martes 31 de marzo de 2009

una visión pintoresca de la situación actual del sector editorial español en le monde

Todo parece indicar que ni siquiera la sección de libros de un periódico serio como Le Monde es ajena a la frivolidad de la prensa escrita generalista. El pasado jueves 26 de marzo el diario parisino publicó un artículo sobre la salud del sector editorial español titulado “C'est la crise : les restaurants ferment, les librairies ouvrent” “Ésta es la crisis: los restaurantes cierran, las librerías abren”—.




El artículo escrito por el periodista Jean-Jacques Bozonnet parte del supuesto de que la salud del sector editorial español es magnífica porque mientras que un emblemático restaurante madrileño cuyo dueño era un intelectual —y que contaba con clientes habituales como los escritores Dario Fo, Gabriel García Márquez, Orhan Pamuk y Mario Vargas Llosa— cerró las puertas, el grupo Bertelsmann abrió en Barcelona una librería de 1500 metros cuadrados.


No creo que Bertrand sea precisamente un elemento representativo del gremio librero español y, por lo tanto, tomar la apertura de una tienda de esta cadena como un indicio de que la crisis no está afectando al sector del libro es tan falaz como afirmar que México es un país del primer mundo porque Carlos Slim es el tercer hombre más rico del planeta.


A mí no me interesa contribuir a reproducir el pánico que están creando los medios de comunicación alrededor de la situación económica ni alimentar injustificadamente el discurso de la crisis. No me atrevería a decir que el sector editorial español está en crisis pero tampoco que no lo está porque no he podido hacerme una idea del todo clara al respecto debido, en parte, a que no tengo suficiente información para afirmar una u otra cosa. Lo que sí puedo decir es que me alegraría que la crisis no lo afectara o que por lo menos no lo golpeara tan fuerte.


Con o sin crisis, artículos como éste no hacen más que despistar porque deducen falsas conclusiones a partir de datos y hechos reales puestos fuera de contexto. Para Jean-Jacques Bozonnet todo es color de rosa porque a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre producción editorial de libros en 2008 en España se refiere al aumento de los títulos publicados y de los ejemplares editados o al crecimiento del número de afiliados a las bibliotecas y del número de préstamos solicitados en ellas. Sin embargo, en ningún momento toca temas fundamentales para conocer la salud real del sector como el volumen de las devoluciones, la sobreoferta, la rotación de los libros en mesas de novedades, las cifras de negocios de los distintos actores de la cadena de producción editorial o los beneficios y las pérdidas de éstos.

lunes 30 de marzo de 2009

[ el ojo fisgón ] en literalia.tv

Hace cerca de un mes estuve hablando en Madrid con la gente de Literalia.tv, un canal de contenidos audiovisuales en Internet sobre temas literarios y afines. El resultado de esta charla es el capítulo de la semana pasada del programa Anaqueles ocultos, un vídeo de seis minutos en el que hablo de mis motivaciones para hacer [ el ojo fisgón ], del trabajo que vengo realizando en él desde febrero de 2007, de los blogs como espacios alternativos a los medios convencionales y de la manera como los contenidos digitales conviven hoy en día con el libro.





El vídeo puede verse en este link de la página de Literalia.tv.



Actualización: por casualidad ayer encontré el canal de Literalia.tv en YouTube, así que aquí adjunto el vídeo del programa para verlo directamente desde [ el ojo fisgón ].



jueves 26 de marzo de 2009

notas sueltas [ 3 ] / la crisis de la prensa escrita y reseña de un beso de dick en el ojo en la paja



Hace unos días durante una cena Cinthya nos contaba con tristeza que recientemente la redacción de Público, el diario en el que Matiana y ella trabajaban hace unos años en Guadalajara, había quedado reducida a ocho personas. Muy lejos parecen estar aquellos tiempos en los que el equipo de la sección de Cultura al que ellas pertenecían contaba con siete personas y en los que la redacción del periódico tenía una plantilla de alrededor de cien periodistas.


‘No hay día más triste que el del cierre de un periódico’, se lamentaba Cinthya. ‘A mí ya me tocó una vez y ese día juré que nunca más volvería a trabajar en uno. Y miren, de ahí salí directo para Público’.


Como yo no compartía la nostalgia de Cinthya, mi intervención en la conversación se redujo a comentar esta foto que había visto justo el día anterior en Boing Boing.




Las noticias que nos llegan del mundo de la prensa escrita no son nada alentadoras: desaparición de diarios centenarios, disminución del número de páginas, congelamiento de los salarios, precarización de las condiciones laborales, despidos, eliminación de suplementos culturales de la edición impresa, etc. Después de que The New York Times tuvo que vender su sede cualquier cosa puede pasar.


Los periódicos perdieron hace un tiempo el monopolio de lo que André Schiffrin llama “el control de la palabra” y parecen haber sido los últimos en enterarse.


Me gusta lo que Alejando Peláez dice en su blog sobre el estado actual de la prensa escrita.


***


El pasado martes 17 de marzo Camilo Jiménez publicó en el ojo en la paja una reseña buenísima de una de las novela más lindas que yo he leído: Un beso de Dick, de Fernando Molano.


Al final de su reseña Camilo anota que Un beso de Dick ganó la segunda edición del premio de novela de la Cámara de Comercio de Medellín. En 2000, cuando Molano ya había muerto, la novela fue reeditada en Bogotá por Proyecto editorial —llamada luego Editorial Babilonia—. Todo parece indicar que buscando con cuidado todavía se puede encontrar por ahí algún ejemplar de Un beso de Dick.




Yo le doy las gracias a Camilo porque con su reseña saca del olvido esta novela en la que un muchachito de 16 años llamado Felipe narra el inicio y el desarrollo de su romance con su amigo Leonardo.


En el último párrafo de su reseña dice Camilo:


‘Se pregunta uno: y si [la novela] estuviera enfocada con la misma intensidad en un cataclismo de amor semejante, pero heterosexual, ¿nos mantendría tan pegados a sus páginas? ¿Nos conmovería igual? ¿Habrá que hablar, entonces y contra la voluntad, de una “literatura homosexual” u “homoerótica”?’


Este comentario desató en “el club de conversación” de el ojo en la paja una discusión en la que algunos lectores habituales sentaron sus posiciones, en ocasiones polémicas pero siempre respetuosas, con respecto a este tema y al valor literario de Opio en las nubes —que, al igual que Un beso de Dick, es una novela de culto para ciertos lectores colombianos—.

miércoles 25 de marzo de 2009

entrevista al diseñador pablo arrieta [ 1 / 2 ] / "no me gusta tanto lo más nuevo ni lo que más rompe sino las cosas que están bien hechas"


Gracias no sólo a su formación y a su experiencia sino también a su forma de ver las cosas, Pablo Arrieta tiene una concepción amplia del diseño y se mueve de manera transversal en el ejercicio de éste pensando siempre los soportes, las ideas y las soluciones en función del público al que se dirige el proyecto en el que está trabajando. En la primera parte de esta entrevista el diseñador colombiano habla de su formación, de las figuras que han influenciado su trabajo y de los proyectos que más lo han marcado.


En la segunda y última entrega Pablo se refiere al reto que le plantea la adopción de las nuevas tecnologías al sector editorial, a la penetración de los dispositivos móviles de lectura y de los contenidos digitales en Colombia, a las oportunidades que hay detrás de éstos, al impacto que tiene su emergencia sobre la manera como consumimos la información, a algunos rasgos que podría llegar a tener un libro en un futuro no muy lejano y a las lecciones que puede sacar la industria editorial de la cinematográfica o de la discográfica.




