jueves 29 de mayo de 2008

contexto: colaboración entre pequeñas editoriales independientes

Las pequeñas editoriales independientes siguen haciendo interesantes alianzas de colaboración. En esta ocasión se trata de Contexto, una asociación conformada por Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm Press, Impedimenta, Nórdica, Periférica y Sexto Piso.



Me parece muy interesante el dinamismo con el que están trabajando estas editoriales y la manera como le están sacando provecho al tamaño de su estructura para hacer alianzas estratégicas basadas en el establecimiento de vínculos de colaboración.


Aprovechando la Feria del libro de Madrid, los editores Luis Solano, Carola Moreno, Julián Viñuales, Enrique Redel, Diego Moreno, Julián Rodríguez y Santiago Tobón presentarán la asociación y la revista Contexto el próximo martes 3 de junio.


En ocasiones anteriores ya me había referido tanto a la alianza entre Libros del Asteroide, Impedimenta y Periférica para promocionar sus libros conjuntamente como al trabajo que están articulando Gadir, Impedimenta, Libros del Zorzal, Nórdica, Periférica, Sexto Piso y Tumbona en torno a SP Distribuciones y a SP Revista de Libros.


Ya me referiré al propósito y a los proyectos de Contexto más adelante, cuando tenga más detalles al respecto.

miércoles 28 de mayo de 2008

la metamorfosis del libro

La aparición, el perfeccionamiento, la proliferación, la creciente penetración y la consolidación de los soportes electrónicos suponen una metamorfosis del concepto de libro y, por lo tanto, un desafío para la industria editorial. Todos los actores involucrados en la cadena de producción editorial deben buscar la forma más óptima de adaptarse al entorno que se configura a partir de esta transformación —replanteamiento del modelo de negocios, negociación de derechos, tipos de licencias y usos permitidos por cada una de ellas, costes de producción y distribución de los contenidos, precio del producto final, fuentes de ingresos y un largo etcétera—. Como consecuencia del desarrollo de las nuevas tecnologías asociadas a la presentación de contenidos en texto e imagen, nuestra idea tradicional de lo que es un libro empieza a ser insuficiente y las fronteras de la definición de este concepto tienden a desdibujarse.





Joaquín Rodríguez viene planteando en el blog Los futuros del libro una serie de interesantes reflexiones sobre este tema que permiten estar al tanto del rumbo que toma esta discusión y entender las implicaciones que tiene su evolución.


Rodríguez muestra la complejidad del problema en la entrada titulada “Esto no es un libro (¿o sí?)”:


‘Roger Chartier, el maestro francés, nos advertía hace ya bastante tiempo, de que uno de los principales problemas al que deberíamos enfrentarnos para comprender la transición de los soportes que ahora está sucediendo es que no disponíamos todavía de las categorías intelectuales necesarias para percibir los nuevos soportes como libros o, dicho de otra manera, que nuestras categorías perceptivas están indisolublemente ligadas a un medio concreto —el papel y sus diversas manifestaciones— y a la forma en que ese medio compone y transmite los significados’.

martes 27 de mayo de 2008

inventario de lecturas [ 7 ]

En el segundo semestre de 1997 finalmente me matriculé en la carrera de Literatura. Yo quería tiempo para leer y ésa fue la mejor forma que encontré de tenerlo. El programa de Literatura estaba estructurado en varias áreas y salvo contadas excepciones uno podía ver las clases en el orden que quisiera porque casi ninguna tenía prerrequisitos.


Empezar no fue nada fácil. Revisando el programa de estudios me encontré con que había un montón de cosas que no me interesaban o que me producían pánico pero a las que tarde o temprano tendría que enfrentarme: literatura del Siglo de Oro, lingüística, épica griega, teoría literaria, literatura precolombina o historia de la lengua.


Yo sólo quería leer literatura moderna y contemporánea.


Estaba frente a un problema y como no quería enfrentarlo en ese momento, opté por inscribirme en la clase de Introducción a los estudios literarios —que era obligatoria— y por escoger dos cursos sobre temas que me interesaran: Teatro colombiano y Seminario de Vargas Llosa.


En mi curso de Introducción a los estudios literarios la profesora proponía un recorrido por la literatura universal que empezaba con el sacrificio de Isaac de la Biblia y terminaba con Crónica de una muerte anunciada. Todo iba bien para mí hasta que la profesora nos dijo que empezáramos a leer la Poética de Aristóteles para discutirla en clase porque así nos familiarizaríamos con los géneros clásicos y tendríamos herramientas para abordarlos.


En ese momento tenía 19 años y venía del colegio con el trauma de que todo lo clásico era aburrido y demasiado sofisticado para mí. Obviamente nunca empecé a leer la Poética ni mucho menos la Odisea, así que mientras mis compañeros discutían sobre la catarsis del héroe en la tragedia o sobre las reglas de la hospitalidad yo me quedaba mirando por la ventana hasta que se acababa la clase. Superado el impasse griego, antes de llegar a Crónica de una muerte anunciada leímos El Lazarillo de Tormes, Hamlet y algunos cuentos de Balzac, de Poe y de Cortázar. Al final del curso hice un trabajo pésimo acerca de De sobremesa, de José Asunción Silva.



El curso de Teatro colombiano fue un desastre. Yo me había inscrito en él pensando que me serviría para conocer las nuevas tendencias del ámbito teatral colombiano pero me encontré con que a la profesora sólo le interesaban el Teatro La Candelaria y el Teatro Experimental de Cali. Aunque las clases eran un poco aburridas —de hecho creo que en ninguna sesión me quedé hasta el final—, las obras que leíamos me gustaban un montón porque en ese momento me interesaba mucho la literatura como vehículo de transmisión de ideas políticas.


El Seminario de Vargas Llosa fue el curso que salvó el semestre. Ahí releí La ciudad y los perros y leí por primera vez Conversación en La Catedral, El elogio de la madrastra e Historia de Mayta. Además de hacerme muy feliz, la lectura de estas novelas de Vargas Llosa hizo que me dieran muchas más ganas de leer.


Entre tanto, por fuera de la universidad seguía perdido en el hoyo negro de la literatura colombiana posterior a García Márquez. Continuaba con la idea de que era importante conocer lo que se había escrito en Colombia durante las últimas décadas y lo que se estaba escribiendo en ese momento. Si no estoy mal, cuando me hastié del nadaísmo fue que me di cuenta de que había tocado fondo y de que era necesario corregir el rumbo.


Afortunadamente corregí el rumbo y al hacerlo mi percepción con respecto a los clásicos y mi relación con éstos cambiaron radicalmente.

lunes 26 de mayo de 2008

donde pongo el ojo... [ 36 ]


Lecturas en curso


El compromiso, de Serguey Dovlátov

Ikusager

Vitoria-Gasteiz, 2005


Mi recomendado de la semana


Blog The Literary Saloon


Mis libros favoritos


La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes

Alfaguara

Madrid, 2008


Me llama la atención


Viaje a Rusia, de Joseph Roth

minúscula

Barcelona, 2008

viernes 23 de mayo de 2008

¿para qué una feria del libro?

