu” no deben someterse a las reglas del mercado porque, como dice Pierre Assouline, ‘los libros no son naranjas’—.


Cuenta Vila-Sanjuán que cuando la escritora Maruja Torres ganó el premio Planeta debió pedirle consejo al escritor Terenci Moix para afrontar el programa de promoción del libro, quien le dijo:


‘Sé siempre simpática, da conversación, expláyate, nunca desprecies una firma de libros’. (Pasando página, pág. 340).


Una segunda consecuencia perversa de la aparición del star system de autor es la especulación —como en el sector inmobiliario o financiero—: grandes editoriales que por quedarse con un autor que ha tenido cierto éxito o por uno que promete tenerlo le ofrecen anticipos por libros cuyas ventas rara vez terminan cubriendo la inversión y que a menudo terminan siendo pifias que constituyen auténticos descalabros económicos —¿a alguien le suena el caso de Todo un hombre, de Tom Wolfe, por el que Ediciones B pagó en subasta medio millón de dólares para sonsacárselo a Anagrama?—.


A quienes estén interesados en profundizar en este tema a partir de una disección rigurosa, minuciosa, ilustrativa y amena les recomiendo echarle un ojo al apartado “El star system de autor”, del libro Pasando página de Sergio Vila-Sanjuán (Destino. Barcelona, 2003).

martes 30 de octubre de 2007

littell, ¿un escritor antimediático?

La intención de manejar un bajo perfil es un rasgo que ha caracterizado a Jonathan Littell desde que se ganó el Prix Goncourt con su novela Les Bienveillantes —recién publicada por RBA en español como Las benévolas—. Desde el momento mismo en que se rehúsa a ir a la gala de entrega del premio Littell decide no ser un escritor mediático, lo cual es poco usual hoy en día y significa sustraerse de la espectacularización del ámbito de lo literario —un tema al que ya me referí cuando hablé del fenómeno Michel Houellebecq y del lanzamiento del libro de Yasmina Reza sobre Nicolas Sarkozy—.


El remate de la entrevista publicada el sábado pasado en Babelia ilustra la actitud de Littell:


P. ¿Se siente un miembro de ese club de Bartlebys que fundó Enrique Vila-Matas?


R. Bartleby el escribiente es un libro que me fascina. Ese personaje que no dejaba de decir que preferiría no hacerlo, en cierto modo, fue mi actitud con el Goncourt, que pasaran de mí.


P. ¿En qué anda metido ahora?


R. Pues en nada. Apenas tengo tiempo para concentrarme en cosas serias con todo esto.


P. Pero, ¿escribe?


R. No.


P. ¿No quiere escribir otra novela?


R. Ya veremos. Me paso la vida en cosas que me vienen de este maldito libro, estoy harto.


P. ¿Maldito libro? ¿Ya lo odia?


R. No, haberlo escrito, no. Pero todo esto. Repetir esta entrevista 30 o 40 veces...


P. No da muchas.


R. Demasiadas para las que yo concedería. No le veo sentido a no ser que surjan cosas nuevas. Hay que hacerlo, es parte de su trabajo también, deben vender periódicos, es puro comercialismo, no tiene nada que ver con otra cosa. He hecho algunas entrevistas interesantes en las que han surgido algunos elementos nuevos y entonces valen.


P. ¿En ésta ha dicho algo nuevo?


R. No.


P. Pues añádalo.


R. No tengo más que añadir. -


Con su decisión de no ser un escritor mediático Littell parece hacer lo mínimo para contribuir a la promoción de su novela, que es un proceso que requiere que el autor conceda entrevistas en todos los medios, que vaya a firmar ejemplares de su obra en las librerías y que se muestre simpático e ingenioso con todo el mundo. Sin embargo, el revuelo que se produjo en los medios tras la salida de Les Bienveillantes, la buena acogida que ésta tuvo entre la crítica, los premios que recibió y el número de ejemplares vendidos constituyen en sí mismos argumentos de venta de la novela y dan pie para que su aparición dé de qué hablar. Estos argumentos sumados a una buena distribución y a una buena ubicación del libro en punto de venta contribuyen a contrarrestar el daño que le pueden hacer a la promoción de la obra la intención de su autor de manejar un bajo perfil y el fastidio que éste manifiesta hacia los medios de comunicación.

lunes 29 de octubre de 2007

donde pongo el ojo... [ 8 ]



Lecturas en curso


La hoja plegada, de William Maxwell

Libros del Asteroide

Barcelona, 2007


Mi recomendado de la semana


Número 73 de la revista Letras Libres

México - Madrid, octubre de 2007


Mis libros favoritos


Estrella distante, de Roberto Bolaño

Anagrama

Barcelona, 1996


Me llama la atención


Creadores, de E. L. Doctorow

Roca editorial

Barcelona, 2007

domingo 28 de octubre de 2007

lecturas de fin de semana [ 53 ] / entrevista a jonathan littell: 'la cultura no nos protege de nada. los nazis son la prueba'

Finalmente sale en España Las benévolas, la traducción de la novela Les Bienveillantes que el año pasado ganó el Prix Goncourt y fue el libro revelación en Francia. A este libro anteriormente le he dedicado las entradas “el fenómeno de les bienveillantes y “pronto en españa las benévolas [les bienveillantes], de jonathan littell”.


La edición de esta semana de Babelia incluye una entrevista que le hicieron a Jonathan Littell, en la que el autor de Las benévolas habla del nazismo, del holocausto judío, de su novela, de política norteamericana y francesa, de la identidad cultural, de la desesperanza, de música, del Goncourt y de lo harto que está de repetir una y otra vez las mismas respuestas en todas las entrevistas porque no tiene más que añadir al respecto —tengo la impresión de que hacia el final emerge una extraña tensión debido a una falta de empatía entre el entrevistador y el entrevistado, quien aparentemente tiene un carácter más bien huraño—.


"La cultura no nos protege de nada. Los nazis son la prueba"


JESÚS RUIZ MANTILLA 27/10/2007


Una novela de casi mil páginas sobre un asesino nazi se ha convertido en el libro del año en Europa. Jonathan Littell asegura que con Las benévolas quiso responder a una cuestión: la naturaleza del crimen de Estado.


Hay que ser muy chulo para marcarse un libro de casi mil páginas sobre algo tan recurrente como el nazismo o el Holocausto, ganar el Premio Goncourt y ni molestarse en ir a recogerlo. Hace falta andar muy sobrado para conseguir las bendiciones de los popes de la literatura mundial como un salvador de la novela y después venir a decir que no sabe si volverá a escribir otra. Pero así es Jonathan Littell, un autor raro y controvertido, un tipo que manifiesta cierto aire de superioridad si se le insiste en algo que le molesta; que es políglota y nómada, entre nihilista y revolucionario -trabajó en ONG en Rusia y Chechenia-; que parece claramente desubicado en este periodo de la historia, amante de la cultura griega y de la música antigua; que nació en Estados Unidos (Nueva York, 1967), pero escribe en francés, su otra lengua madre: la de un país al que fue a caer con tres años y del que ha acabado escapando también para refugiarse desde hace un año en Barcelona. Por su nueva ciudad pretende que le dejen tranquilo, que nadie salga en su busca, esconderse de todo el ruido mundial que ha terminado armando Las benévolas (RBA en castellano. Quaderns Crema en catalán), una vasta y magistral novela que se adentra en el corazón de todas las tinieblas de la mano de Maximilian Aue, un verdugo nazi encargado de exterminar sin miramientos todo lo que se le ponga por delante. En Francia fue el libro del año la pasada temporada. A medida que aparecen las traducciones en los más de 20 países que han comprado sus derechos, sigue creando auténtico asombro por su ambición, por su contundencia, por cómo consigue desmontar tópicos y despojarnos de incertidumbres que nos dejan todavía más desnudos y sin respuestas ante el horror. La semana próxima se publica en España.


PREGUNTA. Se le podría describir a usted como todo un renegado.


RESPUESTA. ¿Cómo dice?


P. Para entendernos, renegado puede ser algo aplicable a quien se niega a escribir en su lengua materna, por ejemplo.


R. Bueno, el francés es como si lo fuera también. Me eduqué allí.


P. Es bilingüe desde niño entonces.


R. Sí, sí.


P. Pero lo ha elegido como idioma de expresión literaria y eso ya es algo. ¿Por qué?


R. Quién sabe. Yo no lo puedo explicar más allá de porque me gusta.


P. ¿Le gusta o es un compromiso estético?


R. Bueno, tengo una relación especial con la tradición literaria francesa, pero con la estadounidense también. Uno de mis escritores de referencia es Herman Melville. No es algo exclusivo. Mi ruso también es bueno, pero no escribiré en ruso.


P. ¿Por qué ha escrito una novela sobre el nazismo si es algo sobre lo que se ha insistido tanto?


R. Bueno, sí, se ha escrito mucho. Pero eso no significa que se hayan respondido todas las preguntas. Aquí, en Las benévolas, el tema es el verdugo, el asesino, sobre el que también se ha escrito, pero yo he querido acercarme a ello desde un punto de vista diferente, con otra perspectiva. Y la cuestión sigue sin contar con respuestas adecuadas. Me fascina el tema del verdugo en general, más en el mundo nazi. Ahí se puede estudiar a fondo, hay mucho material, documentos, unos a disposición de los alemanes, otros que lo han estado a mano de los soviéticos... Por eso lo situé en ese periodo. No quería centrarlo en una época actual, más contemporánea. Se podría, pero...


P. Además, se adentra usted, efectivamente, en la campaña rusa, que es lo más parecido al Apocalipsis que ha conocido la historia de la humanidad.


R. Cierto. Lo que fue el gran meollo de la guerra ocurrió en el Este. Yo, que me crié en Francia, sé que se le ha dado mucha importancia a la ocupación, la Resistencia y todo eso, pero no deja de ser poco más que un escaparate frente a lo que fue el enfrentamiento entre los soviéticos y los alemanes. Eso fue la esencia de la guerra.


P. Sin embargo, para la novela, Rusia cumple el cometido de escenario también porque se sitúa ahí, pero le sirve para abordar lo que fue por entero un fenómeno como el nazismo.


R. Ése era el objetivo, no sé si lo he logrado o no, pero lo he intentado.


P. Una de las cosas que más impactan del libro es que la filosofía, la ideología nazi, su manera de concebir el mundo estaba cimentada en bases culturales muy fuertes. Lo demuestra Max, el protagonista.


R. Algunos historiadores no estarían de acuerdo con eso.


P. Sí, pero más con usted, que en su libro lo desmenuza perfectamente.


R. Ya, es que he sido criticado precisamente por ello.


P. Está claro que las conclusiones a las que llegaron fueron salvajes, pero las bases eran muy fuertes.


R. Si usted lo dice, ¿qué puedo añadir? No debería comentar el resultado. Hay muchas opiniones, yo tengo la mía, pero, en fin. No voy a ser yo quien juzgue. He intentado, desde luego, adentrarme en las bases de su ideología, he leído muchísimo sobre esto, pero tampoco todo, ni en alemán. Por ejemplo, fui incapaz de terminar Mi lucha. Creo que comprendo el sentido de muchos aspectos de su ideología, pero hay muchos otros que no conozco. Los más emocionales son los que me resultan más ajenos, por ejemplo.


P. Ya, lo que le digo es que esa aproximación sorprende, me parece muy novedosa y atrevida en una novela.


R. Desde muy joven, recuerdo que parecía algo más o menos refrendado que el comunismo ha sido una ideología más seria que el fascismo. Que tenía su propia racionalidad, su sentido interno y nadie se tomaba demasiado en serio a los nazis. Cuando me puse a investigarlo, me di cuenta de que su ideario también se basaba en raíces sólidas. Sus diferencias con el fascismo, su pensamiento económico, todo eso es complejo. Me pareció que era una visión del mundo muy construida, que no sólo se reducía a lo que un loco vociferaba por la radio, aunque eso también funcionara.


