miércoles, 19 de noviembre de 2008

los blogs y la falta de seriedad

En nuestro medio en principio nadie se lo toma a uno en serio cuando uno dice que tiene un blog —y menos si de entrada a uno se le llega a ocurrir definirse como blogger—.


La gente que no está metida en este rollo debe pensar que un blogger es un ñoño de 147 kilos y gorra que está encerrado en su habitación frente a un escritorio con tres pantallas en las que hay diecisiete ventanas abiertas y que tiene una torre con cuatro discos duros petados de pelis, un teclado lleno de migas, un joystick, un par de posters de El señor de los anillos y de Angelina Jolie, muchas latas de Coca-Cola vacías y montones de cajas de pizza arrumadas por todas partes.



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No ando diciendo a los cuatro vientos que tengo un blog en parte porque no me gusta hablar mucho de mí y en parte porque soy consciente de que la mayoría de las veces ciertos asuntos que considero importantísimos no les interesan a los demás tanto como a mí.


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Estoy tan acostumbrado a que eso de los blogs se tome tan poco en serio, que cada vez que por alguna razón me veo en la situación de decir que tengo un blog me cuesta trabajo contener una risita socarrona exactamente idéntica a la que tratan de ocultar los interlocutores más prudentes.


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Lastimosamente en nuestro medio todavía es un poco ridículo pretender acreditarse en un evento como blogger. Las pocas veces que lo he intentado, cuando me preguntan a qué medio vengo a representar digo ‘a ninguno, en realidad tengo un blog sobre las tendencias del mercado editorial’. Normalmente las teleoperadoras me contestan ‘lo siento pero las acreditaciones son sólo para prensa’. Pero si estoy en el mood de ponerme pesado e insisto un poco y les explico bien a las teleoperadoras qué es un blog y de qué va el mío, al final consigo mi acreditación. Cuando me preguntan el nombre del blog se me sale otra vez la risita socarrona —que ésta vez también es autoburlesca— porque si a uno de entrada no se lo toman en serio como blogger, mucho menos van a hacerlo si su blog se llama [ el ojo fisgón ].


A la hora de bautizar mi blog debí habérmelo pensado mejor. Nombres como “El vademécum de los libros”, “Libri sacri sunt” o “De libros, letras y algo más” me habrían ahorrado una que otra situación de incomodidad en estos momentos.


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El blog me ha servido para aprender más sobre los temas que me interesan y para mantenerme al tanto de su evolución. Es por esto que el monitoreo permanente de unas cuantas fuentes fundamentales es clave.


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Escribir a diario —en la medida de lo posible— me ayuda a articular ideas dispersas, a darles forma y a poner las cosas en claro. Volver una y otra vez sobre un mismo tema me ha ayudado a depurar las ideas y a encontrar soluciones a temas que durante un buen tiempo no había podido resolver.


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Tener el blog todo el tiempo en la cabeza me ha vuelto más receptivo con respecto a señales que circulan por ahí y me ha hecho mantenerme con los ojos abiertos, lo cual me ha ayudado a identificar nuevos temas de trabajo y nuevas perspectivas para abordarlos.

17 comentarios:

vendepatrias dijo...

Quizá debería cambiar el nombre del blog por "Martín y su delfín"...

martín gómez dijo...

¿Por aquello de autista 2.0?

Camilo Jiménez dijo...

Y este post me ha servido a mí para preguntarme sobre mi blog, Martín, y para ensayar un ejercicio reflexivo parecido. Gracias.

Javier Moreno dijo...

¿Y qué tiene de malo ser un gordo de gafas y gorra adicto a la pizza con coca-cola y aficionado los torrents y los juegos de video que le gusta, por comodidad, usar varias pantallas para trabajar? ¿Es que nosotros no somos personas?

martín gómez dijo...

Pues me alegra que una reflexión tan personal provoque estas reacciones en otras personas, Camilo.

martín gómez dijo...

Javier, que quede claro que yo no tengo nada en contra de los Ignatius Reillys del siglo XXI. ¡Faltaría más!

Son tan personas como el mismo Ignatius de Toole.

Apelaez dijo...

Yo tambien voy a hacer el ejercicio ese, a ver que

Apelaez dijo...

Otra cosa curiosa sobre esto de los blogs es la joda con que si uno tiene uno, entonces es un desocupado. Yo, por lo menos, le dedico al blogcito y a mirar los que me gustan y comentar en algunos un poco menos de una hora diaria. Por esa horita, ya quedo clasificado en la categoria de ñoño y además, desocupado.

Mientras que la señora que hace dos horas de yoga al día, o el que va al gimnasio, o el que ve el noticiero y la novela que le sigue si son gente muy ocupada. A nadie se le ocurre decirle a uno de estos es un pobre desocupado.