El editor colombiano Nicolás Morales escribió en el pasado número de la revista Arcadia una columna titulada “La nueva Feria del Libro”, en la que dice lo siguiente con respecto a la iniciativa de replantear el esquema de la feria de Bogotá:


‘Preocupadas por el declive en el porcentaje de percepción favorable que el público tiene del evento, y por unos indicadores de gestión que no abandonan la zona de las barras rojas, Corferias y la Cámara del Libro han decidido cambiar las reglas de juego buscando revitalizar esa sorprendente explosión bibliográfica que constituye nuestra Feria del Libro. Para ello convocaron a una junta de expertos que, tras analizar un sinnúmero de cuadros estadísticos y realizar algunos estudios conductuales en torno a la relación social propaganda-lucro-lectura, formularon algunas recomendaciones al comité organizador que, en este momento se están discutiendo en las reuniones’.



Según Morales, las recomendaciones de la junta de expertos son las siguientes:


- ‘Prohibidos los escolares


- No habrá stand sin libros


- No se invitará más a Ruanda ni a Bután


- Que Uribe* no inaugure la Feria


- Que vengan escritores y no Chespiritos


- Por favor, no sigan haciéndonos creer que Laura Acuña** es una intelectual’


La verdad es que no veo cómo las medidas propuestas por estos expertos pueden contribuir a que los indicadores de gestión de la Feria del Libro de Bogotá abandonen la llamada “zona de las barras rojas”. En un evento como una feria del libro es necesario distinguir entre la búsqueda del rendimiento económico, el impacto comercial, la dimensión cultural, el showbiz y las movidas políticas, que son aspectos bien distintos pero que querámoslo o no están estrechamente relacionados.



Supongamos que en la Feria del Libro de Bogotá se erradican ‘los ejércitos de jóvenes que, con la excusa de un baño de cultura, corren y desordenan un evento que no esta muy pensado para ellos’, así como la burocracia estatal, las organizaciones de beneficencia y los institutos de enseñanza del inglés; que el país invitado es Alemania; que la feria la inaugura Noam Chomsky en lugar de Uribe; que los autores de libros de autoayuda son sustituidos por John Updike y Ricardo Piglia; y que se les prohíbe a JLo*** y a Britney Spears ir a firmar sus poemarios y memorias. Vale.


¿Se va a recaudar más dinero en taquilla y van a vender más los editores si a la feria no asisten figuras políticas y mediáticas? ¿Harán China o el Reino Unido el esfuerzo de montar un buen pabellón si siguen sin tener una razón particular para hacerlo?


Colombia es un mercado editorial que por su tamaño está en capacidad de hacer una feria importante en el circuito iberoamericano y un par más con peso en el ámbito nacional. Sin embargo, para revitalizar la feria es más importante definir su naturaleza y su propósito que a quién se le da y a quién se le niega el derecho de admisión.


Al final el resultado de los indicadores de gestión depende de que los asistentes encuentren en la feria aquello que buscan —a quienes van a Frankfurt no necesariamente les interesa ir a Londres, a Guadalajara, a Chicago, a Madrid o a Buenos Aires—.


* presidente de Colombia

** modelo y presentadora de televisión

*** estrella de origen puertorriqueño y esposa del cantante Marc Anthony

jueves 22 de mayo de 2008

actualización: entrevista al editor jaume vallcorba disponible en línea gracias al observatorio tökland edición xxi

Gracias a los chicos del Observatorio Tökland Edición XXI, la entrevista que le hice al editor Jaume Vallcorba para la revista El malpensante puede descargarse haciendo clic aquí —¿recuerdan que por alguna extraña razón era imposible hacerlo desde el servidor en el que yo la había colgado?—.


¡Gracias, Pablo!

libros sobre libros, una colección para entender la actividad, la industria y el mercado editorial

Libros sobre libros es una colección cuyo fondo se ha convertido en una referencia fundamental para quienes estamos interesados en los vaivenes de la actividad, de la industria y del mercado editorial. La presentación de la colección no podría ser más precisa:


‘La industria editorial no suele ser tema de interés de la industria editorial. Aunque cada vez hay más, los libros acerca de la edición de libros siguen siendo escasos y, salvo un par de excepciones en el ámbito de lengua española, están dispersos entre los catálogos de diversos editores. Esta colección ofrece a los profesionales del libro, bajo un solo sello y de manera sistemática, herramientas prácticas para la diaria ejecución de sus labores y reflexiones sobre los alcances y limitaciones de su quehacer. La idea que anima la selección y preparación de las obras es contribuir a que los agentes involucrados en el ciclo del libro lleven a cabo su trabajo de mejor manera, con mayor facilidad y generando mayores beneficios, tanto culturales como económicos’.


La colección Libros sobre libros es coeditada por el Fondo de Cultura Económica y Libraria, que presentan las cuatro ramas de su catálogo así:


- Obras para editores



‘La edición de libros actúa en ámbitos tan diversos como la administración, la creación literaria, la producción industrial, la comunicación y el derecho: en eso radica su encanto y su dificultad. En esta sección del catálogo ofrecemos materiales sobre algunas de esas materias, en el entendido de que no hay recetas mágicas para aprender un oficio que sólo se domina con tenacidad, intuición y congruencia’.


- Obras para libreros




‘Las librerías han sido siempre un negocio de baja rentabilidad y de muy altas exigencias, tanto culturales como financieras. Quienes se dedican a la venta minorista de libros ocupan un puesto clave en el camino que une la creación de autores y editores con el lector, pues la mayor parte de la venta de ejemplares se realiza por ese canal. Los textos que ofrecemos en esta sección buscan fortalecer su desempeño comercial mediante una mejor atención al cliente y un mejor uso de la información que la propia librería genera’.


- Obras para autores



‘Los autores son uno de los dos protagonistas en la puesta en escena de cada libro (el otro es, por supuesto, el lector). A ellos ofrecemos aquí materiales que simplifiquen su trabajo y mejoren las relaciones con el editor, ese intermediario que aspira a unir los distantes polos de la escritura y la lectura’.


- Obras sobre historia del libro



‘Además de que conocer la génesis y la evolución de la industria editorial es útil en la práctica cotidiana, volver la mirada hacia el pasado nos permite gozar como propios los triunfos y sufrir los quebrantos de los colegas que nos precedieron. Las obras de esta sección son al mismo tiempo fuente de información y de entretenimiento, pues las vicisitudes del libro coinciden con las mejores aventuras de la inteligencia’.


