martes 30 de junio de 2009

¿por qué el interés por las editoriales independientes?



Desde que abrí [ el ojo fisgón ] en febrero de 2007 la edición independiente es uno de los temas que más me ha interesado y de los que me he ocupado de una manera más o menos reiterativa y sistemática. A menudo me he preguntado por qué este tema me interesa tanto y ahora que el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) es una realidad vuelvo a hacerlo una vez más.


La respuesta es simple: en primer lugar, porque de los grandes grupos editoriales ya se ha hablado demasiado bien sea porque pertenecen a estructuras que poseen sus propios medios de comunicación que actúan como órganos de difusión "de la casa" o bien porque tienen algún tipo de influencia sobre grandes medios ajenos a ellos. Como bien lo dice la "Declaración internacional de los editores independientes por la protección y la promoción de la bibliodiversidad", estos grupos 'poseen los recursos económicos, los medios de comunicación y mecanismos de difusión'. En fin, se trata de empresas que cuentan con todo un aparato de producción, distribución, difusión y promoción propio y que, por lo tanto, tienen como medio natural un circuito distinto de aquel en el que a mí me interesa posicionarme.




Y, en segundo lugar, porque las editoriales independientes parecen ser el espacio donde tiende a ser mayor la apuesta por sacar a la luz nuevos valores y por publicar títulos cuya alta calidad literaria no necesariamente garantiza su rentabilidad comercial. Creo que catálogos como el de Impedimenta, Marbot, Melusina, minúscula, Nórdica y otras jóvenes editoriales independientes que están haciendo propuestas muy interesante y arriesgadas serían impensables en el seno de un gran grupo.


Aunque claro, hay sellos literarios como Seix Barral, Lumen o Alfaguara que pertenecen a grandes grupos y que publican cosas de muy buena calidad. El problema es que desde hace varios años estos sellos vienen desdibujándose y lo hacen cada vez más porque en ellos conviven obras y autores de una calidad literaria muy dispar. En un sello mítico como Seix Barral, por ejemplo, hoy en día encontramos obras excelentes de figuras como Philip Roth, Carson McCullers, Julio Ramón Ribeyro, Octavio Paz o Don DeLillo al lado de saris rojos, pasiones indias, satanases,  estrategias de yo no sé qué y gárgolas. Es más clara la línea de sellos bastante buenos como Mondadori y Caballo de Troya, de Random House Mondadori.


Tampoco se trata de sugerir que los editores independientes necesariamente son los garantes de una cultura del todo ajena a los intereses comerciales o que una editorial independiente debe ser una asociación dedicada a hacer obras de caridad a favor de la preservación de los bienes culturales. Como dicen Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en El nuevo paradigma del sector del libro, 'independencia no debería asociarse directamente a creatividad: “algunos editores económicamente independientes no son sólo tontos redomados sino también incompetentes notorios, que publican obras lamentables”’.


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Nota: la parte del fragmento citado de El nuevo paradigma del sector del libro que viene entrecomillada es a su vez una cita del libro La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad, de Gilles Colleu, hecha por Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez. El fragmento de El nuevo paradigma del sector del libro está en la página 41 y la cita de Colleu incluida en él está en la página 105 de La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad (ver el comentario de Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez a esta entrada).

lunes 29 de junio de 2009

notas sueltas [ 9 ] / dificultades para leer, la colección alpha mini y el obiei

Hace poco Raúl citó en una entrada de Viajero a Ítaca algo que había escrito un año atrás y que empezaba así:


‘Es deprimente no poder leer. Me ocurre de cuando en cuando, alguna vez ya lo he contado aquí. Empiezo un libro y lo tiro a las pocas páginas. Normalmente son libros en los que había puesto grandes expectativas’.




