miércoles, 24 de octubre de 2007

interesante discusión acerca de la aparición de nuevas editoriales independientes

La semana pasada la entrada “preguntas frente a la aparición de nuevas editoriales independientes”, en la que yo pretendía plantear una discusión abierta, suscitó un interesante diálogo que me parece importante reproducir por dos razones: en primer lugar, porque considero que vale la pena dar a conocer los valiosos aportes que hicieron quienes participaron en ella —Enrique Redel (editor de Impedimenta), María Moreno (editora de Veintisiete Letras), el bloguero El Llegidor pecador y Sara—; y, en segundo lugar, porque la discusión es un excelente ejemplo de la importancia que tienen la cultura de la participación y la inteligencia colectiva en la Web 2.0 a la hora de plantear reflexiones sobre temas específicos.


Insisto una vez más que sería interesante conocer la opinión que tienen al respecto los lectores, otros editores y otras personas involucradas en las demás actividades relacionadas con el sector editorial —distribuidores, libreros, gente de los medios, etc.—.



A continuación reproduzco las reflexiones de Enrique, María, El Llegidor pecador y Sara —a quienes les agradezco una vez más por los aportes realizados—:


enrique redel dijo...

¿Preguntas en serio? Como ya te dije hace unos días, me parece que el fenómeno es evidente. No me alargaré mucho de nuevo con el tema (me encantaría saber qué se piensa por ahí de esto). No obstante, diré que en mi caso cuando pensé en montar Impedimenta, fue fundamental el apoyo previo de mi distribuidor, fundamental, insisto, y mi experiencia y contactos previos en prensa y librerías. Sin eso (es un mínimo), y en las actuales circunstancias, de brillantez editorial y de nuevas ideas constantes, con muchas editoriales "nuevas" aspirando a quedarse, por méritos propios, es muy difícil, por no decir imposible, colocarse siquiera en la línea de salida.


Y en cuanto a la sobreproducción, es evidente que no somos precisamente nosotros los que sobreproducimos. Al revés. Seleccionamos.


No diré más.
Enrique Redel *

18 de octubre de 2007 04:13 PM

* Con su pregunta inicial Enrique se refiere a un par de comentarios que él mismo había hecho días antes en la entrada “¿quién dijo sobreproducción y saturación en el mercado editorial?”


martín gómez dijo...

Enrique, quería tocar en público el tema sobre el que estuvimos hablando hace unos días en la página de comentarios para suscitarles la inquietud a otras personas. Planteo todas estas preguntas porque siento que en el análisis de esta situación hay que tener en cuenta muchos matices.


Creo justamente que editoriales como Impedimenta, Marbot y veintisieteletras contribuyen a contrarrestar la homogeneización de la oferta y a satisfacer las necesidades de un público que exige contenidos de buena calidad con respecto a sus intereses puntuales.


Por otro lado, algunos de los editores con los que he tenido la oportunidad de hablar no han sido tan afortunados como tú en lo que a la distribución se refiere.


Un saludo.

Martín.

18 de octubre de 2007 04:37 PM


enrique redel dijo...

Es que lo que planteas es el tema del momento, estoy seguro de ello. Alguna periodista con la que he hablado en los últimos días tiene el mismo tema en la cabeza, y piensa hacer algo en algún medio próximamente. Muy pertinente lo que preguntas, insisto. Este es el momento en que los editores de prestigio están dando la alternativa a los nuevos editores. De manera expresa. Pero veamos lo que piensan otros que no soy yo que, reconozco, soy un caso particular.


Enrique

18 de octubre de 2007 05:03 PM


el llegidor pecador dijo...

"¿Es cierto que en este momento hay un fenómeno de sobreproducción en el mercado editorial y que éste está saturado?"

-El mercado editorial está perpetuamente saturado desde... A ver... Pongamos que desde la invención de la imprenta de tipos móviles. Desde siempre las quejas en el sector han ido por el mismo camino; es que el sistema es perverso, a mayores devoluciones mayores son las siguientes colocaciones en las librerías para compensar dichos retornos.


"¿La aparición de nuevas editoriales independientes es un indicio de que el sector editorial goza de buena salud?"

-No necesariamente. Crear una editorial es relativamente barato en comparación con otros tipos de negocio: no necesitas comprar o alquilar un local, las nuevas tecnologías facilitan mucho las cosas, la recuperación de determinados clásicos suelen estar libres de derechos, ... Eso sí, es necesario invertir en grandes cantidades un bien preciadísimo: tiempo.


"Además de construir un catálogo con un registro propio que se diferencie del de las demás y que vaya dirigido a un público puntual, ¿qué más tiene que hacer una editorial para encontrar su lugar?"