Martín Gómez: ¿Cómo definiría usted el diseño editorial y los objetivos de éste?


Pablo Arrieta: Específicamente hoy en día, y después de todos los cambios tecnológicos que ha habido, para mí el diseño editorial no tiene nada que ver solamente con pensar en papel. Pienso que se trata del diseño visual o de la comunicación gráfica que se le va a dar a algún contenido. De hecho puede ser imagen estática o imagen en movimiento y podría ser incluso sonido. Podría ser cualquier cosa. Estamos en un momento de cambio en el que el trabajo del diseñador está siendo modificado pero no disminuido. Todo lo contrario: está ampliándose a unos niveles casi renacentistas en donde tú ves que cuando te traen un libro o un texto no puedes estar pensando solamente en tipos de letras, tamaños, colores o papel, sino que tienes que saber un poco sobre el público al que le va a llegar o cuál es el soporte en el que lo va a recibir y de acuerdo con esto debes concebir una respuesta distinta.


Yo pensaría que hoy en día el diseño editorial se refiere al manejo integral de un contenido para que le llegue a su audiencia de la mejor manera posible.


M.G.: ¿Podría hacernos un recuento de su proceso de formación y del desarrollo de su trayectoria como diseñador?


P.A.: Yo soy arquitecto de formación. Estudié Arquitectura porque cuando le comenté a un tío mío que quería estudiar algo que tuviera que ver con Diseño Gráfico, quizás Publicidad o algo así, él me dijo ‘mira, estudia Arquitectura porque es el centro de todas las artes. Si uno sale de ahí para hacer pintura o diseño gráfico lo puede hacer muy bien’. Y su consejo fue bastante útil para mí porque me fijó un muy buen punto de partida. Yo empecé a trabajar en diseño de impresos y de museografía tan pronto como salí de la facultad. Me gradué en 1996 y en ese momento ya estaba trabajando en esto. Además, en 1996 se abrió la veta de Internet.


Yo he estado trabajando siempre en todos estos medios porque empecé diseñando paralelamente un impreso para el Ministerio de Cultura —que era la revista Gaceta—, un museo para el Banco de la República —la Casa de Moneda— y el sitio Web de la Universidad de los Andes. Y luego también el del Ministerio de Cultura.




Yo empecé a meterme en todo esto utilizando herramientas digitales y nunca he tenido escuela de diseño como tal ni he estado trabajando solamente de forma manual en cosas impresas o quien sabe qué. Siempre he estado trabajando con lo digital pero pensando que el soporte o el respaldo en el que va a terminar saliendo un proyecto cualquiera podría ser un medio tradicional impreso o un medio distinto, que es lo que estamos viendo ahora con lo digital.


M.G.: ¿Cuándo y por iniciativa de quién surge la idea de crear Monitor?


P.A.: Bueno, yo empecé diseñando más o menos como estos chicos japoneses que no quieren salir de la casa porque dicen que la sociedad no los necesita y que se la pasan todo el tiempo metidos dentro de su espacio. En los primeros años de trabajo, cuando hice la Casa de Moneda, yo me quedaba en mi casa y trabajaba todo el tiempo. Salía los viernes pero toda la semana estaba en mi casa. Y de alguna manera eso va desconectándolo a uno de la realidad pero al mismo tiempo le da la oportunidad de trabajar bastante. Yo hacía muchas cosas gracias al computador. En ese momento tenía un socio, una persona con la que estábamos trabajando, a quien le gustaba lo que yo hacía y me dijo ‘¿por qué no montamos unas clases y le enseñamos a la gente cómo hacer diseño digital?’ Y por ahí empezó todo en 1998. Yo empecé en 1996, en 1997 me relacioné un poco con Macromedia porque ellos sacaron una versión beta de Fireworks y Dreamweaver y en 1997 empecé a trabajar con estas herramientas.


En 1998 ya sale Monitor como tal, montamos la academia que operaba solamente los sábados, domingos y festivos y después ya terminó siendo un trabajo de todos los días. Lo que inicialmente era diseño todo el tiempo y unas clases a ratos se convirtió en clases todo el tiempo y diseño a ratos porque yo empecé a diseñar para el Ministerio de Cultura pero además tenía que dictar mis clases en Monitor y en la Universidad Javeriana, que es una de las cosas más bonitas que me han pasado. Allí estoy en el área de editorial y multimedia de la facultad de Comunicación. Y esa clase ha ido cambiando con la tecnología: hace ocho años cuando yo empecé dictaba Dreamweaver y Fireworks y le tenía que decir a la gente ‘mire, esto es algo que se llama Internet’. Evidentemente desde hace unos cinco o seis años el énfasis está en meterse a montar cosas como blogs o galerías en Flickr.


En síntesis, la idea es que los estudiantes salgan con la capacidad de entender que ellos pueden controlar los medios sin necesidad de entrar a usar herramientas muy complicadas. Es más, lo que va a ser importante aquí son las ganas y el tipo de cosas que ellos tengan que decir y que puedan decir. Muy rápidamente las clases absorbieron gran parte de mi tiempo. Gracias a la aparición de dos socios con los que podía trabajar permanentemente Monitor CD, que era capacitación digital, pudo extenderse luego a creación digital y ahora estamos trabajando en los dos frentes: damos clases pero también estamos creando contenido y diseñando cosas para clientes particulares.


M.G.: ¿Cuáles son las líneas de trabajo de Monitor y cómo se definieron éstas?


P.A.: Digamos que más que el tipo de proyecto que aceptamos, si son impresos o no, lo que nos gusta es hacer proyectos en los que el diseño sea importante y en los que aquello que nosotros estemos haciendo le llegue a un público sin mentiras. Usualmente preferimos no trabajar para clientes corporativos tradicionales como agencias de publicidad. Siempre preferimos trabajar para proyectos culturales y ése es un fuerte que tenemos. Cuando tú trabajas para personas que están moviendo cosas académicas, proyectos culturales o iniciativas artísticas estás involucrado con un cliente más cercano al objeto y al público al que se quiere llegar. En cambio cuando lo haces para una agencia el trabajo se vuelve muy angustiante y muchas veces no estamos de acuerdo con lo que se está diciendo. Es por eso que sencillamente no hacemos ese tipo de trabajo.


Hemos ido convirtiendo Monitor en un lugar al que la gente puede traer sus proyectos y tener una respuesta distinta y atractiva dentro de toda la gama de soportes existentes. Podemos hacer desde un impreso hasta una imagen en movimiento en caso de que sea necesario porque lo que verdaderamente nos importa es que la pieza realmente diga algo.


M.G.: ¿Cuáles son las figuras que han ejercido una influencia sobre su trabajo como diseñador?


P.A.: Yo tengo como varios ídolos que van apareciendo y asentándose porque con el tiempo ellos van trabajando y haciendo unas cosas cada vez más interesantes. El primero que me encantó fue Neville Brody, que es un diseñador tipográfico inglés. Él simplemente decía ‘bueno, así como mis amigos están haciendo música punk y están cambiando unas cosas yo quiero hacer algo similar en la gráfica’. En ese momento él empezó a trabajar con discos, hizo las carátulas de Cabaret Voltaire y diseño la revista inglesa The Face. Su trabajo tanto tipográfico como gráfico en general es muy interesante.


