viernes 31 de octubre de 2008

los libros que me traje de bogotá

Hace ya una semana larga que regresé a Barcelona y todavía no he sacado el tiempo para desempacar mi maleta —menos mal mi mamá no lee [ el ojo fisgón ] porque si lo hiciera esta entrada me haría merecedor de una cantinela que no vean—. Quiero hacerlo tranquilamente y tomarme mi tiempo pero siempre hay algo más importante o menos aburrido. La verdad es que he ido sacando las cosas a medida que he ido necesitándolas.


No había querido sacar los libros que me traje para no tener que pensar dónde ponerlos pero hoy decidí hacerlo —aunque todavía el problema sigue sin resolver—.


Como quería traer una sola maleta, la lista de libros que me traje sufrió cambios de última hora debido a caprichos repentinos, a compras inesperadas y al tráfico de encargos de amigos, conocidos y extraños.


Al final terminé incluyendo en mi equipaje un par de títulos de la colección Libros sobre libros que estaban a muy buen precio en la librería del Fondo de Cultura Económica, un ejemplar de El enterrador que David Roa —el librero de allí, que es un crack— encargó al almacén de Santillana y consiguió hacerme llegar a tiempo, dos libros de Tragaluz —el cuaderno de notas de Débora Arango y los poemas de Eduardo Escobar—, Un día más con vida, El viaje vertical, La industria del libro y dos de los libros que compré el día antes de venirme en los saldos de la Panamericana de la carrera 13 con 61 —Los Boys y Cantos de marineros en La Pampa, de Fogwill—.


Como tenía que dar de baja algunos libros, sacrifiqué los que no era esencial traerme o bien porque no iba a leerlos pronto o bien porque podía conseguirlos aquí fácilmente: El hombre que fue jueves, De ratones y hombres, Entre paréntesis, El obsceno pájaro de la noche y Una historia de la lectura.


La maleta cerrada


La maleta abierta



Las bolsas



Los libros (1)



Los libros (2)

jueves 30 de octubre de 2008

el premi llibreter de narrativa 2008 es para botchan, de natsume sōseki (publicado por impedimenta)

El Gremi de Llibreters de Barcelona i Catalunya acaba de anunciar en una rueda de prensa que el libro premiado en la categoría de narrativa del Premi Llibreter 2008 es Botchan, de Natsume Sōseki —publicado en castellano a principios de año por Impedimenta y reeditado más adelante en catalán por Proa, que lo había sacado en 1999—. Hay que decir que la intención del Premi Llibreter consiste en reconocer el mérito de libros que los libreros consideran buenos pero que no han tenido el impacto que deberían en parte porque sus editores no disponen de los medios necesarios para promocionarlos que sí tienen las grandes editoriales.



Resulta interesante el hecho de que durante los tres últimos años este premio se lo hayan llevado libros publicados por pequeñas editoriales independientes con líneas muy claramente definidas:


- 2006: El quinto en discordia, de Robertson Davies (Libros del asteroide)


- 2007: Hace mil años que estoy aquí, de Mariolina Venezia (Gadir)


- 2008: Botchan, de Natsume Sōseki (Impedimenta)


La persona encargada de presentar el premio de narrativa afirmó que hasta el último momento el jurado estuvo indeciso entre Botchan y Tannöd, el lugar del crimen, de Andrea Maria Schenkel, pero que un elemento que jugó a favor del libro de Sōseki fue el proyecto de Impedimenta en su conjunto.


Vale la pena destacar que el primer libro de Impedimenta salió al mercado hace un año y que desde entonces ha mantenido un ritmo de publicación bastante intenso con títulos bien seleccionados y ediciones en las que no se descuida ningún detalle.



El verano pasado leí Botchan y me pareció una novela lindísima. Había recibido el libro apenas salió pero no me había atrevido a hacerlo antes porque temía encontrarme con ese ritmo pausado y tan apegado a la imagen de la narrativa japonesa. Sin embargo, cuando lo empecé me encontré con algo completamente distinto y quedé enganchado desde el primer momento.


Felicitaciones a Enrique Redel y a su equipo por este merecido reconocimiento.




***


El libro premiado en la categoría de Àlbum il·lustrat del Premi Llibreter de este año fue Fill de rojo, de Joan Portell e Ignasi Blanch —publicado por Tantàgora.

miércoles 29 de octubre de 2008

sobre el estudio “digitalización del libro en españa”, realizado por dosdoce.com y ediciona

Durante esta semana algunos importantes blogs y medios de comunicación han comentado las conclusiones del estudio “Digitalización del libro en España”, realizado por Dosdoce.com y Ediciona durante Liber 2008. El estudio fue publicado a principios de esta semana y puede descargarse gratuitamente haciendo clic aquí.




Los resultados del estudio me hacen pensar que la percepción de los editores españoles con respecto a las nuevas tecnologías está empezando a cambiar, lo cual es un indicio de que poco a poco las visiones escépticas y apocalípticas frente a la inevitable evolución de la actividad y del negocio editorial podrían tender a volverse minoritarias.


Dice el estudio que ‘el 69% de los encuestados considera que la principal prioridad de las editoriales ante el reto de la digitalización del libro es la definición de su modelo de negocio’. El crecimiento del número editoriales que comercializan contenidos digitales o que piensan hacerlo en 2009, la importancia que se le da a la formación en nuevas tecnologías o el carácter prioritario de la negociación de los derechos digitales son algunas evidencias de que algunas cosas están empezando a cambiar en el sector editorial español.


Hay un aspecto específico del estudio que me ha llamado particularmente la atención:


Existe desacuerdo entre los profesionales españoles y los europeos acerca de la principal vía de ingresos dentro de 10 años


Según una encuesta a 1.000 profesionales del sector del libro de 30 países, realizada por la organización de la última edición de la Feria de Frankfurt, el 40% de los encuestados opina que los ingresos derivados de la venta de libros electrónicos superarán dentro de una década, en 2018, en volumen de negocio al papel.


Sin embargo, el 48% de los profesionales del sector del libro encuestados por Dosdoce y Ediciona durante la pasada edición de LIBER considera que la principal vía de ingresos de las editoriales españolas en el año 2020 seguirá siendo los libros en papel. Tan sólo un 16% piensa que los libros electrónicos se convertirán en la principal vía de ingresos.


Curiosamente, los resultados de la encuesta también demuestran que la mayoría de los editores españoles sigue analizando su futuro modelo de negocio sin tener en cuenta otras posibles vías de ingreso y de crecimiento que ofrece la economía digital. Según la encuesta realizada por la Feria de Frankfurt, el 22% de los encuestados consideraba muy importante llegar a acuerdos con la industria del cine, un 18% apostaba por establecer alianzas comerciales con la industria discográfica y un 13% con la industria del videojuego’.


¿A qué se debe esta diferencia? ¿Será una consecuencia del hecho de que España no sea un desarrollador potente de tecnología como Alemania, Francia o Inglaterra? ¿Tendrá alguna relación con el grado de madurez que ha alcanzado el mercado español en el campo de la tecnología? ¿Sería distinta la situación si en España hubiera más early adopters?


