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lunes, 20 de octubre de 2008

destino bogotá [ 16 ] / citas: dietario voluble, de enrique vila-matas

¿Qué quiso decir Raymond Carver con eso de ‘nada de trucos’ en el texto “Escribir” que cité la semana pasada? ¿Se refería acaso a la idea de una literatura sin artificios? ¿Estaba Carver sugiriendo una escritura desde una perspectiva naturalista?


Coincidencialmente hace un par de días encontré en una de las anotaciones del Dietario voluble de Enrique Vila-Matas el siguiente comentario sobre un fragmento de las Prosas apátridas de Julio Ramón Ribeyro:





‘”Literatura es afectación”, dice Ribeyro en su inagotable Prosas apátridas. Y explica que quien ha escogido para expresarse la literatura y no la palabra (que es un medio natural), debe obedecer las reglas del juego. De ahí que toda tentativa para parecer no afectado —lenguaje coloquial, monólogo interior— acabe convirtiéndose en una afectación aún mayor. Tanto más afectado que un Proust puede ser Céline con su lenguaje coloquial de exabruptos… “Lo que debe evitarse no es la afectación congénita a la escritura, sino la retórica que se añade a la afectación”, concluye’.


Dietario voluble, de Enrique Vila-Matas. pp. 102 - 103

Anagrama

Barcelona, 2008


Es curioso porque desde que estaba escribiendo la entrada sobre el texto de Carver he estado preguntándome qué pensaría éste sobre la escritura de Vila-Matas y si en ella verdaderamente hay “trucos” de esos a los que se refiere el escritor estadounidense. Me gusta la idea de que dos escritores cuya escritura, cuyos temas y cuyos presupuestos son tan distintos puedan llegar a producirme tanta fascinación sin reñir entre sí.

lunes, 13 de octubre de 2008

destino bogotá [ 12 ] / citas: "escribir", de raymond carver

Entre los libros que me llevo a Barcelona, algunos de los que ya he leído tienen ciertos pasajes que han sido absolutamente reveladores para mí, que me emocionan cuando vuelvo sobre ellos y que al menos en parte explican mi apego a estas obras —sospecho que es por esto que las escogí para llevármelas conmigo—.



La vida de mi padre. Cinco ensayos y una meditación, de Raymond Carver, incluye un texto llamado “Escribir” —“On Writing”— en el que el autor desvela las razones que explican y fundamentan el estilo de su escritura a través de la siguiente reflexión:


‘Le oí decir al escritor Geoffrey Wolf: “Nada de trucos baratos” a un grupo de estudiantes para escritores. También quedaría bien en una tarjeta. Yo lo corregiría un poco y dejaría: “Nada de trucos”. Punto. Detesto los trucos. Al primer signo de un truco o de una artimaña en una obra de ficción, un truco barato o incluso un truco elaborado, corro a esconderme. Los trucos son en últimas aburridos, y yo me aburro fácilmente, lo que quizás tenga que ver con mi escasa capacidad de atención. Pero la escritura demasiado ingeniosa, o incluso la escritura puramente necia me ponen a dormir. Los escritores no necesitan trucos ni artimañas, ni siquiera tienen por qué ser los chicos más inteligentes de la cuadra. A riesgo de parecer tonto, un escritor necesita a veces tan sólo presenciar con la boca abierta esta cosa o la otra —un atardecer o un zapato viejo— en puro y absoluto asombro’.


“Escribir”. Incluido en La vida de mi padre. Cinco ensayos y una meditación*, de Raymond Carver. pp. 39 - 40

Norma

Bogotá, 1995


* Selección de textos extraída de las antologías Fires y No Heroics, Please.

martes, 22 de julio de 2008

what we talk about when we talk about love, de raymond carver: versión original vs. texto editado *

Parece que la vida de Raymond Carver sufrió dos transformaciones fundamentales poco antes de que éste le entregara a Gordon Lish, su amigo y editor en Alfred A. Knopf, el manuscrito de la colección de relatos que más adelante se publicaría bajo el título What We Talk About When We Talk About Love [De qué hablamos cuando hablamos de amor]: conoció a Tess Gallagher y dejó de beber.