P. ¿Se ha pecado de un desprecio y una minusvaloración ligera del enemigo en ese aspecto?


R. Tampoco. Hay que prestar atención a lo que los intelectuales de la época pensaban, sin ir más lejos. Los franceses, por ejemplo. En los años treinta, el estalinismo ya había eliminado a millones de personas, mientras que los nazis iban por unos miles de víctimas. Así que hacia el año 1937, Hitler parecía hasta una opción válida para muchos, eso sin entrar en factores de clase social. Si pertenecías a una familia acomodada, lo más probable es que te aliaras a la derecha y si no, a la izquierda, siempre con excepciones. Supongo que en España, lo mismo. En ese momento, con esa situación, el nazismo era una opción que después perdió todo crédito por los resultados. También debía haber caído el comunismo entonces, pero como ganaron la guerra, pudieron sobrevivir casi cincuenta años más.


P. Una de las conclusiones que se pueden sacar en este aspecto es que no podemos sentirnos seguros ni siquiera acorazados por la cultura.


R. Desde luego. Sólo los ingenuos pueden creer que la cultura te ayudará a ser majo.


P. ¿Ni eso nos vale?


R. La cultura no nos protege de nada. Los nazis son la prueba. Puedes sentir una admiración profunda por Beethoven o Mozart y leer el Fausto, de Goethe, y ser una mierda de ser humano. No hay conexión directa entre la cultura con C mayúscula y tus opciones políticas.


P. O éticas...


R. Eso mismo. Lo que trato de mostrar, de todas formas, con un personaje como Max es que también, en un periodo de la historia, aliarse con los nazis, para muchos, fue una opción ética. No es que eligieran ponerse de parte de los malos. Igual que los comunistas, optabas por una cosa u otra. Ser un demócrata, también. Incluso ahora, que ser un demócrata supone formar parte de un lado que a veces ampara cosas horribles, que tiene sus errores. Los que eligieron a los nazis, lo hicieron siendo conscientes de que tomaban un camino para ellos ético, cuyos errores o imperfecciones debían ser mejorados.


P. Pero todo aquel fracaso, aquel derrumbe ideológico nos ha hecho mucho más vulnerables, inseguros, nos ha dejado desnudos.


R. Así es la vida.


P. ¿Quería probar en su libro que no queda nada a lo que aferrarse después de aquello?


R. No soy un relativista.


P. Ah, no.


R. De ninguna manera. Mi trabajo lo que pretende es ayudar a comprender mejor las decisiones que cada uno tomamos y por qué las tomamos. Yo tengo las mías, mi propia ética, y no creo que ya sólo dispongamos de dos. Si tienes suerte, eliges las más decentes, incluso en tiempos difíciles podemos optar por cosas adecuadas, que eso es lo difícil. Hoy prácticamente nadie cuestiona el valor ético del capitalismo o la democracia y mira que hay cosas que se pueden cuestionar. Lo que me gustaría que aportara este libro es que hoy existen caminos éticos que se pueden seguir gracias a lecciones como aquélla. Aunque también ocurre que muchos chicos y chicas de cualquier Estado americano eligen marcharse a Irak a torturar gente. Éticamente están muy confundidos, está claro. Pero se puede entender esta confusión cuando existen juristas que en ese país legitiman la tortura, ¿qué puedes esperar? Cuando se les da una formación militar con arreglo a eso, ¿qué esperas? Si se pasan de la raya, ¿qué importa? O cuando contratas mercenarios para hacer el trabajo sucio, pues no deberían sorprendernos según qué atrocidades. No hay reglas. El problema es que las barreras que nos ponen no son sociales. No puedes esperar que alguien no te torture porque sea un buen tipo y se apiade, debes exigir que nadie torture a nadie, sencillamente porque existen leyes que lo prohíben y que eso se castigue.


P. El caso es que contra el relativismo tampoco vamos a resucitar un absolutismo de blancos y negros. ¿Cuál es la salida?


R. Cuando Dios desaparece, se nos presenta un dilema. Los valores deben referirse a algo, deben venir de algún lugar. En un mundo sin Dios, era difícil implantar un sistema ético y moral. Las ideologías vinieron a hacerlo, a reemplazarlo, pero también fracasaron, así que ahora no tenemos nada. Y los iPod no van a construirlo. Ni la venta y la compra o la publicidad. Estos valores en los que estamos del consumismo, el ganar dinero, no son nada. Nuestra sociedad se desliza por la memoria que le queda de haber formado parte de los buenos. Vive de los restos.


P. Y cuando dice que nos deslizamos, ¿ni siquiera usted confiesa contar con una sólida moral?


R. No digo que yo no la tenga, creo que la sociedad carece de eso.





P. En Estados Unidos, ahora hay más predicadores que nunca en la tele. ¿De dónde salen?

R. Mientras Estados Unidos retrocede hacia la religión, Europa regresa al nacionalismo, a las políticas de identidad. Cataluña es un buen ejemplo, los vascos, los belgas. Incluso los franceses, con ese Ministerio de Inmigración e Identidad nacional que ha creado el nuevo Gobierno. Hay crispación con los valores de identidad, lo que me parece muy negativo. Por otra parte, los intentos de construir ideologías positivas se basan en el ecologismo, la antiglobalización, son muy infantiles, inmaduras.


P. ¿Lo que se ha dado en llamar buenismo?


R. No es que se basen en eso, hay críticos, como Chomsky, muy brillantes. Tampoco digo que haya que crear una nueva ideología; simplemente, que si existe la posibilidad de que emerjan nuevos valores, basados en el respeto por los seres humanos y por este mundo, bienvenidos sean.


P. Pero la batalla ideológica sigue en pie. Más dulcificada, pero sigue en pie. Y en eso, los neocon, que serían la extrema derecha de nuestros días, parecen contar con ventajas.


R. Los neocon están acabados. En Estados Unidos, sin duda, les queda un asalto.


P. ¿Bush ha arrasado con todo, incluso con lo suyo?


R. Sí, si lo miramos bien, ¿qué son los neocon? Son gente que intentaron asaltar el poder ya con Nixon, Reagan y Bush padre y fracasaron porque nadie los tomaba en serio. Con Bush hijo lograron implantarse y su gestión ha sido un fracaso estrepitoso. Ya está, se acabó, fuera. Han fracasado.


P. Bueno, lo intentaron hace años, no lo lograron, pero con el tiempo sí. ¿Quién le dice que ahora no existen otros más radicales que alcanzarán el poder en unos años?


R. Entonces no les admitían por radicales. Reagan y Bush eran muy de derechas, pero no tanto como los Richard Pearl, Cheney o Rumsfeld y Wolfowitz. Por eso tampoco Bush ha contado con la gente de su padre. Bush Jr y Rove lograron una alianza en el Partido Republicano entre los neocon, los fundamentalistas religiosos y los liberales. Incluso los fundamentalistas y los neocon son diferentes. A los primeros lo que les interesa son comportamientos culturales, abortos, moral, y les da igual invadir países o la política exterior. Eso son planteamientos neocon y son los que han fracasado totalmente. La han jodido, se han ido al carajo y han dejado al país mucho peor de lo que lo encontraron. La cuestión para ellos es cómo salirse de Irak o Afganistán lo antes posible.


P. Ya, ya, pero, ¿quién le dice que no volverán?


R. Sí, aunque lo que la gente teme ahora es a los fundamentalistas religiosos. Los neocon eran un puñado de universitarios que no representaban a nadie, los otros han tejido toda una red de poder, con mucho dinero, son peligrosos de verdad. Gente que promueve ejércitos privados, uso de armas, esos sí que tienen peligro.


P. ¿Son lo más parecido a un nazi entre lo que se puede encontrar en estos tiempos?


R. No me gusta comparar, es algo diferente. No digo que un buen día no den un golpe de Estado. Lo que alientan son gente armada hasta los dientes que para un demócrata pueden llegar a resultar molestos. Dan miedo los ejércitos privados, ya he tenido experiencias con ellos en sitios como Chechenia.


P. Usted ha pasado parte de su vida en Rusia.


R. Sí, cinco años. Dos años en Chechenia y el resto en Moscú.


P. ¿Cree que el foco sobre Rusia se ha descuidado y que han ocurrido cosas graves por allí mientras el mundo miraba a otra parte?


R. Rusia, definitivamente, se ha convertido en un Estado fascista. Es evidente. La ideología oficial es racista hasta los huesos.


P. ¿Qué se podía esperar de un dirigente del KGB como Putin?


R. Ya, aunque no creo que esta situación pueda perpetuarse, es muy débil. Una salida para Rusia es posible, éste es como el último aliento del sistema anterior y pueden perder el control hasta el punto de que surja algo interesante. Los rusos demócratas no están del todo desesperados, ven que merece la pena porque algo se puede hacer.


P. Ya pero, mientras tanto, todo el panorama da mucho miedo.


R. Claro, Rusia es un país terrorífico. Tengo un amigo íntimo árabe que vive allí al que le han dado unas puñaladas mientras iba a su apartamento en Moscú. Es horrible.


P. ¿Usted llegó a tener problemas con las autoridades?


R. En Chechenia, constantemente. Y eso que terminé allí mi labor en 2001, cuando todavía no había tanto conflicto.


P. ¿Qué hacía?


R. Trabajar para una ONG. Acción contra el Hambre.


P. Cuando terminó, ¿dónde fue?


R. Trabajé sobre el terreno unos cuantos años y después decidí dejarlo para, por ejemplo, escribir este libro.


P. ¿Cuánto tiempo le llevó? Aunque es uno de esos libros que se escriben en la cabeza a lo largo de una vida.


R. En fin, me lo han preguntado 20 veces, así que lo sabrá.


P. Ya, pero cuéntelo.


R. Pues pasé muchos años meditándolo, y me llevó unos cinco años trabajar a fondo en él, incluyendo la investigación, la escritura, la corrección... La escritura en sí duró poco.


P. ¿Y no le parece que el resultado es demasiado?


R. ¿Qué?


P. Pues que se necesita a lo mejor menos de lo que ha escrito para dejar claro todo.


R. No lo entiendo.


P. Que el trabajo suyo a lo mejor apabulla.


R. No. ¿Por qué?


P. A veces parece excesivo.


R. Mire, es lo que tiene que ser... No sé.


P. Es cierto que cada libro tiene su propia medida, su cuerpo.


R. Bueno, yo me empeñé en conseguir lo que me propuse, que lo haya logrado es otra cuestión.


P. ¿Y qué quería conseguir? ¿Algo parecido a lo que se ha dicho, un Guerra y paz de nuestro tiempo?


R. No, no, no, qué va. Sólo responder a una pregunta sencilla que me planteaba. Y me llevó a algo demasiado largo para lograr una respuesta.


P. ¿Cuál era la pregunta, la gran pregunta que se planteó?


R. La naturaleza del crimen de Estado.


P. ¿La naturaleza del mal también?


R. Para mí, lo que es el mal no tiene tanta importancia, eso hay que dejarlo en manos de perspectivas religiosas. El mal es un resultado, no es algo trascendente, ni el bien tampoco. Son acciones que no remiten a estados ajenos al ser humano, dependen de la voluntad de las personas.


P. Seguramente, ha leído lo que Vargas Llosa dijo de su libro.


R. Eh, pues no recuerdo.


P. Dijo que era un libro impresionante pero que no dejaba resquicio de esperanza.


R. Ya, es que yo no creo en la esperanza. No tengo esperanza en nada. Si nos fijamos en el mundo, es todo un espanto. Ser una persona decente se pone difícil. En Occidente creíamos que habíamos encontrado un equilibrio, pero para el resto de la humanidad, la vida es una pesadilla.