Aunque el estudio deja ver que ha habido un cambio de actitud por parte de los editores, esta diferencia con respecto a sus colegas del resto de Europa o el hecho de que ‘utilizar las nuevas tecnologías para promocionar sus productos en la Web y el rediseño de los sitios Web es lo que los profesionales consideran menos importante’ sugieren que la adopción de una nueva mentalidad con respecto a los contenidos digitales puede llegar a ser más lenta de lo deseable y que, por lo tanto, el sector estará menos preparado para asimilar el impacto de las transformaciones que están teniendo lugar en su entorno.

martes 28 de octubre de 2008

así habló pierre assouline en el caixaforum de barcelona


El viernes pasado el periodista, escritor, crítico literario y blogger francés Pierre Assouline estuvo charlando con Sergio Vila-Sanjuán en las jornadas “La edición se reinventa”, que éste organizó y que se están realizando en el CaixaForum de Barcelona.


Vila-Sanjuán presentó a Assouline como el periodista cultural más importante de Europa y como aquello que todo periodista cultural quisiera llegar a ser. Hay un aspecto sobre la trayectoria de Assouline como periodista que vale la pena destacar: hace treinta años se inició en el oficio cubriendo asuntos internacionales y desde un principio empezó a escribir libros de investigación y de reportaje, por lo cual muy temprano tuvo la percepción de que la figura del editor se parecía a la del redactor en jefe que había conocido en los periódicos.


Assouline entró al ámbito del periodismo cultural tras conocer a Bernard Pivot, quien le propuso incorporarse al equipo de redacción de la revista Lire. Allí trabajó diez años bajo las órdenes de Pivot y luego durante diez más como director. Según Assouline, una vez dejó Lire cuando la revista cambió de propietarios se vio solo pero libre. Hasta entonces había una secretaria que se encargaba de gestionar su correo electrónico y ahora su nueva situación le permitía descubrir Internet.


A raíz de la fugaz colaboración de Assouline en la sección La lettre confidentielle del diario Le Monde, Jean-François Fogel le propuso escribir un blog en la página Web del diario y él aceptó sin saber muy bien en qué estaba metiéndose. Así nació el blog La république des livres.





Aunque en un principio el trato era que debía escribir dos veces a la semana —lunes por ser el primer día de ésta y jueves porque es cuando empiezan a circular las publicaciones literarias—, rápidamente Assouline cambió de política: escribiría en su blog permanentemente porque la abundancia de temas le suscitaba la necesidad de hacerlo pero también para fidelizar a sus lectores.


A pesar de la advertencia de que los internautas eran “especiales”, Assouline aceptó que éstos pudieran dejar comentarios en su blog. Entre la redacción de las entradas y la lectura de los comentarios que dejan sus lectores, Assouline le dedica alrededor de cinco horas diarias a La république des livres. Los comentarios ofensivos no tardarían en aparecer, por lo cual un robot busca palabras clave como árabe, judío o negacionista —que en Francia son una de las fuentes generadoras de esa polémica que pone en evidencia las fisuras sociales que hay allí y les envía alertas a un grupo de moderadores para que eliminen aquellas intervenciones que atenten contra la integridad física o moral de de algún individuo o colectivo.



¿Cuáles son las virtudes que Assouline, que es un periodista formado en la escuela de los medios tradicionales, les atribuye a los blogs?


- el presente y el futuro del periodismo y de la crítica literaria está en los blogs


- la prescripción literaria se hace cada vez más en Internet y viene no sólo de los bloggers, sino también de los internautas que participan haciendo sus propias recomendaciones


- la blogósfera está sufriendo un proceso de decantamiento, de manera que hay una tendencia a que aquellos blogs que no se hacen con profesionalismo desaparezcan


- para un periodista proveniente de los medios tradicionales un blog implica actuar con más prudencia para proteger la autoridad y la credibilidad que se ha conseguido construir, asumir más responsabilidad como autor, tener más libertad, no someterse a ningún tipo de autocensura, recibir en tiempo real la crítica de la audiencia y la necesidad de ejercer directamente un mayor control sobre la calidad de los contenidos


En la sesión de este jueves 30 de octubre estará Teresa Cremisi —directora de Flammarion—, presentada por Jorge Herralde —director de Anagrama—.

lunes 27 de octubre de 2008

donde pongo el ojo... [ 55 ]



Lecturas en curso


Bartleby el escribiente, de Herman Melville

Alianza editorial

Madrid, 2002


Mi recomendado de la semana


Edición 2.0 Sócrates en el hiperespacio, de Joaquín Rodríguez

Melusina

Barcelona, 2008


Me llama la atención


Los Boys, de Junot Díaz

Mondadori

Barcelona, 1996


viernes 24 de octubre de 2008

¿qué dijo francis pisani en kosmopolis?


Ayer en la tarde estuve en Kosmopolis viendo a Francis Pisani, quien junto con Dan Gillmor conversó con el público acerca del periodismo ciudadano y del impacto que tiene la Web 2.0 sobre la manera como producimos y consumimos contenidos.



Pisani es francés, durante un tiempo fue corresponsal de prensa en América Latina y ahora vive en el Silicon Valley —desde donde sigue la evolución del desarrollo y los usos de las nuevas tecnologías—. De la perspectiva de Pisani me gusta que tiene el rigor y la distancia crítica de los franceses, el pragmatismo de los gringos y la conciencia que tenemos quienes venimos de “países periféricos” de que todo no se acaba una vez se cruzan las fronteras del “mundo desarrollado”.



A continuación reproduzco algunas de las reflexiones que planteó Pisani en sus intervenciones:


- Hoy en día los medios de comunicación tradicionales no se ocupan —en parte porque no tienen la capacidad de hacerlo— de dos de los temas que más le interesan al público: las catástrofes y la vida del barrio.

- La tecnología por sí sola no mejora nada. Para hacerlo debe responder adecuadamente a una necesidad concreta.


- La revolución del acceso a Internet que presupone la penetración de la banda ancha se debe no a su capacidad de transmisión de datos, sino a la posibilidad que nos ofrece de estar permanentemente en línea.


- Wikipedia fomenta el espíritu crítico porque está claro que no se le puede creer todo lo que dice. Por el contrario, en tiempos de la Encyclopædia Británica lo que ésta decía era esa última palabra incuestionable. Debido a lo anterior recurrir a Wikipedia es un camino apropiado para darnos una buena educación porque nos obliga a tomar una distancia crítica frente a la información que consumimos.


- Como fuente de consulta Wikipedia siempre es un buen punto para empezar pero nunca para terminar.


- Para evitar la infoxicación Pisani recomienda utilizar un lector de feeds e incorporar a éste una cierta diversidad de fuentes con el propósito de mantener siempre abierta una ventana a la casualidad —aludió a la expresión embedded serendipity, para la cual no consiguió encontrar un equivalente en francés ni en castellano— porque suscribirse a feeds especializados en un solo tema puede terminar por aislarnos y por hacernos perder la perspectiva de lo que sucede en nuestro entorno.


Al final de la charla abordé a Pisani para recordarle que hacía un tiempo habíamos quedado en hacer una entrevista pero que al final sus viajes le habían impedido concertar una fecha para llevarla a cabo. Le propuse hacer la entrevista próximamente y aunque me dijo que ahora mismo era imposible porque en esta época tiene muchos viajes, me prometió que la haríamos antes de fin de año. ‘Escríbeme después del 10 de diciembre’, me dijo con su acento de chilango nativo, ‘y ponme en el mensaje: “Francis, cabrón, recuerda que en Barcelona me prometiste la entrevista”’.


