jueves, 18 de septiembre de 2008

destino bogotá [ 1 ] / 21.09.08, aterrizaje a las 14.20

21.09.08, en Bogotá a las 14.20.




Una ciudad en la que en algún momento pensé que me quedaría toda la vida —y ya han pasado cuatro años desde que me fui—.


‘Una tristeza sórdida de buses y busetas, de semáforos muertos, de edificios a medio construir en medio de charcos amarillos, de parques de los que se han robado los columpios, de vacas pensativas, que pastan al pie de las estatuas de los próceres, de basurales, de desempleados, de niños vestidos con uniforme militar’.


Tomado de Sin remedio, de Antonio Caballero.


***


Un mes durante el cual mantendré el ojo bien abierto y que promete muchas cosas buenas.

4 comentarios:

Jaume Puig dijo...

Vaya, debes estar preparando ya la maleta. Espero que tengas un buen viaje y nos cuentes muchas cosas. Lástima que no nos veamos para la subversión literaria del próximo dia 4 de octubre en Blanes. Un abrazo.

Camilo Jiménez dijo...

Bienvenido, estimado. Espero que nos veamos por acá.

Mire usted, hace unos días en el Transmilenio me senté al lado de una muy bonita señorita que estaba leyendo un libro. Como cuando alguien está leyendo por ahí me obsesiono por saber qué es y no descanso hasta averiguarlo, miré y miré hasta que pude descubrir que ella tenía la vista clavada en 'Sin remedio'. Y... sólo recordé fragmentos de esa inmensa novela que leí hace tantísimos años. Me sentí mal, y acabo de conseguirla para releerla. Creo que es la gran novela de Bogotá, por encima de cualquier otra.

De nuevo: espero nos veamos aquí en su ciudad que yo hice mía.

martín gómez dijo...

Ya está todo listo, Jaume. Lastimosamente no podré estar con ustedes en Blanes pero desde Bogotá los acompañaré de corazón.

Ya tendrás noticias mías.

Un abrazo.
Martín.

martín gómez dijo...

Camilo, doy por descontado que nos veremos. Y espero que no una sino varias veces.

Sin remedio da muy buena cuenta de muchas de esas cosas que hacen que Bogotá sea lo que es. Más allá de todo ese color local que hay en los cuadros de costumbres, en los diálogos o en la caracterización de los personajes (logrados todos de una manera muy acertada), recuerdo con particular afecto las alusiones al azul del cielo, a los amaneceres, a los cerros, al ambiente de la calle y al ajiaco.

Hasta pronto, Camilo.