P. ¿Y no hay solución, no ve solución?


R. Todos vamos a morir, ¿qué quiere que esperemos?


P. ¿No hay un hueco para la belleza?


R. Bueno, sí. La belleza está por todas partes.


P. Menos en su libro.


R. Hay muchísima belleza en mi libro.


P. Quizás arrasada por todo lo que le rodea.


R. Hay mucha, una puesta de sol bonita lo es, ocurra lo que ocurra. Da lo mismo que la contemplemos desde el Tibidabo que desde, no sé, cualquier sitio. No cambia.


P. A lo mejor son los ojos de quien observa los que pueden ensuciarlo todo, hasta lo bello. Nos resistimos a ver el mundo a través de esos ojos.


R. Puede ser. La belleza existe a pesar de los seres humanos. Si todos desapareciéramos de este mundo, no acabaríamos con ello. La belleza no depende de quién la observe. Por supuesto que contamos con ella creada por los seres humanos, el arte, sin ir más lejos, pero la belleza existe, naturalmente.


P. También la belleza se puede retorcer por personajes como éstos.


R. ¿Por quiénes?


P. Por los nazis.


R. No, eso es demasiado simplón. Eso es propio de los psicópatas. Buscar la belleza o la excitación en el crimen. Pero en el caso del nazismo, hasta los crímenes, que eran una estrategia de Estado, debían ser ejecutados por gente de lo más normal.


P. ¿Qué piensa de aquellos intelectuales, críticos, víctimas que no creen legítimo escribir del Holocausto si no se ha tenido nada que ver con la experiencia? ¿No les teme?


R. Me importan poco las reacciones, tampoco creo que se deba limitar a nadie. Todos tenemos derecho a un punto de vista.


P. ¿Y ha encontrado las respuestas que se planteó?


R. Diría que algunos elementos se aclararon. Pero no creo que exista una respuesta. En fin, ya saben cómo funciona ese sistema, cómo se organiza el terror de Estado, puede que se me hayan aclarado cosas aunque persisten, para mí, misterios.


P. ¿Se puede imaginar cómo fue?


R. Sigue siendo un misterio para mí. El hecho de organizar asesinatos masivos, el hecho de que sólo una persona pueda matar a otra me resulta extraño, raro, que mientras estamos aquí alguien pueda estar torturando en un sótano a un ser humano. Y eso que me he cruzado en la vida con gente que lo hace, con gente que ha asesinado, torturado con sus propias manos. A muchos. Pero aun así, me resulta extraño que en su cabeza quepa querer a sus hijos, a su familia y al tiempo torturar a sus semejantes o a hijos de otros. Intenté analizarlo y verlo a través de los ojos de Max, incluso él mismo trata de entender a quienes le rodean.


P. ¿Por qué dio a la estructura del libro una forma musical?


R. Está bien contar con el contrapunto.


P. Así que Bach tiene mucho que ver con este libro.


R. Sí, sí, por supuesto. Me gusta mucho.


P. Pero si ha dicho que no le queda esperanza y Bach proporciona bastante.


R. Me proporciona belleza, no esperanza. Es bueno saber que ha existido gente que concibe el mundo como Bach. Él creía en Dios, creaba para Dios, su música depende de inspiraciones teológicas, en lo que creía. Yo no lo comparto, pero me quedo con toda la belleza. Bach es precioso, pero nunca evitaría que una persona hiciera daño a otra, aunque me puedo equivocar.


P. Es que Bach trasciende lo teológico. Atraviesa lo divino y toca el alma de agnósticos y ateos también.


R. La fuga es una expresión musical del misterio de la Santísima Trinidad. Tres partes en una.


P. La Trinidad, ¿no es puro relativismo?


R. Claro, claro, pero para los cristianos es fe.


P. Ya, un dogma. Pero un dogma que viene a ser relativo: tres partes para un fin, tres prismas para un objetivo. Es el colmo de la relatividad. ¿Y usted toca algún instrumento?


R. No, no. Me gusta la música antigua y barroca, Purcell, Monteverdi. El siglo XIX, ya no tanto.

P. ¿Y Wagner?


R. ¿Wagner? No, por Dios. ¡Qué horror! Mi límite está en Beethoven. Después de eso, me pierdo, puedo aguantar a Chopin.


P. ¿Por qué no le gusta Wagner?


R. Porque es insufrible. Es como una papilla, pesada, pastosa. Menos mal que después, con Debussy y Schönberg, regresa la forma, aunque sea una forma discutible, pero es una forma.


P. Aparte de la búsqueda de respuestas, este libro denota una ambición profunda. ¿Cuál era, artísticamente?


R. Hacer una obra bien armada.


P. Además ganó el Premio Goncourt...


R. Hice todo por evitarlo pero, por desgracia, sí, me lo dieron.


P. Pero no lo recogió.


R. No lo quería.


P. ¿Por qué? ¿Por qué rechaza un premio que tanta gente ambiciona?


R. No creo que los premios tengan que ver con la literatura. Tienen más que ver con la publicidad y el marketing, pero no con la literatura. No me gusta eso.


P. Sí, pero bueno, es un buen premio, bien dotado, puede vivir ahora en Barcelona tranquilamente gracias a su impacto...


R. Me vine aquí antes. Sí, el dinero está bien, es otra cosa. Es que no me gusta la competencia y toda esa basura, a no ser que te interese más el estatus social que el arte. Tampoco escribí este libro para ganar dinero, eso lo puedo asegurar.


P. ¿Qué es para usted la literatura? ¿Cómo se contagió de ella?


R. Leyendo.


P. ¿Y qué es lo que leyó que le hiciera desear ser escritor? Porque hay libros que lo contagian y otros que no.


R. Desde luego, hay autores que me marcaron, Bataille, Kafka, Beckett, Melville... Y otros tantos.


P. ¿Es de los que creen que la novela ha muerto?


R. Sé que existe ese debate, pero no le veo mucho sentido. Mis gustos literarios son prosísticos, incluso sigo descubriendo cosas que me impactan. No veo que haya que arreglar el género.


P. Ese desprecio que dicen que ha mostrado usted por la cultura estadounidense, ¿es cierto?


R. No, no.


P. ¿Se le ha malinterpretado?


R. La gente ha escrito tanta porquería sobre mí que no le doy importancia. Hay elementos de esa cultura que no me gustan nada, pero no me puedo quejar. Desprecio ciertas maneras conservadoras, retrógradas y fascistas de ella, ese consumismo obsesivo, pero hay cosas muy interesantes al tiempo.


P. ¿Se siente un miembro de ese club de Bartlebys que fundó Enrique Vila-Matas?


R. Bartleby el escribiente es un libro que me fascina. Ese personaje que no dejaba de decir que preferiría no hacerlo, en cierto modo, fue mi actitud con el Goncourt, que pasaran de mí.


P. ¿En qué anda metido ahora?


R. Pues en nada. Apenas tengo tiempo para concentrarme en cosas serias con todo esto.


P. Pero, ¿escribe?


R. No.


P. ¿No quiere escribir otra novela?


R. Ya veremos. Me paso la vida en cosas que me vienen de este maldito libro, estoy harto.


P. ¿Maldito libro? ¿Ya lo odia?


R. No, haberlo escrito, no. Pero todo esto. Repetir esta entrevista 30 o 40 veces...


P. No da muchas.


R. Demasiadas para las que yo concedería. No le veo sentido a no ser que surjan cosas nuevas. Hay que hacerlo, es parte de su trabajo también, deben vender periódicos, es puro comercialismo, no tiene nada que ver con otra cosa. He hecho algunas entrevistas interesantes en las que han surgido algunos elementos nuevos y entonces valen.


P. ¿En ésta ha dicho algo nuevo?


R. No.


P. Pues añádalo.


R. No tengo más que añadir. -


viernes 26 de octubre de 2007

information r/evolution: ¿alguna relación con el sector editorial?

El vídeo Information r/evolution hecho por el profesor Michael Wesch en el laboratorio de Digital Etnography, de la Kansas State University, plantea una reflexión interesantísima que no es ajena al sector editorial:




En una entrada anterior ya me había referido a The Machine is Us/ing Us, otro vídeo de Wesch que además de llegar más al fondo de la reflexión con respecto a las transformaciones que se derivan de la irrupción de Internet para efectos de la forma como estructuramos nuestro pensamiento, del acceso a la información y de la producción de ésta, me parece que desde el punto de vista narrativo es mucho más contundente y está mejor logrado.

jueves 25 de octubre de 2007

venir a españa para poder ir al país de al lado: ¿la paradoja de los escritores hispanoamericanos?

Como sabía que faltaba poco para la entrega de la versión 2007 del Premio Herralde de Novela, hace unos días entré a la página de Anagrama para averiguar la fecha en la que se daría a conocer el nombre de la obra ganadora. No encontré el dato que buscaba pero sí un comentario muy diciente con respecto a la última versión del premio:


‘Aparte de la calidad de todas las obras finalistas, cabe destacar la amplia presencia de escritores latinoamericanos, un reflejo de los numerosos manuscritos de dichos países que se han presentado al Premio. El resultado final confirma los pronósticos’.


Aunque por la vaguedad y el carácter descriptivo del comentario normalmente éste debería pasar desapercibido, el fallo del jurado amerita que no sea así:


‘Pasaron a la deliberación final las dos siguientes:


- La enfermedad, de Alberto Barrera Tyszka, Venezuela

- Muerte de un murciano en La Habana, de Teresa Dovalpage, Cuba


Resultó ganadora, por unanimidad, La enfermedad de Alberto Barrera Tyszka, Venezuela, y finalista Muerte de un murciano en La Habana de Teresa Dovalpage, Cuba’.


Revisando el listado de los finalistas y ganadores del premio queda claro que sobre todo durante los últimos años hay en él una presencia importante de autores hispanoamericanos. Aparte de Sergio Pitol, que ganó la segunda versión del premio, en el listado se destacan nombres como Roberto Bolaño, Andrés Neuman, Margo Glantz, Alan Pauls, Juan Villoro, Eduardo Berti, Alonso Cueto, Guadalupe Nettel, Alberto Barrera Tyszka y Teresa Dovalpage.


Esta es una buena noticia para quienes les gusta pavonearse de sus orgullos de patria porque ya no tendrán que seguir viviendo de las glorias pasadas: de ahora en adelante podrán sumar un par de autores contemporáneos a las obras de fundación nacional —tipo Martín Fierro, de José Hernández en Argentina, María, de Jorge Isaacs en Colombia o Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos en Venezuela— y a los autores del boom latinoamericano —como José Donoso, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa o Guillermo Cabrera Infante—.


Sin embargo, creo que lo más importante es que los escritores hispanoamericanos están frente a la posibilidad de superar las dificultades que tienen actualmente para darse a conocer por fuera de sus países. La falta de integración económica entre los distintos mercados nacionales anula la ventaja que representa en la América hispánica el hecho de constituir una vasta zona lingüística y de comprender distintas regiones conformadas por países que tienen importantes similitudes culturales.


Varios escritores colombianos que publican con editoriales pertenecientes a los grandes grupos transnacionales me han dicho que una de sus mayores frustraciones es que éstas no lleven sus libros a los otros países donde están implantadas. De hecho, un escritor que desde hace mucho tiempo goza de bastante reconocimiento en el ámbito local y que publica en una editorial perteneciente a uno de los grandes grupos españoles me dijo alguna vez que estaba pensando en presentarle su work in progress a una editorial más modesta pero con mayor proyección internacional porque estaba cansado de que aquella que venía publicando su obra hasta el momento no mostrara mayor interés por darla a conocer en los demás países donde tiene sede.