Una última cosa: en este momento Paidós está traduciendo Comment le web change le monde. L'alchimie des multitudes, el libro que escribió Pisani con Dominique Piotet y que será publicado hacia febrero.

jueves 23 de octubre de 2008

la edición se reinventa en el caixaforum de barcelona

Hoy empiezan las jornadas “La edición se reinventa. Los editores, la globalización y la cultura”, que se realizarán en el CaixaForum de Barcelona. El evento organizado por Sergio Vila-Sanjuán —quien además de ser el coordinador del suplemento Cultura/s, del diario La Vanguardia, organizó el Año del libro y la lectura y es el autor de Pasando página y de El síndrome Frankfurt— reúne a distintas figuras del sector editorial para que reflexionen con respecto a temas como la edición independiente, el impacto de la edición digital sobre la edición literaria y la edición europea.




En estas jornadas participarán las siguientes figuras:


- Pierre Assouline, escritor, crítico literario y autor del blog La république des livres en Le Monde


- Lee Brackstone, de Faber & Faber


- Marco Cassini, de Minimun Fax


- Teresa Cremisi, de Flammarion


- Jonathan Galassi, de Farrar, Straus and Giroux


- Jorge Herralde, de Anagrama


- Elena Ramírez, de Seix-Barral


- Sergio Vila-Sanjuán, de La Vanguardia


- Julián Viñuales, director de Global Rythm Press


La programación de las jornadas “La edición se reinventa. Los editores, la globalización y la cultura” es ésta:


1. Jueves 23 de octubre, 7.30 p.m.: Los retos de la edición cultural

Jonathan Galassi —presidente de Farrar, Straus y Giroux—, presentado por Elena Ramírez —directora de Seix-Barral—.


2. Viernes 24 de octubre, 7.30 p.m.: La información literaria, los blogs y el mundo del libro

Pierre Assouline —periodista y escritor—, entrevistado por: Sergio Vila-Sanjuán —periodista—.


3. Jueves 30 de octubre, 7.30 p.m.: La edición europea

Teresa Cremisi —directora de Flammarion—, presentada por Jorge Herralde —director de Anagrama—.


4. Jueves 6 de noviembre, 7.30 p.m.: Editores: la nueva generación

Lee Brackstone —director de Faber & Faber— y Marco Cassini —director de Minimun Fax—, presentados por Julián Visuales —director de Global Rythm Press—.


Ya haré algunas anotaciones sobre aquellos aspectos de las jornadas que más me llamen la atención.

miércoles 22 de octubre de 2008

donde pongo el ojo... [ 54 ]



Lecturas en curso


El enterrador, de Thomas Lynch

Alfaguara

Madrid, 2004


Mis libros favoritos


De Sobremesa, de José Asunción Silva

El Áncora editores

Bogotá, 1997


Me llama la atención


Odio Barcelona, de varios autores

Melusina

Barcelona, 2008

lunes 20 de octubre de 2008

destino bogotá [ 16 ] / citas: dietario voluble, de enrique vila-matas

¿Qué quiso decir Raymond Carver con eso de ‘nada de trucos’ en el texto “Escribir” que cité la semana pasada? ¿Se refería acaso a la idea de una literatura sin artificios? ¿Estaba Carver sugiriendo una escritura desde una perspectiva naturalista?


Coincidencialmente hace un par de días encontré en una de las anotaciones del Dietario voluble de Enrique Vila-Matas el siguiente comentario sobre un fragmento de las Prosas apátridas de Julio Ramón Ribeyro:





‘”Literatura es afectación”, dice Ribeyro en su inagotable Prosas apátridas. Y explica que quien ha escogido para expresarse la literatura y no la palabra (que es un medio natural), debe obedecer las reglas del juego. De ahí que toda tentativa para parecer no afectado —lenguaje coloquial, monólogo interior— acabe convirtiéndose en una afectación aún mayor. Tanto más afectado que un Proust puede ser Céline con su lenguaje coloquial de exabruptos… “Lo que debe evitarse no es la afectación congénita a la escritura, sino la retórica que se añade a la afectación”, concluye’.


Dietario voluble, de Enrique Vila-Matas. pp. 102 - 103

Anagrama

Barcelona, 2008


Es curioso porque desde que estaba escribiendo la entrada sobre el texto de Carver he estado preguntándome qué pensaría éste sobre la escritura de Vila-Matas y si en ella verdaderamente hay “trucos” de esos a los que se refiere el escritor estadounidense. Me gusta la idea de que dos escritores cuya escritura, cuyos temas y cuyos presupuestos son tan distintos puedan llegar a producirme tanta fascinación sin reñir entre sí.

jueves 16 de octubre de 2008

destino bogotá [ 15 ] / citas: el guardián entre el centeno, de j. d. salinger

Al final Holden Caulfield no es tan cabrón como quiere hacernos creer:



‘Pero como de todas formas no me gusta escribir sobre cuartos ni edificios ni nada de eso, lo que hice fue describir el guante de béisbol de mi hermano Allie, que era un tema estupendo para una redacción. Era un guante para la mano izquierda porque mi hermano era zurdo. Lo bonito es que tenía poemas escritos en tinta verde en los dedos y por todas partes. Allie los escribió para tener algo que leer cuando estaba en el campo esperando. Ahora Allie está muerto. Murió de leucemia el 18 de julio de 1946 mientras pasábamos el verano en Maine. Les hubiera gustado conocerle. Tenía dos años menos que yo y era cincuenta veces más inteligente. Era enormemente inteligente. Sus profesores escribían continuamente a mi madre para decirle que era un placer tener en su clase a un niño como mi hermano. Y no lo decían porque sí. Lo decían de verdad. Pero no era sólo el más listo de la familia. Era también el mejor en muchos otros aspectos. Nunca se enfadaba con nadie. Dicen que los pelirrojos tienen mal genio, pero Allie era una excepción, y eso que tenía el pelo más rojo que nadie. Les contaré un caso para que se hagan una idea. Empecé a jugar golf cuando tenía sólo diez años. Recuerdo una vez, el verano en que cumplí doce años, que estaba jugando y de repente tuve el presentimiento de que si me movía vería a Allie. Me volví y allí estaba mi hermano, montando en su bicicleta, al otro lado de la cerca que rodeaba el campo de golf. Estaba nada menos que a unas ciento cincuenta yardas de distancia, pero le vi claramente. Tan rojo tenía el pelo. ¡Dios, qué buen chico era! A veces en la mesa se ponía a pensar en alguna cosa y se reía tanto que poco le faltaba para caerse de la silla. Cuando murió tenía sólo trece años y pensaron en llevarme a un psiquiatra y todo porque hice añicos todas las ventanas del garaje. Comprendo que se asustaran. De verdad. La noche que murió dormí en el garaje y rompí todos los cristales con el puño de la rabia que me dio. Hasta quise romper las ventanillas del coche que teníamos aquel verano, pero me había roto la mano y no pude hacerlo. Pensarán que fue una estupidez pero es que no me daba cuenta de lo que hacía y además ustedes no conocían a Allie’.


El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger. pp. 45 – 46

Alianza editorial

Madrid, 2000

miércoles 15 de octubre de 2008

destino bogotá [ 14 ] / la pequeña biblioteca


Entre más o menos 1993 y digamos 2000 se desarrolló dentro del Grupo editorial Norma una colección lindísima llamada La pequeña biblioteca. Se trata de unos libros de aproximadamente 12 x 17.5 centímetros pero que no son propiamente de bolsillo: el papel utilizado para las cubiertas y para el cuerpo es de muy buena calidad, nada de chapuzas en el diseño de las carátulas, tanto los márgenes como los interlineados son amplios y la tipografía se deja leer muy cómodamente. En fin, todo hecho con mucho cuidado.


