miércoles, 19 de septiembre de 2007

impedimenta: el canon occidental abordado por una nueva editorial

La semana pasada recibí un mail de Enrique Redel en el que me escribía para presentarme Impedimenta, el nuevo proyecto editorial en el que se ha embarcado recientemente después de dejar su trabajo como editor de Funambulista.


Según Enrique, Impedimenta se propone ‘recuperar, con criterio y con nuevas traducciones y ediciones, obras esenciales del canon occidental, con prólogos de autores de referencia de nuestra literatura’. Para conseguir este propósito la editorial rescata el trabajo de autores como Stendhal, Gustave Flaubert, Edith Wharton, Stanislaw Lem, Wyndham Lewis, Mihail Sebastian y John Braine.


El propósito expresado por Enrique y los primeros títulos de su catálogo sugieren que Impedimenta parece tener una línea editorial claramente definida, que es un rasgo característico sobre todo de las editoriales nuevas e independientes que me gustaría abordar dentro de unos días.


Impedimenta acaba de lanzar su primer título: La abadesa de Castro, de Stendhal. Según el boletín de novedades de la editorial, muy pronto saldrán Noviembre, de Gustave Flaubert, La pulga de acero, de Nikolai Leskov, y Santuario, de Edith Wharton. Impedimenta me ha producido una muy buena impresión gracias a la línea editorial que plantea, al fondo que promete su boletín de novedades y al diseño sobrio y cuidado que se puede ver en La abadesa de Castro.

5 comentarios:

El llegidor pecador dijo...

Una lectura muy agradable, una novela muy "moderna"; me sorprendió con agrado el carácter, a ratos contradictorio, de los protagonistas.
Quítele la sobrecubierta... ¡Qué gozada! Me la llevaría así a los cafés.

eclectico dijo...

Larga vida, pues, a la iniciativa.

Literaturame.net dijo...

Impedimenta se propone ‘recuperar, con criterio y con nuevas traducciones y ediciones, obras esenciales del canon occidental, con prólogos de autores de referencia de nuestra literatura’.

Anónimo dijo...

He leido el libro este finde. Un libro muy bien hecho, sorprendentemente bien hecho, lleno de detalles deliciosos (esa portada interior a dos colores...), y ¡sí, quitadle la camisa, porque la cubierta es preciosa!.
Y sobre todo una historia apasionante, la que cuenta el libro. En fin, se nota de lejos la huella Stendhal, de gran literatura. Espero que nos sigan dando libros tan majos.

martín gómez dijo...

Yo no he leído el libro todavía pero para mí la firma de Stendhal es una garantía. Espero leerlo pronto y ya veremos si el contenido confirma la buena impresión que me produjo la presentación.