Ante esta situación ridícula a simple vista cobran valor las palabras de Guillermo Schavelzon cuando dice que 'la tarea fundamental de un agente literario es internacionalizar a un autor. Desde el punto de vista creativo, literario y económico la internacionalización es lo que le permite a un autor profesionalizarse —es decir, vivir de lo que escribe—'.


En síntesis, premios como el Herralde, el Alfaguara o el Biblioteca Breve ponen en evidencia que tal vez la obtención de algún tipo de reconocimiento en España sea la mejor forma que tienen los escritores hispanoamericanos de darse a conocer en los países vecinos. Aunque en apariencia es una paradoja que estos escritores tengan que pasar por España para poder atravesar la frontera que los separa del país de al lado, a la larga esta lógica tiene mucho sentido debido tanto al tamaño de la industria editorial española como a la influencia que ésta ejerce en Hispanoamérica.

miércoles 24 de octubre de 2007

interesante discusión acerca de la aparición de nuevas editoriales independientes

La semana pasada la entrada “preguntas frente a la aparición de nuevas editoriales independientes”, en la que yo pretendía plantear una discusión abierta, suscitó un interesante diálogo que me parece importante reproducir por dos razones: en primer lugar, porque considero que vale la pena dar a conocer los valiosos aportes que hicieron quienes participaron en ella —Enrique Redel (editor de Impedimenta), María Moreno (editora de Veintisiete Letras), el bloguero El Llegidor pecador y Sara—; y, en segundo lugar, porque la discusión es un excelente ejemplo de la importancia que tienen la cultura de la participación y la inteligencia colectiva en la Web 2.0 a la hora de plantear reflexiones sobre temas específicos.


Insisto una vez más que sería interesante conocer la opinión que tienen al respecto los lectores, otros editores y otras personas involucradas en las demás actividades relacionadas con el sector editorial —distribuidores, libreros, gente de los medios, etc.—.



A continuación reproduzco las reflexiones de Enrique, María, El Llegidor pecador y Sara —a quienes les agradezco una vez más por los aportes realizados—:


enrique redel dijo...

¿Preguntas en serio? Como ya te dije hace unos días, me parece que el fenómeno es evidente. No me alargaré mucho de nuevo con el tema (me encantaría saber qué se piensa por ahí de esto). No obstante, diré que en mi caso cuando pensé en montar Impedimenta, fue fundamental el apoyo previo de mi distribuidor, fundamental, insisto, y mi experiencia y contactos previos en prensa y librerías. Sin eso (es un mínimo), y en las actuales circunstancias, de brillantez editorial y de nuevas ideas constantes, con muchas editoriales "nuevas" aspirando a quedarse, por méritos propios, es muy difícil, por no decir imposible, colocarse siquiera en la línea de salida.


Y en cuanto a la sobreproducción, es evidente que no somos precisamente nosotros los que sobreproducimos. Al revés. Seleccionamos.


No diré más.
Enrique Redel *

18 de octubre de 2007 04:13 PM

* Con su pregunta inicial Enrique se refiere a un par de comentarios que él mismo había hecho días antes en la entrada “¿quién dijo sobreproducción y saturación en el mercado editorial?”


martín gómez dijo...

Enrique, quería tocar en público el tema sobre el que estuvimos hablando hace unos días en la página de comentarios para suscitarles la inquietud a otras personas. Planteo todas estas preguntas porque siento que en el análisis de esta situación hay que tener en cuenta muchos matices.


Creo justamente que editoriales como Impedimenta, Marbot y veintisieteletras contribuyen a contrarrestar la homogeneización de la oferta y a satisfacer las necesidades de un público que exige contenidos de buena calidad con respecto a sus intereses puntuales.


Por otro lado, algunos de los editores con los que he tenido la oportunidad de hablar no han sido tan afortunados como tú en lo que a la distribución se refiere.


Un saludo.

Martín.

18 de octubre de 2007 04:37 PM


enrique redel dijo...

Es que lo que planteas es el tema del momento, estoy seguro de ello. Alguna periodista con la que he hablado en los últimos días tiene el mismo tema en la cabeza, y piensa hacer algo en algún medio próximamente. Muy pertinente lo que preguntas, insisto. Este es el momento en que los editores de prestigio están dando la alternativa a los nuevos editores. De manera expresa. Pero veamos lo que piensan otros que no soy yo que, reconozco, soy un caso particular.


Enrique

18 de octubre de 2007 05:03 PM


el llegidor pecador dijo...

"¿Es cierto que en este momento hay un fenómeno de sobreproducción en el mercado editorial y que éste está saturado?"

-El mercado editorial está perpetuamente saturado desde... A ver... Pongamos que desde la invención de la imprenta de tipos móviles. Desde siempre las quejas en el sector han ido por el mismo camino; es que el sistema es perverso, a mayores devoluciones mayores son las siguientes colocaciones en las librerías para compensar dichos retornos.


"¿La aparición de nuevas editoriales independientes es un indicio de que el sector editorial goza de buena salud?"

-No necesariamente. Crear una editorial es relativamente barato en comparación con otros tipos de negocio: no necesitas comprar o alquilar un local, las nuevas tecnologías facilitan mucho las cosas, la recuperación de determinados clásicos suelen estar libres de derechos, ... Eso sí, es necesario invertir en grandes cantidades un bien preciadísimo: tiempo.


"Además de construir un catálogo con un registro propio que se diferencie del de las demás y que vaya dirigido a un público puntual, ¿qué más tiene que hacer una editorial para encontrar su lugar?"

-Fundamental una empatía con una sólida empresa distribuidora que mantenga unos fuertes lazos con las principales librerías.

Trabajarse continuamente a la prensa.

Mimar las ediciones. Cuidar todos los detalles que conforman un ejemplar de calidad, ¡ojo! tanto el interior como el envoltorio. Crear un objeto bello en definitiva.


Y sí, desde hace unos años hemos asistido a la eclosión de un sinfín de nuevas editoriales. Mirad, quizá desde que acabaron aquellos procesos de "compras y adquisiciones" por parte de grupos editoriales a finales de los 90. Yo lo veo como un ciclo vital, entonces se contrajo el mercado y ahora se expande.

18 de octubre de 2007 08:24 PM


maria dijo...

Me temo que esto puede empezar a parecer una conversación entre amigos, porque soy una parte de Veintisiete Letras. Aceptemos que tenemos potenciales lectores. Aceptemos que tenemos libros que nos respaldan por su calidad. La clave de la supervivencia está en la visibilidad. ¿Cómo nos hacemos visibles? A través de los medios de comunicación -tradicionales y no- y, sobre todo, de un espacio en las librerías. De los medios de comunicación podemos hablar otro día. Me gustaría mucho leer la opinión de los libreros sobre los temas que habéis planteado. ¿Qué opinan ellos de nosotros, "nuevas editoriales independientes"? ¿Les incordiamos? ¿Les interesamos? ¿Quieren o pueden detenerse en nuestros proyectos cuando, efectivamente, están saturados por los servicios de novedades (a veces impuestos) de las editoriales grandes y medianas, obligadas a una sobreproducción para mantener sus estructuras?


María Moreno

18 de octubre de 2007 11:05 PM


martín gómez dijo...

Enrique, Llegidor, María, muchas gracias por sus comentarios. Me parece que son muy interesantes y que aportan mucho a esta reflexión. Yo desde mi posición tengo una percepción parcial de todo esto y planteo abiertamente todas estas preguntas para entender mejor lo que está pasando en este ámbito en el que todos estamos interesados. Como dice María, sería súper enriquecedor saber qué piensan los distribuidores, los libreros, la gente de los medios y quienes trabajan en los demás sectores implicados en este asunto.


Al final cada quien ve lo que su posición le permite, por lo cual me gusta mucho este ejercicio de intercambiar puntos de vista. Creo que los comentarios de Enrique, Llegidor y María dan cuenta de una perspectiva que tiene en cuenta los distintos elementos que están en juego, que sobrepasa la defensa ciega de los intereses de un sector en particular y en la que no hay ningún afán de simplificar las cosas. Sin lugar a dudas la sensatez y la lucidez de las respuestas de Llegidor y María se suman a las de los comentarios previos de Enrique.


Claramente ya no estamos frente a opiniones aisladas sino más bien frente a un diálogo orientado a entender la dirección que está tomando actualmente el mercado editorial.


Invito a los demás a ver los puntos de vista que hace unos días planteó Enrique en la entrada "¿quién dijo sobreproducción y saturación en el mercado editorial?".


Un saludo para todos.

Martín.

18 de octubre de 2007 11:49 PM


el llegidor pecador dijo...

Verás, María, los nuevos proyectos editoriales no les interesan en absoluto a la mayor parte de libreros, ¡ojo! no son todos, pero son, digamos, la clase media. De esas nuevas editoriales "independientes" no querrían tener ninguna noticia más que una entrada en su base de datos para que si un cliente les pide un ejemplar, saber dónde encargarlo.


Les da pereza, mucha pereza, hacer el esfuerzo de empezar la rutina de trabajar nuevos proyectos. Es así en el 70% de librerías. No hay ilusión ni ganas; esos libreros funcionan por automatismos y avanzan, de manera rutinaria, por un camino marcado. No hay ni creatividad ni inventiva a la hora de trabajar los nuevos fondos que les llegan.


¿Descorazonador? Bueno, quedan un puñado de libreros que aún sienten que su oficio conlleva una especie de "responsabilidad cultural", que no creen que la librería haya de ser un tipo de establecimiento farmacéutico donde llega el cliente con el título en un papel, se le encarga y al día siguiente se lo lleva empaquetadito a su casa, sino que creen en ofrecer, en mostrar, en exponer, en conseguir seducir con sus propuestas, en ser también, de algún modo, "editores".

19 de octubre de 2007 12:47 AM


sara dijo...

Es interesantísimo los que planteas y leer los comentarios no hace sino reforzar lo que llevo constatando desde hace un tiempo (tiempo en el que estoy montando con mucha ilusión una nueva editorial). El apoyo de un distribuidor resulta difícil si no cuentas con contactos, y el apoyo de las librerías (de la mayoría de ellas) es más bien nulo.


Un saludo

21 de octubre de 2007 07:00 PM

martes 23 de octubre de 2007

de qué hablamos cuando hablamos de las intervenciones abusivas de un editor

Gordon Lish, el editor de Raymond Carver en Alfred A. Knopf, modificó en contra de la voluntad del autor pasajes enteros de varios de los cuentos de la colección What We Talk About When We Talk About Love, publicada en 1981, e incluso cambió el final de varios de ellos. La intervención de Lish se ha convertido en noticia debido a la acalorada polémica que ha desatado Tess Gallagher, la viuda de Carver, tras manifestar su intención de publicar las versiones originales de la colección. Aparentemente Lish desoyó la solicitud de Carver de detener el proceso de producción del libro, que finalmente fue publicado con las modificaciones hechas por el editor.


El artículo “The Real Carver: Expansive or Minimal?” publicado en la edición de esta semana del suplemento de libros de The New York Times cita las siguientes palabras de Gallagher:


‘Solamente pienso que es muy importante que el libro de Ray, que ha sido una especie de secreto, se publique. En ningún momento quisiera sacar de circulación What We Talk About When We Talk About Love. Aquellas versiones de los relatos actualmente forman parte de la historia’.