Ésta fue una colección pequeña por el tamaño no sólo de sus libros, sino también de su fondo: en alrededor de siete años se publicaron en La pequeña biblioteca cerca de quince títulos. La mayoría de los seis que yo tengo los compré hace cuatro años a $ 1500 —es decir, 50 céntimos de euro o 75 centavos de dólar— en los saldos de la librería Atenas de Cali, a la cual Norma parece darle a precios de liquidación todas las cajas que hay en sus bodegas para que rematen lo que quiera que contengan —de hecho, aquella vez pagué $ 5000 por cada uno de los tomos de novelas y cuentos completos de Bioy Casares y $ 2000 por algunas novelas de Roddy Doyle (La mujer que se estrellaba contra las puertas y Los Commitments) y de Rubem Fonseca—.


Sé poca cosa más sobre La pequeña biblioteca: que fue diseñada por Camilo Umaña y que su editora —según me dijo éste— era Margarita Valencia. Hay un detalle que me llama la atención: que ni en el catálogo ni en ciertos detalles del diseño de la colección he podido encontrar aquellos elementos que serían un denominador común a los distintos títulos y que, por lo tanto, servirían como rasgos distintivos para definir la identidad de La pequeña biblioteca.




Los siguientes son los títulos incluidos en el catálogo de esta colección:


- El hipócrita feliz, de Max Beerbohm


- Marca de agua, de Joseph Brodsky


- El malpensante, Bluf de palabras y El Güerrín Mezquino, de Gesualdo Bufalino


- La vida de mi padre, de Raymond Carver


- El profeta, de Yi Ch’˜ongjun


- Las hermanas y de memoria, de Iván Hernández


- Nuestro héroe desfigurado, de Yi Munyol


- Como una novela, de Daniel Pennac


- El pan de cada día, de Nélida Piñón


- Enseres para sobrevivir en la ciudad, de Vicente Quiriarte


- El final de la certeza, de Peter Schneider


- Trece circos comunes, de Antonio Ungar





La pequeña biblioteca fue una colección cuyos títulos fueron muy bien seleccionados y cuyos libros parecen haberse hecho con mucho cuidado.

martes 14 de octubre de 2008

destino bogotá [ 13 ] / citas: the great gatsby, de f. scott fitzgerald



Imposible resistirse a continuar leyendo un libro que empieza así:


‘In my younger and more vulnerable years my father gave me some advice that I’ve been turning over in my mind ever since.


“Whenever you feel like criticising anyone”, he told me, “just remember that all the people in this world haven’t had the advantages that you’ve had”’.


The Great Gatsby, de F. Scott Fitzgerald. pág. 7

Penguin

Londres, 1994


The Great Gatsby tiene un principio contundente pero no sería una gran novela si a lo largo de sus cerca de 200 páginas no consiguiera mantener el nivel que hay en estas dos frases iniciales.

lunes 13 de octubre de 2008

destino bogotá [ 12 ] / citas: "escribir", de raymond carver

Entre los libros que me llevo a Barcelona, algunos de los que ya he leído tienen ciertos pasajes que han sido absolutamente reveladores para mí, que me emocionan cuando vuelvo sobre ellos y que al menos en parte explican mi apego a estas obras —sospecho que es por esto que las escogí para llevármelas conmigo—.



La vida de mi padre. Cinco ensayos y una meditación, de Raymond Carver, incluye un texto llamado “Escribir” —“On Writing”— en el que el autor desvela las razones que explican y fundamentan el estilo de su escritura a través de la siguiente reflexión:


‘Le oí decir al escritor Geoffrey Wolf: “Nada de trucos baratos” a un grupo de estudiantes para escritores. También quedaría bien en una tarjeta. Yo lo corregiría un poco y dejaría: “Nada de trucos”. Punto. Detesto los trucos. Al primer signo de un truco o de una artimaña en una obra de ficción, un truco barato o incluso un truco elaborado, corro a esconderme. Los trucos son en últimas aburridos, y yo me aburro fácilmente, lo que quizás tenga que ver con mi escasa capacidad de atención. Pero la escritura demasiado ingeniosa, o incluso la escritura puramente necia me ponen a dormir. Los escritores no necesitan trucos ni artimañas, ni siquiera tienen por qué ser los chicos más inteligentes de la cuadra. A riesgo de parecer tonto, un escritor necesita a veces tan sólo presenciar con la boca abierta esta cosa o la otra —un atardecer o un zapato viejo— en puro y absoluto asombro’.


“Escribir”. Incluido en La vida de mi padre. Cinco ensayos y una meditación*, de Raymond Carver. pp. 39 - 40

Norma

Bogotá, 1995


* Selección de textos extraída de las antologías Fires y No Heroics, Please.

viernes 10 de octubre de 2008

donde pongo el ojo... [ 53 ]



Lecturas en curso


Débora Arango. Cuaderno de notas, de Santiago Londoño Vélez

Tragaluz editores

Medellín, 2007


Mi recomendado de la semana


Babel libros


Mis libros favoritos


Cuentos de San Petersburgo, de Nikolái Gógol

La Montaña Libros

Buenos Aires


Me llama la atención


Colección Tipos móviles, de Trama Editorial

Madrid, 2008



jueves 9 de octubre de 2008

destino bogotá [ 11 ] / los libros que me llevo a barcelona

En septiembre de 2004 me fui a estudiar a Francia pero tenía planeado hacerlo desde hacía un par de años. Cada vez que se me pasaba por la cabeza la idea de que un día me iría de Bogotá no podía evitar pensar en los libros que me llevaría conmigo —¿cuáles y cuántos serían? ¿Cómo los escogería? ¿Y si me equivocaba en la elección?— y en la suerte que correrían los que se quedaran en la casa de mis papás. Y me daba una angustia horrible. Echarle un vistazo rápido a mi biblioteca y constatar que ciertos libros estaban ahí siempre fue una fuente irrefutable de seguridad.


Pasé horas enteras haciendo listados mentales en los que se acumulaban cantidades de libros que consideraba imprescindibles pero que juntos duplicaban el peso que podía llevar conmigo; pensé llevarme sólo unos pocos libros fundamentales y empacar en cajas los que se quedaran para evitar que mis hermanos o algún visitante cleptómano me los birlaran; consideré la posibilidad de repartir temporalmente mis libros entre amigos cercanos que sabrían valorarlos. En fin, antes de irme a dormir y durante las horas muertas que pasé encerrado en el tráfico bogotano mientras iba de la casa al trabajo y del trabajo a la casa esbocé muchos planes que nunca realicé.


Al final decidí llevarme solamente tres libros que me acompañarían durante mis primeras semanas en Francia. No me llevé conmigo ninguno imprescindible o fundamental. Cogí tres libros que me producían curiosidad y a los cuales no me sentía apegado:


- American Psycho, de Bret Easton Ellis —un fiasco total, como casi todos los libros de culto que he leído—.


- Experimentos con la verdad, de Paul Auster —junto con Leviatán y La invención de la soledad, es lo único que he leído de Auster por lo que me le quito el sombrero—.


- The Buenos Aires Affair, de Manuel Puig —una lectura delirante. Puig en su máxima expresión—.


Escoger tres libros que no significaban nada para mí y dejar todos los demás en su lugar presupuso un gesto de desapego del que nunca me creí capaz —al fin y al cabo en principio sólo me iría por un año—. Luego en Lille no pude resistir la tentación y me compré las traducciones al francés de Fires y de No Heroics, Please, de Raymond Carver —que entonces fueron la mejor de todas las compañías posibles y que inmediatamente se me convirtieron en libros imprescindibles—.