-Fundamental una empatía con una sólida empresa distribuidora que mantenga unos fuertes lazos con las principales librerías.

Trabajarse continuamente a la prensa.

Mimar las ediciones. Cuidar todos los detalles que conforman un ejemplar de calidad, ¡ojo! tanto el interior como el envoltorio. Crear un objeto bello en definitiva.


Y sí, desde hace unos años hemos asistido a la eclosión de un sinfín de nuevas editoriales. Mirad, quizá desde que acabaron aquellos procesos de "compras y adquisiciones" por parte de grupos editoriales a finales de los 90. Yo lo veo como un ciclo vital, entonces se contrajo el mercado y ahora se expande.

18 de octubre de 2007 08:24 PM


maria dijo...

Me temo que esto puede empezar a parecer una conversación entre amigos, porque soy una parte de Veintisiete Letras. Aceptemos que tenemos potenciales lectores. Aceptemos que tenemos libros que nos respaldan por su calidad. La clave de la supervivencia está en la visibilidad. ¿Cómo nos hacemos visibles? A través de los medios de comunicación -tradicionales y no- y, sobre todo, de un espacio en las librerías. De los medios de comunicación podemos hablar otro día. Me gustaría mucho leer la opinión de los libreros sobre los temas que habéis planteado. ¿Qué opinan ellos de nosotros, "nuevas editoriales independientes"? ¿Les incordiamos? ¿Les interesamos? ¿Quieren o pueden detenerse en nuestros proyectos cuando, efectivamente, están saturados por los servicios de novedades (a veces impuestos) de las editoriales grandes y medianas, obligadas a una sobreproducción para mantener sus estructuras?


María Moreno

18 de octubre de 2007 11:05 PM


martín gómez dijo...

Enrique, Llegidor, María, muchas gracias por sus comentarios. Me parece que son muy interesantes y que aportan mucho a esta reflexión. Yo desde mi posición tengo una percepción parcial de todo esto y planteo abiertamente todas estas preguntas para entender mejor lo que está pasando en este ámbito en el que todos estamos interesados. Como dice María, sería súper enriquecedor saber qué piensan los distribuidores, los libreros, la gente de los medios y quienes trabajan en los demás sectores implicados en este asunto.


Al final cada quien ve lo que su posición le permite, por lo cual me gusta mucho este ejercicio de intercambiar puntos de vista. Creo que los comentarios de Enrique, Llegidor y María dan cuenta de una perspectiva que tiene en cuenta los distintos elementos que están en juego, que sobrepasa la defensa ciega de los intereses de un sector en particular y en la que no hay ningún afán de simplificar las cosas. Sin lugar a dudas la sensatez y la lucidez de las respuestas de Llegidor y María se suman a las de los comentarios previos de Enrique.


Claramente ya no estamos frente a opiniones aisladas sino más bien frente a un diálogo orientado a entender la dirección que está tomando actualmente el mercado editorial.


Invito a los demás a ver los puntos de vista que hace unos días planteó Enrique en la entrada "¿quién dijo sobreproducción y saturación en el mercado editorial?".


Un saludo para todos.

Martín.

18 de octubre de 2007 11:49 PM


el llegidor pecador dijo...

Verás, María, los nuevos proyectos editoriales no les interesan en absoluto a la mayor parte de libreros, ¡ojo! no son todos, pero son, digamos, la clase media. De esas nuevas editoriales "independientes" no querrían tener ninguna noticia más que una entrada en su base de datos para que si un cliente les pide un ejemplar, saber dónde encargarlo.


Les da pereza, mucha pereza, hacer el esfuerzo de empezar la rutina de trabajar nuevos proyectos. Es así en el 70% de librerías. No hay ilusión ni ganas; esos libreros funcionan por automatismos y avanzan, de manera rutinaria, por un camino marcado. No hay ni creatividad ni inventiva a la hora de trabajar los nuevos fondos que les llegan.


¿Descorazonador? Bueno, quedan un puñado de libreros que aún sienten que su oficio conlleva una especie de "responsabilidad cultural", que no creen que la librería haya de ser un tipo de establecimiento farmacéutico donde llega el cliente con el título en un papel, se le encarga y al día siguiente se lo lleva empaquetadito a su casa, sino que creen en ofrecer, en mostrar, en exponer, en conseguir seducir con sus propuestas, en ser también, de algún modo, "editores".

19 de octubre de 2007 12:47 AM


sara dijo...

Es interesantísimo los que planteas y leer los comentarios no hace sino reforzar lo que llevo constatando desde hace un tiempo (tiempo en el que estoy montando con mucha ilusión una nueva editorial). El apoyo de un distribuidor resulta difícil si no cuentas con contactos, y el apoyo de las librerías (de la mayoría de ellas) es más bien nulo.