Según explica Raúl más adelante, no puede leer porque entre los libros que recomiendan los suplementos culturales ‘la mayoría fallan. No cumplen lo que prometen. Crean falsas expectativas. Me hacen perder el tiempo y el dinero. Cuando cierro con más ira que tristeza (antes sí me entristecía, ahora me pongo furioso) una novela, me entran ganas de abandonar la lectura y pasarme al audiovisual (HBO es grande, muy grande). Realmente, no pueden existir tantos buenos libros como las editoriales y los suplementos literarios quieren hacernos creer. Es imposible. Hay mucha morralla. Y no me refiero a los bestsellers de una temporada: hablo del apartado "literatura"’.


Luego añade:


‘Ya he perdido mucho tiempo. Si me levanto dos horas y media antes de entrar a trabajar para poder leer un rato, no es para aguantar basurillas con pretensiones literarias.


Estoy muy enfadado. Quiero leer. Necesito leer.


He revisado mi biblioteca. Nada me atrae. Quizá relea alguna buena novela. A veces ayuda’.


A mí me pasa algo parecido aunque por razones distintas.


Últimamente leo poquísimo. O mejor dicho: leo mucho por trabajo pero el tiempo que dedico en mis ratos libres a mis lecturas de entretenimiento puro cada vez es menor y tiende a cero. Después de estar ocho o diez horas entre libros, archivos, blogs, teclados y pantallas me cuesta mucho trabajo ponerme a leer. De los diez o doce libros que he empezado a leer este año para entretenerme en mi tiempo libre, sólo he terminado uno y hacerlo me tomó casi tres meses.


Desde hace un tiempo tiendo a descartar la lectura de novelas porque soy consciente de que es bastante probable que las deje empezadas. Es por esto que últimamente me inclino a leer libros de textos breves, de esos en los que en dos o tres páginas el autor plantea una idea, esboza un desarrollo y al final llega a alguna conclusión parcial o deja un par de preguntas abiertas.


Como Raúl, ‘estoy muy enfadado. Quiero leer. Necesito leer’.


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La semana pasada recibí los dos primeros títulos de la colección Alpha Mini, de la editorial Alpha Decay: La mascarada de la muerte roja, de Edgar Allan Poe, y El cuento, de Joseph Conrad. Próximamente saldrán los siguientes títulos: Santa Cecilia o el poder de la música, de Heinrich von Kleist; Alicia en Westminster, de Saki; y El Ballet de las Naciones, de Vernon Lee.





La editorial define esta nueva colección como ‘cápsulas literarias portátiles de lectura instantánea’. Los títulos están muy bien seleccionados y las ediciones están hechas con mucho cuidado.





Alpha Decay es una editorial que no solía interesarme mucho y que ha empezado a llamarme la atención a raíz de la aparición de las colecciones Héroes Modernos y Alpha Mini.


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El Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) sigue cogiendo forma. Poco a poco empezamos a familiarizarnos con el estado actual de la edición independiente en Iberoamérica y estamos preparando las charlas que daremos durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá.


Gracias a quienes nos han ofrecido su apoyo, a quienes han manifestado su entusiasmo frente al proyecto y a quienes han contribuido a difundir la información con respecto a éste.


Estén pendientes porque seguiremos no sólo informando sobre los planes y las actividades del OBIEI, sino también comentando las inquietudes a las que vayamos enfrentándonos durante el desarrollo del proyecto y los resultados de nuestro trabajo.

viernes 26 de junio de 2009

donde pongo el ojo... [ 76 ]




Lecturas en curso


Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas

Anagrama

Barcelona, 1991


Mi recomendado de la semana


Un paseante en Nueva York, de Alfred Kazin

Ediciones Barataria

Sevilla, 2009


Mis libros favoritos


Las olas, de Virginia Woolf

Tusquets

Barcelona, 1998


Me llama la atención


Zoetrope: All-Story. The Latin American Issue (Daniel Alarcón y Diego Trelles Paz, editores)

Zoetrope: All-Story

San Francisco, 2009

jueves 25 de junio de 2009

observatorio iberoamericano de la edición independiente (obiei)

El Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) es una iniciativa que surge con el propósito de abrir un espacio de reflexión en torno a la edición independiente en Iberoamérica a través de las siguientes acciones:


1. realización de un estudio sobre el estado actual de la edición independiente en Iberoamérica.