Revisando el catálogo de Libros sobre libros me doy cuenta de que quien quiera entender cómo funciona la cadena de producción editorial debería leer la mayoría de sus títulos.

miércoles 21 de mayo de 2008

inventario de lecturas [ 6 ]

Seguimos en la primera mitad de 1997. Durante esos meses continué leyendo a algunos de los autores que había empezado a leer con asiduidad a raíz de las reuniones de los viernes en la tarde en El café de la luna lela: Álvaro Cepeda Samudio, Edgar Allan Poe, Álvaro Mutis y Julio Cortázar.


Durante las vacaciones de mitad de año hicimos con Roberto un paseo por Cartagena, Barranquilla y Sincelejo. En Barranquilla mi tío Armando me dijo que fuera a su biblioteca y cogiera todos los libros que quisiera porque él ya los había leído y porque si seguían ahí el jején y la humedad acabarían comiéndoselos. Al final de esas vacaciones regresé a Bogotá con varias primeras ediciones de García Márquez, con los cuentos completos de Oscar Wilde, con Siddhartha y con un par de libros más de esa colección de clásicos de la literatura universal de Bruguera que venía encuadernada en cuero rojo.


Entre las cosas que leí entre junio y agosto de ese año se destacan algunas de las siete novelas que componen Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero y un libro de poemas titulado Caravansary —también de Álvaro Mutis—, algunos cuentos de Cortázar, una novela de Conrad llamada Bajo la mirada de Occidente, los Cuentos de amor, de locura y de muerte, de Horacio Quiroga, y Ojos de perro azul —de García Márquez—.


Era consciente de que me quedaba todo por leer y quería leerlo todo. Y como siempre hay que empezar por algún lado, yo decidí hacerlo por el que me parecía más cercano a mí: la literatura colombiana. Todavía no había superado a Andrés Caicedo y como entonces tenía una faceta compulsiva, decidí leer toda la literatura colombiana que se me atravesara por delante. Solía aprovechar cualquier rato libre que tuviera para visitar las librerías de segunda, los mercados de las pulgas y las ferias del libro que hacían en el Parque de los periodistas o en el Parque Santander y regresaba a mi casa con mi maleta llena de libros de las colecciones de autores colombianos de La Oveja negra y de Planeta.


Entre los libros de estas dos colecciones que compré y leí en esa época recuerdo los siguientes:


- Episodios bogotanos, de Alfredo Iriarte


- La casa grande, de Álvaro Cepeda Samudio


- Bomba Camará, de Umberto Valverde


- Nostalgia Boom, de José Stevenson


- Las puertas del infierno, de José Luis Díaz Granados (una novela sobre la que algún comentarista de libros demasiado despistado o complaciente dijo que era el Ulises colombiano)


- Chambacú, corral de negros, de Manuel Zapata Olivella


- La sed de los huyentes, de Milcíades Arévalo


- Urbes luminosas, de Eduardo García Aguilar


- Cuentos para antes de hacer el amor / Cuentos para antes de hacer el amor, de Marco Tulio Aguilera Garramuño


Un día encontré en mi casa un libro que durante un tiempo largo tuve siempre a la mano: la antología El cuento colombiano, de Eduardo Pachón Padilla. Lo interesante de este volumen era que hacía un recorrido relativamente completo por la tradición narrativa colombiana en la medida en que incluía cuentos de autores que iban desde Tomás Carrasquilla hasta Andrés Caicedo, pasando por Manuel Mejía Vallejo, Pedro Gómez Valderrama, Cepeda Samudio, García Márquez y Óscar Collazos.



En esta época caí en el hoyo negro de la narrativa colombiana posterior a García Márquez. En muy pocos meses leí un montón de novelas con pretensiones intelectuales y experimentales que generalmente me aburrían y no me interesaban. Las novelas de Mutis, Episodios bogotanos, La casa grande, Urbes luminosas y algunos relatos de El cuento colombiano son las únicas obras de autores colombianos cuya lectura recuerdo haber disfrutado. Supongo que cuando me di cuenta de que las demás me resultaban insoportables seguí leyéndolas porque estaba a la expectativa de encontrar algo valioso en ese territorio que yo quería sentir tan próximo a mí. Y supongo también que si lo hubiera encontrado les habría dado una oportunidad a algunos libros de otros autores colombianos como Alberto Duque López, Alonso Aristizábal, Sandro Romero, Óscar Collazos, Juan Gossaín o Alfonso López Michelsen que compré pero nunca leí.

martes 20 de mayo de 2008

clásicos recuperados

A pesar de que la línea editorial de cada una de ellas tiene una serie de particularidades que la distinguen de todas las demás, editoriales como Acantilado, Impedimenta, Sexto Piso, Artemisa, Nórdica, Atalanta, El Olivo Azul y Funambulista comparten un denominador común: todas están recuperando obras de autores clásicos que por alguna razón habían caído en el olvido.


Gracias a estas editoriales podemos leer obras de autores como Guillaume Apollinaire, Jane Austen, Honoré de Balzac, Emily Brontë, Chateaubriand, G. K. Chesterton, Joseph Conrad, Gustave Flaubert, E.T.A. Hoffmann, Henry James, Michel de Montaigne, Rainer Maria Rilke, Stendhal, Robert Louis Stevenson, Lawrence Sterne, Jonathan Swift, León Tolstói y Oscar Wilde que hace mucho tiempo no se editaban en castellano o que incluso nunca habían sido traducidas a nuestra lengua.


En algunos casos se están recuperando obras menores que han sido opacadas por las obras maestras tanto de sus autores como de su época y que en ocasiones sólo conocen los especialistas y uno que otro curioso. Independientemente de su calidad literaria o del interés que puedan suscitar algunos de los textos recuperados, me parece interesante el trabajo que los editores mencionados —y tal vez algunos otros que se me escapan— están haciendo en esta dirección porque están facilitando el acceso a obras muchas veces desconocidas en nuestro medio y que de otra manera o bien tendríamos que leer en traducciones anticuadas o bien sólo podrían ser leídas por aquellos que conocieran las lenguas en las que fueron escritas o a las que se han traducido anteriormente.




En algunos casos se están haciendo ediciones muy cuidadas de estas obras, lo cual pone en evidencia la calidad del trabajo que están haciendo ciertos editores. Por otro lado, vale la pena destacar tanto la disminución de costes de producción que implica el hecho de que estas obras sean de dominio público como la repercusión que su publicación debe tener sobre el oficio de la traducción.

lunes 19 de mayo de 2008

donde pongo el ojo... [ 35 ]


Lecturas en curso


*S,C,P,F…

Actar y *S,C,P,F…

Barcelona, 2006


Mi recomendado de la semana


Aires de familia, de Carlos Monsiváis

Anagrama

Barcelona, 2001


Mis libros favoritos


La mansión de Araucaíma / Diario de Lecumberri, de Álvaro Mutis

Editorial Norma

Bogotá, 1996


Me llama la atención


Librería Tres rosas amarillas (especializada en relato)

C/ San Vicente Ferrer 34

28004, Madrid

Teléfono: (+34) 915.22.81.08




viernes 16 de mayo de 2008

la colección 007 de penguin books


Me encanta el trabajo que está haciendo Penguin Books en el Reino Unido con el diseño de sus colecciones.