Un saludo

21 de octubre de 2007 07:00 PM

9 comentarios:

Gamboa dijo...

Da la sensación de estar ante editoriales independientes y nuevas pero no tan innovadoras.
La vieja guardia del sector editorial sigue influyendo de manera determinante sobre las nuevas generaciones.
Con las herramientas de que se dispone a partir del desarrollo de las tecnologías 2.0., ser pequeño e independiente puede ser una ventaja enorme. Eres ligero, puedes no cargarte con una estructura cara e innecesaria todo el tiempo. Podrías trabajar hacia el modelo del libro deseado utilizando más y mejor las posibilidades que da la impresión bajo demanda. Porque es cierto que hay sobreproducción cuando se hacen cerca de 380 millones de libros al año. No se trata de ser hábiles en la gestión de las devoluciones, se trata de concebir empresas sostenibles (y esto no me lo dijo mi primo).
Utilizando herramientas como estas que estamos usando ahora, a través de la cual estamos teniendo una conversación que sería casi imposible de otro modo, la visibilidad de tu editorial no depende tanto de los terceros mencionados (prensa, etc) sino de tu propia capacidad de darte a conocer.
Las nuevas tecnologías vienen a dar la oportunidad de reducir en cantidades muy significativas la dependencia de los mayores.
Hace unos días leía la siguiente expresión "nosotros somos mejor que yo" (we are smarter than me). Creo que aunque suene utópico, son los criterios que deben mover a las editoriales independientes, aunque no solamente a las editoriales.
Cada una es pequeña, pero actuando juntas en áreas como la impresión, la distribución y la gestión de su comunicación, podrían contribuir a crear el próximo modelo de gestión editorial.

martín gómez dijo...

Gamboa, gracias por tu comentario. Me parece clave lo que planteas con respecto a las ventajas de ser pequeño e independiente en el contexto actual teniendo en cuenta tanto el modelo empresarial como el control de las tiradas que permite la edición bajo demanda.

Seguimos en contacto.
Un saludo.
Martín.

Maria dijo...

Estamos de acuerdo en que las editoriales pequeñas tenemos que exprimir al máximo las posibilidades que nos ofrece la red para darnos a conocer e, incluso, para gestionar nuestro fondo editorial. Sin duda ahí hay que ser más imaginativo.
Sobre la impresión bajo demanda, una opinión: la sostenibilidad de las pequeñas editoriales no se basa sólo en evitar las devoluciones sino en vender un mínimo de ejemplares. La impresión bajo demanda sólo se justifica (por su calidad y su precio) en pequeñas tiradas o reimpresiones, cantidades que no hacen sostenible ni a la más austera empresa editorial.
Efectivamente, nuestra visibilidad inicial ya no depende tanto de los medios tradicionales (muchos intentamos detectar quiénes son los prescriptores en la red), pero nuestra visibilidad "efectiva", es decir, nuestra presencia en el punto de venta en ese momento en el que el lector se decide por un título o por otro (en general, un libro se compra por impulso), es definitivamente nuestro talón de Aquiles. El comercio electrónico de libros, salvo excepciones, aún no está lo suficientemente desarrollado para mantener estos proyectos. La red ahí sigue siendo un canal minoritario y aunque su importancia sea creciente, hoy por hoy no hace sostenibles nuestras empresas. María Moreno

Gamboa dijo...

María, cuando yo planteaba el tema de la sostenibiliad, no habalaba de la viabilidad de una empresa sino de sostenibilidad ambiental. Las tintas, los papeles, la energía, los recursos que se destinan actualmente a la impresión de libros son un despropósito. Recomiendo vivamente el proyecto ecoedicion.org para ir haciéndose a la idea.
Dices que las librerías son EL punto de, cuando en realidad creo-propongo-intuyo que tu punto de venta debería ir siendo cada vez más la Red.
El meollo del asunto es si esperas a que estas tendencias las creen otros o sientes que tu también tienes contenido que aportar (que yo diría que sí).
Es aquí justamente en donde creo que está la invalorable ventaja de tu independencia y tamaño.
No se trata de abandonar la librería y sobre todo al librero.
Porque cuando se habla de independencia, ¿de qué se habla entonces? no es también la posibilidad de funcionar procurando construir vías de comunicación con el lector alternativas a las corrientes establecidas?...
en fin...
un saludo y seguimos...

martín gómez dijo...

Me parece clave lo que dice María con respecto al talón de Aquiles que representa lo que llama la 'visibilidad "efectiva", es decir, nuestra presencia en el punto de venta en ese momento en el que el lector se decide por un título o por otro (en general, un libro se compra por impulso)'.

