martes, 3 de abril de 2007

de paseo por las librerías / mesa de novedades [ 1 ]

Como siento la necesidad de ir a menudo a las librerías y siempre que voy a una me gusta ponerle especial atención a lo que hay tanto en la mesa de novedades como en las secciones que me interesan —particularmente en la de narrativa norteamericana, británica y latinoamericana—, decidí empezar a llevar un registro más o menos sistemático de las cosas que encuentro cuando voy a ver libros. Me pareció que éste podría ser un ejercicio interesante para definir de la manera más precisa posible el perfil de las distintas librerías que visito.

Como son las dos librerías que están más cerca de mi casa, ayer en la noche pasé un rato tanto por La Central del Raval como por la Fnac del centro comercial El Triangle y me puse a tomar nota de los libros que había en la mesa de novedades de cada una de ellas. Salvo el par de novedades obligadas, los libros que están en la mesa de novedades de una y otra son completamente distintos. De hecho, diría que el énfasis que cada librería hace en su oferta define no sólo su identidad sino también su tipo de público.

A continuación presento el registro que hice en mi visita de ayer a ambas librerías:

Librería: La Central del Raval

Fecha: lunes 2 de abril de 2007 (9.12 p.m.)



Algunos libros de la mesa de novedades:

- Arthur & George, de Julian Barnes

- Viajes por el Scriptorium, de Paul Auster

- Ácido sulfúrico, de Amélie Nothomb

- La mesilla de noche, de Edgard Telles Ribeiro

- El maestro Juan Martínez que estaba allí, de Manuel Chaves Nogales

- Esta historia, de Alessandro Baricco

- Todas las cosmicómicas, de Italo Calvino

- Un relato policiaco, de Imre Kertész

- La lengua exiliada, de Imre Kertész

- Mantícora, de Robertson Davies

- Delicioso suicidio en grupo, de Paasilinna Arto

- Nocilla dream, de Agustín Fernández Mallo

- Léxico familiar, de Natalia Ginzburg

- El séptimo velo, de Juan Manuel de Prada

- El corazón helado, de Almudena Grandes

- El retorno de Filip Latinovicz, de Miroslav Krleža

- Els reptes de l´educació en la modernitat líquida, de Zygmunt Bauman

- Cuestión de énfasis, de Susan Sontag

- Obras completas. Libro 2. Vol 1, de Walter Benjamin

- El perdedor radical. Ensayo sobre los hombres del terror, de Hans Magnus Enzensberger

- La cosa en sí, de Andrés Trapiello


Librería: Fnac (centro comercial El Triangle)

Fecha: lunes 2 de abril de 2007 (9.42 p.m.)


Algunos libros de la mesa de novedades:

- Escucha mi voz, de Susanna Tamaro

- Mujeres de Manhattan, de Candace Bushnell

- El corazón helado, de Almudena Grandes

- El pedestal de las estatuas, de Antonio Gala

- Hollywood Station, de Joseph Wambaugh

- El mercenario de Granada, de Juan Eslava Galán

- La catedral del mar, de Ildefonso Falcones

- La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón

- El séptimo velo, de Juan Manuel de Prada

- Mira si yo te querré, de Luis Leante

- Cien años de soledad (edición conmemorativa), de Gabriel García Márquez

- El cuento número trece, de Diane Setterfield

- Viajes por el Scriptorium, de Paul Auster

- Los 36 hombres justos, de Sam Bourne

- Hannibal. El origen del mal, de Thomas Harris

- Fantasmas del pasado, de Nicholas Sparks

- 20 pasos hacia adelante, de Jorge Bucay

- Cosmofobia, de Lucía Etxebarría

- Luna nueva, de Stephenie Meyer

- El niño con el pijama de rayas, de John Boyne

- Wicked. Memorias de una bruja mala, de Gregory Maguire

- Como iba diciendo, de Andreu Buenafuente

- La sangre de los inocentes, de Julia Navarro

- S de silencio, de Sue Grafton

- El quinto día, de Franz Schätzing

- La habitación de ámbar, de Steve Berry

- Los 36 hombres justos, de Sam Bourne

- Dos niñas vestidas de azul, de Mary Higgins Clark

- La clave Gaudí, de Esteban Martín y Andreu Carranza

- Roseanna, de Per Wahlöö y Maj Sjöwall

- El libro del destino, de Brad Meltzer


Aunque en sus mesas de novedades ambas librerías coinciden en recoger títulos publicados recientemente como
Viajes por el Scriptorium, de Paul Auster y El corazón helado, de Almudena Grandes, las diferencias entre una y otra son más que notorias: mientras que la de La Central se arriesga a atravesar la frontera de los caminos más fáciles de transitar ofreciendo libros cuya calidad literaria sobresaliente no garantiza un éxito en ventas —por ejemplo, le da un lugar privilegiado al ensayo, la apuesta de la de la Fnac se centra en ese tipo de best seller —particularmente en el thriller—que se deja leer fácilmente en el aeropuerto, en el metro o en la playa.


Sin lugar a dudas, este matiz marca una diferencia sustancial entre una librería especializada y una gran superficie de tipo generalista en donde se puede comprar desde un diccionario inglés - español hasta las boletas del próximo concierto, pasando por un Play Station 3
. Lo anterior también puede constatarse en los siguientes pantallazos de la página inicio del website de ambas librerías:




3 comentarios:

Camilo Hoyos G. dijo...

¿Será significativo el lugar donde se encuentra cada librería? EL que va a La Central, se dirige exclusivamente a la librería, puesto que cuenta con un local solitario sobre la calle. Sin embargo, estando la Fnac en el centro comercial, compartiendo un macro espacio con Sephora, tiendas de ropa y demás, quien la visita puede ser que está, digámoslo, de shopping, y mientras que el acompañante va a buscar algo en otra tienda, el otro va a perder tiempo en la sección de libros. En esta medida, es posible que no compartan el mismo motivo de la visita, razón por la cual una librería se arriesgue más que la otra. Yo, por ejemplo, cuando necesito un libro en particular, sea para lectura placentera o académica, me dirijo a la Central. Pero siempre me dirijo a la Fnac cuando la encuentro de paso, mientras espero a alguien o me dirijo a alguna otra parte.

martín dijo...

A mí me gusta entrar a librerías tipo gran superficie como la Fnac porque me produce una fascinación tremenda encontrarlo todo en un mismo lugar (libros, discos, pelis, aparatos, etc). De hecho, no desaprovecho ninguna oportunidad que tenga de asomarme a echar una miradita. Sin embargo, en este tipo de librerías la oferta de títulos de calidad literaria sobresaliente me parece bastante restringida (de hecho, se limita a lo obvio y no se arriesga a proponer nada que traspase ese límite. Tanto, que difícilmente se llega a tener la posibilidad de escoger entre varias traducciones de una misma obra). Por eso me siento más a gusto en una librería como La Central, Laie o Documenta.

Peter dijo...

Desde luego, bravo por La Central.