Para celebrar el centenario del nacimiento de Ian Fleming, Penguin Books ha lanzado la colección 007 en la que reeditan catorce novelas de James Bond con un diseño de Michael Gillette. Con respecto a la colección que saldrá el próximo 29 de mayo dice Colin Brush:


‘The books were numbered on their spines so it's not hard to read them in order (if you're traditionally minded). The blurbs, adapted from earlier Penguin editions, were themed around the new unified concept. Fourteen book biographies, one for each back flap, replaced the usual author biography (which is found on page one). A short extract from each book graces the back cover. They were made into demi-format hardbacks to be not so much collectible as bloody irresistible’.



Me gustan mucho el concepto, la tipografía y el uso del color. No me cabe la menor duda de que Penguin ha despertado el deseo de tener esos libros en mi biblioteca.

jueves 15 de mayo de 2008

entrevista a jaume vallcorba, editor de quaderns crema y acantilado, en la revista el malpensante


Ya está circulando el número de la revista colombiana El malpensante en el que aparece la entrevista que le hice hace unos meses a Jaume Vallcorba, el editor de Quaderns Crema y Acantilado. En sus respuestas Vallcorba revela sin ninguna reserva la manera como concibe y asume no sólo el oficio editorial, sino también la literatura.


Creo que después de leer la entrevista podemos hacernos una idea del lugar que ocupa Jaume Vallcorba en el panorama editorial actual.


Reproduzco algunos fragmentos de la entrevista que me parecen particularmente interesantes. Quienes quieran leer la entrevista completa pueden descargarla haciendo clic aquí. Buena lectura.


'¿Cómo ha sido la experiencia de combinar la actividad editorial con la docencia?


Frenética pero enormemente estimulante. Creo que son dos actividades complementarias. Me parece que la labor editorial se puede entender de dos modos: por una parte, el de quien se dedica a publicar libros que el público ya sabe que quiere; y, por otra parte, el de quien le ofrece al lector aquellos libros que quizás aún no sabe que quiere —que es en el que a mí me gusta trabajar—. Son dos cosas muy distintas. En buena medida me gusta hacer un trabajo de explorador para proponer un catálogo y crear una biblioteca propia dirigida a un público con el que pretendo sintonizar.


Sucede lo mismo que con los estudiantes. Cuando uno enseña literatura también hace unas propuestas de lecturas que los estudiantes aceptan o rechazan. Creo que ahí hay una complementariedad e incluso un trabajo paralelo. A eso me refiero cuando hablo de proponer una biblioteca personal. Eso no puede llevarse a cabo en un cien por ciento porque uno no puede publicar todos los libros que quisiera, ya sea porque ya han sido publicados o bien porque los derechos son tan costosos que no puedes pagarlos. Pero uno puede aproximarse a esa biblioteca ideal que quisiera tener en casa'.


'En el caso de Acantilado, ¿de dónde viene su interés por las tradiciones literarias centroeuropea y lusitana?


Una de las asignaturas que me encargaron en la Universidad Pompeu Fabra tenía un título francamente horrendo. Se llamaba “Literatura de tradición europea”. A mí me habría gustado que se llamara “Literatura occidental” y punto, pero resulta que como todavía existía el muro de Berlín, parecía como si ese apelativo excluyera un espectro importantísimo de literaturas del centro y del este de Europa. El título era muy animal pero al mismo tiempo muy exacto.


Durante bastantes años intenté dar una explicación de las grandes líneas de la tradición literaria europea, desde los trovadores hasta la poesía del siglo XX. No me ocupaba de la tradición clásica aunque las referencias a ésta eran inevitables. Hay una línea que describe perfectamente ese camino que empieza con los trovadores, sigue con los estilnovistas, continúa con Dante, Petrarca y Shakespeare y se prolonga hasta pleno siglo XX con figuras como Thomas Mann, William Butler Yeats, Franz Kafka o W. H. Auden. Se trata de una línea poderosa y seguirla es muy interesante porque uno se da cuenta de que está trabajando en ámbitos lingüísticos distintos, que en términos culturales parecen ser muy diferentes pero que acaban dibujando una tradición europea sólida basada sin duda en los usos tanto de la retórica como de un sistema referencial común. La existencia de esta línea explica por qué durante siglos un ruso había entendido perfectamente bien a Cervantes, un inglés a Dante o un alemán a Shakespeare. Finalmente estaba ese espacio común'.



'Como editor usted se ha caracterizado por ser especialmente cuidadoso con el tratamiento de ciertos detalles del proceso de producción editorial. Quisiera que describiera la manera como se abordan en Quaderns Crema y Acantilado algunas fases críticas del trabajo de edición como la traducción, la selección de las ilustraciones de las cubiertas, la maquetación, la impresión y la encuadernación.


Empecemos con la traducción. Creo que buscar traductores de gran calidad es fundamental. Además, hay que traducir de la lengua original aunque algunas veces esto es difícil porque, por ejemplo, no hay tantos traductores del ucraniano para Yuri Andrujovich, que es una de las voces verdaderamente singulares de la nueva literatura europea. Insisto en hablar en términos de literatura europea y no de literaturas nacionales.


Si no hay un traductor de calidad capaz de traducir directamente del original estamos en problemas. He llegado a renunciar a publicar a ciertos autores por la dificultad de encontrar traductores. Las lenguas de Europa del este son endiabladamente complicadas. La traducción también debe ser invisible. Uno debería poder leer el libro sin darse cuenta de que se trata de una traducción. Las palabras con las que se transmite una idea deben ser transparentes (…)


También es necesario hacer un muy buen trabajo de edición. Hace un momento le hablaba de la tipografía invisible, como ya he dicho antes la composición tipográfica también debe ser compacta e invisible. Sin duda alguna, la tipografía también requiere profesionales, y eso es un problema cada vez más gordo. Salvo en Alemania, en Europa los viejos oficios están perdiéndose. Pienso en la tipografía, por lo menos. Hay demasiados artistas pero cada vez quedan menos artesanos de la tipografía.


En cuanto a la impresión, tengo la obsesión de trabajar con papel de pH neutro. Si el papel tiene un pH bajo, el ácido va atacándolo y se amarillea, luego se convierte en marrón y con el tiempo finalmente se destruye. En la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y en algunas bibliotecas europeas han tenido graves problemas con libros principalmente contemporáneos que se autodestruyen al cabo de un tiempo. Como antes hablaba de la biblioteca personal, pienso que si alguien quiere hacer una biblioteca los libros tienen que ser durables, y la única manera de que lo sean es utilizando un papel de pH neutro. No quiere decir que el papel luego no pueda ser atacado por parásitos, pero la verdad es que en condiciones normales este tipo de papel tiene muy buen aguante.