Una tormenta de verano en 2005 me obligó a un segundo gesto de desapego porque el sótano en el estaban guardados todos estos libros y algunos otros que me habían regalado se inundó.


***


Ahora que se acerca mi regreso a Barcelona y que tengo la certeza de que por lo menos en el mediano plazo mi lugar está allá he decidido llevarme algunos libros que me hace falta tener cerca o que me muero de ganas por leer. No he tenido que pensármelo para escogerlos —como se puede ver, ando en ánimo muy Fitzgerald y Salinger—.













Así pues, me llevo los siguientes libros:


- Cuentos completos, de Julio Ramón Ribeyro.


- Cuentos completos, de Juan Carlos Onetti.


- Entre paréntesis, de Roberto Bolaño.


- El obsceno pájaro de la noche, de José Donoso.


- Zoetrope. All Story, de autores varios (Francis Ford Coppola, editor).


- El guardián entre el centeno y Nueve cuentos, de J. D. Salinger.


- The Great Gatsby, El último magnate y El Crack-Up, de Scott Fitzgerald.


- De ratones y hombres, de John Steinbeck.


- El hombre que fue Jueves, de G. K. Chesterton.

miércoles 8 de octubre de 2008

destino bogotá [ 10 ] / ellos hacen cosas chéveres en colombia

Durante esta visita a Bogotá que empieza a acercarse a su fin he tenido la oportunidad de encontrarme con distintas personas que llevan un buen tiempo trabajando en el desarrollo de interesantes proyectos con distintos registros alrededor de la edición y de la puesta en circulación de productos editoriales. Hasta el momento he hecho algunas entrevistas y durante los próximos días haré unas cuantas más —todas ellas las publicaré próximamente—.


Las charlas que he tenido con ellos han resultado súper productivas en términos de intercambio de puntos de vista sobre los temas más variados pero, sobre todo, de aprendizaje con respecto a la manera como cada uno aborda el ejercicio de distintos oficios, a lo que se está haciendo en Colombia en el campo editorial y a lo que está pasando aquí en el sector del libro. Estas personas son:




Adriana Laganis, de la librería Arteletra



Gustavo Mauricio García Arenas, de Icono editorial



Diego Amaral, de Zona



Pablo Arrieta, de Monitor



Pilar Gutiérrez Llano, de Tragaluz editores


Para los próximos días quedan pendientes algunas charlas con Luis Daniel Rocca, de Taller de Edición, María Osorio, de Babel libros, y Juan Pablo Fajardo y Andrés Fresneda de La silueta.

lunes 6 de octubre de 2008

destino bogotá [ 9 ] / la librería ausente: la contemporánea






Librería Contemporánea. Carrera 15 con calle 78.

viernes 3 de octubre de 2008

destino bogotá [ 8 ] / ¡publicaciones de pequeñas editoriales españolas en bogotá!

Al día siguiente de mi llegada a Bogotá me llevé una sorpresa gratísima cuando visité por primera vez la librería Arteletra: en la vitrina y en la mesa de novedades estaban expuestos varios títulos de algunas de las editoriales independientes españolas que más me gustan —todas ellas entrañables—. Este hallazgo me alegró muchísimo porque hasta donde tengo entendido ninguna de estas pequeñas editoriales —Libros del Asteroide, minúscula, Marbot, Global Rhythm Press, Periférica y Cabaret Voltaire— tiene distribución en Colombia. Pero gracias a la inquietud y a la iniciativa de Adriana Laganis en Arteletra hay un par de ejemplares de algunos de sus libros.


Les recomiendo a los lectores de Bogotá pasar por Arteletra para echarles un ojo a estos libros. Seguro que no podrán resistirse frente a por lo menos uno de ellos.


También me dio una alegría enorme encontrar varios ejemplares de la revista Texturas en la librería del Fondo de Cultura Económica. Txetxu Barandiarán y Manuel Ortuño están haciendo un trabajo magnífico como editores de esta revista que uno no puede dejar de leer si está interesado en el mundo del libro y de la edición.














































jueves 2 de octubre de 2008

entrevista a sergio vila-sanjuán, coordinador de cultura/s / “me interesa aproximarme al mundo de la edición desde la historia cultural”

Debido a la naturaleza de su entorno familiar Sergio Vila-Sanjuán ha estado relacionado con el mundo del libro desde su infancia. Después de haber estudiado Historia empezó a trabajar como periodista cultural y a raíz de un curso sobre edición que tomó en Boston empezó a ocuparse de informar sobre la actualidad del mundo editorial español desde la perspectiva de la historia cultural.


Con el paso del tiempo Vila-Sanjuán se ha convertido en el autor de la historia de la edición española. Su libro Pasando página hace un recuento riguroso de la evolución de la industria editorial española que empieza en el ocaso del franquismo, pasa por la transición democrática y desemboca a principios de la presente década. Se trata de un libro amenísimo, riguroso y muy bien documentado que no se contenta con hacer un relato objetivo sino que, por el contrario, se aventura a plantear interpretaciones que expliquen lo que ha sucedido en el ámbito editorial español durante las cuatro últimas décadas.


Además de coordinar el suplemento cultura/s del diario La Vanguardia de Barcelona, Sergio Vila-Sanjuán ha organizado distintos eventos relacionados con el mundo del libro: el Año del libro y la lectura, el congreso “Los futuros de la industria editorial” y el ciclo “La edición se reinventa”, que se realizará durante este mes de octubre en el CaixaForum de Barcelona. Entre los proyectos que está desarrollando actualmente se destaca la elaboración de una teoría del best seller, por lo cual ha tomado los listados de los libros más vendidos durante los últimos doscientos años con el propósito de establecer categorías que permitan clasificarlos y de identificar elementos recurrentes en ellos.


Martín Gómez: ¿Cuándo y de dónde surge su interés por la historia de la industria editorial española?


Sergio Vila-Sanjuán: Me gusta el mundo de la edición desde niño porque mi padre era escritor y en casa siempre veíamos editores. Mi padre era bastante amigo de Alfredo Herrero, que tenía una editorial llamada AHR que sacó muchos libros. Y también era amigo y colaborador de Rafael Borràs, que es uno de los editores que marcan la edición española de los sesenta. Él le contrató a mi padre varios libros de historia y venía por casa. El ámbito de la edición lo conocí un poco desde entonces y necesité dar algunas vueltas para entender que todas esas cosas que tenía delante me interesaban.


Aproximadamente hacia el año 1977 empecé a trabajar como periodista cultural y al principio me centré en el mundo de los escritores. Entrevisté a muchos escritores de la época como Mujica Lainez, Vargas Llosa y toda esta gente importante que en esa época pasaba por Barcelona. Entre 1991 y 1992 me fui durante un año a Boston a hacer un master abierto con una beca Fulbright y allí tuve la suerte de matricularme en un curso sobre edición que dirigía Gerald Gross, quien era vicepresidente de Mcmillan y tenía mucha bibliografía. Y fue en Estados Unidos que vi que la historia de la edición podía entenderse como una historia de la cultura. En la Universidad de Boston me di cuenta de que se podía hacer una aproximación al mundo de la edición que partiera de la historia cultural, que era lo que me interesaba. Y ese mismo año leyendo The New York Times encontré una sección semanal de actualidad editorial: gente que entraba, gente que salía, fichajes, libros importantes, etc. Entonces cuando volví a Barcelona y me ofrecieron estar al frente de las páginas de libros de La Vanguardia, me autoencargué una sección de actualidad editorial aprovechando información que yo tenía y que no usaba porque para hacer el suplemento de libros cada semana yo hablaba con los editores. Cuando yo les preguntaba ‘qué tenéis, qué pensáis, etc.’ ellos me daban mucha información que sólo utilizaba en parte para encargar las reseñas y para planificar el suplemento pero todo el resto se me quedaba entre las manos.