Otra figura que me encanta es David Carson, quien en un momento dice ‘el impreso está muerto y vamos a diseñar para la generación de MTV, que es la generación visual’. Él utiliza el computador como soporte o como acelerador de sus ideas pero no como el único medio, lo cual es bastante interesante. Luego de Carson hay un tipo que me fascina que se llama Stefan Sagmeister, un diseñador austriaco que vive en los Estados Unidos desde hace mucho tiempo y que además de ser supremamente creativo en los productos que desarrolla es muy variado en su estilo. Mientras que Carson y Brody generaron un estilo que es muy reconocible —Brody rescatando cosas de los constructivistas y Carson volviéndose caótico, sucio y roto—, Sagmeister ante todo es un juguetón que afronta cada proyecto con una cara diferente y con unas posibilidades distintas de solución.


Más hacia atrás, de los clásicos me encanta Saul Bass que aparte de diseñador gráfico era diseñador de títulos. Bass hacía títulos en movimiento para las películas de Hitchcock y, de hecho, fue el inventor de los títulos de cine. Cuando uno ve la película y dice ‘quiero ver los títulos’ puede hacerlo gracias a Saul Bass, que le propuso a Hitchcock que cambiaran un poquito la idea de que los títulos no eran una parte importante de la película sino que podían formar parte de ésta. De ahí que la escena famosa de Psicosis del cuchillo sea de Saul Bass. Fue él y no tanto Hitchcock quien hizo la edición. Bass es un tipo que es bien interesante porque hizo el salto entre la imagen estática y la imagen en movimiento.


En cuanto a la imagen en movimiento un tipo que me gusta mucho es Hillman Curtis. En fin, van apareciendo figuras y se van quedando porque normalmente quienes en algún momento trabajan muy bien siguen haciéndolo a lo largo del tiempo. Y eso ha pasado con estos diseñadores de los que te he hablado.


También me encanta Chip Kidd, que es una figura fundamental. A él llegué porque cuando compro los libros o cuando llego a una librería miro los créditos para saber quién diseña cada cosa. Cuando empecé a viajar, en librerías norteamericanas miraba los créditos y Chip Kidd aparecía por todas partes. De él me encanta la rapidez con la que puede transmitir un concepto con las carátulas. De su trabajo son las carátulas y no la parte interior lo que más me llama la atención. En ese maremágnum gráfico que puede ser una librería en Estados Unidos las carátulas de Chip Kidd siempre se reconocen. Además, él transmite muy bien al público la idea que tiene el escritor. Es magistral en eso.


M.G.: ¿Dónde cree usted que se están haciendo las propuestas más interesantes en el campo del diseño editorial?


P.A.: No sé, a mí no me gusta tanto lo más nuevo ni lo que más rompe sino las cosas que están bien hechas. Me he dado cuenta con el tiempo de que a mí me gustan las cosas bien producidas, que no necesariamente tienen que ser innovadoras. Hacer cosas bien producidas normalmente toma un tiempo. Me encanta el diseño editorial norteamericano de esta línea y también me gusta mucho lo que hacen los ingleses. La diferencia es notable e interesantísima. En los libros me fascina ese contraste entre la carátula norteamericana y la inglesa porque permite ver cómo se venden éstos en ambos mercados. Yo pienso que es de esos contrastes de donde salen las cosas realmente atractivas e interesantes.


No creo que haya ahora —y sobre todo con esta explosión de medios, de posibilidades y de acceso cada vez mayor— una escuela o un grupo de personas que esté haciendo las cosas mejor que los demás. Yo pienso que hay personas que en determinado día o periodo transmiten mejor ciertas cosas pero no te podría decir ‘si tú miras hacia Brasil ahí vas a encontrar no sé qué’. No, son personas dentro de cada ámbito. Yo creo en la long tail porque pienso que el buen diseño lo están haciendo cada vez más personas desperdigadas por distintos países. Antes era la escuela Suiza y todos los suizos mandaban la parada.


En este momento yo pienso que hay uno en Colombia, uno en Brasil, otro en cualquier otro lugar y de repente tú armas tu grupito y te das cuenta de que son tipos que hacen las cosas de acuerdo con lo que te gusta. Repito, lo que me gusta es lo que está bien producido, limpio y muy elegante. No tiene que ser tan rompedor.



M.G.: ¿Cuál es su percepción con respecto al estado actual del diseño editorial en Colombia?


P.A.: Comparado con el momento en el que yo empecé a hacer esto —en el cual debo confesar que yo trabajaba diciendo ‘no hay nadie que haga lo que yo quisiera hacer’, que es como casi siempre empiezan muchas personas a hacer música, pintura o diseño en mi caso— ha cambiado mucho en el sentido de que cada vez hay más personas que son capaces de hacer las cosas muy bien y de que hay una mejor industria. Pero si tú miras hacia arriba y te fijas en las personas que toman las decisiones y que controlan los medios masivos te das cuenta de que siguen teniendo visiones muy tradicionales tanto en lo clásico como en lo básico de las propuestas que se presentan. Y cuando van a hacer algo llamativo entonces normalmente se van por las ideas loquísimas sin que eso realmente signifique escoger las mejores.


A diferencia de lo que te acabo de decir con respecto al resto del mundo, acá en Colombia yo sí veo que hay algunas personas que pueden estar haciendo las cosas muy llamativamente. Me atrae bastante lo que se hace en Medellín. Tú miras y en la parte visual hay una empresa que se llama Cuarto Piso, que hace tanto gráfica digital como algunas cosas impresas. También hay editoriales pequeñas que hacen cosas muy buenas y que cuando las miras dices ‘wow, qué cosa tan chévere’ porque son libros de pequeño formato y muy cuidados. Pienso que en un mercado ésa es una salida muy elegante para cualquier crisis. Es decir, si uno hace algo que la gente diga ‘bueno, es que yo estoy pagando tanto por esto porque realmente es distinto de lo que me pueden ofrecer en otro medio’ me parece que es una apuesta muy buena. Y curiosamente las mejores cosas de ese estilo están viniendo de Medellín.


Yo pienso que tenemos más herramientas y más conocimientos pero eso no indica que haya una mayor democracia de diseño o de calidad de las cosas. Pienso que sigue habiendo una gran masa de cosas muy mediocres y que lo que destella brilla más. Hay personas de éstas que se van a trabajar afuera del país y están al nivel de cualquier buen diseñador del extranjero. Me parece que en el diseño en Colombia eso actualmente es muy interesante.


M.G.: ¿De los trabajos que usted ha hecho hasta el momento cuáles son los que más satisfacciones le han generado?


P.A.: Debido a la magnitud, al tamaño que tiene la obra y a lo que significó me encanta el museo Casa de Moneda. Es brutal que recién salido de la universidad te cojan y te digan ‘bueno, tu primer proyecto va a ser montar un museo de numismática, son diez salas y en ellas vas a tener que contarle a la gente cómo es la historia económica del país’. Fue un proyecto muy bonito en el que tuve la oportunidad de hacer muchas cosas: desde ilustraciones hasta el diseño de cada una de las vitrinas, pasando por la distribución de toda la información disponible. Ese proyecto me encanta.


El rediseño de la revista Gaceta, que en su formato anterior ya tenía bastante arraigo, también me encanta. Es curioso porque cuando hice este rediseño vi la revista vieja y dije ‘hay mucho que se puede cambiar. Muchos elementos podrían mejorarse’. Y ahí está esa irresponsabilidad que da la juventud y el hecho de no conocer lo que podría significar algo. Lo que me gusta de ese trabajo es que fue hecho todo individualmente: yo hacía las gráficas, el diseño tipográfico y el proyecto ya completo.





De los proyectos digitales, el de la página Web de la Universidad de los Andes por motivos obvios: meterle cinco años de mi vida a un proyecto, que éste significara tanto y que fuera el primer sitio Web que hice. Era un proyecto enorme que digamos que se ha llevado bastante de lo que tengo.


