"has de seducir al librero"
El pasado martes 14 de abril en la librería Altaïr de Barcelona tuvo lugar la presentación de Los viajes de Emily Nudd Mitchell, editado por Demipage. Al final de la presentación me encontré con Diego Moreno, de Nórdica libros, y con Rafa Sánchez, de UDL libros. Al cabo de cinco minutos David Villanueva se acercó a agradecernos por haber ido a la presentación y se quedó conversando un rato con nosotros.
Mientras charlábamos David le dijo a Diego que como los libros de Nórdica aparecían con tanta frecuencia en las páginas de las secciones y los suplementos culturales tendría que darle algunos consejos para conseguir que la prensa le pusiera tanta atención como a él. Diego le respondió que ni se preocupara tanto por la prensa ni se desgastara intentando llegar a ella porque aunque una reseña de un libro en Babelia o en El Cultural solía hacer un aporte significativo al prestigio y a la visibilidad de la editorial, su contribución al aumento de las ventas era bastante insignificante. Alguien que se había unido a la conversación dijo que hoy en día quizás era mucho más eficaz orientar la estrategia de prensa hacia los blogs.
En ese momento Rafa, que había estado escuchando atentamente los comentarios de unos y otros, dijo algo que para mí le puso fin a la discusión: ‘Si quieres que un libro funcione, has de seducir al librero. Ahí está la clave’.
Desde ese día no he dejado de pensar en la manera como las decisiones de los libreros pueden llegar a incidir en la visibilidad que tiene un libro, en su posicionamiento ante el público, en la valoración que éste hace de él incluso antes de haberlo leído y, por lo tanto, en sus ventas y en el desarrollo de la conversación que se genera alrededor suyo.
Por otro lado, supongo que la influencia de los comentarios hechos en las páginas culturales o de opinión de los medios escritos, en los pocos programas de radio y televisión en los que se habla sobre libros e incluso en los blogs debe variar según la autoridad que el público le confiera a quien los hace, el tipo de lector al que lleguen y la clase de libros de los que se ocupen. Conozco lectores que toman nota de los libros que comentan autores como Enrique Vila-Matas, Juan Villoro o Rodrigo Fresán para añadirlos a sus listas de compras e ir a buscarlos a una librería en cuanto tengan la oportunidad de hacerlo. Hace casi dos años en un una entrada titulada "la influencia de los prescriptores de opinión" comenté el caso del boom que Rosario Tijeras, de Jorge Franco, tuvo en Colombia después de que Enrique Santos —quien es uno de los tres líderes de opinión más influyentes del país— escribió en la columna que tenía en el diario de su familia una elogiosa reseña de este libro que pocos meses atrás había ganado la Beca Nacional de Novela del Ministerio de la Cultura y que acababa de ser publicada por la editorial Plaza & Janés.
El comentario de Rafa me lleva a hacerme varias preguntas: ¿hasta qué punto puede el librero elegir los libros que recibe en su establecimiento para ofrecer al público? ¿Qué porcentaje de las compras de libros se deciden en el punto de venta? Del total de libros que se venden, ¿qué porcentaje corresponde a novedades editoriales? De las personas que visitan una librería, ¿cuántas solicitan algún tipo de orientación del librero? ¿Qué porcentaje de los compradores de libros cuentan con un librero de confianza?
Seguro que conocer las respuestas a preguntas como éstas puede ayudarnos a hacernos una idea con respecto al lugar que ocupan los libreros en el sector del libro y a la importancia del rol que cumplen en él.