Para que la lectura sea placentera hay otra cuestión con respecto al papel casi tan importante como el pH: que el libro esté impreso a favor de fibra para que se le abra y se le ofrezca al lector. Utilizo un papel ligeramente ahuesado para que la página no tenga un impacto de luz muy brusco. Además, imprimo en una tinta negra ligeramente rebajada porque se integra mejor. Si por mí fuera imprimiría en tipografía. En Quaderns Crema lo hice durante mucho tiempo pero hoy en día es imposible trabajar con calidad tipográfica alta y con tipografía en plomo, porque el offset ha erradicado estas técnicas.


En la época en la que compraba libros de bolsillo porque tenía poco dinero lo más desagradable era que se les cayeran las hojas cuando se abrían, por lo cual concluí que el libro hay que coserlo. El hilo tiene que ser vegetal porque en ocasiones el papel retiene la humedad que absorbe, por lo cual un nylon o una fibra sintética lucha con él y acaba rompiendo el libro. Es necesario coser el libro con un material vegetal que también sufra contracciones y dilataciones.


Alguien me decía: “es que usted hace libros de lujo”. Yo diría que son más bien libros cuidados; la verdad es que no veo el lujo por ninguna parte. No se puede olvidar que no estamos haciendo artesanías. En el fondo el libro es un producto industrial que procuramos que esté bien hecho. Y el trabajo del editor consiste en vender los libros que publica, trabajando siempre con costos razonables'.


Muchas gracias a Jaume Vallcorba, a Sergi Masferrer, al fotógrafo José Colón Toscano, a Camilo Jiménez y a la demás gente de El malpensante que trabajó en el proceso de edición de la entrevista.




miércoles 14 de mayo de 2008

la franqueza de josé manuel lara y la gauche divine

Tomo el siguiente extracto de la entrevista a José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta, que publicó el diario El País la semana pasada:


'P. Es accionista de diarios opuestos como Avui o La Razón. ¿Ha invertido en ellos o en otros medios como peaje político?


R. No. Una empresa no tiene ideología; tiene que poder hacer un periódico como La Razón, de derechas y españolista, y el Avui, que es como mínimo catalanista. Nunca me presionó nadie. Creíamos que era posible asegurar la permanencia del Avui. Puede sonar rimbombante, pero era un servicio a la sociedad por el valor simbólico de su cabecera: el primero en catalán tras el franquismo'.


En muchos aspectos no estoy de acuerdo con la forma de pensar de José Manuel Lara ni con la política de adquisiciones mediante la cual busca aumentar la cuota de mercado de su negocio, pero me gusta mucho su franqueza —a la cual ya me referí en esta entrada a propósito del premio Planeta. Aunque su discurso me resulta mucho menos seductor y estimulante que el de los editores pertenecientes a lo que se conoce como la gauche divine, en Lara no percibo esas chocantes ínfulas de glamour tan frecuentes en los testimonios de algunas figuras de la burguesía catalana pertenecientes a este movimiento de intelectuales y artistas de izquierda —como Beatriz de Moura, Jorge Herralde, Ana María y Terenci Moix o Esther Tusquets—.



Aunque nos estemos refiriendo a una misma actividad, estamos hablando de formas distintas de asumirla: Lara es un empresario para quien parece no haber mayor diferencia entre ser constructor, banquero o transportador y ser editor; los de la gauche divine, por su parte, en ocasiones parecen ser editores empeñados en esconder la dimensión empresarial de su oficio para evitar la asociación entre sus decisiones y cualquier tipo de consideración de carácter no cultural.




martes 13 de mayo de 2008

inventario de lecturas [ 5 ]

Como lo dije en la entrega anterior de esta serie, 1997 fue un gran año para mi formación como lector. En ese momento a mi amigo Roberto y a mí se nos ocurrió hacer una revista literaria y decidimos ponernos manos a la obra junto con dos amigos míos de la universidad —el Cumpa y Pedrito—. Por supuesto que nunca hicimos la revista porque ni siquiera sabíamos qué teníamos que hacer ni mucho menos por dónde empezar.



En cambio leímos, fumamos, escribimos, hablamos, bebimos y nos reímos mucho. Todos los viernes en la tarde nos reuníamos en un lugar llamado El café de la luna lela —ubicado sobre el Park Way, en el barrio La Soledad de Bogotá— para intercambiar y comentar lecturas. Creo que para los cuatro estas reuniones fueron una fuente de descubrimientos riquísima y que ese entusiasmo adolescente fue clave porque despertó en nosotros una curiosidad que nos suscitó una serie de inquietudes que seguramente no habrían surgido bajo otras circunstancias —por lo menos en mi caso—.


Durante esas reuniones semanales descubrí a autores tan variados como Álvaro Mutis, César Vallejo, Arthur Rimbaud, Luis Vidales, William Blake, Álvaro Cepeda Samudio y algunos otros miembros del Grupo de Barranquilla —Ramón Vinyes, José Félix Fuenmayor, Néstor Madrid Malo y Alfonso Fuenmayor—, Walt Whitman, Octavio Paz, Charles Baudelaire, Vicente Huidobro, Aurelio Arturo, Paul Valéry, Horacio Quiroga, Eduardo Zalamea Borda y Carlos Fuentes. También conocí mejor la obra tanto de Edgar Allan Poe como de Julio Cortázar y por influencia de Roberto todos nos obsesionamos con Opio en las nubes, la novela de Rafael Chaparro que leímos y releímos una y otra vez porque nos parecía lo más vanguardista del mundo —también debo confesar que influenciado por Pedrito leí tanto los inventarios de Mario Benedetti como An American Prayer y The American Night, de Jim Morrison, pero prometo no volver a hacerlo nunca más—.


Al revisar este listado encuentro un detalle que me llama muchísimo la atención: una buena parte de estos autores son ante todo poetas y aunque yo siempre me he interesado más por la narrativa, en esa época tenía una fuerte inclinación a leer poesía —que un par de años después se diluyó y que me gustaría recuperar algún día—.


En ese momento mi consigna era leerlo todo. Era consciente de que tenía todo por conocer y no quería que se me escapara nada. Cada vez que oía mencionar autores y obras o que me topaba con una referencia tomaba nota y luego me iba a echar un ojo en alguna librería o biblioteca —normalmente a la Luis Ángel Arango porque la de mi universidad era más bien floja— para ver con qué me encontraba. Aunque naturalmente no pude leer todas las cosas con las que me encontraba porque mi radar todo el tiempo incorporaba nuevas referencias, lo interesante es que en ese momento empecé a construir un mapa de épocas, países, ciudades, movimientos, revistas, obras y autores que desde entonces me sirve como guía.