Según un artículo publicado hace unos días en The Guardian, ‘Carver mismo había empezado un proceso de revisar sus primeras obras, republicando tres de las historias de What We Talk About When We Talk About Love en una versión revisada, en una colección que armó con Fisketjon antes de su muerte y cuyo nombre es Where I'm Calling From. Sin embargo, otras cuatro historias de What We Talk About When We Talk About Love fueron publicadas en Where I'm Calling From tal y como Lish las dejó'.


Sin lugar a dudas el hecho de que Alfred A. Knopf —sello perteneciente al grupo Random House— posea los derechos de la colección de relatos es una dificultad que podría evitar que el proyecto de Gallagher prospere. Estoy seguro de que el agente de Carver, los editores a los que Gallagher y éste les han ofrecido los manuscritos, la crítica, la prensa especializada, los estudiosos de la obra del autor y los fans de éste deben estar cruzando los dedos para que las versiones originales de los cuentos se publiquen.


La polémica me suscita varias preguntas: a raíz de la aparición de las versiones originales de los textos de un autor que durante mucho tiempo han permanecido ocultas, ¿cómo debe definirse su obra completa? ¿Cómo debe ser la relación entre el autor y su editor? En el caso de los editores que siguen de cerca el trabajo de los autores que publican, ¿hasta dónde debe llegar su intervención sobre éste? ¿Cuál debe ser la influencia del editor sobre el trabajo de los autores que publica? ¿Hasta qué punto la publicación de un libro depende de que el autor acate las recomendaciones de su editor? ¿No tiene el autor cierta responsabilidad sobre el proceso de edición de su obra cuando acata las recomendaciones de su editor por temor a no ser publicado?

lunes 22 de octubre de 2007

donde pongo el ojo... [ 7 ]


Lecturas en curso


Sigo leyendo Siempre fue invierno, de Piedad Bonnett

Alfaguara

Bogotá, 2007


Mi recomendado de la semana


El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince

Seix Barral

Barcelona, 2007

(Primera edición hecha por editorial Planeta. Bogotá, 2006)


Mis libros favoritos


Music for Chameleons, de Truman Capote

Penguin

Nueva York, 1980


Me llama la atención


Colección 451.Re:, de 451 editores

Madrid

viernes 19 de octubre de 2007

el precio fijo, la competencia entre librerías y la promoción de autores en alemania

Esta semana encontré en Critical Mass esta interesante nota sobre las implicaciones que tiene el precio fijo en Alemania, sobre una de las maneras como compiten las librerías allí y sobre los efectos que esta modalidad competencia tiene en la promoción de los autores —particularmente de los jóvenes—.


‘Además de unas pocas grandes cadenas, Alemania tiene 6000 libreros independientes. Mucha gente con la que hablé aquí dice que la salud de la venta independiente de libros viene en parte del hecho de que en Alemania el precio fijo existe todavía (por ley). En otras palabras, un libro es vendido por su precio y no por un 40 por ciento menos como una manera de atraer a la gente hacia la compra de algo más con márgenes más grandes. De esta manera los grandes libreros no pueden golpear a los más pequeños a partir del precio. Lo que parece suceder en cambio es que las librerías compiten por tener mejores y más prestigiosos eventos. Yo había oído sobre lo populares que eran las lecturas en Alemania y sobre lo mucho que le gusta al público alemán que le lean durante horas pero no me había dado cuenta de que a menudo los libreros les pagan a los autores por sus apariciones. Conocí al director de un coloquio literario que dijo que nunca había sido un mejor momento para ser un joven escritor alemán de menos de 35 años. Hay una gran cantidad de subvenciones para gente de esa edad, dijo, y si publican un libro pueden ir a un tour de lectura cada año y vivir cómodamente. Claro, hay un sistema similar en Estados Unidos con pagos a los autores por sus apariciones adicionales al itinerario de su tour (de hecho, los editores estadounidenses han puesto sus propias oficinas de conferencistas para facilitarlo), pero mi impresión es que los autores que hacen esto a menudo son enviados a escuelas o universidades y no a librerías’.

Por John Freeman.


Sin duda alguna esta nota va en sintonía con algunos de los temas que he venido tratando últimamente y con las discusiones que han tenido lugar en las entradas “¿quién dijo sobreproducción y saturación en el mercado editorial?” y “preguntas frente a la aparición de nuevas editoriales independientes”.


Por otro lado, este tipo de competencia entre las librerías alemanas propone un modelo empresarial interesante para garantizar la viabilidad de un negocio que a la vez puede ser un proyecto cultural.

jueves 18 de octubre de 2007

preguntas frente a la aparición de nuevas editoriales independientes

¿Es cierto que, como dije hace unos días, en este momento hay un fenómeno de sobreproducción en el mercado editorial y que éste está saturado? ¿La aparición de nuevas editoriales independientes es un indicio de que el sector editorial goza de buena salud? ¿O sugiere más bien que independientemente de la salud del sector sigue habiendo gente con el suficiente espíritu de riesgo como para meterse en este negocio tan complicado e interesante a la vez? Además de construir un catálogo con un registro propio que se diferencie del de las demás y que vaya dirigido a un público puntual, ¿qué más tiene que hacer una editorial para encontrar su lugar?




Estas son las preguntas que se me vienen a la cabeza cuando pienso en Veintisiete Letras, Impedimenta y Marbot, tres editoriales independientes de cuya aparición me he enterado durante el último mes —que se suman a algunas otras que han aparecido durante los últimos años— y que considero que apuestan por diferenciarse proponiendo un catálogo con un registro propio que seguramente está en sintonía con los intereses de ciertos de lectores que podrían conformar nichos bastante específicos.

miércoles 17 de octubre de 2007

"y el ganador es..."
así se escoge el premio planeta


Si todavía hay alguien que se sorprenda porque se cuestiona la falta de transparencia del premio Planeta o por el desprestigio de éste, quizás las siguientes palabras de José Manuel Lara Bosch —y también éstas—le ayuden a entender las razones de la polémica:


‘Nosotros somos fanáticos de los premios porque creemos que ayudan enormemente a la imagen y la difusión de la marca Planeta y porque representan la mejor manera de promocionar un libro. La inversión publicitaria se multiplica por cien cuando hay un premio de por medio. Y además, nos permiten crear noticias permanentemente y conseguir que los medios de difusión les dediquen un espacio que están dispuestos a conceder si ofreces una noticia, pero que no lo ganas si te estás quieto. El ejemplo más claro es la noche del 15 d octubre, que beneficia a todos: a los medios, porque pueden contar con una velada como ésa que hasta permite a las televisiones retransmitir en directo la gala literaria. Para la editorial es buenísimo y también para el libro y para el hábito de lectura en general (…).


(…) Lo que más ha llegado a hacer Planeta desde los años 70 hasta el presente es la siguiente oferta. A algunos autores les hemos dicho: “Mira, nos interesa tu libro y te lo contratamos. Te pagamos un determinado dinero y, como cláusula del contrato, tú te compromete a presentarte al premio Planeta Si ganas el premio, estupendo, porque el importe del premio es tanto o más que lo que tienes de anticipo. Y si no lo ganas te garantizamos la discreción y entonces se aplica el contrato como ocurriría con un libro normal”’.


Pasando página, de Sergio Vila-Sanjuán. pp. 404 - 406

Destino

Barcelona, 2003

martes 16 de octubre de 2007

barcelona y madrid: la concentración geográfica de la actividad editorial en españa

La concentración de la propiedad en la industria editorial es uno de los temas que he tratado recurrentemente en [ el ojo fisgón ]. En este sector hay otro fenómeno de concentración —supongo que mucho menos perjudicial— que hasta el momento no he tocado y al que quiero referirme hoy: se trata de la concentración geográfica de la actividad editorial.


Con respecto a este tema son más las preguntas que las explicaciones que se me ocurren:


¿Qué circunstancias históricas condujeron a la concentración de la actividad editorial en Madrid y Barcelona?


¿Por qué la mayoría tanto de los grandes grupos como de las editoriales independientes —Santillana, Random House Mondadori, Hachette, Planeta, Zeta, Océano, Enciclopedia catalana, etcétera— siguen gravitando en torno a estos dos epicentros?


¿Qué papel juegan las pequeñas y medianas librerías locales en la supervivencia de las editoriales independientes ubicadas en su entorno inmediato? Valeria Bergalli alude a la relación entre las pequeñas editoriales y las librerías independientes en la entrevista que le hice en abril.


En el caso de Catalunya, la Comunidad Valenciana, Galicia y Euskadi, ¿qué papel juegan a nivel local las editoriales en lenguas autonómicas? Sergio Vila-Sanjuán hace en Pasando página una rápida revisión del panorama la industria editorial en catalán, gallego y euskera.


¿Cómo se distribuyen geográficamente otras actividades de la cadena de producción del libro como los servicios editoriales, la traducción y la impresión?




Aunque ni el listado de las editoriales que tengo referenciadas en [ el ojo fisgón ] ni el de las que fueron tenidas en cuenta en el estudio “Tendencias Web 2.0 en el sector editorial” —que como es natural se solapan en algunos casos— consigue abarcar en su totalidad el espectro editorial español, considero que ambos son bastante representativos de éste y que los dos dan cuenta de la concentración geográfica de la actividad editorial en España.


Editoriales referenciadas en [ el ojo fisgón ]:


- Marbot ediciones: Barcelona

- Gadir editorial: Madrid

- Veintisieteletras: Madrid

- Atalanta: Girona

- Impedimenta: Madrid

- Zorro rojo: Barcelona

- Ellago ediciones: Castellón

- La fábrica editorial: Madrid

- Abada editores: Madrid

- Valdemar: Madrid

- Cuadernos del Vigía: Granada

- Laertes: Barcelona

- Editorial Berenice: Córdoba

- Cabaret Voltaire: Barcelona

- Ediciones del Viento: La Coruña

- Periférica: Cáceres

- Xordica editorial: Zaragoza

- Melusina: Barcelona

- Sexto piso: Madrid:

- Editorial Candaya: Canet del Mar (Barcelona)

- Ediciones Polígrafa: Barcelona

- Trama editorial: Madrid

- Alba editorial: Barcelona

- Editorial Pre-textos: Valencia

- Lengua de trapo: Madrid

- Artemisa ediciones: La Laguna (Tenerife)

- Icaria editorial: Barcelona

- 451 editores: Madrid

- Global Rhythm Press: Barcelona

- Edhasa editorial: Barcelona

- Alpha Decay: Barcelona

- Nórdica libros: Madrid

- Funambulista: Madrid

- Siruela: Madrid

- minúscula: Barcelona

- Anagrama: Barcelona

- Libros del Asteroide: Barcelona

- Tusquets: Barcelona

- Roca editorial: Barcelona

- Acantilado: Barcelona

- Quadens crema: Barcelona

- Grup62: Barcelona

- Astiberri ediciones: Bilbao

- Norma editorial: Barcelona

- Ediciones Glenat: Barcelona

- Media Vaca: Valencia


Editoriales tenidas en cuenta en el estudio “Tendencias Web 2.0 en el sector editorial”:

- Alberdania: Guipúzcoa

- Acantilado: Barcelona

- Alfaguara: Madrid

- Almuzara: Córdoba

- Alpha Decay: Barcelona

- Anagrama: Barcelona

- Barataria: Barcelona

- Bassarai: Vitoria - Gasteiz

- Belacqva: Barcelona

- Bromera: Alzira (Valencia)

- Caballo de Troya: Barcelona

- Cahoba: Barcelona

- Candaya: Canet del Mar (Barcelona)

- Cossetania: Valls (Tarragona)