2. seguimiento a la evolución de la edición independiente en Iberoamérica.


3. identificación de los retos que se le plantean a la edición independiente en Iberoamérica tanto en este momento como en el mediano y en el largo plazo.


4. exploración de posibles formas de enfrentar dichos retos.


5. presentación de los resultados del estudio sobre el estado actual de la edición independiente en Iberoamérica en la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá.


6. realización de entrevistas a editores independientes colombianos durante la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá.


7. divulgación del estudio y de las entrevistas a través de la red del OBIEI.


Para alcanzar su objetivo el OBIEI indagará en la experiencia de distintas iniciativas de carácter tanto nacional como transnacional que se han desarrollado alrededor de la edición independiente en distintos países. Entre estas iniciativas se encuentran las siguientes:


- Alliance des éditeurs indépendants (AEI)


- Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos (RIEPA)


- Alianza de editores mexicanos independientes (AEMI)


- Alianza peruana de editores (ALPE)


- Editores Independientes de la Argentina (EDINAR)


- Editores de Chile


- Red de editores independientes de Colombia (REIC)


- Liga Brasileira de Editoras (LIBRE)


- Bibliodiversidad


- Contexto


- Red de editoriales independientes (REI)






La primera fase del OBIEI se desarrollará gracias al apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia y en ella se pretende involucrar a organizaciones como la Cámara Colombiana del Libro, la Red de editores independientes de Colombia (REIC), el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), el Banco de la República y la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá.







El equipo de trabajo del OBIEI está conformado por Margarita Valencia, Pablo Odell y Martín Gómez.


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En este momento estamos montando la plataforma de difusión de contenidos del OBIEI. Ya les iremos dando más detalles sobre éste y otros temas relacionados con el desarrollo del proyecto.


Dos cosas antes de terminar:


1. Quien quiera enviar algún comentario o aporte al OBIEI puede contactarnos escribiendo a las siguientes direcciones:


margarita.valencia[arroba]obiei.org

pablo.odell[arroba]obiei.org

martin.gomez[arroba]obiei.org


2. Agradecemos su colaboración en la difusión de esta información.

martes 23 de junio de 2009

el mundo digital y el contacto personal

Hace poco Javier Moreno estuvo en Colombia y cuando regresó a Lyon le pregunté cómo le había ido. De la respuesta de Javier me quedó dando vueltas en la cabeza un fragmento que reproduzco a continuación:


‘Aunque me agobia la ciudad disfruto mucho viendo a mi familia y encontrándome con amigos. Es una lástima que esto de las distancias sea tan radical. No importa lo que avance la tecnología, la sensación nunca cambia: Las redes digitales no sustituyen el contacto’.


Pensando justamente en el comentario de Javier, hace poco me di cuenta de que desde que una de las editoriales con las que trabajo me dio un e-reader para leer manuscritos apenas tengo contacto personal con las editoras porque Gloria me envía los textos por correo electrónico para que yo los descargue. Una de las cosas que me gustaba de ir a recoger manuscritos a la editorial era charlar tres minutos con Patricia, Ivonne y Bea. Durante esa conversación breve intercambiábamos impresiones sobre el clima, nos contábamos qué habíamos hecho el fin de semana anterior, nos quejábamos de la cantidad de trabajo que teníamos, registrábamos cambios en el corte de pelo o subidas y bajadas de peso, alguien botaba algún comentario sobre su próximo viaje y todos los demás nos moríamos de la envidia o simplemente quedábamos para salir a tomar un café o a cenar.


Supongo que el sacrificio del contacto personal y de la charla es el precio que tengo que pagar por no tener que desplazarme para recoger los manuscritos, por no volver a verme obligado a ir a la editorial con el carrito de la compra para traerlos o por no subir cada dos semanas los seis pisos de mi edificio cargando veinte kilos de papel a cuestas.





