jueves, 19 de abril de 2007

algunos datos sobre el mercado editorial

Los datos no son más que un listado de variables a las que se le han asignado valores y, por lo tanto, en sí mismos no dicen nada. De hecho, la principal fuente de aporte en una investigación no proviene de los datos mismos sino del marco teórico y de las herramientas interpretativas que se utilicen como punto de partida para analizarlos.

En su edición del pasado domingo el suplemento de libros de The New York Times incluye algunos datos interesantes sobre ciertos aspectos del mercado editorial global. Obviamente la elección tanto de los aspectos como de los mercados abordados es bastante arbitraria. De hecho, está claro que hay un énfasis particular en los mercados más grandes.



Varias cosas llaman la atención en esta primera ficha:

- el bajo porcentaje de libros traducidos que se publican en Estados Unidos —que, sin lugar a dudas, contrasta con las tasas de traducción de libros estadounidenses en otros países y no hace más que reafirmar la hegemonía del inglés—

- la distribución por países de origen de los libros traducidos que se publican en Estados Unidos



En la ficha 'Import - export business...' se destaca el monto de la inversión que hace el Ministerio de Cultura de Francia en la financiación de la traducción a otras lenguas de libros escritos en francés —una evidencia clara del peso de la tradición estatista y chauvinista de ese país— para promover la cultura francesa y la francofonía.



En la lista de los best sellers de ficción en el ámbito internacional correspondiente a 2006 —en la cual la presencia de Dan Brown y de J. K. Rowling era más que predecible— sobresalen dos hechos:

- el alcance de una dimensión global por parte de La sombra del viento —de Carlos Ruiz Zafón— y de La catedral del mar —de Ildefonso Falcones—

- el éxito comercial de una obra de ficción literaria de buena calidad como Brooklyn Follies —de Paul Auster, quien en medio de todo ya es un autor posicionado en un nicho compuesto por lectores de muchos tipos—

Considero que los datos que presenta Jascha Hoffman sirven para hacer un mapeo a vuelo de pájaro del mercado editorial y para identificar la dimensión, los hitos y los límites de éste.

4 comentarios:

consu dijo...

Es un mapeo a vista de pájaro, a mi parecer... Pero da para un buen análisis sociológico como ya has esbozado tú en los casos de Estados Unidos y Francia. En cuanto al caso de Auster, estoy también contigo en que es un soplo de literatura fresca entre tanto producto precocinado, la receta de los cuales tan bien te has encargado de proporcionar tú en anteriores posts.
Que estoy de acuerdo contigo, vamos.

martín gómez dijo...

Creo que datos de este tipo son un buen punto de partida. Imagínate los análisis que pueden hacerse si tomas un poco más de información de este tipo y luego haces algo de trabajo de campo en los distintos sectores que forman parte de la cadena editorial (entrevistas con editores, distribuidores, libreros, clubes de lectores, etc.).
Me alegra que te hayas animado a dejarme este comentario.

subal dijo...

Discrepo un poco sobre tu análisis de por qué en USA se traduce poco. Es autismo intelectual, ombliguismo. De hecho, cuando descubren a Bolaño todo es admiración y sorpresa.

En un post anterior, enlazas una crítica del NYT a Los detectives salvajes. Esbocé una sonrisa cuando vi que ponían un mapa de Chile. ¿Serà que el norteamericano medio no sabe dónde está Chile?

Un cordial saludo, y felicidades por este fantástico blog.

martín gómez dijo...

Es cierto que los gringos son bastante provincianos. Un alto porcentaje de ellos no tiene pasaporte porque no se plantea la posibilidad de salir de Estados Unidos y hay varias decenas de millones de gringos que ni siquiera han atravesado la frontera de su estado... Y si esa forma de ver el mundo les funciona, pues allá ellos.
Claro, el problema empieza cuando se les alborota ese espíritu expansionista y colonizador (tan coherente con su puritanismo religioso y con su ultraliberalismo económico) porque no pocos aspectos del futuro del mundo terminan dependiendo de ellos.