martes, 31 de marzo de 2009

una visión pintoresca de la situación actual del sector editorial español en le monde

Todo parece indicar que ni siquiera la sección de libros de un periódico serio como Le Monde es ajena a la frivolidad de la prensa escrita generalista. El pasado jueves 26 de marzo el diario parisino publicó un artículo sobre la salud del sector editorial español titulado “C'est la crise : les restaurants ferment, les librairies ouvrent” “Ésta es la crisis: los restaurantes cierran, las librerías abren”—.




El artículo escrito por el periodista Jean-Jacques Bozonnet parte del supuesto de que la salud del sector editorial español es magnífica porque mientras que un emblemático restaurante madrileño cuyo dueño era un intelectual —y que contaba con clientes habituales como los escritores Dario Fo, Gabriel García Márquez, Orhan Pamuk y Mario Vargas Llosa— cerró las puertas, el grupo Bertelsmann abrió en Barcelona una librería de 1500 metros cuadrados.


No creo que Bertrand sea precisamente un elemento representativo del gremio librero español y, por lo tanto, tomar la apertura de una tienda de esta cadena como un indicio de que la crisis no está afectando al sector del libro es tan falaz como afirmar que México es un país del primer mundo porque Carlos Slim es el tercer hombre más rico del planeta.


A mí no me interesa contribuir a reproducir el pánico que están creando los medios de comunicación alrededor de la situación económica ni alimentar injustificadamente el discurso de la crisis. No me atrevería a decir que el sector editorial español está en crisis pero tampoco que no lo está porque no he podido hacerme una idea del todo clara al respecto debido, en parte, a que no tengo suficiente información para afirmar una u otra cosa. Lo que sí puedo decir es que me alegraría que la crisis no lo afectara o que por lo menos no lo golpeara tan fuerte.


Con o sin crisis, artículos como éste no hacen más que despistar porque deducen falsas conclusiones a partir de datos y hechos reales puestos fuera de contexto. Para Jean-Jacques Bozonnet todo es color de rosa porque a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre producción editorial de libros en 2008 en España se refiere al aumento de los títulos publicados y de los ejemplares editados o al crecimiento del número de afiliados a las bibliotecas y del número de préstamos solicitados en ellas. Sin embargo, en ningún momento toca temas fundamentales para conocer la salud real del sector como el volumen de las devoluciones, la sobreoferta, la rotación de los libros en mesas de novedades, las cifras de negocios de los distintos actores de la cadena de producción editorial o los beneficios y las pérdidas de éstos.

4 comentarios:

José Antonio dijo...

Pero, a ver... ¡Claro que el sector editorial está en crisis! La cuestión es que, quienes están más afectados, que son los editores y, de rebote, los autores, esperan a que pase, como han hecho siempre...
Las librerías venderán menos, pero como tienen los libros en depósito, con devolverlos se quitan el problema. Además, ya están optando por recurrir a la técnica del hipermercado, o sea, alquilar lineales y subir los precios de escaparate... Los distibuidores nunca pierden, cobran por el trabajo comercial y, sobretodo, por el almacenaje (claro, cuantos más libros se devuelvan, más ocupan en su almacenes y más cobran a las editoriales). Y los editores (los que se comen el mercado, claro) siguen publicando a destajo para saturar el espacio y que los pequeños no puedan subsistir... Cuantos más libros publiquen, más posibilidades tienen de subvenciones y de, quizás, conseguir que algún título se venda. Es más factible conseguir un éxito entre 200 que entre 10.
Y el día que todo se vaya a hacer puñetas, no pasará nada. Quedarán los que quedan siempre y se volverá a empezar de nuevo, que aquí no ha pasado nada...

martín gómez dijo...

José Antonio, yo matizaría algunas de las cosas que dices. Creo que aunque ilustras algunos comportamientos y prácticas frecuentes en cada gremio, estás no sólo haciendo una generalización peligrosa sino también llevando las cosas al extremo.

Está claro que aquí no estamos hablando de santos y que cada quien defiende sus intereses para asegurar su supervivencia pero también es necesario tener en cuenta que el funcionamiento de la cadena de producción implica relaciones de interdependencia, lo cual reduce el margen de maniobra de cada cual.

Todo esto para decir que la salud del sector es una responsabilidad compartida y que hay que asumirla como tal. En momentos como éste es fundamental hacer alianzas y trabajar conjuntamente porque de lo contrario el barco se hundirá con todos a bordo.

Ante una eventual hecatombe incluso los de siempre pueden salir seriamente perjudicados.

Sigamos...

zbelnu dijo...

Dicen que la Bertrand es sólo una forma de exponer y vender los libros de Círculo de Lectores y que incluye una zona para formentar la suscripción.
Tu post está muy bien, tienes razón, no se puede generalizar de esa manera. Yo diría que está claro que hay crisis y que afecta al sector, pero en qué medida no lo sabemos. Los pequeños editores que antes podían apoyarse en préstamos y avales bancarios, ahora se quedan sin red... Ahora me lo decía un editor: las medidas que las administraciones deberían tomar para apoyar a los pequeños empresarios no se están adoptando. También se habla de una gran editorial que empieza a no pagar porque el grupo al que pertenece ha tenido pérdidas millonarias. O de que peligran los periódicos principales. Hay muchos rumores y también mucho catastrofismo. Y está claro: hay que intentar resistir...

martín gómez dijo...

Isabel, varias personas me han dicho que las editoriales para las que trabajan están retrasándose en los pagos y que cuando preguntan cuándo podrán cobrar dicen que no lo saben o responden con evasivas.

Insisto, si hay crisis la búsqueda de la salida tiene que ser una responsabilidad compartida. Al fin y al cabo la buena salud del sector es un interés común para todos. Quien llegue a alborotar los ánimos con ideas alarmistas o quien no quiera contribuir a la búsqueda de soluciones frente a eventuales situaciones críticas, que sea consciente de que su decisión tiene un coste para él también y que lo asuma. No sumarse a las intrigas que arman quienes buscan pescar en río revuelto es, sin lugar a dudas, una forma de resistir.

La presencia de Círculo de lectores en Bertrand se me hizo súper marcada pero no me pareció molesta. Parece más un partner que un objetivo de propaganda. En todo caso éstas son las cosas que pasan entre empresas de un mismo grupo.

Saludos.