Lo cierto es que mi e-reader me ha solucionado la vida por cuestiones tanto de portabilidad de mi trabajo como de disponibilidad de espacio físico en mi casa: por un lado, para mí es maravilloso poder ir a cualquier parte con una novela histórica de 587 páginas sin que sea necesario llevar una mochila enorme y sin lesionarme la espalda o no tener que llevar una bolsa llena de papeles cuando salgo de viaje —las dos últimas veces que he ido a Colombia la mitad de mi equipaje ha estado compuesto por manuscritos y desde que tengo mi e-reader he podido hacer todos mis viajes llevando sólo un backpack pequeño—; por otro lado, ya no tengo que utilizar una parte significativa de una de las estanterías de mi cuarto para poner pilas de manuscritos que además de dejarme sin espacio para poner mis libros acumulaban toneladas de polvo.


***


Yo nunca he comprado un libro por Internet pero sé que el sistema de recomendaciones de Amazon está bastante afinado y suele funcionar muy bien porque cuando busco alguna referencia de algún libro los títulos incluidos en el apartado “Customers Who Bought This Item Also Bought” normalmente tienen una relación bastante puntual con mi búsqueda. Compraré mi primer libro por Internet cuando no pueda acceder a él de otra manera.





Sin embargo, el contacto con el librero es un detalle en el que la compra por Internet dejaría un vacío en mi experiencia personal. En Bogotá me encantaban la amabilidad de los dependientes de la librería Lerner de la Avenida Jiménez que estaban ahí desde que yo entré a la universidad o las recomendaciones de Álvaro Castillo, que como había detectado mi gusto por la narrativa estadounidense cada vez que yo iba a San Librario me sacaba del cajón de su escritorio alguna joyita que llevaba semanas o meses guardando para mí.


Y en Barcelona Jesús Casals y Damià Gallardo me han fidelizado aún más a La Central del Raval y a la Laie del CCCB respectivamente. Es cierto que tanto la variedad de la oferta de La Central y de Laie como lo acogedor que resulta el espacio de estas dos sucursales en particular son dos de las razones por las que me gusta ir allí. Pero también lo es que la charla, las recomendaciones y la complicidad de Jesús y Damià pesan mucho incluso para que algunas veces pase por allí sólo para saludarlos a ellos.


A pesar de que por estar afiliado a Abacus allí me ofrecen un descuento superior que en La Central, la mala leche de sus dependientes, el olor a humedad del local de Balmes y la escasa variedad de la oferta en ciertas áreas específicas hacen que a la hora de comprar un libro la mayoría de las veces prefiera ir a otra librería.


No sé, supongo que esa necesidad del contacto personal y la importancia que le doy a éste es un síndrome que también padecen muchos otros “inmigrantes digitales”.

jueves 18 de junio de 2009

donde pongo el ojo... [ 75 ]



Lecturas en curso


La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad, de Gilles Colleu

La Marca editora

Buenos Aires, 2008


Mi recomendado de la semana


Revista Granta, número 100 (en español)

Duomo ediciones

Barcelona, 2009


Mis libros favoritos


La guerra del fútbol y otros reportajes, de Ryszard Kapuściński

Anagrama

Barcelona, 1992


Me llama la atención


Un guión para Artkino, de Fogwill

Periférica

Cáceres, 2009

martes 16 de junio de 2009

artículo "las librerías independientes en colombia", en la revista texturas

Como sabía que en septiembre del año pasado me iba a pasar unas semanas a Bogotá, faltando pocos días para mi viaje Txetxu Barandiarán me propuso que escribiera un artículo sobre las librerías independientes en Colombia para la revista Texturas. Y aunque en ese momento mi nivel de familiaridad con el tema era más bien bajo, acepté. Sabía que hacía unas semanas habían cerrado tres importantes librerías en Bogotá y poca cosa más.


Mi plan era empezar a indagar acerca del estado de las librerías independientes en cuanto llegara a Bogotá y pedirles a algunos amigos que me orientaran un poco a la hora de abordar el tema. Al día siguiente de mi llegada tenía una cita con Richard Uribe en el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) y como había llegado antes de tiempo me fui a curiosear un rato a la librería Arteletra, donde me encontré con que Adriana Laganis —su propietaria— era la directora de la Asociación colombiana de libreros independientes (ACLI).