Parece también que desde entonces Carver estuvo sobrio y con Gallagher hasta el día de su muerte —que tuvo lugar el 2 de agosto de 1988—.


Parece, además, que la de Carver y Lish era mucho más que una simple relación de trabajo entre un autor y su editor.


Parece incluso que Lish era para Carver una fuente de inspiración, un apoyo y su lector ideal.


Parece, por otro lado, que una vez recibió What We Talk About When We Talk About Love Lish intervino muchos de los relatos que conforman el volumen, haciéndoles modificaciones sustanciales —dicen que a algunos les cambió el título o el final y que dos los redujo en cerca de un setenta por ciento—.


Parece, finalmente, que Carver consideraba que muchos de los relatos de What We Talk About When We Talk About Love habían mejorado sustancialmente tras haber pasado por las manos de Lish.


***



En la edición de la última semana de 2007 The New Yorker publicó algunas de las cartas que entre 1969 y 1983 le envió Raymond Carver al editor Gordon Lish agradeciéndole por haber apostado por él, por su generosa amistad y por haber sido su apoyo, pero también pidiéndole que detuviera la edición de What We Talk About When We Talk About Love.


Desde que leí sus cuentos o sus textos de no ficción reunidos en Fires y en No Heroics, Please —que Bartleby editores publicó no hace mucho tiempo por primera vez en castellano— siempre creí que el carácter de Carver tendría que ser tan fuerte y contundente como su escritura. Sin embargo, en algunas de las palabras que el mismo Carver le escribe a Lish el autor confiesa no sólo la fragilidad de su estado de ánimo sino también los defectos de su prosa.


Tras leer esas cartas que ponen en evidencia la inseguridad, la angustia y la desesperación que parecía sentir Carver incluso después de haber dejado de beber, no quise seguir queriendo encontrar la respuesta a una pregunta que venía haciéndome cada vez que pensaba en el escritor estadounidense desde que The New Yorker publicó los fragmentos de su correspondencia con Lish a raíz de la polémica que desató la intención de Tess Gallagher de publicar los textos originales de los relatos de What We Talk About When We Talk About Love: ¿qué pensaríamos hoy en día de la obra de Carver si sus relatos hubieran sido publicados tal y como él se los pasó a Lish o si por lo menos éstos no hubieran sufrido modificaciones tan sustanciales?


A propósito de la polémica que ha generado el caso Carver – Lish quisiera llamar la atención sobre dos aspectos que vale la pena tener en cuenta en todo momento:


1. en cierto sentido una obra como producto final puede ser el resultado de una negociación entre el autor y su editor en la medida en que en ocasiones éste sugiere modificar algunos aspectos puntuales del manuscrito que ha recibido inicialmente.


2. a muchos autores les cuesta trabajo dar por terminada una obra, por lo cual algunas veces hasta último momento —e incluso después de su publicación— siguen considerando que ésta aún podría mejorarse.


Para terminar, a continuación reproduzco algunos fragmentos de las cartas en cuestión que me han parecido bastante conmovedores:


‘You know, old bean, just what an influence you’ve exercised on my life. Just knowing you were there, at your desk, was an inspiration for me to write, and you know I mean that. You, my friend, are my idea of an ideal reader, always have been, always, that is, forever, will be’. (Septiembre 27 de 1977).


‘You’re my hero —don’t you know? (…) Your friendship and your concern have enriched my life. There’s no question of your importance to me. You’re my mainstay. Man, I love you. I don’t make that declaration lightly either…’. (Mayo 10 de 1980).


‘You’ve given me some degree of immortality already. You’ve made so many of the stories in this collection better, far better than they were before. And maybe if I were alone, by myself, and no one had ever seen these stories, maybe then, knowing that your versions are better than some of the ones I had sent, maybe I could get into this and go with it’. (Julio 8 de 1980).