Todo esto empezó justo mientras esperaba la respuesta del consejo de profesores del departamento de Literatura a mi solicitud de admisión. El semestre siguiente empezaría formalmente mis estudios de Literatura, gracias a los cuales pude pasarme todo el resto de mis años universitarios leyendo —que es una de las tres o cuatro cosas que más me gusta hacer—.



lunes 12 de mayo de 2008

donde pongo el ojo... [ 34 ]


Mi recomendado de la semana


Good Is Dead (Website oficial de Chip Kidd)


Mis libros favoritos


Decameron, de Giovanni Boccaccio

Alianza editorial

Madrid, 2007


Me llama la atención


Els llibres que no he escrit, de George Steiner

AtmArcadia

Barcelona, 2008



viernes 9 de mayo de 2008

¿la próxima de garcía márquez?

Cada vez que García Márquez abre la boca a mí se me ponen los nervios de punta, sobre todo si lo hace para anunciar la salida de un nuevo libro. Me cuesta trabajo aceptar que el autor de Memorias de mis putas tristes sea el mismo que años atrás escribió Cien años de soledad, El otoño del Patriarca, Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempos del cólera.


Esta semana me han entrado otra vez los nervios después de que leer en el periódico El Tiempo la siguiente declaración del periodista Darío Arizmendi: ‘Tuve la fortuna de estar este fin de semana en México con el escritor y puedo asegurar que le está dando los últimos toques a su nueva novela’.


El titular de la noticia hace que el anuncio de Arizmendi me parezca aún más alarmante: ‘García Márquez da los últimos toques a novela de amor que publicará este año’*.



Supongo que llega un momento en el que a los escritores les entra el cansancio como a cualquier otra persona. Tengo claro que la obra de un autor evoluciona desde todo punto de vista —al fin y al cabo su producción es una búsqueda en la que el proceso lo es casi todo—. Y también me parece razonable que cuando uno ha hecho una buena carrera dedique su vejez a cuidar las plantas, a llevar a sus nietos al parque, al bricolage o a echarse en el sofá a leer el periódico.


Sin embargo, hay algo que todavía no he podido entender: ¿cuáles criterios o motivaciones han llevado a García Márquez a publicar sus últimos libros, que dejan una mancha en el conjunto de su obra?


Teniendo en cuenta que García Márquez es una celebridad que no debe tener mayores preocupaciones económicas, no creo que sus motivaciones sean el dinero —anticipos, royalties, etc.— y la fama. Esto me hace pensar en la posibilidad de que él esté satisfecho con lo que está escribiendo, que de ser así hablaría muy mal de él.




* ¡Madre mía!

jueves 8 de mayo de 2008

las lecciones del editor andré schiffrin en barcelona

Hace un par de días la Vallejo me reenvió un mensaje del Master en Edición del IDEC invitando a una charla de André Schiffrin, el editor de The New Press, que ha venido a Barcelona a presentar su nuevo libro: Una educación política. Aunque en un principio la charla era sólo para alumnos y ex alumnos del master, finalmente conseguí que la coordinadora me permitiera asistir. Y valió la pena la insistencia ante su negativa inicial. Ya verán por qué.



Antes de señalar algunos puntos importantes a los que se refirió Schiffrin durante su charla, quisiera decir que oyéndolo hablar pude hacerme una idea de la magnitud del aporte que ha hecho este singular personaje al oficio de la edición. Un detalle más: a diferencia de los gurús, Schiffrin no venía a dar una conferencia a un grupo de jóvenes que están formándose para hacerse editores sino a conversar con ellos.


Ahora sí destaco algunos de los temas a los que se refirió Schiffrin:


- Antes la edición era vista como un oficio. Hoy en día es vista como una industria.


- Hay una analogía entre las librerías y las salas de cine: los cines multiplex de las grandes ciudades provocan la desaparición de las pequeñas salar de barrio y las películas que no funcionan en taquilla salen de cartelera al cabo de una semana. Esta lógica explica la alta rotación de títulos en librerías.


- La Central es una de las mejores librerías del mundo.


- La edición es también un proyecto cultural —y no sólo un negocio—. Schiffrin evoca un caso que presenta extensamente en La edición sin editores: se trata del trabajo hecho por Penguin durante la década de 1930 en Gran Bretaña para que las clases populares pudieran acceder a textos fundamentales de la cultura occidental.


- La selección de lo que se publica es una decisión que tiene una dimensión ideológica, política y comercial.


- La industria editorial tiende a ser conservadora no necesariamente en términos políticos pero sí culturales en la medida en que es reacia a apostar por nuevas tendencias.


- En Estados Unidos se traduce muy poco y New Directions fue la editorial encargada de publicar allí los clásicos europeos por primera vez.


- Las generaciones de editores y autores de una buena editorial constituyen capas que podrían compararse a los estratos arqueológicos que hay en una ciudad con historia.


- Hoy en día la búsqueda del máximo beneficio es el motor que impulsa a las grandes editoriales, que han convertido la edición en un negocio y que han despojado esta actividad de su dimensión artesanal.


- Las personas mueren pero las grandes corporaciones perviven, lo cual les facilita a los grandes grupos aumentar su cuota de mercado mediante la compra de sellos independientes una vez sus fundadores se han retirado o han muerto.


- El 80 % de los libros que se publican en Estados Unidos provienen de cinco grupos editoriales.


- En Francia dos grupos editoriales monopolizan 2/3 del mercado.


- A propósito del fallido intento de fusión entre Hachette y Vivendi en Francia que tuvo lugar hace unos años, Schiffrin se refiere a la capacidad de Bruselas de aplicar leyes anti-trust porque como instancia supranacional no está sometida de la misma manera que los gobiernos nacionales a las presiones que ejercen los grupos de comunicación.


- Los grandes grupos ya casi no tienen hacia dónde crecer porque cada vez les quedan menos editoriales independientes que comprar.


- Cada vez es más difícil encontrar obras de pensamiento que no provengan de editoriales universitarias.


- En América Latina el Fondo de Cultura Económica es la alternativa grande de una edición de calidad frente al efecto aplanadora que provocan los grandes grupos españoles, cuya oferta tiene un enfoque eminentemente comercial.


- La puja entre los distintos grupos editoriales por los derechos de los mismos best sellers ha hecho que el monto de los anticipos y de los derechos que reciben los autores de estos títulos alcance niveles exorbitantes.


- The New Press es una editorial not-for-profit que en 2008 publicará su título número mil. La plantilla de la editorial empezó con cuatro personas y ahora está compuesta por veinte.


- Schiffrin se pregunta a partir de la experiencia de The New Press: ¿qué sentido tiene darle tanta importancia a la búsqueda de beneficios si la gran industria nunca estará satisfecha con las ganancias que obtiene?