Claramente el posicionamiento a través de Internet sólo alcanza a cubrir un segmento pequeñísimo del público al que se busca llegar. Sin embargo, es un aspecto que muchas editoriales siguen subestimando erróneamente. De hecho, tengo la impresión de que las pequeñas e independientes son las que mejor explotan hoy en día el ámbito Web 2.0.

Seguimos con la discusión.
Un saludo.
Martín.

martín gómez dijo...

Gamboa, voy a echarle un ojo al proyecto de Ecoedición. Hasta el momento no le he puesto atención al tema de la sostenibilidad ambiental, que es bastante crítico.

Con respecto a tu respuesta al comentario de María, creo que lo más apropiado es ir cultivando Internet como canal de venta a la par que se consolida la distribución en librerías de manera que una parte de las ventas vayan emigrando paulatinamente hacia la modalidad del comercio en línea.

El interés de algunas editoriales pequeñas e independientes por la Web 2.0 y la manera como se están metiendo allí demuestran que en cierta manera son conscientes del provecho que le pueden sacar a este entorno.

Un saludo.
Martín.

El llegidor pecador dijo...

A día de hoy, si la editorial de María (la formal y sobria veintisiete letras) quiere tener la oportunidad de seguir competiendo en unos años en el mercado editorial, el mayor esfuerzo debe ir enfocado hacia las herramientas tradicionales de promoción y visibilidad, básicamente esto es, presencia constante en los medios escritos y presencia física de sus libros en las mesas de novedades de librerias prescriptoras (Machados y Centrales). No hay otra.

Todo lo relacionado con las nuevas tecnologías, hoy por hoy, a la hora de vender ejemplares es pura literatura, es decir, no le va a dar dinero para pagar las facturas. Al carro de las nuevas tecnologías siempre va a estar a tiempo de subir porque es un campo abierto.

¡Ojo! No las rechazo, pero hacer de ellas tu principal inversión de tiempo y dinero es una grave equivocación.

Gamboa dijo...

Quisiera proponer un ejemplo del buen uso de las tendencias 2.0. en la promoción del libro y la lectura:
el próximo 15 de noviembre, Editorial Melusina presenta:
EDICIÓN 2.0. LOS FUTUROS DEL LIBRO (el betalibro), de Joaquín Rodríguez,
EN EL MEDIALAB DE MADRID, con MARIO TASCÓN, TXETXU BARANDIARÁN Y LUIS MIGUEL SOLANO.
Tienen el libro entero en su web a disposición en pdf desde hace meses. También lo tiene su autor en su blog que recomiendo vivamente: Los futuros del libro.
Para la fecha de la presentación, miles de personas habrán visto la portada del libro en las webs y se habrán enterado de qué se trata, habrán leído algo o todo de su contenido y así y todo querrán tenerlo, y además habrán tenido la oportunidad de acercarse a una gran cantidad de temas y libros relacionados. No lo sé, y habrá que esperar al 15 de noviembre, pero me atrevo a arriesgar que si Melusina, pequeña e independiente, hubiera apostado por el clásico comunicado de prensa (se reciben cientos y cientos en cada redacción por semana), y por algún amigo-contacto fuerte periodista que escribe en Babelia, Culturas, El Cultural..., y aún teniendo amigos libreros en las Centrales y las Machados, no llegaba ni a la mitad de la visibilidad que está logrando a través del uso inteligente, ponderado, equilibrado de las tendencias web 2.0.
Leía la entrevista que le hacía Martín aquí en el ojo fisgón a su editor y me resultó muy próximo su planteo.
No se trata de salir corriendo detrás de la novedad. Y tampoco de quedarse, porque como le escuchaba hace unos meses a Javier Celaya de dosdoce.como (todo su material es fundamental para estas discusiones) hoy asistimos a un tiempo en que podemos llevar el tamaño de una empresa al tamaño de la pantalla.
A veces llevamos tan internalizadas las dificultades que tendremos, que no vemos las oportunidades que tenemos...

sigamos...
saludos a todos!

Gamboa dijo...

otra pregunta que está en el aire es ¿por qué limitar tu mercado? ¿por qué pensar que los libros de veintisiete letras o impedimenta o las que sean sólo tienen interés en una ciudad o en un país? ¿cómo se plantean por ejemplo el mercado latinoamericano? ¿el mercado hispanohablante?
sólo un dato, siendo que los hispanoparlantes representan un volumen de usuarios enorme, menos del 5% del material disponible en la Red está en español. Se entiende que uno de los sectores con mayor responsabilidad en este déficit es el editorial. Pero lo interesante es la oportunidad: la Red está hambrienta de buen material en español, ¿por qué no alimentarla?
seguimos...