martes, 15 de julio de 2008

la feltrinelli

Aunque reconozco que la idea me resulta atractiva, la verdad es que no hago lo que podríamos llamar “turismo de librerías”. Sin embargo, cada vez que visito una ciudad las librerías siempre se me terminan atravesando en el camino. Como muchas de las cosas que voy viendo mientras paseo me dicen poco o nada, pasa de largo frente a ellas. Pero en las librerías no puedo evitar detenerme.


Hace un tiempo oí hablar por primera vez de la Feltrinelli, la librería perteneciente al grupo en el que con el paso de los años se convertiría una de las editoriales independientes más prestigiosas de Europa: Giangiacomo Feltrinelli Editore.




El domingo se me atravesó por delante en Roma una sucursal de la Feltrinelli y sin pensármelo dos veces entré a echarle un ojo. Dos aspectos de la librería me llamaron particularmente la atención:


1. la claridad con la que están definidas las secciones de la librería —literatura, policíaca, infantil, guías de viaje, manuales de aprendizaje de idiomas, libros ilustrados, poesía, clásicos latinos y griegos, ciencia ficción, fantasía, política, historia, ensayo, actualidad, ensayo, religión, filosofía, pedagogía, psicología, sociología, medios de comunicación, derecho, crítica literaria, lingüística, esoterismo, economía, management, antropología y arqueología— y la amplitud de la oferta que hay en cada una de ellas.


2. el equilibrio de la oferta entre las novedades y los libros de fondo. Paseándome por las estanterías de la Feltrinelli encontré no sólo los textos fundamentales de la cultura occidental en distintas áreas, sino también una cantidad de libros que desde perspectivas y geografías diversas han marcado el espíritu de nuestra época —cosa inusual en las grandes superficies—.


Para terminar, a continuación presento el listado de los diez libros más vendidos en la Feltrinelli:


- La solitudine dei numeri primi, de Paolo Giordano


- Firmino, de Sam Savage


- Il casellante, de Andrea Camilleri


- L'eleganza del riccio, de Muriel Barbery


- Quello che ti meriti, de Anne Holt


- Gomorra, de Roberto Saviano


- L'ombra del vento, de Carlos Ruiz Zafon


- Uomini che odiano le donne, de Stieg Larsson


- La ragazza che giocava con il fuoco, de Stieg Larsson


- Breviario comico, de Michele Serra

4 comentarios:

Camilo Jiménez dijo...

Qué falta hace en las librerías de por acá ese equilibrio entre novedades y libros de fondo... En la feria del libro de Bogotá Jason Epstein habló al respecto. Creo que ya comenté por aquí que no más de 30 personas asistieron a la conferencia. Acabamos de traducirla en el número 88 de El Malpensante, a ver si llega a más lectores esa segunda revolución comparable a la de Gutenberg de la que habló Epstein en medio del frío bogotano. Tendré mucho gusto en enviártela, Martín.

Mis mejores deseos durante los días que queden de ese al parecer agradable periplo italiano.

martín gómez dijo...

Me acuerdo que a finales de los noventa empezaron a cerrar la mayor parte de las pocas buenas librerías que había en Bogotá. Quedaron la Lerner, Alexandría, San Librario, Trilce y alguna más. Luego abrieron Arteletra y ahí me quedé.

Dados los índices de lectura y el precio de los libros, no veo cómo podría mejorarse la oferta. Sin embargo, siempre hay algún insensato que asume el riesgo y se echa al agua... Creo que por ahora el fortalecimiento de la red de bibliotecas puede ser un sustituto para el lector aunque no para el bibliófilo.

Tú sabrás mejor que yo cómo está la cosa en este momento.

Seguimos...
Martín.

Félix dijo...

Lo cierto es que cada vez más van quedando pocas librerías pequeñas y todo se remite a las grandes cadenas. Sin embargo, lo de la clasificación es de agradecer y lo de tener libros de fondo es esencial. Yo intento huir siempre de los más vendidos y, si alguno me interesa, dejo el título en barbecho hasta que ha pasado el interés general y puedo enfrentarme a una lectura subjetiva.

A pesar de todo, qué librerías tan bonitas se están perdiendo.

martín gómez dijo...

Es cierto, Félix. Cada vez te encuentras con menos frecuencia con esas pequeñas librerías donde encuentras una oferta selecta (y en ocasiones especializada) y las grandes cadenas están inundadas toneladas de ejemplares de los títulos que más venden.

Una vez más insisto en que aunque no tengo nada en contra de los best sellers —de hecho hay algunos cuya lectura tengo pendiente—, me parece lamentable que se acentúe la pérdida de la diversidad de la oferta.

Sin embargo, creo que la homogeneización de la oferta en las grandes cadenas al final puede terminar favoreciendo a las pocas librerías de fondo que sobrevivan. Lástima que sean tan pocas.

Me alegra que te pases por acá y que los temas que abordo te susciten comentarios. Espero que sigas encontrando info interesante en [ el ojo fisgón ].

Un saludo.
Martín.