Finalmente, diría que mis clases son otro gran proyecto muy satisfactorio.


M.G.: ¿Cuáles son los clientes con los que más le ha dado gusto trabajar?





P.A.: Yo he tenido la buena fortuna de trabajar con clientes que son muy abiertos a las sugerencias y a los comentarios. Me encantó trabajar durante los primeros mandatos del Ministerio de Cultura. Creo que los tres primeros ministros fueron tipos muy abiertos y que dejaron hacer cosas. Pienso que un buen cliente se destaca porque cree en ti y porque te deja hacer. Creo que los clientes complicados son los que no te dejan proponer y que terminan coartando las posibilidades expresivas que podrías aportarle a lo que ellos están desarrollando.


Y un caso curioso ha sido la experiencia de trabajar para gente de California porque no hay diseño de por medio pero me parece que allí hay una cultura muy interesante. Empresas de tecnología como Macromedia y Adobe son muy abiertas y confían en ti. Y en nuestro país eso es muy raro. La gente no confía mucho, lo cual es bastante triste.


Transcripción: Natalia Gómez

martes 24 de marzo de 2009

se busca termino para referirse a los dispositivos móviles de lectura

Si según la ley del libro española llamamos “libro” a una ‘obra científica, literaria o de cualquier otra índole que constituye una publicación unitaria en uno o varios volúmenes y que puede aparecer impresa o en cualquier otro soporte susceptible de lectura’ y ‘se entienden incluidos en la definición de libro a los efectos de esta ley los libros electrónicos y los libros que se publiquen o se difundan por Internet o en otro soporte que pueda aparecer en el futuro, los materiales complementarios de carácter impreso, visual, audiovisual o sonoro que sean editados conjuntamente con el libro y que participen del carácter unitario del mismo, así como cualquier otra manifestación editorial’, ¿cuál es el término que debemos utilizar para referirnos a los dispositivos móviles de lectura?





El portal Ediciona lanzó el jueves pasado en su blog una encuesta en la que les pide a los lectores de éste que escojan el nombre que consideran más apropiado para llamar estos dispositivos.


Quienes quieran participar en la encuesta pueden hacerlo visitando el blog de Ediciona y votar en el formulario titulado “Y tú ¿qué nombre quieres darle?”, que está ubicado en la franja derecha de la pantalla. Los resultados de la encuesta serán publicados el próximo 27 de abril.



Yo ya participé y entre los términos propuestos en la encuesta la opción con la que me siento más a gusto es “eReader”. Recomiendo echarles un ojo a los comentarios de los lectores, en los que además de explicar su elección algunos de éstos sugieren otras denominaciones.

lunes 23 de marzo de 2009

dos visiones divergentes de la salud del sector editorial en los diarios: el país y público

A propósito de la publicación de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre producción editorial de libros en 2008 en España, la semana pasada aparecieron en los diarios El País y Público un par de artículos sobre la salud del sector editorial español en tiempos de crisis. Según las cifras del INE, el año pasado se editaron en España 75.933 títulos que representan un aumento del 19,8 % con respecto a 2007. Este incremento del número de títulos editados viene acompañado por una disminución del tamaño de las tiradas y por un aumento de las devoluciones.





De momento quisiera llamar la atención sobre dos discrepancias interesantes que se plantean en estos dos artículos:


1. aunque ambos artículos parten de los mismos datos y analizan los mismos ítems —número de títulos editados, tamaño de las tiradas y volumen de ventas y devoluciones—, sus títulos ponen en evidencia que la valoración que cada diario hace de la situación es muy distinta: mientras que El País anuncia triunfante que “El libro resiste en la tormenta”, Público lanza una alerta que enciende las alarmas cuando afirma que “La burbuja editorial ya no aguanta más”.


Vista la diferencia, vale la pena plantear un par de preguntas: ¿el optimismo de El País tendrá que ver con el hecho de que Prisa, el grupo al cual pertenece, también esté metido en el negocio editorial a través del Grupo Santillana? ¿Busca El País transmitir el mensaje de que en el sector editorial todo va bien para generar en sus lectores confianza hacia sus marcas?


2. el desacuerdo entre un ejecutivo de la división editorial de un gran grupo y un editor independiente con respecto al origen de la sobreabundancia de títulos —a la que Público se refiere como “hiperinflación del libro”—: mientras que Juan González, director general de contenidos de Ediciones Santillana, declara que lo ha ‘sorprendido un tanto ese enorme aumento de títulos que no sólo cabe achacar a la proliferación de editoriales pequeñas y de publicaciones institucionales’, a Javier Santillán, de Gadir, le ‘parece una barbaridad el exceso de títulos en el mercado español, algo que ya es endémico. Los grandes grupos editoriales publican muchos títulos. Con algunos libros aciertan y ganan mucho dinero, pero con muchos otros textos fracasan y llevan los ejemplares a la guillotina. Antes de destruir libros, yo prefiero hacerme el haraquiri. De lo contrario, no me dedicaría a esta profesión’.


Una vez puesto en evidencia el desacuerdo entre un representante de Ediciones Santillana y el editor de Gadir, la pregunta queda puesta sobre la mesa: si aceptamos que hay sobreproducción, ¿quiénes contribuyen más a ella: los grandes grupos o editoriales pequeñas o medianas que según su tamaño no están en capacidad de publicar más que cinco, doce o veinte títulos al año?


Curioso, ¿no?


Una última cosa: sería interesante tomar esta información estadística como punto de partida para hacer un análisis cualitativo que permita hacer un balance de la diversidad de la oferta. Ante la imposibilidad de abarcar todos los segmentos, debido a mis gustos personales yo me centraría en la edición literaria.

jueves 19 de marzo de 2009

donde pongo el ojo... [ 67 ]



Lecturas en curso


Leer el mundo, de Víctor Bravo

Veintisiete letras

Madrid, 2009


Mi recomendado de la semana


El otro lado, de Istvan Banyai

Fondo de Cultura Económica

México D.F., 2005


Mis libros favoritos


La Celestina, de Fernando de Rojas

Alianza editorial

Madrid, 1998


Me llama la atención


El año del pensamiento mágico, de Joan Didion

Global Rhythm Press

Barcelona, 2006

miércoles 18 de marzo de 2009

notas sueltas [ 2 ] / la zona, de serguei dovlàtov, entrevista al scout aurelio major y el rival de prometeo en impedimenta

El miércoles pasado la editorial catalana LaBreu lanzó en el Horiginal el primer título de La Intrusa, su colección de narrativa. Se trata La zona, de Serguei Dovlàtov.



En el lanzamiento Esther Andorrà hizo una breve presentación de La Intrusa, Miquel Adam presentó La zona y leyó una carta que el equipo de LaBreu le escribió a Dovlàtov, Marc Romera leyó la primera carta del libro y Miquel Cabal habló sobre su experiencia como traductor del texto y leyó en catalán algunos pasajes que luego Yuri Mykhaylychenko leyó en ruso. Para terminar, éste interpretó algunas canciones que calentaron los ánimos antes de la barra libre de vodka que hizo salir borracho a más de uno.



La primera persona que me habló de Dovlàtov fue precisamente Miquel Adam, quien exactamente hace un año me prestó un libro de relatos llamado El compromiso y no me dejó tranquilo hasta que finalmente lo leí. En ese momento Miquel ya tenía la idea de publicar a Dovlàtov y estaba a punto de empezar sus negociaciones con el agente literario Andrew Wyllie —sí, señores, “El Chacal”—, que al parecer fueron una auténtica pesadilla.


La zona ya ha empezado a dar de qué hablar y yo espero poder leerla muy pronto.


