notas sueltas [ 9 ] / dificultades para leer, la colección alpha mini y el obiei
Hace poco Raúl citó en una entrada de Viajero a Ítaca algo que había escrito un año atrás y que empezaba así:
‘Es deprimente no poder leer. Me ocurre de cuando en cuando, alguna vez ya lo he contado aquí. Empiezo un libro y lo tiro a las pocas páginas. Normalmente son libros en los que había puesto grandes expectativas’.
Según explica Raúl más adelante, no puede leer porque entre los libros que recomiendan los suplementos culturales ‘la mayoría fallan. No cumplen lo que prometen. Crean falsas expectativas. Me hacen perder el tiempo y el dinero. Cuando cierro con más ira que tristeza (antes sí me entristecía, ahora me pongo furioso) una novela, me entran ganas de abandonar la lectura y pasarme al audiovisual (HBO es grande, muy grande). Realmente, no pueden existir tantos buenos libros como las editoriales y los suplementos literarios quieren hacernos creer. Es imposible. Hay mucha morralla. Y no me refiero a los bestsellers de una temporada: hablo del apartado "literatura"’.
Luego añade:
‘Ya he perdido mucho tiempo. Si me levanto dos horas y media antes de entrar a trabajar para poder leer un rato, no es para aguantar basurillas con pretensiones literarias.
Estoy muy enfadado. Quiero leer. Necesito leer.
He revisado mi biblioteca. Nada me atrae. Quizá relea alguna buena novela. A veces ayuda’.
A mí me pasa algo parecido aunque por razones distintas.
Últimamente leo poquísimo. O mejor dicho: leo mucho por trabajo pero el tiempo que dedico en mis ratos libres a mis lecturas de entretenimiento puro cada vez es menor y tiende a cero. Después de estar ocho o diez horas entre libros, archivos, blogs, teclados y pantallas me cuesta mucho trabajo ponerme a leer. De los diez o doce libros que he empezado a leer este año para entretenerme en mi tiempo libre, sólo he terminado uno y hacerlo me tomó casi tres meses.
Desde hace un tiempo tiendo a descartar la lectura de novelas porque soy consciente de que es bastante probable que las deje empezadas. Es por esto que últimamente me inclino a leer libros de textos breves, de esos en los que en dos o tres páginas el autor plantea una idea, esboza un desarrollo y al final llega a alguna conclusión parcial o deja un par de preguntas abiertas.
Como Raúl, ‘estoy muy enfadado. Quiero leer. Necesito leer’.
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La semana pasada recibí los dos primeros títulos de la colección Alpha Mini, de la editorial Alpha Decay: La mascarada de la muerte roja, de Edgar Allan Poe, y El cuento, de Joseph Conrad. Próximamente saldrán los siguientes títulos: Santa Cecilia o el poder de la música, de Heinrich von Kleist; Alicia en Westminster, de Saki; y El Ballet de las Naciones, de Vernon Lee.
La editorial define esta nueva colección como ‘cápsulas literarias portátiles de lectura instantánea’. Los títulos están muy bien seleccionados y las ediciones están hechas con mucho cuidado.

Alpha Decay es una editorial que no solía interesarme mucho y que ha empezado a llamarme la atención a raíz de la aparición de las colecciones Héroes Modernos y Alpha Mini.
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El Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) sigue cogiendo forma. Poco a poco empezamos a familiarizarnos con el estado actual de la edición independiente en Iberoamérica y estamos preparando las charlas que daremos durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá.
Gracias a quienes nos han ofrecido su apoyo, a quienes han manifestado su entusiasmo frente al proyecto y a quienes han contribuido a difundir la información con respecto a éste.
Estén pendientes porque seguiremos no sólo informando sobre los planes y las actividades del OBIEI, sino también comentando las inquietudes a las que vayamos enfrentándonos durante el desarrollo del proyecto y los resultados de nuestro trabajo.



