miércoles, 24 de septiembre de 2008

destino bogotá [ 5 ] / el centro cultural gabriel garcía márquez

A principios de este año se inauguró en el barrio La Candelaria de Bogotá el Centro Cultural Gabriel García Márquez, un espacio que México y el Fondo de Cultura Económica le regalaron a la ciudad y que según su página Web consta de una librería y una galería. Me parece curioso que el lugar escogido para construir este centro sea la misma calle del complejo cultural del Banco de la República —conformado por la Biblioteca Luis Ángel Arango, la Casa de la Moneda y la Donación Botero—.







Tengo entendido que el Centro Cultural Gabriel García Márquez es la última obra del arquitecto Rogelio Salmona —su concepción del espacio así como los elementos que lo configuran saltan a la vista de primerazo— y como tenía muchas ganas de ir a conocerlo, el lunes aproveché que tenía la tarde libre para pasar a curiosear un rato por el lugar.



Estuve paseándome durante cerca de una hora por la librería, que además de ser amplia y luminosa tiene un fondo bastante interesante en áreas como literatura y ciencias sociales. No me extrañaría que entre las librerías no especializadas fuera la que tiene el fondo más atractivo y completo por lo menos en éstas áreas. De hecho, si la librería sólo vendiera títulos del Fondo de Cultura Económica su oferta ya sería lo suficientemente jugosa.








Me alegró mucho encontrar no sólo un par de números de la revista Texturas, sino también todos los títulos de la colección Libros sobre libros —mucho más baratos que en Barcelona, donde sólo los he visto en La Central—.




8 comentarios:

Jaume Puig dijo...

Y qué hay que hacer para que México te regale uno de esos? Mira en Blanes nos quedaria muy bien! y lo cuidariamos mucho, puedo jurarlo.

Un abrazo desde el fin del mundo!

martín gómez dijo...

Hombre, un centro de esos quedaría de puta madre en cualquier lugar aunque reconozco que en Blanes sería particularmente agradable.

Y bueno, no sé qué hay que hacer para merecer la generosidad de los mexicanos. Sólo sé que ahora tengo una razón más para quererlos.

Un abrazo desde la sabana de Bogotá.

Culebrero dijo...

Jaume puedes tener uno de esos si maquilas libros desde Barcelona para el resto de Latinoamérica, para eso tienes que romper los precios de producción, tener un buen enchufe dentro de la alta culturilla mexicana y ser amigo de un buen arquitecto que entienda como convertir un parking en una obra de arte.

martín gómez dijo...

Eso, eso, eso.

Señor Culebrero, le cuento que ayer me botaron chismes al respecto...

Un abrazo.
Martín.

Camilo Jiménez dijo...

Con la del FCE, las dos mejores librerías de Bogotá quedaron en La Candelaria: ésta y la Lerner. De ahí para el norte, pocón pocón.

martín gómez dijo...

Sí, Camilo, según lo que he podido ver no hay ninguna otra que tenga una oferta tan diversa y completa. Creo que Arteletra está bastante bien en su especialidad.

De resto, todo más bien flojito.

Camilo Jiménez dijo...

Se me olvidó poner que la librería del FCE tiene un ejemplar en vías de extinción, su librera Andrea (no sé el apellido), una argentina trasplantada a este altiplano que sabe muy bien lo que está haciendo. Bien por ella y por su trabajo.

Arteletra es bonita y más o menos surtida, y el desorden de sus libros y su ambiente apretado y oscuro evoca esas librerías francesas tan pintorescas. También, debo decirlo, cuenta con una librera solícita, Adriana Leganis. Pero nunca he encontrado allá lo que estoy buscando; además, lo invitan a uno a poner la solicitud en una planilla para ellos buscar el libro y luego llamarlo a uno. No sé cuántas veces he hecho esto (¿siete, diez veces?) y NUNCA me han llamado.

martín gómez dijo...

A mí el desorden de Arteletra me gusta visualmente pero creo que una librería no puede funcionar bien así. De hecho, la semana pasada pedí que me guardaran un libro porque en ese momento no tenía plata y cuando fui a recogerlo nadie pudo encontrarlo por ningún lado...

El fondo de Arteletra está bien en narrativa y en ciencias sociales aunque supongo que si uno busca cosas demasiado especializadas difícilmente las encontrará.

Sigue pareciéndome una buena librería. No es perfecta pero es lo que hay...

Ya varias personas me han dicho que en el FCE tienen unos libreros buenísimos.

Un abrazo, Camilo.