miércoles, 15 de octubre de 2008

destino bogotá [ 14 ] / la pequeña biblioteca


Entre más o menos 1993 y digamos 2000 se desarrolló dentro del Grupo editorial Norma una colección lindísima llamada La pequeña biblioteca. Se trata de unos libros de aproximadamente 12 x 17.5 centímetros pero que no son propiamente de bolsillo: el papel utilizado para las cubiertas y para el cuerpo es de muy buena calidad, nada de chapuzas en el diseño de las carátulas, tanto los márgenes como los interlineados son amplios y la tipografía se deja leer muy cómodamente. En fin, todo hecho con mucho cuidado.


Ésta fue una colección pequeña por el tamaño no sólo de sus libros, sino también de su fondo: en alrededor de siete años se publicaron en La pequeña biblioteca cerca de quince títulos. La mayoría de los seis que yo tengo los compré hace cuatro años a $ 1500 —es decir, 50 céntimos de euro o 75 centavos de dólar— en los saldos de la librería Atenas de Cali, a la cual Norma parece darle a precios de liquidación todas las cajas que hay en sus bodegas para que rematen lo que quiera que contengan —de hecho, aquella vez pagué $ 5000 por cada uno de los tomos de novelas y cuentos completos de Bioy Casares y $ 2000 por algunas novelas de Roddy Doyle (La mujer que se estrellaba contra las puertas y Los Commitments) y de Rubem Fonseca—.


Sé poca cosa más sobre La pequeña biblioteca: que fue diseñada por Camilo Umaña y que su editora —según me dijo éste— era Margarita Valencia. Hay un detalle que me llama la atención: que ni en el catálogo ni en ciertos detalles del diseño de la colección he podido encontrar aquellos elementos que serían un denominador común a los distintos títulos y que, por lo tanto, servirían como rasgos distintivos para definir la identidad de La pequeña biblioteca.




Los siguientes son los títulos incluidos en el catálogo de esta colección:


- El hipócrita feliz, de Max Beerbohm


- Marca de agua, de Joseph Brodsky


- El malpensante, Bluf de palabras y El Güerrín Mezquino, de Gesualdo Bufalino


- La vida de mi padre, de Raymond Carver


- El profeta, de Yi Ch’˜ongjun


- Las hermanas y de memoria, de Iván Hernández


- Nuestro héroe desfigurado, de Yi Munyol


- Como una novela, de Daniel Pennac


- El pan de cada día, de Nélida Piñón


- Enseres para sobrevivir en la ciudad, de Vicente Quiriarte


- El final de la certeza, de Peter Schneider


- Trece circos comunes, de Antonio Ungar





La pequeña biblioteca fue una colección cuyos títulos fueron muy bien seleccionados y cuyos libros parecen haberse hecho con mucho cuidado.

9 comentarios:

Camilo Jiménez dijo...

Cómo me duele haber perdido ese volumen de Bufalino... y ni siquiera me acuerdo cómo, o si se lo regalé a alguien... por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Otra colección de Norma que se estraña es la de poesía, bien curada por Claudia Cadena y que salía por la época de La Pequeña Bilioteca. Ah, tiempos aquellos.

martín gómez dijo...

Nada peor que perderle el rastro a un libro querido. ¡Qué frustración! Aunque seguro que en la Atenas se sigue encontrando todo eso...

A pesar de que yo no soy lector de poesía, me acuerdo que el cierre de esa colección fue todo un escándalo. Tenía títulos de bastantes autores consagrados. Todavía quedaban La pequeña biblioteca y La otra orilla, en las que se estaban haciendo cosas muy buenas.

Ahora sólo nos queda la última con unas apuestas bastante menos atractivas que entonces.

Bueno, en Norma también se salva la colección de ensayo. No sé qué tal será la de infantil...

Camilo Jiménez dijo...