- Muchos editores independientes se han formado en los grandes grupos, de donde muchas veces han salido con el propósito de buscar nuevas audiencias. Estos proyectos independientes suelen tener enormes dificultades económicas, sobre todo porque el modelo de distribución les dificulta el acceso a las librerías.


- La distribución: ¡ahí está la gran dificultad!


- La edición como trabajo artesanal les permite a los pequeños editores hacer beneficios vendiendo mil copias.


- Pregunta final: ¿es posible un nuevo modelo de empresa editorial y de edición?


Siento que cualquier cosa que yo pueda decir frente a las consideraciones de Schiffrin sobra.

miércoles 7 de mayo de 2008

entrevista a eduardo moreno, editor de el olivo azul / “buscamos un equilibrio entre textos desconocidos de autores conocidos y de otros por conocer"

El Olivo Azul es una editorial que surge en Sevilla con el propósito de rescatar clásicos de la literatura europea que permanecían inéditos en castellano o que estaban descatalogados. Mientras se prepara para el lanzamiento de los primero títulos de su segunda colección, El Olivo Azul intenta consolidar un catálogo que se caracteriza por la variedad de tonos, de voces, de estilos y de géneros.


Martin Gómez: ¿Cuándo y por iniciativa de quién surge la idea de crear El Olivo Azul?


Eduardo Moreno: La editorial nace oficialmente en octubre de 2007, pero se viene gestando desde hace casi dos años. La idea de su creación surge de mí, que como lector formado en el extranjero me di cuenta de que muchos títulos importantes de la mejor literatura europea permanecían inéditos en castellano o bien estaban descatalogados. A partir de esta intuición entré en contacto con mis socios y acordamos crear la editorial.


En cuanto al nombre, no nace de un concepto o de una reflexión sino de una simple imagen: queríamos que el sello de la editorial fuese un olivo —el nuestro es un proyecto que, aunque abierto al mundo, nace en el sur—, pero un olivo peculiar y quizás algo surrealista: un olivo azul. Después nos pusimos a buscar nombres para la editorial pero los que se nos ocurrían eran todos más bien pretenciosos y lamentables, así que nos quedamos con El Olivo Azul —que de tanto repetirlo nos empezó a sonar bien—.


Parece que ha gustado y además nos viene bien para darnos una justificación literaria: Novalis, en su novela Enrique de Ofterdingen, habla de la flor azul, una flor incierta y remota que se le aparece al poeta-mago en sueños y de la que va surgiendo el rostro de la amada. Esperamos que de nuestros olivos azules surjan también el rostro de la amada y algunas otras cosas buenas.


M.G.: ¿Cuáles son las motivaciones que condujeron a la creación de la editorial?


E.M.: No teníamos intención alguna de hacer lo que ya está hecho. Es por eso que decidimos editar grandes obras de la literatura europea casi siempre desconocidas para el lector español. Nos motivaba que en nuestro catálogo hubiese variedad de tonos, de voces, de estilos y hasta de géneros pero también que todas las obras tuviesen algo en común: ser buena literatura, lo que para nosotros significa que desvelan, desentrañan y analizan conflictos y misterios de la existencia humana con una honestidad y profundidad incuestionables y sin concesiones a criterios ajenos al buen hacer literario. Obras que cumpliesen con un lema que Kafka aplicaba a su propia obra y que nosotros hemos hecho nuestro: que sean un punzón que sirva para quebrar la capa de hielo que cubre el corazón de los hombres.


M.G.: ¿Cómo se definió el perfil de las distintas colecciones de El Olivo Azul?


E.M.: Nuestra primera colección, “Narrativas del Olivo Azul”, es nuestro buque insignia y seña de identidad. Quisimos que en ella tuvieran cabida los libros que se destacan por la calidad de sus historias y por la manera, más sabia que novedosa, en que éstas están contadas. Pretendíamos dar especial atención a las formas breves y condensadas —novela corta y relatos— porque entendemos que éstas suponen lo más sobresaliente de la literatura moderna, pero sin que eso supusiera la exclusión de novelas y formas más extensas. De hecho, esta colección no se ciñe a un solo género sino que recoge el espíritu moderno —ese manantial subterráneo que corre bajo los siglos, que pretende suprimir la distancia entre los géneros literarios y que sospecha que más que una realidad objetiva hay relatos que crean y recrean múltiples mundos, aunque pocos de ellos merezcan ser contados—.


El próximo otoño queremos lanzar una nueva colección. Se llama “Errantes” y se centra en la idea del viaje en todas sus facetas: viajes reales, interiores y de ideas. Constará de libros de ensayo, aforismos, viajes, diarios, memorias y autobiografías, muchos de ellos obra de grandes narradores y poetas. Cada uno será, a su manera, una guía de perplejos.


M.G.: ¿Bajo cuáles criterios editoriales se eligen los libros que publica El Olivo Azul?


E.M.: Para nosotros hay un criterio básico e indiscutible: la excelencia literaria de la obra. Es decir, que la obra nos haya asombrado, tocado, dolido y deleitado. Que haya hecho cambiar nuestra forma de ver las cosas y, a ser posible, a nosotros mismos.


A partir de este criterio básico, queremos llegar en nuestro catálogo a un cierto y difícil equilibrio entre textos desconocidos de autores conocidos y textos de autores por conocer. De la misma manera aspiramos a conseguir un equilibrio sutil entre la calidad de nuestras propuestas y la sostenibilidad empresarial. Así, por ejemplo, algunos de estos textos son obra de autores muy conocidos —Schwob, Conrad, Apollinaire o Schnitzler— y de otros apenas conocidos en España —Shmeliov, Hildesheimer o Almada— pero que merecen serlo porque sus obras tienen la misma calidad que las de los anteriores.



M.G.: ¿Cree usted que El Olivo Azul está llenando un hueco que han dejado en el mercado tanto los grandes grupos como las editoriales independientes que ya están posicionadas?


E.M.: No hemos creado la editorial para llenar ningún hueco. Una editorial como la nuestra es una empresa peculiar que no se crea con base en estudios de mercado y cálculos realistas sino por el placer que nos proporciona la tarea. En este sentido, nos identificamos con algo que dijo nuestro admirado Jacobo Siruela: una editorial independiente es aristocrática, no debe buscar plegarse a una demanda previa sino afirmar una oferta propia. Esto no debe entenderse como soberbia porque en realidad también es práctico: quizás sea la única manera de hacerse un hueco en un sector tan difícil.


M.G.: ¿En qué consiste la estrategia tanto editorial como comercial de El Olivo Azul para alcanzar y conservar una posición propia en el mercado?