- Destino: Barcelona

- Edaf: Madrid

- Ediciones del Viento: La Coruña

- Martínez Roca: Madrid

- Ediciones Urano: Barcelona

- Editorial Crítica: Barcelona

- El Tercer Nombre: Madrid

- Espasa: Madrid

- Funambulista: Madrid

- Gedisa: Barcelona

- Grup62: Barcelona

- KRK Ediciones: Oviedo

- Legua editorial: Valencia

- Lengua de trapo: Madrid

- Libros del Asteroide: Barcelona

- Melusina: Barcelona

- Menoscuarto: Palencia

- Mondadori: Barcelona

- Multiversa: Valladolid

- Nerea: San Sebastián

- Océano: Barcelona

- Odisea Editorial: Madrid

- Páginas de Espuma: Madrid

- Periférica: Cáceres

- Pre-Textos: Valencia

- Punto de lectura: Madrid

- RBA Libros: Barcelona

- Rinoceronte: Cangas do Morrazo

- Salamandra: Barcelona

- Seix Barral: Barcelona

- Septem Ediciones: Oviedo

- Siruela: Madrid

- Temas de hoy: Madrid

- Tropismos: Salamanca

- Tusquets: Barcelona

- 451 Editores: Madrid


En las entradas EA, España y la inversión en tecnología y ¿Madrid o Barcelona? de su blog sobre sistemas y tecnologías de la información Enrique Dans se refiere a la concentración geográfica de la actividad en el sector tecnológico.

lunes 15 de octubre de 2007

donde pongo el ojo... [ 6 ]



Lecturas en curso


Siempre fue invierno, de Piedad Bonnett

Alfaguara

Bogotá, 2007


Mi recomendado de la semana


Sin heroísmos, por favor, de Raymond Carver

Bartleby ediciones

Madrid, 2005


Mis libros favoritos


Fiesta, de Ernest Hemingway

Debate

Madrid, 2003


Me llama la atención


El hombre que sabía demasiado, de G. K. Chesterton

Acantilado

Barcelona, 2007

domingo 14 de octubre de 2007

lecturas de fin de semana [ 52 ] / la baja visibilidad de las editoriales en la red según el estudio “tendencias web 2.0 en el sector editorial”

El estudio “Tendencias Web 2.0 en el sector editorial” —al que me referí hace un par de días— afirma que la baja visibilidad de las editoriales en Internet se debe en gran parte a un problema de indexación de los contenidos, un aspecto que puede no decirle nada al usuario promedio de Internet pero que quienes trabajan en el sector de las tecnologías de la información tienen entre ojos permanentemente por ser particularmente crítico en la medida en que aquello que no está clasificado apropiadamente difícilmente será encontrado por los motores de búsqueda mediante las palabras clave que lo definen.




Baja visibilidad de las editoriales en la Red


La Red crece a una velocidad de vértigo. Según las últimas estadísticas de ISC, se prevé que en 2008 existan cerca de 1.500 millones de usuarios y más de 400 millones de dominios de sitios Web. Esta enorme cantidad de contenidos publicados provocará que determinados sitios Web culturales tengan una baja visibilidad en la Red.


Ante esta avalancha de información y de nuevos sitios Web, lograr un mejor posicionamiento en los principales buscadores (Google, Technorati, Live, Exalead, Yahoo, etc.) se está convirtiendo en una de las áreas de marketing online de mayor interés para las editoriales, librerías y bibliotecas. Aparecer entre los 10 primeros resultados en estos motores de búsqueda es muy importante si quieres generar tráfico hacia tu sitio Web, ya que los buscadores pueden generar más del 50% de la visitas a determinadas Webs culturales. Si tenemos en cuenta estos datos es esencial que las editoriales hagan un mayor esfuerzo por indexar correctamente el contenido de sus páginas Web con el fin de mejorar el grado de visibilidad de sus libros y autores en la Red. No estamos hablando de diseño gráfico (colores, secciones, etc.) de las páginas Web; estamos señalando la necesidad de crear Webs más semánticas, lo que es mucho más importante, para facilitar a los buscadores el encuentro del contenido relacionado con las palabras clave que busca el potencial lector.


El número de criterios que tiene en cuenta un buscador a la hora de determinar la relevancia de un sitio Web, así como la ponderación que tiene cada uno de estos criterios, es uno de los secretos mejor guardados. No obstante, varios de estos criterios clave (onpage y offpage) son ya ampliamente conocidos por los expertos en posicionamiento Web y deberían ser tenidos en cuenta a la hora de diseñar la estrategia de marketing online del libro de cualquier editorial.

sábado 13 de octubre de 2007

lecturas de fin de semana [ 51 ] / la reacción del mercado frente al nobel

El siguiente fragmento del reportaje “La mirada radical”, publicado ayer en la sección de Cultura de El País, muestra la reacción inmediata del mercado frente a la salida a la luz del nombre de la autora galardonada este año con el premio Nobel de literatura:




La Feria Internacional del Libro de Francfort se convirtió ayer, como cada año, en caja de resonancia del premio. Entre los entusiastas estaban las editoras españolas de Lessing, como Silvia Querini, que adquirió hace poco para Lumen su última novela y varios títulos para lanzar una biblioteca de la autora ("fue una escritora que marcó mi juventud"), y Pilar Beltrán, que la publica en catalán en Edicions 62 ("el discurso feminista al que ella contribuyó quizá haya cambiado, pero no la rotundidad con que ella lo expresa"), y también la escritora Carme Riera, que dijo: "Fue un referente para nuestra generación". Un poco más distante se manifestó Umberto Eco, que ayer conversó sobre su último libro (Historia de la fealdad) en la feria y que comentó que es "una buena autora con una gran alma literaria", si bien le extrañó que el premio lo ganara "un autor de lengua inglesa tan poco tiempo después de Harold Pinter", informa Efe.


Mario Vargas Llosa comentó que las feministas habían adoptado El cuaderno dorado como manual cuando es, en realidad, una novela "sobre las ilusiones perdidas de una clase intelectual". En esa línea, José María Guelbenzu explicó en Madrid que considera a Doris Lessing una escritora "de primera línea" que merece el premio "por razones estrictamente literarias", pero lamenta que "se convirtiera en icono de las feministas". Más duro fue Marcel Reich-Rannicki, considerado el Papa de la crítica literaria alemana: "Es una decisión decepcionante. La lengua inglesa tiene escritores más importantes y más significativos como John Updike o Philip Roth".


Pero la verdadera excitación por el Nobel se concentró en una pequeñísima mesa: la L.2. La misteriosa codificación responde a la ubicación, en el área de los agentes literarios, de Daniela Petracco, de la agencia londinense Andrew Nurnberg, que gestiona los derechos de Lessing. Apenas una hora después de hacerse público, tres editores españoles hacían cola para intentar recuperar viejos derechos sobre obras de la autora publicadas hace ya unos años. "Su obra está muy dispersa en España", constató la agente, incapaz de cifrar el número de lenguas a las que está traducida, si bien no cree que esté editada en su país de nacimiento, hoy Irán. "Su mensaje atrae a los lectores generación tras generación, quizá no con grandes ventas, pero sí constantes", comentó Petracco.


jueves 11 de octubre de 2007

presentación del estudio “tendencias web 2.0 en el sector editorial”

Siempre he tenido la impresión de que en general el sector editorial trabaja de una manera bastante artesanal, de que es poco técnico y de que le falta ser un poco más arriesgado y menos reacio a los cambios.


En cierta medida las conclusiones del estudio “Tendencias Web 2.0 en el sector editorial”, realizado por dosdoce.com y presentado la semana pasada en Liber, sugieren que las editoriales españolas empiezan a reaccionar frente a los cambios que han venido gestándose en las formas de acceso a los contenidos y que en ciertos aspectos van adaptándose lentamente a las condiciones que marca la emergencia de las nuevas tecnologías de la información.


El estudio analiza el ‘grado de utilización de varias herramientas y aplicaciones tecnológicas por parte de cincuenta editoriales en sus planes de promoción del libro’. Las siguientes son las editoriales tomadas en cuenta:


Alberdania, Acantilado, Alfaguara, Almuzara, Alpha Decay, Anagrama, Barataria, Bassarai, Belacqva, Bromera, Caballo de Troya, Cahoba, Candaya, Cossetania, Destino, Edaf, Ediciones del Viento, Martínez Roca, Ediciones Urano, Editorial Crítica, El Tercer Nombre, Espasa, Funambulista, Gedisa, Grup62, KRK Ediciones, Legua editorial, Lengua de trapo, Libros del Asteroide, Melusina, Menoscuarto, Mondadori, Multiversa, Nerea, Océano, Odisea Editorial, Páginas de Espuma, Periférica, Pre-Textos, Punto de lectura, RBA Libros, Rinoceronte, Salamandra, Seix Barral, Septem Ediciones, Siruela, Temas de hoy, Tropismos, Tusquets y 451 Editores.


A continuación presento las conclusiones del estudio:


- Espectacular crecimiento de las salas de prensa virtuales


- Un 8% ofrece Sindicación de Contenidos – RSS


- Notable incremento en la publicación de reseñas en la Red


- Escasos enlaces con los medios de comunicación


- Un 44% de las editoriales cuenta con algún canal de conversación con sus lectores


- “De boca en boca” digital


- El 30% de las editoriales publica el primer capítulo en la Web


- Más enlaces con autores, revistas digitales, Webs o blogs especializados en cultura, librerías, etc.


- Participación en Redes Sociales



Para terminar, mediante entrevistas personalizadas el estudio recoge el punto de vista de un grupo de líderes de opinión. Javier Celaya me invitó a formar parte de este grupo y las siguientes son mis respuestas a las preguntas formuladas:


1. ¿A qué se debe la baja visibilidad de las editoriales en la Web?


Yo creo que por lo menos en España el sector editorial es bastante conservador y que en este momento no ve la necesidad de tener una presencia particularmente fuerte en Internet porque confía demasiado en su capacidad de controlar muy bien los canales tradicionales de promoción y distribución de sus productos. Curiosamente las editoriales independientes —normalmente pequeñas y medianas— que buscan explorar nichos específicos son las que mejor aprovechan la Web para dar a conocer su catálogo y para intentar establecer un contacto con sus lectores. Por el contrario, las editoriales pertenecientes a los grandes grupos y cuya oferta suele ser más generalista se limitan a utilizar Internet como una plataforma de venta.


Por otro lado, creo que la incorporación de los rich media a Internet hace que una buena parte de la atención dedicada a los contenidos tienda dirigirse más hacia lo audiovisual y lo interactivo que hacia el texto escrito.


2. Siendo el español la tercera lengua más hablada del mundo, sólo un 5% del contenido de la Red está publicado en nuestro idioma. ¿Qué medidas recomendarías a las editoriales para incrementar el contenido del español en la Red?


Creo que en ámbitos como el anglosajón, el francófono y el germánico el volumen y la confiabilidad de los contenidos producidos son más altos. Por otro lado, los esfuerzos por documentar, referenciar y poner en circulación los contenidos producidos en dichas lenguas son más sistemáticos y rigurosos.


En este sentido considero que para incrementar la cantidad de contenidos en español en Internet es necesario incentivar tanto la producción de contenidos de calidad en las distintas áreas como la difusión de estos. Sin lugar a dudas ésta es una responsabilidad que debe ser asumida por cada sector para su propio beneficio y que podría ser impulsada y acompañada por instituciones como el Instituto Cervantes, la Academia de la Lengua e incluso las redes de organizaciones educativas tipo Universia y EducaRed.


3. ¿De qué manera crees que las nuevas tecnologías (blogs, wikis, redes sociales, etc.) fomentan la lectura?


Estas nuevas tecnologías incentivan la lectura porque en la medida en que nos sugieren a la gente del común que nosotros también podemos producir y difundir contenidos sobre los temas que nos interesan a cada uno de nosotros, generan una dinámica de reconocimiento entre personas con intereses comunes. En los blogs y en las redes sociales muchas veces los usuarios están abordando temas de su interés que, no obstante, no ocupan un lugar en la agenda de los medios convencionales.


