miércoles, 14 de mayo de 2008

la franqueza de josé manuel lara y la gauche divine

Tomo el siguiente extracto de la entrevista a José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta, que publicó el diario El País la semana pasada:


'P. Es accionista de diarios opuestos como Avui o La Razón. ¿Ha invertido en ellos o en otros medios como peaje político?


R. No. Una empresa no tiene ideología; tiene que poder hacer un periódico como La Razón, de derechas y españolista, y el Avui, que es como mínimo catalanista. Nunca me presionó nadie. Creíamos que era posible asegurar la permanencia del Avui. Puede sonar rimbombante, pero era un servicio a la sociedad por el valor simbólico de su cabecera: el primero en catalán tras el franquismo'.


En muchos aspectos no estoy de acuerdo con la forma de pensar de José Manuel Lara ni con la política de adquisiciones mediante la cual busca aumentar la cuota de mercado de su negocio, pero me gusta mucho su franqueza —a la cual ya me referí en esta entrada a propósito del premio Planeta. Aunque su discurso me resulta mucho menos seductor y estimulante que el de los editores pertenecientes a lo que se conoce como la gauche divine, en Lara no percibo esas chocantes ínfulas de glamour tan frecuentes en los testimonios de algunas figuras de la burguesía catalana pertenecientes a este movimiento de intelectuales y artistas de izquierda —como Beatriz de Moura, Jorge Herralde, Ana María y Terenci Moix o Esther Tusquets—.



Aunque nos estemos refiriendo a una misma actividad, estamos hablando de formas distintas de asumirla: Lara es un empresario para quien parece no haber mayor diferencia entre ser constructor, banquero o transportador y ser editor; los de la gauche divine, por su parte, en ocasiones parecen ser editores empeñados en esconder la dimensión empresarial de su oficio para evitar la asociación entre sus decisiones y cualquier tipo de consideración de carácter no cultural.




2 comentarios:

subal dijo...

Se puede decir más fuerte, pero no más claro. Un abrazo, Martín!

martín gómez dijo...

Intento privilegiar la claridad en lugar del efectismo —aunque algunas veces tiendo a perder la compostura—.