Respecto a la colección de ensayo de Norma, Vitral, desde hace poco la editora encargada, Maria del Rosario Aguilar, ya no está de planta en la editorial, sino que pasó a ocuparse de la colección bajo la figura del freelance. Una manera de quitarle doliente a la colección y, en últimas, debilitarla. Nicolás Morales Thomas se ocupa del caso en su columna de la última revista Arcadia (de manera un poco amañada, habría que decir, pero vale la pena leer la columna):
http://www.revistaarcadia.com/ediciones/37/op4.html

Veo que consiguió al fin El Enterrador, estimado. Me alegra. ¿Dónde queda la librería Atenas? Si me da usted los datos y consigo allá El Malpensante de Gesualdo Bufalino, no tendré con qué pagarle. Saludos, Martín.

martín gómez dijo...

Ay, la misma historia de siempre. Con lo buena que es la colección por lo menos en el área de ciencias sociales y con lo bueno que es el trabajo de María del Rosario...

Finalmente David me consiguió un ejemplar de El enterrador, fui el viernes al FCE a recogerlo y empecé a hojearlo ese mismo día. Me vine leyéndolo en el avión pero de a poquitos porque no quiero que se me acabe.

Sobre la librería Atenas: está en el centro de Cali y tiene varias sucursales (todas en el centro). Allá hacen unos saldos buenísimos de Norma. Haz de cuenta como lo que hacen en el pabellón de la Panamericana de la Feria del libro con Oveja negra y Planeta.

Seguimos, Camilo...

Tomás D. Rubio dijo...

Hace poco conocí en el centro de Bogotá un sitio muy curioso: Merlín, una librería de viejo que entre sus estantes, por ejemplo, estaban Marca de agua, El malpensante, Bluff de palabras, El Güerrín...

Cierto, la verdad es que es una colección primero, inconseguible, y segundo muy muy bien armada, y para mí, que para cuando la colección salió apenas vivía la niñez, ha sido todo un "buen trabajo" irla encontrando en bibliotecas, librerías viejas, etc.

Por otro lado, lo último que hizo Norma en Colombia parecido -la colección Verticales de Bolsillo- apenas alcanza unos cuantos buenos títulos -además de ser libros francamente económicos- pero una colección como la Pequeña Biblioteca definitivamente hace falta y se extraña.

martín gómez dijo...

¡Dime dónde está esa librería, porfa!

El trabajo de La pequeña biblioteca y de las demás colecciones literarias de Norma fue impecable desde sus inicios hasta que empezaron a eliminarlas una a una. Todas eran colecciones exquisitas gracias en gran parte al criterio, al buen gusto, al rigor y al profesionalismo de Margarita Valencia y Camilo Umaña.

La otra orilla sigue publicando buenas cosas aunque tengo la impresión de que la línea editorial de su catálogo se ha desdibujado un poco y de que la calidad literaria de éste no es la misma que en los primeros tiempos.

Y bueno, en Verticales de bolsillo cabe de todo y de vez en cuando sale alguna cosa buena. A pesar de que en España hay colecciones de bolsillo muy consolidadas, se ha posicionado muy bien y hay un par de títulos que han arrasado en ventas.

Espero seguir viéndote por acá.
Saludos.
Martín.

Tomás D. Rubio dijo...

Por ejemplo, en la librería que trabajo, Shakespeare, la invención de lo humano, de H. Bloom se vendió -aún lo hace- muy bien en la colección Verticales; lo mismo con la obra de GGM; los Cuentos breves para leer en el bus; Kawabata, y algo más.

Pero sí es cierto el bajón de Norma: La otra orilla, es una colección muy inestable que todavía no consolida una línea y una identidad. En fin.

Libros Merlín, se encuentra en la Cra 8ª con 15: vale la pena la visita.

Y aunque soy más de blogs, supongo que la decisión de volverse .com, es pensada, así que suerte con eso.

martín gómez dijo...

Buen dato el de la librería Merlín, Tomás. Mil gracias.

Los títulos de Verticales de bolsillo a los que te refieren son long sellers y su precio facilita enormemente sus ventas continuadas.

Una pregunta ¿en cuál librería trabajas?

Saludos.
Martín.

Tomás D. Rubio dijo...

Se encuentra en Manizales, se llama Libélula Libros, y es donde, entre los estantes, me paso los días.

http://libelulalibros.blogspot.com/