Creé una sección que se llamaba “Latidos de la industria cultural” que sigo haciendo más de diez años después, aunque he ido cambiando el enfoque. A partir de entonces me dediqué a hacer cada semana la crónica del mundo editorial español. Cuando ya llevaba varios años haciéndolo, pensé ‘hombre, con todo este material quizás debería darle más profundidad a este trabajo’. Y fue entonces cuando escribí el libro Pasando página, que es un intento por explicar la edición española durante la democracia pero siempre con el background de la historia cultural. Soy historiador de profesión y lo que me interesa es cómo la edición incide en la cultura. Eso es lo importante para mí.



M.G.: ¿En qué medida su formación como historiador y su trabajo como periodista cultural han facilitado y enriquecido el desarrollo de sus investigaciones sobre la industria editorial española?


S.V-SJ.: Mi formación de historiador me influye en el sentido de que veo la vida de forma histórica. Para mí es importante la cronología y el rigor en el uso de la metodología. En mi trabajo el respeto de las fuentes es básico. Cuando utilizas algo es necesario acreditarlo bien sea al final o a través de notas a pie de página pero es fundamental que se sepa de dónde viene todo.


Lo que sí que hago en mis libros es mezclar distintas técnicas. Como habrás visto, me interesa mucho la experiencia de primera mano y por eso recurro a testimonios orales y a entrevistas. Esta información de primera mano la mezclo consultando archivos, que en España siempre es un trabajo muy complicado porque las editoriales no los han guardado con mucho cuidado y porque éstas son muy secretistas. Así como la edición americana te da los datos con mucha claridad a través de revistas como Publishers Weekly, aquí algunos editores te los dan y otros no.


Para Pasando página hice algo que aquí no se había hecho hasta entonces: les pedí a los principales editores españoles las listas de ventas reales que se habían producido entre 1975 y 2001, por lo cual creo que doy un ranking lo más aproximado posible al tema. Pero es sólo aproximado porque, insisto, o se ha perdido la documentación o simplemente los editores no quieren dártela. Este aspecto de las ventas es muy complicado.


M.G.: ¿Cómo explica usted el hecho de que en España sigan apareciendo y sobreviviendo editoriales independientes a pesar de la concentración de la propiedad de la industria editorial?


S.V-SJ.: En el caso de la historia del arte Ernst Gombrich dice que siempre hay a la vez una tendencia y su contraria. En la historia cultural rara vez se dan tendencias únicas. Yo creo que lo que está pasando es simplemente que en el mundo de la edición hay una tendencia muy fuerte hacia la concentración y al mismo tiempo otra facilitada por la tecnología actual que permite que con muy pocos recursos se monten editoriales creativas. Luego también pienso que todo esto tiene lugar en espacios determinados como la ciudad de Barcelona, que es un tema que para mí es importante porque soy de aquí y me interesa mucho la historia de la ciudad. Y me ha interesado mucho la historia editorial de la ciudad. Barcelona tiene detrás cinco siglos de historia de relación con el libro que ha facilitado el surgimiento de lo que yo he llamado “el ecosistema del libro”, que es un sistema de agentes que empieza por el autor, sigue con el impresor o editor, y continua con el distribuidor, el librero y el crítico para finalmente desembocar en el lector.


Existen todas estas figuras que se interalimentan, de manera que cuando una ciudad como Barcelona, Nueva York, Buenos Aires, Londres o París crea esta dinámica hay muchas facilidades para que en este espacio ciudadano se sigan desarrollando proyectos relacionados con el libro porque lo tienes todo muy a mano. Ahora con la desmaterialización de la cultura esto es cada vez menos importante, aunque sigue siéndolo. Si tú buscas un traductor, un corrector o una imprenta y lo tienes todo a tiro en un círculo muy cercano, es más fácil que surjan proyectos vinculados al libro. Y creo que ésta es la razón por la que en Barcelona hay un desarrollo editorial tan importante.


M.G.: ¿Cuáles cree usted que son los principales problemas que tiene actualmente la industria editorial española y qué tipo de medidas considera que deberían adoptarse para solucionarlos?


S.V-SJ.: Me gusta el pensamiento positivo, por lo cual prefiero hablar de retos y no de problemas. La verdad es que creo que los tres retos básicos que hay son los que planteamos en el congreso “Los futuros de la industria editorial” que hicimos durante el Año del libro y la lectura. En primer lugar está el reto de la relación con la tecnología. Estamos en el momento de la digitalización, no sabemos muy bien hasta qué punto funcionará el libro electrónico pero está claro que cada vez hay más instrumentos que son friendly y que evidentemente la digitalización ha cambiado muchos mecanismos internos del mundo del libro. Ése sería entonces el primer reto.


El segundo reto estaría en la relación del mundo editorial con la cultura. Para mí el mundo de la edición es importante sobre todo cuando tiene un gran peso cultural pero en estos momentos hay una gran parte de la edición que tiende al entretenimiento. Entonces hay que ver cómo se compensa eso. Los grandes grupos tanto españoles como internacionales son muy conscientes de este reto y si te fijas están haciendo apuestas de calidad que hace veinte años ni se habrían imaginado. Hace veinte años los grandes grupos aspiraban únicamente a la comercialidad. En este momento éstos albergan e impulsan experimentos de cultura que serían iniciativas en el área de investigación y desarrollo (I+D).


Pero finalmente aquellos a quienes actualmente se consideran los grandes editores siguen siendo los editores independientes. Se ha dicho que Jorge Herralde es el último gran editor porque es independiente. Esto cada vez es menos así. Fijémonos que grandes editores americanos están dentro de los grandes grupos. Éste sería el caso de editores como Galassi de Farrar, Straus and Giroux —que pertenece al grupo Holtzbrinck— y el del propio Roberto Calasso, de Adelphi. Cada vez más se busca que el tema cultural funcione incluso dentro de los grandes grupos.


El tercer reto tendría que ver con la relación entre la edición y los grandes grupos de comunicación. Hay una tendencia cada vez mayor a que los grandes grupos de comunicación que actúan en la prensa escrita o en la televisión incluyan también una rama editorial. En España esto pasa con Prisa y con Planeta, un grupo que ha seguido la trayectoria contraria porque su núcleo inicial era editorial y ha ido diversificando sus actividades. Y también pasa por todos lados en países como Estados Unidos e Italia. Esta situación suscita algunas preguntas: ¿cómo se gestiona dentro de un gran grupo la relación entre la parte editorial y la parte mediática? ¿Cómo se evita que la parte editorial sea la hermana pequeña?


M.G.: ¿En qué medida cree usted que la crisis económica está afectando o puede llegar a afectar a la industria editorial española?


S.V-SJ.: Ya está repercutiendo y en este momento los editores lo están sintiendo. Sin embargo, éste ha sido un año muy raro. Ha sido un año de unos best sellers como nunca se habían visto en la historia de la edición española o en lengua hispánica. Este año hay como mínimo tres libros que han superado el medio millón de ejemplares en su primera edición: El mundo sin fin, de Ken Folleto, el último Harry Potter y, finalmente, El juego del ángel, de Carlos Ruiz Zafón —en cuya primera edición se han tirado más de un millón de ejemplares—.