En ese mismo momento concerté para el día siguiente una entrevista con Adriana, quien durante una charla de cerca de una hora y media me hizo una explicación minuciosa del panorama de las librerías independientes en Colombia en ese momento. El resultado de una breve investigación basada en la entrevista a Adriana Laganis, en charlas con otros libreros independientes y en la revisión del “Estudio de canales de comercialización del libro en América Latina y el Caribe, con énfasis en las librerías” —del CERLALC— es el artículo “Las librerías independientes en Colombia”, publicado en el número 8 de la revista Texturas.





Laganis cuestiona el lugar común según el cual en Colombia no hay lectores y explica las dificultades a las que tienen que enfrentarse las librerías independientes a partir de dos argumentos radicalmente diferentes:


‘Según Adriana Laganis, propietaria de la librería Arteletra y directora de la ACLI, lo más importante es que sí hay lectores y que queremos leer, pero existen varias dificultades: “en primer lugar, que a menudo no llega lo que quisiéramos tener. Y cuando llega, llega muy poquito; en segundo lugar, que los libreros pequeños no tenemos unas condiciones de mercado justas porque, mientras que a las librerías medianas y grandes las distribuidoras les dan comisiones del 40%, del 45% y del 50%, a nosotros sólo nos dan el 30%. Lo único que necesitamos para existir es que las distribuidoras nos den una negociación justa. Atención, no estoy pidiendo que nos den un trato privilegiado”’.


El hecho de que en Colombia los libros no tengan precio fijo es otro elemento que también debilita a las librerías independientes:


‘Al no existir una ley del precio fijo, el monto a pagar por un mismo libro puede variar sustancialmente de una librería a otra en gran parte porque las distribuidoras les dan mejores condiciones de negociación —en términos tanto de comisión como de gestión de pedidos y devoluciones— a aquellas librerías que manejan un mayor volumen de ventas. Tan es así que en ocasiones las distribuidoras les venden a las grandes superficies, como Carrefour o El Éxito, los libros a precios bajísimos porque la afluencia de público en estos establecimientos, la inserción del producto en el circuito de las compras de bienes de primera necesidad y el tipo de títulos que conforman su oferta facilitan la venta de una cantidad de ejemplares considerable, lo cual les permite establecer un precio de venta al público significativamente inferior al de las librerías’.


Otro ítem importante con respecto a este tema es ‘la falta de librerías en las ciudades secundarias y en los municipios pequeños’, que ‘es un reflejo de ese centralismo excesivo que históricamente ha caracterizado a Colombia’.




Valdría la pena averiguar si la situación de las librerías independientes en Colombia ha cambiado entre octubre de 2008 y hoy, de ser así en qué sentido y medida lo ha hecho y en qué va el trabajo de la ACLI —que, según tengo entendido, desde hace un tiempo es dirigida por Pablo Arcila—.


Quienes estén interesados en leer el artículo y no tengan acceso al número 8 de Texturas pueden descargarlo aquí.


En convalor pueden consultar la tabla de contenidos completa del número 8 de la revista Texturas.

bloomsday




***

˜ 7.23: me despierto con dolor de garganta, me acuerdo de que tengo que enviarle a Aurélie las indicaciones para que llegue mañana a mi casa y pienso en el post que tengo que escribir. Dormito un rato más.

˜ 7.41: el dolor de garganta vuelve a despertarme.

8.00: suena la alarma. Me quedo un rato más en la cama.

8.07: me pongo una camiseta, camino hacia el salón dándole forma al post que voy a escribir, prendo el computador y mientras Windows carga voy al baño, abro la boca y me echo siete u ocho shots de Chloraseptic de cereza. Me sirvo un vaso de agua y me toma una pastilla de Doctril de 400 miligramos.