Estas herramientas incentivan la reflexión, la escritura, la lectura y el diálogo porque gracias a ellas todo aquel que crea tener algo que decir puede hacerlo público, ponerlo a circular, someterlo a discusión y recibir un feedback.


Lo importante es que en este ámbito la notoriedad se obtiene gracias al reconocimiento entre pares y no mediante algoritmos y campañas de relaciones públicas o de marketing y publicidad.


4. ¿Por qué la mayoría de las editoriales ignoran a los medios digitales para promocionar la lectura de sus libros?


Ver respuesta a la pregunta # 1.


Descargar el estudio “Tendencias Web 2.0 en el sector editorial”.

miércoles 10 de octubre de 2007

destino frankfurt [ 3 ] / ¿que se cuece en la feria de frankfurt?

Mientras en España se alimenta la polémica sobre las implicaciones de la elección de la cultura catalana como invitada de honor a la Feria del libro de Frankfurt de 2007 y sobre la conformación de la delegación oficial de la Generalitat, allí los agentes literarios les muestran sus fichas a los editores de todo el mundo y juntos negocian los derechos tanto de los autores como de las obras que se editarán durante el próximo año y que saldrán en cada mercado una e incluso dos temporadas más tarde.


Es un trabajo con la vista puesta en el mediano y el largo plazo cuya apuesta tiene un componente de riesgo altísimo: por un lado, las cifras sobre el desempeño de ciertos libros en ciertos mercados y los rumores sobre las expectativas generadas por estos moldean tendencias globales; y, por el otro, las editoriales van esbozando su plan de publicaciones para el año que viene al empezar a definir las líneas que éste seguirá.


Frankfurt es un punto de encuentro en el que se cierran algunos negocios y en el que muchos otros apenas comienzan. Aunque los editores regresarán con un puñado de obras contratadas, seguramente una buena parte de las muchas citas que tienen lugar en Frankfurt sólo arrojarán resultados un tiempo después de la feria.


Ya veremos qué nos traen este año de Frankfurt los distintos editores.


Quienes estén interesados en la polémica sobre la participación de la cultura catalana como invitada de honor a Frankfurt —que no es más que una manifestación particular de una tensión que se vive permanentemente en Catalunya en torno a una problemática que tal vez nunca sea resuelta— pueden visitar los siguientes links:


- La edición de Babelia del sábado 6 de octubre


- "A Francfort le va la polémica"


- “Pujol apoya que sólo vayan a Francfort autores catalanes”


- L'efecte Frankfurt


- L'efecte Jauss 2.0

martes 9 de octubre de 2007

entrevista a josé pons bertran, editor de melusina / “con nuestros libros buscamos que la gente reaccione frente al texto"

José Pons Bertran se siente afortunado por estar cada nuevo día al frente de Melusina, una editorial de ensayo riguroso y ameno al estilo anglosajón que intenta llegar a un público más amplio que el altamente especializado y cuyo catálogo, según él mismo, ha venido tomando forma lentamente. José define su trabajo en Melusina como la experiencia más apasionante y terrorífica a la vez.



Martín Gómez: ¿Cuándo y por iniciativa de quién surge la idea de crear la editorial Melusina?


José Pons Bertran: La iniciativa es mía después de dar muchos tumbos por la vida y surge de un cierto amor que le tengo a la lectura debido a mi formación académica —había hecho Literatura comparada en la Universidad de Berkeley y un postgrado en la Universidad de Chicago. Después de diversos avatares entre un intento de oposición a la carrera diplomática acabé de lector y cursé el Master en edición de la Universidad de Salamanca y Santillana. Y a partir de ahí se me ocurrió la genial idea de crear una editorial—. De alguna manera había estado en contacto con el mundo de la edición aunque realmente no conocía sus entresijos. Había sido un contacto más superficial pero ahora sí que estoy metido hasta el fondo en este negocio.


M.G.: ¿Cómo se definió el perfil de las distintas colecciones de la editorial Melusina?


J.P.B.: Hay gente que desde el principio lo tiene muy claro y que cuenta con un plan muy bien definido. Y los envidio. Para mí esto ha sido un poco wittgensteiniano en el sentido de que hay un todo y uno se tira a la piscina y cuando ya está adentro empieza a ver las partes. Yo creo que nuestro catálogo, que ronda los cincuenta títulos, ahora empieza a tomar forma y a verse un poco cuáles son las líneas que interesan a la editorial. Si llegas a mirar cómo era cuando llevábamos dos años parecía una locura porque con diez títulos era de lo más heterogéneo e incluso contradictorio. Pero cuando puedes ir añadiendo títulos empieza a haber ciertas apuestas por determinados ámbitos y por determinadas temáticas. Es una cosa más fruto del azar y de la suerte el poder estar aquí un año más, que te permite ir definiendo un poco lo que es el proyecto a partir de una masa un poco informe —que es el inicio, cuando vas tanteando un poco las cosas—.


M.G.: ¿Cree usted que en el catálogo de Melusina hay una oferta que en este momento no están haciendo ni los grandes grupos ni las editoriales independientes y que, por lo tanto, la editorial está cubriendo un vacío?


J.P.B.: No me atribuiría ninguna exclusividad ni el título de descubridor de nada. Existen buenísimas editoriales grandes, pequeñas y medianas. Se trata de un sector muy profesional donde no creo que nadie vaya a inventar la rueda. La nuestra es una aportación más y siempre cabe la posibilidad de que alguien propongo un título que otro no haya propuesto pero eso tampoco significa que uno sea más listo que otro. Yo lo veo como un empeño común. Han salido muchas editoriales nuevas y hay otras ya consolidadas que hacen muy bien su trabajo. Se trata de seguir empujando el carro.


Yo en principio me lo propongo como una editorial de ensayo, siguiendo el modelo anglosajón del ensayo riguroso y ameno que pueda llegar a un nicho más amplio que el público muy especializado. Y sobre todo como una cuestión de que vivimos en sociedades iconofílicas —es decir, de amor a la imagen— y de que detrás de la imagen tiene que haber una alfabetización tanto de la imagen para que a uno no lo manipulen, como de la escritura. Creo que el ejemplo fundamental es que detrás de una película siempre hay un guión escrito. Y muchas veces detrás de éste hay una novela. Pero eso no se ve porque está entre bastidores. Y creo que es importante leer porque hacerlo te capacita y te habilita para gestionar este mundo de millones de imágenes en el que vivimos.


M.G.: ¿En qué consiste la estrategia tanto editorial como comercial de Melusina para suscitar en el público el interés por las líneas que abordan sus colecciones?


J.P.B.: En español está el equívoco de la palabra editor, que es tanto el hombre de negocios como el que elige los textos —sobre todo en la dimensión de las microempresas en la que estamos moviéndonos—. Te diría que como editor en el sentido de persona que selecciona los títulos, todo lleva la impronta de mis intereses y de lo que a mí me estimula. Por otro lado, no quita que también soy empresario y aparte de lo que a mí me interesa también tengo que velar por poder estar aquí mañana, la semana que viene y el año siguiente. Entonces de alguna manera se intenta en la medida de lo posible encontrar una armonía entre estos dos intereses que evidentemente no siempre van de la mano. Intento buscar cosas que quizás otras editoriales no promueven porque comercialmente no les ven el sentido pero dándoles esa orientación comercial para que sea viable porque si no la cosa no funciona. Es muy difícil encontrar la piedra de toque en esta combinación entre lo comercial y lo puramente intelectual.


M.G.: ¿Cree que en este momento este tipo de libros de ensayo ha tenido una buena acogida por parte del público?


J.P.B.: Creo que el público está ahí. Quizás la queja que todos tenemos es que ni se compra ni se lee suficiente. Pero sí que hay un público. Luego, la diferencia entre quien sobrevive y quien no está justamente en si el proyecto es económicamente rentable o no. Pero sí que hay gente interesada y por mi parte veo un feedback, sobre todo en la medida en que las nuevas tecnologías —no sólo el correo electrónico, sino también los blogs— permiten una cierta desintermediación entre la editorial y su público. Ahora tienes la posibilidad de que alguien te escriba y te diga ‘oye, me ha encantado este libro’. Recuerdo el caso de un maestro de escuela que nos escribió dándonos las gracias porque un chaval de su clase había traído un libro nuestro al aula. La verdad es que este tipo de experiencias son muy satisfactorias porque te sugieren que vas muy bien encaminado en lo que estás haciendo.


M.G.: ¿Cómo describiría los criterios y el proceso de selección de los autores y títulos que se incluyen en el catálogo de Melusina?


J.P.B.: Es un poco caótico, la verdad. Va un poco en el día a día. Hay cosas que ya simplemente no aceptamos. Hacemos poquísima literatura —un 1 %—, con lo cual todos los manuscritos de novela, cuento o poesía que llegan por regla general no los aceptamos pero no porque entremos a valorarlos sino porque el género es un criterio que ya nos permite filtrar y centrarnos sobre todo en el ensayo. Esto también va en función de la actualidad, de autores que ya tienes o de contactos. Realmente no hay un voluntarismo que me lleve a decir ‘quiero publicar a tal autor y voy a mover cielo y tierra para conseguirlo’. Se trata de tener las antenas desplegadas. Y realmente cada semana surge algún proyecto, así que proyectos no faltan.


M.G.: ¿Existe un común denominador a los autores publicados por Melusina?


J.P.B.: Creo que el denominador común es el intento de que la gente reaccione frente al texto, ya sea a favor o en contra. Eso es lo que buscamos con la colección [sic], compuesta por estos libros de debate filosófico y político. Por otro lado, en las otras colecciones de ensayo buscamos en la medida de lo posible ofrecerle al lector lo mejor que hay de determinado tema desde el punto de vista de la manera como se edita, del autor y de la bibliografía referenciada. Es decir, buscamos darle al lector un punto de partida para que si le interesa ese campo luego pueda hacer una búsqueda en él.


Por lo demás, también buscamos entretener con nuestros libros. No se trata de la lectura como una disciplina. Tiene que ser una cosa que también entretenga y te produzca un placer porque la lectura es fundamentalmente un acto placentero.


M.G.: ¿Cómo ve el posicionamiento de Melusina entre las editoriales que manejan un registro similar al suyo y entre los lectores?


J.P.B.: Para serte sincero, el posicionamiento es un trabajo muy arduo. Posicionarse de cara a los libreros en mesa de novedades, a los distribuidores y a la crítica. Cada año que estás es una ventaja porque supone una continuidad y el crecimiento del catálogo pero es muy difícil hacerse un sitio. Yo opino que tienes que ofrecer una plusvalía en tus libros porque hay muchas editoriales que lo hacen muy bien. De alguna manera tienes que fijarte esa meta e intentar cumplirla como sea, lo cual no significa que lo consigas. Si no, no tiene razón de ser que repitas lo que ya están haciendo la mar de bien otras editoriales. En el fondo intentamos ofrecer un poquito más que las demás editoriales y conseguir que en cierta manera esto se reconozca. Por ejemplo muchos de nuestros libros llevan índices, que no es muy habitual y que presupone mucho trabajo y dinero. Entonces ese esfuerzo adicional es el plus que le ofreces al lector, quien termina valorándolo. Esto surge de una experiencia personal. ¿A quién no le ha pasado que hay algo en un libro que ha leído y que cuando va a buscarlo no lo encuentra? Un índice nunca va a solucionarte los problemas pero a lo mejor sí que puede ayudarte a encontrar la referencia de fulanito porque cuando lo buscas te encuentras con que fulanito aparece tantas veces en el libro y quizás te ahorra tiempo y la frustración de decir ‘es que leí aquello y por cualquier razón necesito localizar la cita’. Y claramente ésta es una limitación del soporte papel frente a las nuevas tecnologías porque allí lo encuentras todo en el acto. Intentamos generar esta plusvalía, que no siempre es posible.