E.M.: Tanto por la calidad del catálogo como por el cuidado que ponemos en editar libros bellos y de agradable lectura, aspiramos a convertirnos con el tiempo en un referente para los amantes de la literatura. Éste es un aspecto muy importante para nosotros. Apostamos por la calidad y singularidad de nuestras propuestas en los contenidos pero también en las formas: cuidamos escrupulosamente las ilustraciones y el diseño de cada libro —de momento recurrimos a fondos de fotografías antiguas para las portadas—, utilizamos un papel ahuesado de extremada calidad y resistente, imprimimos en una máquina de última generación que asegura una impresión muy por encima de la media del mercado aunque suponga una merma en nuestro margen de beneficio y, por último, extremamos la atención a un proceso muchas veces desatendido que permite garantizar la durabilidad del libro como es la encuadernación —que incluye guarda—.


M.G.: ¿Qué distingue a El Olivo Azul de otras editoriales independientes españolas?


E.M.: En los últimos años han surgido en España varios proyectos editoriales muy interesantes —Libros del Asteroide, Periférica, Nórdica, Ediciones del viento y otros—. Aparte de algunos detalles —diseño de cubiertas, tipografía, trabajar desde el sur y apostar por las letras europeas—, más que diferencias con ellos encontramos coincidencias: todos buscamos una edición nueva y singular al margen de la ley de los grandes números y un tipo de lector exigente. Es decir, creo que más que competir sumamos. No buscamos ni llenar huecos ni diferenciarnos a toda costa: esto es algo que ocurre por sí solo con cada libro.


M.G.: ¿Cuál sería el balance de la experiencia de la editorial hasta ahora?


E.M.: Está siendo una experiencia increíble. A pesar de ciertos disgustos —insidiosas erratas, portes que se pierden y tintas que se mezclan— no dejamos de llevarnos alegrías: los libros —y el proyecto en su conjunto— están teniendo muy buena acogida en prensa y blogs, se están vendiendo aceptablemente bien y nosotros no dejamos de conocer gente interesante ni de aprender cosas cada día.


M.G.: ¿Podría adelantarnos algo con respecto a los libros que está preparando en este momento El Olivo Azul?






E.M.: Con mucho gusto. Estamos preparando la edición de la novela Nombre de guerra, del artista portugués de vanguardia José de Almada Negreiros —que saldrá en junio—. También estamos corrigiendo los manuscritos de los libros que editaremos el próximo otoño: Abadía Pesadilla, una sátira sobre el romanticismo del poeta romántico Thomas Love Peacock; El alegato de un loco, novela autobiográfica de August Strindberg sobre la destrucción de un matrimonio; Al final del mar, una colección de cuentos de Gabriel Soler —que es nuestra primera apuesta por un escritor joven—; Tratado elemental de demonología, colección de prosas narrativas de Chesterton. Además, preparamos el lanzamiento de nuestra segunda colección, “Errantes”, con dos títulos: por un lado, El paseante de las dos orillas, crónicas y paseos por el París vanguardista escritos por Apollinaire; y, por el otro lado, Las Noches Revolucionarias, crónica alucinante de la Revolución Francesa contada por el escritor Rétif de la Bretonne que participó en la misma.

martes 6 de mayo de 2008

[ el ojo fisgón ] en la revista quimera

En el número de mayo de la revista Quimera la sección "Bitácoras: apuntes sobre la blogósfera", a cargo de Jesús Casals, está dedicada a [ el ojo fisgón ]. En su artículo titulado “La vida en Marte” Jesús hace un generoso comentario en el que describe de una manera concisa y acertada el espíritu de este blog.



Dice Casals:


‘Gómez trabajaba de camarero en la ciudad donde habían vivido y publicado García Márquez y Vargas Llosa. Sin embargo, pronto empezó a interesarse por las pequeñas editoriales independientes que poco a poco se han abierto paso entre los grandes grupos comerciales, así como por las incertidumbres del futuro que plantea la tecnología (los soportes de lectura electrónica) y la sobreproducción editorial. Sin duda lo más destacado de su blog son las entrevistas a esos “editores independientes” que han iniciado en solitario una andadura casi quijotesca’.


Me parece muy diciente que un medio tradicional y con tanta tradición como Quimera le preste atención a este nuevo canal de expresión porque al hacerlo está mostrando una capacidad de reconocer la importancia de algunas de las cosas que están pasando hoy en día en un circuito alternativo al hegemónico de los grandes medios de comunicación. Justamente el número 294 de Quimera incluye un interesante dossier sobre la televisión como género literario, coordinado por Concepción Cascajosa y Juan Trejo.


Quienes quieran echarle un ojo al comentario de Jesús pueden descargarlo haciendo clic aquí.


Gracias, Jesús.

lunes 5 de mayo de 2008

donde pongo el ojo... [ 33 ]



Lecturas en curso


Propaganda, de Edward Bernays

Melusina

Barcelona, 2008


Mi recomendado de la semana


Revista Hermano Cerdo, número 20 (de varios autores)


Mis libros favoritos


La canción del verdugo, de Norman Mailer

Anagrama

Barcelona, 1998


Me llama la atención


Qué es el qué, de Dave Eggers

Mondadori

Barcelona, 2008




viernes 2 de mayo de 2008

francis pisani: su libro, transnets en castellano y la posibilidad de una entrevista

Hace un año largo Francis Pisani anunció en Transnets que en compañía de Dominique Piotet estaban escribiendo un libro sobre la Web 2.0. Desde entonces y hasta la salida del libro, que tuvo lugar hace un mes, Pisani comentó en su blog varios de los temas sobre los que estaba trabajando con Piotet y algunos problemas a los que iban enfrentándose.


El título del libro es Comment le web change le monde. L'alchimie des multitudesCómo la Web cambia el mundo. La alquimia de las multitudes— y ha sido publicado por L’Atelier y Pearson. El viernes pasado Pisani ofreció algunos ejemplares para bloggers y yo solicité uno aunque suponía que por cuestiones de costes de envío los editores rechazarían todo solicitud proveniente del extranjero. Sin embargo, al parecer me equivoqué y es probable que en un par de semanas reciba mi ejemplar.



La semana pasada le escribí a Pisani pidiéndole una entrevista y contrario a lo que yo esperaba no sólo me contestó, sino que también aceptó mi propuesta —si todo sale bien, dentro de unos días lo entrevistaré por Skype—. Curiosamente, me escribió su respuesta en castellano —antes de instalarse en el Silicon Valley fue corresponsal de prensa en América Latina durante un tiempo, por lo cual conoce y comprende muy bien la región—.


De hecho, el pasado 16 de abril Pisani hizo un anuncio importante: a partir de ese día Soitu.es publica diariamente Transnets en castellano. Desde hace un tiempo el suplemento de tecnología de El País publica ocasionalmente algunas entradas de Transnets pero muchas veces lo hace cuando el tema que éstas abordan ya ha evolucionado bastante, de manera que el contenido ya ha perdido al menos una parte de su vigencia.


Transnets puede leerse en castellano en esta dirección. A quienes se animen a pasarse por allí, les deseo una buena lectura y una relación duradera con Transnets.