A continuación reproduzco un fragmento de la carta que el equipo de LaBreu le escribió a Dovlàtov:


‘L’any 2005, un dels teus editors treballava a Laertes, una editorial rebel i independent que acabava de publicar un llibre molt bo, L’Analfabeta, d’una hongaresa que es diu Agota Kristof. Aleshores el teu editor era un paio molt jove i inexpert i no se’n sortia a l’hora de promocionar llibres. Solia rebre silencis desesperants, i aleshores el paio es fumava un cigarret nostàlgic i impacient.



Al mateix temps, però en un altre lloc, una jove periodista es va comprar el llibret de la Kristof per voluntat pròpia (ja saps que els periodistes esteu acostumats a demanar els llibres de gratis a les editorials). Aleshores, un dia, un dels teus editors va rebre un correu d’aquesta noia notificant que havia aparegut una ressenya seva a l’Avui sobre L’Analfabeta. Va resultar ser una ressenya collonuda. La periodista es deia Aida Segura, i l’editor i ella es van fer amics i van començar a intercanviar-se mails que parlaven sobre les servituds de les seves respectives professions mileuristes i desafortunades. També parlaven sobre literatura. I l’Aida, una tia molt elegant i misteriosa, un dia va començar a fer-se molt pesada pronunciant el teu nom i recomanant a un dels teus editors que fes el favor de llegir algun dels teus llibres. «Tio, t’has de llegir al Dovlàtov, eh? Ho faràs, oi?».



Quatre anys més tard, aquest mateix editor, sabent que l’Aida et porta al cor i que escriu meravellosament bé, i en homenatge a la seva amistat tan estranya, li va proposar que escrivís el text de la contracoberta. Espero que t’agradi’.


***



Recomiendo echarle un ojo a la entrevista que le hizo el editor colombiano Juan Pablo Mojica al scout Aurelio Major y que el camarada Leroy Gutiérrez publicó en dos entregas —la primera y la segunda— en su blog Sobre Edición. Las preguntas están muy bien escogidas y formuladas. Dan mucha cancha para que Major haga un despliegue de los conocimientos que su experiencia le ha permitido desarrollar.


***


Esta semana recibí El rival de Prometeo (Vidas de Autómatas Ilustres), que es el primer título de la colección El Panteón Portátil de Impedimenta. La sección de los textos fue hecha por Marta Peirano —autora del blog La petite Claudine—, quien los editó junto con Sonia Bueno Gómez-Tejedor.




Tanto por el cuidado con el que está editado como por la selección de los textos, El rival de Prometeo (Vidas de Autómatas Ilustres es una verdadera curiosidad.

martes 17 de marzo de 2009

la librería bertrand de barcelona, a clean, well-lighted place


Hoy al mediodía estuve visitando la nueva librería Bertrand de Barcelona, ubicada en el número 37 de Rambla Catalunya —donde, según tengo entendido, antes estaba el cine Alcázar—. Aprovechando que estaba cerca, por pura curiosidad el viernes anterior había pasado un rato por ahí para echarle un ojo pero cuando llegué decidí que era mejor dejar la visita para otro día porque me pareció que valía la pena tomar algunas fotos y yo en ese momento no tenía mi cámara conmigo.







El local —que El llegidor pecador me había descrito hace unos días— me llamó tanto la atención que no me fijé mucho en la oferta de la librería, que está en los bajos del edificio y cuya entrada es amplísima. De hecho, los techos altos, los pasillos que permiten circular sin tropiezos, la luminosidad y el jardín que hay al fondo hacen que uno se sienta en un espacio abierto —a diferencia de otras librerías tipo grandes superficies, donde el encierro me produce rápidamente un agobio que me resulta insoportable—.





Yo definiría el local de la librería Bertrand de Barcelona como “un lugar limpio y bien iluminado”. Y cuando digo “limpio” también quiero decir despejado y sobrio: señalización casi minimalista y visible desde todas partes, espacios generosos y nada de pilas de ejemplares de un mismo libro o de afiches promocionales que atiborren el lugar. Los atriles que hay en las mesas de novedades son un detalle bonito y útil aunque algunas veces su disposición no permite leer fácilmente los libros que están puestos encima suyo.





Hay un par de elementos de tecnología que sirven para impresionar al visitante pero que están un poco subutilizados: por un lado, unos paneles táctiles que ofrecen información sobre los productos de la librería y que están ubicados en un rincón cerca de la caja central; y, por el otro lado, un set de “sillas cabina” en las que una vez el visitante se sienta puede leer un libro que está puesto sobre una mesita y oír una grabación con contenido promocional —no necesariamente acerca del libro que se le ofrece—.





La amplitud del auditorio de este local y la fuerte presencia que allí tiene Círculo de lectores —que al igual que la cadena Bertrand pertenece al grupo Bertelsmann— me hacen pensar que seguramente esta librería empezará a tener una cierta importancia en el mainstream del ámbito cultural de Barcelona.


Prometo que la próxima vez que vaya a Bertrand me fijaré en su oferta de libros.

lunes 16 de marzo de 2009

charla de pablo arrieta sobre contenidos y tecnologías digitales



Hace unos días Pablo Arrieta me envió los links hacia los vídeos de la charla que dio el 27 de febrero en el evento “El entorno digital del libro. Modelos innovadores a su servicio”, organizado en Bogotá por lalibreriadelaU y Publidisa. Vale la pena ver los ocho vídeos de la charla, en la que en poco menos de una hora Pablo habla acerca del desarrollo de los dispositivos móviles de lectura, de los distintos dispositivos de este tipo que existen actualmente, de la oferta de software disponible para éstos, de la impresión bajo demanda, del coste real del acceso a los contenidos, del DRM —Digital Rights Management— y de la actitud de la industria editorial frente a la comercialización emergente de los contenidos digitales. Un aspecto interesante de la charla es que una buena parte de los hechos, de los datos y de los ejemplos que Pablo utiliza como hilo conductor se refieren a lo que él mismo pudo observar en la TOC Conference que se celebró entre el 9 y el 11 de febrero pasados en Nueva York.



Con la frescura que lo caracteriza, en esta charla Pablo plantea algunas reflexiones con respecto a distintos temas sobre los que lleva un buen tiempo trabajando, expresa un montón de ideas interesantes sobre éstos, recoge algunas de las cosas que se dijeron en la TOC y habla acerca de lo que vio allí.




Los siguientes son algunos de los puntos de la charla que más me llamaron la atención:


- Si para Richard Uribe, del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), en Colombia lo digital todavía no es una realidad y para otras personas es el futuro, para Pablo es el presente.


- Los dispositivos móviles de lectura son otra forma de ver el libro —idea que parte del planteamiento de I. A. Richards, quien en su obra Principios de crítica literaria afirma que ‘un libro es una máquina para pensar’—.


- En la TOC la mayoría de la gente no tomaba notas en papel ni en computadores portátiles, sino en PDAs y teléfonos móviles.


- Según Sara Lloyd, directora digital de Pan Macmillan y autora del blog the digitalist, entre 1968 y 2008 se han dado en el campo editorial más revoluciones que han modificado radicalmente el panorama que en los 400 años anteriores.


- Si tradicionalmente hemos visto al editor como un intermediario, en la era digital podríamos verlo como un facilitador de contenidos.


- El sector del cómic parece ser de los únicos de la industria editorial que no está en problemas y para el paso hacia lo digital está desarrollando algunas propuestas que incorporarán animación y sonido —interesante la alusión a Angoulème, una aplicación desarrollada para leer cómics en el iPhone—.