Esto nunca se había visto y lo que ha ocurrido este año es que estos grandes best sellers se han vendido mucho más de lo habitual, con lo cual para las librerías ha sido un buen año a pesar de que hay una franja media de escritores que se ha vendido bastante menos. Por otro lado, los editores dicen que ha habido un cierto retraimiento de la compra. Aparentemente la gente está comprando menos libros.


Bueno, creo que este año lo que está pasando es que muchos editores están ajustando sus planes de manera que la temporada que viene publicarán menos libros y quizás harán tiradas más cortas porque muchos de ellos están mirando cómo ajustar los gastos. Los editores intentarán no pillarse los dedos en la temporada 2008 – 2009.


M.G.: ¿De qué manera cree usted que podrían solucionarse problemas como la sobreoferta de títulos publicados por año, la alta rotación en librerías y la homogeneización de la oferta editorial?


S.V-SJ.: No estoy de acuerdo con que la sobreoferta sea tan negativa. En principio prefiero que haya sobreoferta a que haya una carencia de oferta. Es mejor que haya 70.000 títulos que 500. Esto para empezar. Aquí se hace mucho fariseísmo. Es mejor la pluralidad de opciones que el desierto. Dicho esto creo que hay cosas que por selección darwiniana irán a menos. Los editores se están autoajustando desde hace un tiempo. Y sí que habría que acotar este exceso de edición institucional haciendo más pactos con la edición privada y llevando algunos productos a la edición electrónica.


En todo caso no creo que esto incida demasiado en las librerías. Y por otro lado éstas también deben hacer un ajuste muy fuerte. Por primera vez las librerías de supermercado están subiendo en el ranking de las que más venden, convirtiéndose en un fenómeno que se está consolidando. Creo que cada vez las librerías especializadas ofrecen un mayor valor añadido y que a las librerías generalistas medianas les esperan tiempos difíciles, por lo cual tendrán que inventarse algo para sobrevivir y aportar ese valor añadido al usuario.


M.G.: ¿Cuándo y de dónde surge su interés por los blogs literarios y sobre la actividad editorial?


S.V-SJ.: Aparte del mundo editorial, me interesa mucho la teoría del periodismo cultural. Creo que el periodismo cultural se está renovando justamente a través de los blogs. Siempre he intentado tener una visión global del mundo. Cuando estaba en la facultad de Historia iba al Instituto Americano de Barcelona para poder ver las revistas americanas. Yo dedicaba un día al mes a visitar cada uno de los institutos extranjeros de Barcelona con el propósito de leer todas las revistas que venían de los distintos países. Entonces, claro, ahora esto puedes hacerlo vía Internet. Los blogs son un espacio de libertad donde se están planteando muchas cosas interesantes.


Es por esto que he incorporado a La Vanguardia colaboraciones de bloggers como El Llibreter, Subal de La Segona Perifèria o tú mismo. A esta gente que encuentro en blogs le pido que colabore en el suplemento cultura/s porque creo que con su participación este espacio se enriquece y aportamos una información que está muy actualizada.



M.G.: ¿Qué opinión le merece lo que está pasando en el campo de la producción editorial afuera de Madrid y Barcelona —me refiero a otras regiones de España como el País Vasco, la Comunidad Valenciana, Andalucía o Galicia—?


S.V-SJ.: Lo más interesante que he visto últimamente es quizás lo de Almuzara, en Andalucía. Se trata de una editorial que se ha planteado muy en serio y muy profesionalmente. Digamos que Almuzara me parece muy interesante como editorial profesional generalista con medios porque éstos le están permitiendo hacer apuestas serias y seguirlas con radicalidad en el tiempo. Por otro lado, veo interesante la creación de editoriales literarias como Periférica que están haciendo lo correcto al asociarse con algunas otras —como Sexto Piso, Nórdica, Impedimenta, Libros del Asteroide o Barataria— para ganar visibilidad porque solas lo tienen un poco complicado. Son los dos fenómenos que me parecen más interesantes.


Montar una editorial pequeña fuera de Barcelona y Madrid es relativamente fácil —con lo cual puedes hacerlo en Valencia, Santiago o Zaragoza— pero montar una potente es mucho más complicado porque las editoriales tienden a ir hacia los grandes epicentros. Aunque hay excepciones, tradicionalmente el pastel de la actividad editorial se ha dividido entre Barcelona y Madrid. Almuzara ha dicho ‘vamos a competir con Barcelona y Madrid pero con sus mismas cartas’. Y a mí esto me parece bastante valiente e interesante.


Editoriales pequeñas como Periférica o Xórdica están muy bien pero tendrán que seguir buscando estrategias de unión porque si no se perderán en ese gran océano que es el mundo editorial español. Mientras más busquen estrategias de unidad y coordinación más posibilidades tendrán.


M.G.: ¿A su juicio quiénes son las figuras más representativas de la nueva edición española?


S.V-SJ.: Creo que en la nueva generación hay una figura pionera que es Valeria Bergalli, quien montó la editorial minúscula. Valeria hizo dos cosas muy valiosas: montó una editorial independiente con pocos medios y le dio a ésta una línea especializada centrada en la literatura centroeuropea, que la identifica y la visibiliza.


Julián Viñuales es otra figura que me parece muy interesante porque creo que es un hombre con mucha energía. Pienso que Global Rhythm Press está buscando tendencias y que ha marcado un par de líneas tanto con sus libros sobre música como con este tipo de ensayos que publica. Me parece que Julián tiene mucha vocación y capacidad de renovación en el mundo editorial español.


De la generación que ronda los cincuenta años tengo que citar antes que nadie a Joaquim Palau, porque es muy brillante y porque es mi editor. Joaquim ha demostrado en Planeta, en Destino y ahora en RBA que es un crack, sobre todo en no-ficción. Del “Hitler” de Kershaw a la recuperación de Mihail Sebastián, pasando por los libros de historia de Ruiz Domènec y las memorias de Eugenio Trías o de Pepe Ribas, Palau está detrás de varios de los libros más interesantes de los últimos tiempos. Desde el punto de vista de la historia de la edición, Joaquim me encargó a mí Pasando página y a Xavier Moret Tiempo de editores; también está detrás de la publicación de los epistolarios Delibes/Vergés y Pla/Cruzet, o sea que su aportación a este campo ya es de cierto peso.


De nueva generación pienso también en una persona que está en un gran grupo. Se trata de Elena Ramírez, quien desde Seix Barral está haciendo una línea cultural muy coherente. Otro editor que me llama la atención es Malcolm Otero, que está en RBA y que es el nieto de Carlos Barral. Otero ha sido el descubridor de esa escritora revelación de este año que es Cristina Grande. La autora es una escritora zaragozana que tenía un par de libros de cuentos y Otero se fue a Zaragoza, los leyó y le dijo ‘oye, anímate y haz una novela’. Por inspiración del editor la autora hizo la novela Naturaleza infiel, que desde su salida ha sido reeditada varias veces y que ha tenido mucha prensa. Sin el editor quizás este libro no habría existido. Otero es un modelo de editor a la antigua, de esos que trabajan mano a mano con el autor. Ésta es la típica historia que nunca nadie conocerá si no la contamos quienes nos interesamos en el mundo de la edición.


M.G.: ¿Qué percepción tiene con respecto a las relaciones existentes entre los mercados editoriales español e hispanoamericanos en términos de tráfico de autores?


S.V-SJ.: Conceptualmente está igual que en la época del boom. España es receptiva a los autores hispanoamericanos, por lo tanto para éstos es relativamente fácil publicar aquí. Por el contrario, para los autores hispanoamericanos es difícil publicar en países distintos del suyo. En principio la relación entre un autor colombiano o argentino y una editorial chilena o mexicana pasaría antes por España. No es directa. Ésa es mi impresión.