M.G.: ¿Cuál sería su balance de la experiencia de la editorial hasta ahora?

J.P.B.: Ha sido la más apasionante y terrorífica a la vez. Creo que es un negocio muy difícil y que a la vez te da mucho en el plano tanto personal como profesional. Supongo que en todas las profesiones cuanto más difícil y más arriesgadas sean, los beneficios son exponencialmente mayores. Eso es lo que ocurre y creo que la edición es endiablada y tremendamente seductora a la vez.

Hemos empezado a exportar a Argentina de forma regular, también vendemos en México y en algún otro país centroamericano pero de forma irregular. Es una cosa muy gradual y creo que al final lo que paga es la constancia. El hecho de estar ahí, de mantener la línea y de seguir ampliando el catálogo.


M.G.: ¿Podría adelantarnos algo con respecto a los libros que Melusina está preparando en este momento?

J.P.B.: Hace poco lanzamos Teoría King Kong, que forma parte de una línea por la que apuesta Melusina que, por llamarlo de una manera sucinta que puede parecer una caricatura, es la del postfeminismo —una especie de conjunción entre el feminismo y la teoría queer—. La autora es Virginie Despentes, que hace un planteamiento muy interesante en la medida en que propone un debate con respecto al feminismo, a las relaciones entre hombres y mujeres, a la prostitución, a la violación y a una serie de temas muy candentes.


Luego en la misma línea en mayo de 2008 sacaremos Vigilar y complacer, de una autora llamada Beatriz Preciado que es una de las pensadoras más destacadas del pensamiento queer en España y en el mundo. El libro es un estudio muy interesante sobre Hugh Hefner, el fundador de Playboy, como arquitecto y como diseñador de la casa del placer. Hefner es un personaje muy adelantado a su tiempo y a las nuevas tecnologías. Es el hombre que pone una televisión encima de su cama redonda y que trabaja desde su cama con su máquina de escribir. Un hombre realmente adelantado a su tiempo.


Sacaremos también Toda una vida, de Jan Zabrana y la biografía de Aleister Crowley —el gran ocultista del siglo XX, que es una figura de culto a tal punto que The Beatles lo incluyeron en la carátula de su álbum Sergeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band—, escrita por Martin Booth.

lunes 8 de octubre de 2007

donde pongo el ojo... [ 5 ]



Lecturas en curso


Poema en Viñetas, de Dino Buzzati

Gadir editorial

Madrid, 2006


Mi recomendado de la semana


Editorial Periférica

Cáceres


Mis libros favoritos


Hombres y engranajes. Heterodoxia, de Ernesto Sabato

Alianza editorial

Madrid, 1996


Me llama la atención


El aliento del cielo, de Carson McCullers

Seix Barral

Barcelona, 2007

viernes 5 de octubre de 2007

novedades editoriales en españa [ 6 ] / editorial artemisa



Desde La Laguna (Tenerife, Islas Canarias) próximamente nos llegarán los siguientes títulos publicados por la editorial Artemisa:


- Carreteras heladas, de Juan Manuel Lobo


- Viaje al ojo de un caballo. Veinte días en Mongolia, de Carlos Jiménez Arribas


- Crónica de la nada hecha pedazos, de Juan Cruz Ruiz


- El inglés, de Juan Manuel García Ramos


- El miedo, de Guy de Maupassant


- La esclavitud femenina, de John Stuart Mill

jueves 4 de octubre de 2007

¿quién dijo sobreproducción y saturación en el mercado editorial?

En mi entrada del martes mencioné el problema de la sobreproducción editorial, que fue uno de los temas recurrentes en la conversación que tuve con Txetxu justo ese día en la tarde durante la inauguración de Liber. Txetxu me dio algunas pistas interesantísimas con respecto a temas como el ritmo de producción de las editoriales y las tiradas que éstas manejan, el mecanismo de presentación y puesta en circulación de las novedades, algunas políticas de las distribuidoras españolas, la capacidad de negociación que tienen las librerías para elegir los títulos que reciben, los problemas de espacio que tienen éstas, la alta rotación de títulos en las mesas de novedades y el volumen que alcanzan actualmente las devoluciones hechas por los libreros.


Aunque según citó El País ayer Jordi Úbeda diga que ‘se edita mucho pero sólo lo necesario’, el informe de Comercio interior del libro en España de 2006 presentado en Liber deja sin piso su posición contra la idea de que en España se publica demasiado en la medida en que pone en evidencia la saturación del mercado editorial. Para resolver la polémica valdría la pena contrastar las cifras del informe tanto con las de compra de libros como con los índices de lectura.


Dos cifras interesantes del estudio:


Número de títulos editados en España en 2006: 68.930

Número de ejemplares editados en España en 2006: 338.090.000


Independientemente de que haya una sobreproducción y una saturación del mercado, la reciente aparición de un puñado de nuevas editoriales independientes como veintisieteletras, Impedimenta, Marbot o El Andén me emociona, me parece alentadora y podría sugerir que estamos frente a un sector que actualmente goza de buena salud.

miércoles 3 de octubre de 2007

influencias silenciosas

Mientras escribía mi entrada de ayer se me atravesó la siguiente pregunta: ¿las personas que desempeñan distintos trabajos dentro de la industria editorial o que de alguna manera están vinculadas con ella serán conscientes de la influencia que ejercen sobre las posibilidades y las decisiones de los lectores del común?


Desde el editor hasta el librero, pasando por el agente literario, el scout, el lector de manuscritos, el traductor, el diseñador, el ilustrador, el maquetador, el corrector, el impresor, el encargado de prensa, el distribuidor y el comentarista de libros, cada uno va contribuyendo de la manera que su posición en la cadena de producción se lo permite a moldear el panorama al que se enfrentará todo aquel que en algún momento tenga la intención de escoger un libro para dedicarle una parte de su tiempo a leerlo.


Aunque algunos de estos trabajos son silenciosos e invisibles, es inmensa la influencia que quienes los desempeñan ejercen con su labor de todos los días sobre la oferta que tenemos a nuestra disposición los lectores del común para seleccionar nuestras lecturas.


Estamos acostumbrados a hablar mucho sobre los autores y los editores, a recoger sus opiniones y a registrar cada uno de sus movimientos. Sería interesante tener la oportunidad de conocer la percepción que su experiencia les ha permitido formarse sobre los distintos aspectos del mercado editorial a quienes desempeñan estos oficios a los que les prestamos tan poca atención.

martes 2 de octubre de 2007

los clásicos: ¿tan imprevisibles como los best sellers?

La semana pasada Pierre Assouline se refirió en una de las entradas de La république des livres a la suerte que pueden tener los manuscritos que en algún momento rechazan las editoriales en medio de la avalancha de novedades que se publican cada temporada. Dice Assouline:


‘¡727 novelas publicadas en la rentrée pero cuántas rechazadas! Los informes de lectura de millones de manuscritos son el secreto mejor guardado de las editoriales. Quizás todavía más que los contratos. Porque no siempre hay de qué estar orgulloso. Por supuesto, con la distancia y el juicio de la historia literaria nada es más fácil y vano que burlarse de un lector de una gran editorial que no ha sabido desvelar una obra maestra o al menos un libro llamado a hacer época. Cuando el rechazo viene de la editorial o de su propietario, la responsabilidad se diluye; pero cuando la indiscreción mezclada con el rumor pone al descubierto la identidad del lector culpable, la mancha es indeleble. Sobre todo cuando éste mismo se ha convertido en un escritor importante’.


Assouline destaca ejemplos como el rechazo de En busca del tiempo perdido por parte de André Gide, o el de Si esto es un hombre, de Primo Levi. También son memorables casos como el de un par de editores que rechazaron Cien años de soledad y el del lector de Salamandra que en su informe dictaminó que Harry Potter ‘es aburrido, demasiado largo, de estilo anticuado; no interesa al niño actual’ al que me había referido en una entrada anterior.






A continuación Assouline cita algunos fragmentos de informes de lectura encontrados por David Oshinsky, un historiador que estuvo husmeando en los archivos de la editorial Alfred Knopf:


‘¿El Diario de Ana Frank propuesto en 1950 por un editor holandés? “Esta historia de pequeñas contrariedades familiares y de emociones adolescentes es muy débil, ninguna suerte incluso si nos la hubieran enviado hace cinco años”. ¿Borges? “Absolutamente intraducible”. ¿Jack Kerouac? “¿Es suficiente con expresar el ambiente febril de la Beat Generation ? En mi opinión, no”. ¿ Lolita de Nabokov? “Demasiado osada”. ¿Anaïs Nin? “Ningún interés comercial ni artístico”. ¿Isaac Bashevis Singer? “¡Todavía en Polonia y los judíos ricos!”. ¿Los poemas de Sylvia Plath? “No hay allí suficiente talento verdadero a ser tenido en cuenta”… Ya conocemos el fabuloso destino de la mayor parte de estos libros rechazados. Knopf podrá consolarse por siempre recordando que la mayoría de estos también habían sido rechazados por muchos de sus colegas norteamericanos antes de que él tuviera que correr el riesgo’.


Mirando hacia atrás es relativamente fácil explicar por qué tal o cual libro ha terminado por convertirse en un clásico o en un best seller. Sin embargo, quienes desempeñan distintos trabajos dentro de la industria editorial o quienes de alguna manera están vinculados con ella deben saber muy bien lo difícil que resulta prever el resultado final de una apuesta —sobre todo si se tiene en cuenta que en ocasiones existe una fuerte presión de presentar cifras de ventas espectaculares en períodos cada vez más breves debido a la sobreproducción y a la creciente tendencia a subordinar el criterio editorial a la rentabilidad económica—. Al fin y al cabo hay hechos relativamente inesperados como un comentario de un prescriptor o un premio que están en capacidad de cambiar radicalmente el desempeño comercial de un libro —lo cual en ciertos casos puede influir de manera decisiva sobre el rumbo de una editorial— y que ni siquiera una buena campaña de marketing o de relaciones públicas puede llegar a controlar del todo.


Nótese que de momento solamente me he referido a factores que dependen de la promoción, del trabajo de las oficinas de prensa, de los distribuidores, de los libreros o de la influencia de los medios de comunicación. Y es que en cierta medida la calidad literaria de un libro puede jugar un papel poco determinante en su rendimiento comercial porque el valor que se le atribuye a ésta varía según el espíritu de la época y porque es un aspecto que a menudo no está del todo asociado con el comportamiento de las ventas.


De acuerdo con lo anterior, creo que tienen razón quienes dicen que es poco probable que una obra maestra nunca salga a la luz —exceptuando los casos en los que nunca se publica por una voluntad expresa del autor que, a su vez, es respetada en la posteridad tanto por sus herederos como por los ávidos especialistas y editores—. Lo que si que es muy probable es que por distintas razones muchas obras terminen dándose a conocer mucho después de haber sido escritas —en gran parte gracias a la avidez de los mismos especialistas y editores que acabo de mencionar—.

lunes 1 de octubre de 2007

donde pongo el ojo... [ 4 ]



Lecturas en curso


El mejor de los mundos, de Quim Monzó

Anagrama

Barcelona, 2002


Mi recomendado de la semana


Editorial Media Vaca

Valencia


Mis libros favoritos


Bartleby el escribiente, de Herman Melville

Alianza editorial

Madrid, 2002


Me llama la atención


La hoja plegada, de William Maxwell

Libros del Asteroide

Barcelona, 2007