‘Now much of this has to do with my sobriety and with my new-found (and fragile, I see) mental health and well-being. I’ll tell you the truth, my very sanity is on the line here’. (Julio 8 de 1980).


‘I’m afraid, mortally afraid, I feel it, that if the book were to be published as it is in its present edited form, I may never write another story, that’s how closely, God Forbid, some of those stories are to my sense of regaining my health and mental well-being…’. (Julio 8 de 1980).


‘If the book comes out and I can’t feel the kind of pride and pleasure in it that I want, if I feel I’ve somehow too far stepped out of bounds, crossed that line a little too far, why then I can’t feel good about myself, or maybe even write again; right now I feel it’s that serious, and if I can’t feel absolutely good about it, I feel I’d be done for’. (Julio 8 de 1980).


‘Can you put the book off until Winter or Spring of 1982 (…)? (…) No, I don’t think it shd. be put off. I think it had best be stopped’. (Julio 8 de 1980).


‘I may as well say it out now, I can’t undergo the kind of surgical amputation and transplant that might make them someway fit into the carton so the lid will close’. (Agosto 11 de 1982).



* De alguna manera en esta entrada matizo algunas de las cosas que dije en otra anterior titulada "de qué hablamos cuando hablamos de las intervenciones abusivas de un editor".

martes, 23 de octubre de 2007

de qué hablamos cuando hablamos de las intervenciones abusivas de un editor

Gordon Lish, el editor de Raymond Carver en Alfred A. Knopf, modificó en contra de la voluntad del autor pasajes enteros de varios de los cuentos de la colección What We Talk About When We Talk About Love, publicada en 1981, e incluso cambió el final de varios de ellos. La intervención de Lish se ha convertido en noticia debido a la acalorada polémica que ha desatado Tess Gallagher, la viuda de Carver, tras manifestar su intención de publicar las versiones originales de la colección. Aparentemente Lish desoyó la solicitud de Carver de detener el proceso de producción del libro, que finalmente fue publicado con las modificaciones hechas por el editor.


El artículo “The Real Carver: Expansive or Minimal?” publicado en la edición de esta semana del suplemento de libros de The New York Times cita las siguientes palabras de Gallagher:


‘Solamente pienso que es muy importante que el libro de Ray, que ha sido una especie de secreto, se publique. En ningún momento quisiera sacar de circulación What We Talk About When We Talk About Love. Aquellas versiones de los relatos actualmente forman parte de la historia’.


Según un artículo publicado hace unos días en The Guardian, ‘Carver mismo había empezado un proceso de revisar sus primeras obras, republicando tres de las historias de What We Talk About When We Talk About Love en una versión revisada, en una colección que armó con Fisketjon antes de su muerte y cuyo nombre es Where I'm Calling From. Sin embargo, otras cuatro historias de What We Talk About When We Talk About Love fueron publicadas en Where I'm Calling From tal y como Lish las dejó'.


Sin lugar a dudas el hecho de que Alfred A. Knopf —sello perteneciente al grupo Random House— posea los derechos de la colección de relatos es una dificultad que podría evitar que el proyecto de Gallagher prospere. Estoy seguro de que el agente de Carver, los editores a los que Gallagher y éste les han ofrecido los manuscritos, la crítica, la prensa especializada, los estudiosos de la obra del autor y los fans de éste deben estar cruzando los dedos para que las versiones originales de los cuentos se publiquen.


La polémica me suscita varias preguntas: a raíz de la aparición de las versiones originales de los textos de un autor que durante mucho tiempo han permanecido ocultas, ¿cómo debe definirse su obra completa? ¿Cómo debe ser la relación entre el autor y su editor? En el caso de los editores que siguen de cerca el trabajo de los autores que publican, ¿hasta dónde debe llegar su intervención sobre éste? ¿Cuál debe ser la influencia del editor sobre el trabajo de los autores que publica? ¿Hasta qué punto la publicación de un libro depende de que el autor acate las recomendaciones de su editor? ¿No tiene el autor cierta responsabilidad sobre el proceso de edición de su obra cuando acata las recomendaciones de su editor por temor a no ser publicado?