- La TOC se celebraba la misma semana que New York Comic Con, la reunión de cómic más importante de los Estados Unidos cuya agenda de este año se centró en cómo llevar los contenidos a los dispositivos móviles.


- La impresión bajo demanda es una excelente alternativa para mantener vivos aquellos títulos que tienen pocos lectores a pesar de su calidad.


- La edición dominical de The New York Times es más cara que las acciones del diario. Ahora en ciertos lugares de los Estados Unidos los dispensadores callejeros de periódicos han sido sustituidos por máquinas en las que el usuario introduce su login y password y a partir de la información existente sobre él en las bases de datos le ofrecen en pantalla contenidos que puedan interesarle —muchos de ellos geolocalizados—.


Insisto, recomiendo ver la charla de Pablo a pesar de que sea un poco larga para Internet y de que en general la calidad de la imagen de los vídeos sea malísima.



Antes de terminar una observación: tengo la impresión de que la lalibreriadelaU está interesada en convertirse en un actor central en el entorno de los contenidos digitales —como prescriptor de opinión y, sobre todo, como comercializador—. Si esto es así quienes están detrás de la gestión de sus contenidos deberían ser más cuidadosos no sólo con la producción de los vídeos, sino también con la titulación y el etiquetaje de éstos en su canal de YouTube.


Nota: ahora mismo estoy terminando de editar una entrevista sobre diseño editorial y sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la edición que le hice a Pablo durante mi visita de hace unos meses a Bogotá. Si todo sale bien, la publicaré esta semana.

jueves 12 de marzo de 2009

duomo ediciones: libros de ficción y ensayo, granta en español y new york review books (nyrb)

Ayer tuve la oportunidad de conocer de cerca el trabajo que está haciendo Duomo ediciones, la editorial que el grupo italiano Mauri Spagnol abrió hace poco en España. Según la directora editorial Valerie Miles y la editora Àngels Balaguer, Duomo busca ser una fuente prescriptora que apostará por la publicación de autores contemporáneos tanto de ficción como de ensayo independientemente de la lengua en la que escriban —aunque la mayor parte de sus primeros títulos son traducciones—.



La editorial tiene tres grandes líneas de trabajo:


- Duomo ediciones, que cuenta con dos colecciones: en primer lugar, una de ficción llamada Nefelibata; y, en segundo lugar, una de ensayo cuyo nombre es Perímetro.


- Granta en español, que como ha hecho hasta ahora producirá un 60 % de contenidos propios y nutrirá el 40 % restante con textos de los archivos de la casa matriz de la revista.


- New York Review Books (nyrb), sello editorial de The New York Review of Books dedicado a rescatar clásicos y a la publicación de obras infantiles.


Los primeros títulos de Duomo saldrán en mayo y entre ellos se encuentran los siguientes:


- Tardes con Margueritte, de Marie-Sabine Roger (Nefelibata)

- Nefelibata en Cromos, de Carlos Barral (Nefelibata)

- Bestias sin patria, de Uzodinma Iweala (Nefelibata)

- Los huesos de Descartes, de Russell Shorto (Perímetro)

- Traducción al español del número 100 de la revista Granta, editado por William Boyd


En verano y otoño saldrán algunos otros títulos bastante interesantes: No es mi hija, de Sophie Hannah; El club de los pirómanos, de Brock Clarke; El juego De Niro, de Rawi Hage; El amante de la China, de Ian Buruma; La nariz de Cleopatra, de Judith Thurman; El mundo es lo que es —biografía autorizada del escritor V. S. Naipaul—; y un libro de ensayos y otro de ficción de William Boyd.




Un dato que es importante tener presente: en 2010 Duomo editará un número de Granta en español dedicado a los mejores narradores hispanoamericanos de la década, que también será publicado en la edición inglesa de la revista. Desde ya me cuento entre quienes esperan con ansias este número.


Y un detalle gratísimo: el diseño de las colecciones ha corrido por cuenta de David Pearson.


Me llama la atención la apuesta por la diversificación que representa la incorporación tanto de Granta en español como de New York Review Books (nyrb), así como el hecho de que en las dos colecciones de Duomo tengan cabida títulos con registros tan distintos sin que por ello se desdibuje la identidad del sello. Para terminar, quisiera destacar una observación de Àngels: el catálogo que está construyendo Duomo tiene la huella personal de Valerie Miles y el sello que ésta le ha puesto al trabajo que ha hecho durante su trayectoria como editora en Debolsillo, Emecé y Alfaguara.

miércoles 11 de marzo de 2009

donde pongo el ojo... [ 66 ]



Lecturas en curso


Si un árbol cae. Conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes, de Isabel Núñez

Alba editorial

Barcelona, 2009


Mi recomendado de la semana


Animalario universal del profesor Revillod, de Miguel Murugarren y Javier Sáez Castán

Fondo de Cultura Económica

México D.F., 2003


Mis libros favoritos


El imperio de lo efímero, de Gilles Lipovetsky

Anagrama

Barcelona, 2001


Me llama la atención


Barcelona para niños, de Javier Zabala

Nórdica libros

Madrid, 2009

martes 10 de marzo de 2009

la asociación colombiana de libreros independientes (acli) y la promoción del precio fijo



La Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) abrió hace poco un blog en el que sus miembros están publicando no sólo las relatorías de las reuniones en las que toman sus decisiones operativas y planean las actividades que realizan, sino también documentos de reflexión alrededor de los temas que esta organización considera prioritarios. Entre estos temas quizás uno de los más importantes sea el de la promoción de la ley del precio fijo. Sin lugar a dudas la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro promulgada recientemente en México es un ejemplo relativamente cercano que es necesario tomar como referente si se tiene la intención de promover la instauración del precio fijo en Colombia —una medida que en cierta medida contribuiría a que la afirmación de Felipe Ossa según la cual ‘el universo del libro está al alcance de todos’ tuviera al menos un poco de validez en el contexto de la realidad colombiana.





Además del proyecto de promoción de la ley del precio fijo, la ACLI también está trabajando en temas como las actividades a realizar el Día del libro, la organización del Festival del Libro Infantil, la creación de un directorio de librerías y la formación para empresarios en derecho de la competencia.


Es interesante el trabajo de la ACLI y, por lo tanto, creo que vale la pena seguirlo. Iniciativas de este tipo son fundamentales, sobre todo en países con una tradición asociativa tan débil y un tejido social tan degradado.

lunes 9 de marzo de 2009

lectores digitales y libros electrónicos en la prensa generalista

La reciente aparición en El País de varios artículos sobre los lectores digitales y los libros electrónicos me hace pensar que el momento en el que el gran público y ciertos sectores de la industria editorial dejarán de satanizarlos podría estar acercándose*. Seguramente los lectores digitales y los libros electrónicos seguirán siendo vistos como una amenaza o como un sustituto insuficiente de las publicaciones en soporte papel pero es probable que su aparición en medios de interés general facilite entre la audiencia de éstos un conocimiento más realista de las características de estas tecnologías y una sensibilización frente a ellas.





Por lo menos en nuestro medio, hasta ahora el de los expertos en nuevas tecnologías o en edición digital parecía ser el único ámbito en el que lo que se decía sobre los e-readers y los e-readers no se basaba en opiniones construidas a partir de rumores o en especulaciones fundamentadas en prejuicios. Y es normal que fuera así porque hasta el momento la penetración de este tipo de dispositivos y contenidos en nuestro mercado ha sido mínima. Sólo ahora que empieza a haber una oferta aún incipiente de libros electrónicos los medios de interés general comienzan a interesarse en el tema y a darle visibilidad por fuera del circuito de las publicaciones especializadas o de los foros de especialistas.