¡Que respeten no joda, que los que tenemos blogs tambien somos gente ocupada!!

martín gómez dijo...

¡Sí, que dejen sano al blogger que se divierte y se instruye sanamente!

Además, bloguear es gratis, uno se gana la vida honradamente y a diferencia de las señoras del yoga o del curso de vitral uno no está malgastando en pendejadas esotéricas el billete producido por ningún marido trabajador que se parte el lomo para que la otra pueda divertirse de lo lindo.

Camilo Jiménez dijo...

Martín, ¿cómo así que uno con esto se "gana la vida honradamente"? ¿Cómo hace? ¿Qué tengo que hacer? ¡Yo quiero vivir de esto!

Je je. Creo que es la actividad que más me gusta de las enemil que tengo. Es una delicia, con cada post como que se me viene la sensación que tenía en la niñez cuando uno pegaba monitas en un álbum. Y cuando alguien comenta algo interesante y se arma conversa, es como cuando uno llenaba página.

martín gómez dijo...

Camilo, no creo que quieras ganarte la vida honradamente si hacerlo significa malvivir de esta manera porque es bien sabido que todo lo del pobre es robado.

Está elegantísima la comparación del blog con el álbum y las monitas (creo que en España se llaman "cromos")... Cambiar monitas desde el momento mismo en el que uno llegaba a esperar el bus del colegio, luego en el ratito que quedaba entre la llegada y la hora de la oración, más adelante en clase con toda la discresión del caso para que el profesor no lo ponchara y se las decomisara y, finalmente, a la hora del recreo.

Después uno se la pasaba todo el día acariciando en secreto su pequeño montón de monitas nuevas y, claro, la recompensa estaba cuando uno llegaba a la casa y las pegaba en su álbum.

Y luego ir a la tienda de la esquina a gastarse en monitas lo que uno se había ahorrado de las onces y a seguir cambiando...

De esa misma manera muchas veces se acaricia la idea de un post que surge de repente, se le dan vueltas con el temor de que alguien lo escriba antes que uno y se componen una y otra vez frases eficaces. Y no hay placer comparable al de sentarse a echar tecla una vez es imposible seguir postergando el momento de hacerlo (como pegar las monitas en el álbum después del colegio).

Teo dijo...

Creo que más que cambiarle el nombre a tu blog, sería al post. Pienso y creo que la mayoría de las personas que tenemos un blog y dedicamos parte de nuestro tiempo a ello, lo hacemos seriamente y sobre todo honestamente, entregamos nuestra visión particular sobre un hecho concreto, que puede gustar o no a los lectores pero no por ello menos verdadero.
Un saludo, Teo.

martín gómez dijo...

Tienes toda la razón, Teo. Esta entrada busca justamente salir en defensa de la seriedad con la que muchos nos involucramos en la escritura de nuestros blogs. El título es justamente la premisa que se entra a cuestionar...

Espero que te sigas pasando por acá.

Un saludo.
Martín.

La Biblioteca del Manicomio dijo...

Hay muchos tipos de Blog hoy en día y dificilmente se puede generalizar, la mala fama que pueden llegar a tener no me parece del todo injustificada. Yo creo que como en todo depende de cada proyecto individual y lo que la persona quiera hacer con su blog.. escapar del solipsismo, la autogratificación, el "copy paste" no es fácil..

A mi me gusta tu blog e incluso los comentaristas que agrupas..

martín gómez dijo...

Muchas gracias por el comentario. Es cierto que cada quien le da a su blog la atmósfera que quiere y que en parte de acuerdo con eso se hace a una reputación.

Me alegra que te guste [ el ojo fisgón ] y espero que de vez en cuando encuentres contenidos valiosos aquí.

Un saludo.
Martín.

el llibreter dijo...

Discrepo, Martín: en Frankfurt 2007 me acredité en la sala de prensa de la Feria del Libro como blogger anónimo, enviando un breve currículum sobre la actividad del blog por correo electrónico y recogiendo la acreditación allí mismo. Ha sido la única vez que he necesitado acreditarme como blogger, para acceder a los ordenadores de la sala, y no tuve ningún problema. Todo con absoluta normalidad.

Saludos cordiales.

martín gómez dijo...

No sé si en Alemania sea distinto. Por eso hablo específicamente de "nuestro medio". Y tengo la impresión de que en "nuestro medio" poco a poco la situación está empezando a cambiar no tanto porque haya una apertura de mentalidad, sino porque frente a las evidencias nadie puede negar el profesionalismo con el que algunas personas como tú están haciendo sus blogs.

Sé que en el mundo anglosajón este rollo es tomado mucho más en serio en parte porque debido al pragmatismo que caracteriza a esa cultura la gente de allí muchas veces hace estas actividades con una finalidad eminentemente práctica.

Seguimos...