A la inversa, también tengo la impresión de que los autores españoles no acaban de entrar del todo en Hispanoamérica. Siento que hay una cierta reticencia y que cuesta que entren.


M.G.: ¿En su opinión, qué ha cambiado en la industria editorial española desde la aparición de Pasando página?


S.V-SJ.: Un hecho importante es la internacionalización de Planeta con la compra de Editis. Esto es interesante porque es la primera vez que un grupo editorial español pone un pie con fuerza por fuera del mundo hispánico —exceptuando Brasil—. Hasta ahora los grupos españoles actuaban en Hispanoamérica y pare de contar. Varias veces habían intentado sin éxito entrar al mercado hispano de los Estados Unidos. Planeta ha comprado el segundo grupo francés, que tiene un carácter no solamente comercial sino también cultural.


Por otro lado, por primera vez España lanza best sellers internacionales. Durante los años noventa unos cuantos autores españoles salieron fuera por primera vez y tuvieron un gran éxito. Me refiero a figuras como Arturo Pérez-Reverte, Javier Marías o Almudena Grandes. Pero lo que podríamos llamar best sellers globales —es decir, libros que aparecen simultáneamente en distintos mercados, que están en las librerías de aeropuerto y que forman parte del mainstream— empieza en la década del 2000 con Carlos Ruiz Zafón, quien con La sombra del viento entra con fuerza en el mercado anglófono y marca la globalización de la narrativa española.


Durante la década del noventa otros autores españoles ya habían entrado en el circuito europeo. Por ejemplo, Pérez-Reverte ya había tenido un gran éxito en Francia y Marías a su vez se había convertido en un fenómeno en Alemania. Sin embargo, salvo Pérez-Reverte ningún autor español había podido entrar al mercado anglosajón. Ruiz Zafón consigue ser un best seller en Inglaterra y en los Estados Unidos —lo cual es una cosa rara—, a raíz de lo cual entran a esos mercados escritores de una onda más comercial que literaria como Javier Sierra o Julia Navarro. En fin, por primera vez España entra en el mercado del best seller global.


También me parece interesante el boom de las pequeñas editoriales. Hay muchísimas y con que diez de ellas aguanten ya habrá habido una renovación generacional bastante importante. Todas estas editoriales son un vehículo de nueva cultura.


Y hay un fenómeno editorial que me parece interesante porque pone en evidencia cómo el marketing y las nuevas tecnologías se aplican a la experimentación literaria y a la alta cultura. Se trata de la “Generación Nocilla”, que es una literatura elitista y difícil —como sucedió en Francia con el nouveau roman—. A diferencia de los autores del nouveau roman, los de esta generación se han aprovechado muy bien de lo que es el marketing, de las secciones de crónica cultural de los diarios o del mundo editorial y a manera de instrumento de consolidación han utilizado de forma sistemática las herramientas que ofrece Internet como los blogs. Están haciendo lo mismo que siempre han hecho los grandes grupos —generar mucha bulla alrededor de sí mismos— pero aprovechando el potencial de las nuevas tecnologías.


M.G.: ¿Ha contemplado la posibilidad de publicar una edición actualizada de Pasando página?


S.V-SJ.: Para hacerlo tendrían que haber pasado diez años como mínimo. Pasando página salió en 2003. Van pasando cosas y yo voy apuntando lo que ocurre, voy a la Feria de Frankfurt y sigo las polémicas pero creo que todavía es un poco pronto para hacer esa edición ampliada del libro. Ya veremos qué pasa.


M.G.: ¿Existe algún tema relacionado con la industria editorial sobre el que esté investigando en este momento o del que le gustaría ocuparse en un futuro cercano?


S.V-SJ.: Hay dos temas que para mí han sido importantes. Uno se deriva de cuando hice el Año del libro y la lectura en Barcelona en 2005. A raíz de la publicación de Pasando página hubo muchos coloquios y partiendo de este antecedente Ferran Mascarell me pidió que montara este evento, que buscaba crear un gran acontecimiento alrededor del libro —realizamos más de 2000 actos— con la excusa del aniversario 400 de la publicación del Quijote en Barcelona. Yo insistí mucho en crear una fórmula de colaboración entre el sector público —que tiene la vocación de servir a la sociedad y las estructuras para hacerlo— y el mundo editorial —que tiene contenidos y riqueza humana—. Creamos muchos actos en colaboración y hemos dejado una herencia para la ciudad como la semana de la novela negra —que sigue funcionando con mucho éxito—, el Festival de literatura infantil Món llibre y el ciclo de conversaciones en bibliotecas llamado “El valor de la paraula” —por el que han pasado figuras como Martin Amis, Noah Gordon y Rodrigo Fresán—.


La ciudad tiene estructuras y los editores tienen contenidos, por lo tanto si los ponemos en contacto estamos generando riqueza cultural y posibilidades de llevar la lectura al público.


El otro tema que me interesa bastante y que coincide con la presencia catalana en la pasada Feria de Frankfurt es la historia cultural europea a través del mundo del libro. A mí no me interesan los aspectos gremiales o técnicos del mundo del libro. Me gusta el aspecto cultural, así que con el tema de Frankfurt busqué hacer un corte transversal en el libro Guia de la Fira de Frankfurt per a catalans no del tot informats —traducido al castellano como El síndrome Frankfurt—. Éste es el tipo de cosas en las que estoy trabajando.





En octubre haremos en CaixaForum un pequeño ciclo sobre el mundo del libro, globalización y cultura en el que participarán Jonathan Galassi —de Farrar, Straus and Giroux—, los editores de Faber & Faber y Minimun Fax, Teresa Cremisi —que fue la mano derecha de Gallimard y ahora está en Flammarion— y Pierre Assouline —el periodista y escritor francés que escribe el blog La république des livres en Le Monde—. En este evento discutiremos los retos de la edición en el mundo actual.


Hay otra línea en la que estoy trabajando soterradamente, que es la teoría del best seller. Me interesa mucho el best seller como caja de resonancia de la sociedad. Los best sellers son best sellers porque tocan temas que a la sociedad le interesan. Si no, no lo serían. Los best sellers sintonizan con varias sensibilidades y tocan intereses diferentes. He estado haciendo un estudio del best seller a lo largo de los últimos doscientos años, empezando con los libros más vendidos del siglo XIX como La cabaña del tío Tom o Ivanhoe hasta llegar al presente. He construido una tematización con respecto al tipo de best seller que ha sido más corriente y a las razones por las que un libro se convierte en best seller.


He hecho una división histórica y otra división temática aunque me parece que esta última es mucho más aclaratoria porque permite ver una serie de esquemas que se van repitiendo sistemáticamente. En ocasiones te encuentras con libros que llamo “best sellers que mueven conciencias”, que estilísticamente son muy pobres pero que tienen un mensaje muy fuerte. Me gusta combatir la teoría a la que se alude muy a menudo de que el best seller es sólo banalidad. A veces sí y a veces no. Tengo otras categorías como los “best sellers de afirmación contra la adversidad” y el histórico como Lo que el viento se llevó, Doctor Zhivago o El Gatopardo.


Éste es un tema virgen desde el punto de vista de la historia cultural, en el que estoy trabajando desde hace un tiempo y que he presentado en distintas conferencias.


Nota: foto de Sergio Vila-Sanjuán, por José Luis García Abril.