Si tenemos en cuenta que la información que aparece en los medios es la fuente de muchas de nuestras conversaciones y de la atención que les prestamos a algunos temas, no sería raro que dentro de un par de años los lectores digitales y los libros electrónicos fueran tan conocidos —aunque no por eso tan ampliamente utilizados— como lo son hoy en día los reproductores portátiles de música, las cámaras fotográficas digitales, los GPS o los teléfonos móviles 3G.


¿Qué son los lectores digitales y los libros electrónicos: la encarnación del demonio, una amenaza, una promesa evidentemente insatisfecha de la superación del papel, una herramienta de trabajo o el mejor y más cómodo posible entorno de lectura?


Sea cual sea la respuesta o la razón que eventualmente motive un cambio de actitud, lo importante es tener la oportunidad de formarse una opinión a través de un conocimiento de primera mano o de fuentes confiables en lugar de hacerlo a partir de rumores y prejuicios.


* Me refiero sólo a los artículos de El País porque son los únicos que he leído. Seguro que en otros medios de interés general también empiezan a publicarse cosas sobre este tema. Los artículos en cuestión son los siguientes:


- “Los grandes de las letras hispanas se digitalizan”

- “Libro electrónico: ruegos y preguntas”

- “Micropantallas para un libro digital sin límites”

viernes 6 de marzo de 2009

notas sueltas [ 1 ] / librerías, mesas de novedades, compras, crisis, balcanes y recomendaciones de lecturas

Ayer tenía una reunión de trabajo a las 18.00 y luego una cita a las 20.00 en la zona de Gràcia. Mi reunión sólo duró quince minutos, estaba haciendo frío porque había mucho viento y necesitaba moverme para mantenerme despierto porque tenía encima todo el cansancio de la semana, así que para matar el tiempo decidí ir a ver libros al Abacus de Balmes. En el fondo tenía ganas de antojarme de alguna cosa y quería terminar la semana comprándome algún libro.




***


Dos observaciones con respecto al impacto de situaciones coyunturales sobre la oferta de las mesas de novedades en la zona de literatura en castellano: en primer lugar, que entre reediciones de libros que habían salido hace años y primeras ediciones de títulos que no se habían publicado antes en España había una decena de obras de Le Clézio —Nobel de literatura de 2008— editadas por La otra orilla, Tusquets, Adriana Hidalgo, Seix Barral y Cátedra. La narrativa francesa contemporánea me produce tanto tedio, que la verdad es que ni por un momento me planteé parar a echarles un ojo.


Y, en segundo lugar, la aparición de un montón de libros de Scott Fitzgerald que podría marcar un mini boom de este gran escritor estadounidense a raíz de la reciente llegada a las salas de cine de la película El curioso caso de Benjamin Button —basada en su cuento del mismo nombre—. A quienes por el boom de la película salgan a comprar los libros de cuentos de Fitzgerald es necesario advertirles que es probable que se lleven una que otra decepción inesperada porque se encontrarán con más de un relato flojo que fue escrito con fines alimentarios durante los años en los que las penurias económicas del escritor y sus excesos con el alcohol llegaron a su punto máximo.


***


Como soy caprichoso, eso de que tenía ganas de antojarme de alguna cosa y de terminar la semana comprándome algún libro iba en serio. Me fui a la sección de narrativa anglosajona traducida, busqué si tenían algo de A. M. Homes y encontré un libro de cuentos con muy buena pinta que se llama Cosas que debes saber.


Por asociación se me vino a la cabeza el nombre de otra escritora estadounidense de la que me habló Javier hace unos meses y cuyos textos él ha comentado recientemente en su blog y en HermanoCerdo: Lorrie Moore. En la estantería encontré dos libros suyos editados por Salamandra: Pájaros de América y El hospital de ranas. No sé por qué el primero me llamó más la atención que el segundo pero leí la contraportada y empecé a sospechar que las historias de Pájaros de América me gustarían. Hojeé el libro deteniéndome en cualquier página y encontré varias frases que confirmaron mis sospechas.




Decidí llevarme Cosas que debes saber y Pájaros de América pero cuando empecé a caminar hacia la caja me acordé de que estamos en crisis y de mi promesa de no seguir comprando libros que no sé cuándo voy a leer. Un segundo de sensatez fue suficiente para poner en evidencia lo absurdo que era el impulso de comprar dos libros que seguramente no leería próximamente. Estaba claro que lo más sensato, y sobre todo en estos tiempos de incertidumbre, era no comprar nada. Y esa fue la decisión que tomé pero que no pude sostener porque ya tenía la ilusión de salir de allí con algún libro nuevo.


Como soy caprichoso pero también me gusta tener algo asegurado, decidí ir a la fija y llevarme Cosas que debes saber porque después de haber leído Este libro te salvará la vida para mí A. M. Homes es un valor seguro.


Un par de anotaciones al margen:


1. en general los libros de Salamandra me parecen feísimos.

2. las fotos de A. M. Homes que pone Anagrama en las solapas de sus libros son de lo más ochentero que he visto últimamente. Me encantan.


***


Una vez hecha mi compra volví a subir a Gràcia para encontrarme con Isabel Núñez en el café Salambó. Yo le había propuesto que nos pusiéramos una cita para que me diera un ejemplar de Si un árbol cae. Conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes porque a pesar de que ella le pidió dos veces a la gente de Alba editorial que me lo enviara, nunca recibí el libro. Durante un poco más de media hora Isabel me habló acerca del origen de la idea de hacer el libro, de la forma como todo se fue confabulando para que lo hiciera, de la manera como se las arregló para viajar en varias ocasiones a los Balcanes a pesar de lo costoso que resultaba, de cómo se movía allí durante sus viajes, del escaso interés que hace unos años suscitaba su proyecto en las instancias de financiación de proyectos de investigación, de su contribución a dar a conocer entre algunos editores españoles a los escritores que entrevistó, de los comentarios que le había hecho Juan Goytisolo sobre Si un árbol cae y de los recelos que ha provocado su libro entre quienes consideran que sólo ellos pueden hablar de los Balcanes.





Mientras oía hablar a Isabel sobre lugares que yo nunca había oído mencionar como si se tratara del barrio vecino o de escritores con nombres impronunciables como si fueran amigos suyos de toda la vida tuve más que claro cuál es el próximo libro que voy a leer.


***


Durante mi reunión de trabajo me llamó Ana para proponerme cambiar los planes que teníamos para la noche. Dos minutos después de colgar volvió a llamarme. ‘Oye’, me dijo, ‘ahora que te llamé se me olvidó decirte una cosa: el libro que me diste esta mañana ya me hizo llorar’. Se refería a El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince.




Le pregunté si le estaba gustando, me dijo que sí y yo le dije que se lo había dado porque estaba seguro de que le iba a encantar. Le dije también que yo había sido muy feliz cuando leí ese libro.


Me parece bonito cuando se le recomienda un libro a alguien y le gusta porque así de repente se crea un vínculo bastante especial con esa persona.


jueves 5 de marzo de 2009

donde pongo el ojo... [ 65 ]



Mi recomendado de la semana


The New New Journalism, de Robert S. Boynton

Vintage Books

Nueva York, 2005


Mis libros favoritos


Penas del joven Werther, de Johann Wolfgang Goethe

Alianza editorial

Madrid, 1996


Me llama la atención


Sólo para fumadores, de Julio Ramón Ribeyro

Menoscuarto

Palencia, 2009

miércoles 4 de marzo de 2009

the book cover archive

Cory Doctorow escribió hace unos meses en Boing Boing una entrada en la que llamaba la atención sobre la falta que hace la existencia de un directorio de portadas en línea. En la entrada “Publishers should all have a /covers directory” Doctorow plantea la situación en los siguientes términos:


‘I often blog books here and when I do, I like to put up a picture of the cover. Normally I get these off of Amazon or Amazon UK, but it's often the case that Amazon's covers are grainy, missing, too small, or otherwise unsuitable (for some reason, an enormous number of Vertigo graphic novels have the wrong cover on Amazon)’.



Para resolver este problema, Doctorow propone una solución que facilitaría mucho el trabajo de quienes tengan la necesidad de acceder a imágenes de portadas de libros —bloggers, periodistas, diseñadores de publicaciones periódicas y encargados de prensa, por ejemplo—:


‘Publishers should create default directories called "covers" at their server-root (e.g., tor.com/covers, harpercollins.co.uk/covers, etc) filled with high-rez PNGs or JPGs (or both) named after the book's ISBN —for Neil Gaiman's Graveyard Book, it would be http://harpercollins.co.uk/0060530928.png. Tweak your robots.txt file to make sure the search-engines all crawl these directories, so when you search on images.google.com or images.yahoo.com for an ISBN, the publisher's high-rez would be right there at the top’.


A continuación Doctorow explica la manera como ciertas tecnologías ya existentes podrían leer estos scripts para facilitar la búsqueda de imágenes en estos archivos.


Hoy me acordé de la propuesta de Doctorow porque encontré un repositorio llamado The Book Cover Archive, que está en versión beta y que de llegar a tener una cantidad importante de contenidos podría ser no sólo una herramienta bastante útil para quienes necesiten este tipo de material sino también una especie de museo de portadas para quienes somos amantes de éstas.




Las portadas pueden buscarse en un menú combo box a partir de diversos criterios —la mayoría de ellos definidos, sin lugar a dudas, pensando en un público más bien especializado—: diseñador, título del libro, autor del libro, director de arte, fotógrafo, ilustrador, género del libro, fecha de publicación del libro, editor y tipografía utilizada.


La falta de un motor de búsqueda es un aspecto que dificulta el acceso a las portadas, que me parece crítico y que no está en la lista de funcionalidades que el equipo de The Book Cover Archive planea incluir en desarrollos posteriores del sitio Web.




Yo diría que The Book Cover Archive puede llegar a ser un repositorio muy potente pero como hasta ahora está en versión beta eso sólo se sabrá cuando el sitio Web alcance un estado de desarrollo más avanzado y cuando la cantidad de contenidos disponibles sea más amplia.

martes 3 de marzo de 2009

el impacto de la crisis en el sector del libro español, según manuel gil y francisco javier jiménez

Interesantísimo el análisis que plantean Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en su blog Paradigma Libro sobre la manera como la crisis ha afectado hasta el momento y podría afectar próximamente a los distintos actores del sector del libro en España. Así empiezan los autores su entrada titulada “EN EL CORAZÓN DE LA CRISIS: El pinchazo de la burbuja editorial”:


‘Aunque sigue habiendo editores gurús que niegan la llegada de la crisis al sector del libro, si tienes la constancia de visitar y reunirte con libreros y jefes de compras, rápidamente deduces la evidencia de la irrupción de la crisis en el sector’.



El análisis está dividido en tres apartados: “Quién se ha resentido antes”, “Quien comienza a resentirse” y “Efectos generales sobre el sector”. Veamos el detallado y lúcido planteamiento de los autores:


Quién se ha resentido antes:


-Las cadenas y grandes superficies y las librerías con mucha venta institucional.

-Estas han sido las primeras en sufrir el impacto, esencialmente porque dependen del “tráfico” a tienda y de la compra por impulso.

-Las librerías con ventas institucionales, es decir, a bibliotecas, ministerios, facultades, bibliotecas publicas, etc… la morosidad administrativa a la hora de liquidar las compras les tiene en una situación desesperada.


Quien comienza a resentirse:


La librería tradicional.

A pesar de tener una clientela muy estable notan que esos clientes espacian más su visita a la tienda y su compra media es inferior, en número títulos y en volumen.


Efectos generales sobre el sector:


-Aumento de la profundidad de las devoluciones, esencialmente para liberar activos y reducir la financiación a terceros por parte de las librerías.

-Producto del aumento de las devoluciones se observa una disminución de la visibilidad de muchos títulos.

-Menor profundidad del fondo de catálogo en las tiendas.

-Implantaciones mucho más bajas y cautelosas.

-Compras más ajustadas.

-Compra media por cliente inferior en volumen y en el número de ejemplares.

-Menor visibilidad de títulos que no aseguren al menos una rotación potencial amplia.

-Liquidaciones menguantes de los distribuidores a los editores.

-Fuerte presión de las grandes cadenas sobre los editores para aumentar en algún punto el margen’.


De este análisis que parece basarse en un conocimiento cercano de la situación que examina me llama la atención que tiene en cuenta una cantidad de detalles lo suficientemente amplia para explicar sin simplificaciones los efectos que la crisis financiera mundial ha tenido hasta ahora y tendrá en un futuro próximo sobre el desarrollo de la actividad de distintos actores del sector editorial español.


Sería interesante saber qué pasa en otros países. En espacios como Book trade news from Book2book, the Literary Saloon o Publishers Lunch se referencian a diario varias noticias sobre reestructuraciones, reducciones de personal, cierres, disminuciones de beneficios, saldos negativos o fusiones y adquisiciones en imperios mediáticos, editoriales, publicaciones periódicas o cadenas de librerías de los Estados Unidos y el Reino Unido.

lunes 2 de marzo de 2009

así también pueden promocionarse los libros

El martes pasado en la mañana timbró en mi casa un mensajero de MRW diciendo que traía un paquete para mí. Como llevo un par de semanas esperando recibir Si un árbol cae, el libro balcánico de Isabel Núñez, pensé que finalmente había llegado. Sin embargo, cuando estaba firmando el acuse de recibo me di cuenta de que el paquete venía de saymon ediciones.


Cuando abrí el paquete me encontré con una bandeja de espuma de poliestireno rodeada por una faja negra que en la parte superior tenía escrita la frase “¿Quieres saberlo todo sobre la manipulación humana?” y que en su interior contenía un libro llamado Guantes negros, de Fede Durán. El recipiente y la portada del libro me dieron la impresión de tener en mis manos una bandeja de carne picada. Luego, debajo del libro había tres bloques de plastilina de color rojo y negro empacados en bolsitas de plástico y un separador de libros.





Una estrategia de promoción llamativa por el simple hecho de ser distinta, ¿no?


Sin lugar a dudas la bandejita no me habría llamado tanto la atención si el producto promocionado fuera un jabón, un servicio de un banco, la colección de primavera-verano de una tienda de ropa o una campaña de 2X1 de una pizzería. Pero claro, en este caso sorprende porque por lo menos en nuestro medio no es frecuente que se recurra a este tipo de estrategias de marketing para promocionar libros. Sobre todo cuando se trata de una editorial que hasta ahora está empezando.


Al recurrir a una estrategia de promoción inusual en su medio saymon ediciones está echando mano de un mecanismo que puede ser eficaz para obtener notoriedad. Ya veremos con el paso del tiempo en qué consiste su propuesta editorial, que es lo que al final realmente importa.


Yo no estoy de acuerdo con quienes dicen que las estrategias mediante las que se promocionan detergentes, servicios de telefonía, yogures o automóviles no deben utilizarse para vender libros. Creo que lo importante es que detrás de la cosmética publicitaria haya contenidos y no humo.