8.11: reviso mi correo, empiezo a escribirle a Aurélie un mensaje titulado "adresse + indications + plan" con las indicaciones para que llegue a mi casa desde el aeropuerto de Girona, escaneo blogs y verifico que la mayoría de las cosas que le he escrito a Aurélie sean gramaticalmente correctas. Como estoy en el computador de Ana, busco en mi correo el mapa de mi barrio que siempre les envío a quienes vienen de visita (MAPA_CASA_MARTÍN.JPG) para enviárselo a Aurélie. La garganta sigue doliéndome.




8.41: termino el mensaje de Aurélie y se lo envío. Como nunca nos hemos escrito a nuestras direcciones de correo, por si mi mensaje le llegó a la carpeta de spam le escribo en su muro de Facebook diciéndole que acabo de enviarle mi dirección, las indicaciones para llegar a mi casa y el mapa. Todavía me duele la garganta y tengo la sensación de haber perdido una hora de trabajo. Tengo un sentimiento de frustración insoportable.

8.43: voy a la cocina y pongo a hacer café.

8.47: empiezo a escribir el post en el que he estado pensando desde ayer. Todo sale rápidamente. Una vez lo termino le echo una leída y sólo encuentro un par de errores pendejos que corrijo en un plis-plas. No me lo creo. Pienso que debo estar medio zombie, así que lo releo una vez más. Igual. Sólo me faltan las imágenes pero como el compu de Ana no tiene Photoshop guardo el post, aprovecho para buscar algunas en Internet y cuando las encuentro me las envío por correo para retocarlas en cuanto llegue a mi casa.

9.17: Ana se levanta. Está mejor que ayer. Dice que tiene calor. Sirvo el café para los dos. Mientras mira su correo yo me siento en el sofá a no hacer nada y cuando termina cambiamos de puesto.

9.36: contesto un par de mails, le echo la primera revisada del día a El País, paso derecho por la primera página y leo con más cuidado los posts de blogs que hace un rato he marcado como no leídos.

9.48: reviso por última vez un documento que había quedado en enviarles a Margarita y a Pablo, les escribo un mensajito escueto porque no estoy para chistes tontos, adjunto el archivo y aprieto en el botón "Enviar".

10.03: tengo la sensación de que ya he cumplido con mis metas de la primera parte de la mañana, así que me voy a la cocina a lavar los platos de la cena de anoche. En aproximadamente ocho minutos dejo la cocina cuasi impecable.

10.22: Ana se mete a la ducha. No sé en qué momento dejó de dolerme la garganta pero ahora mismo me siento como si nada. Veo que Cynthia, Miquel y Javier ya empezaron a hacer los reportes de su Bloomsday y me da una rabia terrible y otra vez esa sensación de frustración de hace un rato porque ellos deben estar pasándosela bomba y yo con todo lo que tengo que hacer no voy a tener tiempo de escribir nada en todo el día.

10.38: creo que a Ana se le está haciendo tarde para su cita. Yo ya tengo todo listo para irme a trabajar a mi casa. El día está como nublado y hay bochorno. Pienso en el trozo de melón que me voy a comer cuando llegue a mi casa y en la ropa que tengo que echar a la lavadora.

10.55: salimos de la casa de Ana. Bajamos juntos por la calle Lepant y a la altura de Indústria nos separamos. Ella se va con paso firme y yo sigo bajando a ritmo pausado como quien más bien no quiere llegar a ningún lado. Tengo ganas de llegar a trabajar. Si me rinde tanto como hace un rato quizás alcance a reportar alguna cosa de mi Bloomsday.

11.28: llego a mi casa, prendo el computador, echo la ropa a la lavadora y me meto a la ducha. Mientras me visto me como un trozo de melón enorme, añado las imágenes al post y lo publico. Cuando entro a Facebook encuentro respuestas entusiastas de Elena, Patricia, el Camarada Juan Pablo y Jota a mi estatus: "bloomsday".



12.03: como Camilo Hoyos es un fan de Stephen Dedalus, le escribo enviándole la convocatoria de Javier para el Bloomsday para ver si se anima a hacer algo. Creo que le parecerá una buena idea. Un rato después Camilo me responde contándome de su viaje a Berlín y me confirma que dentro de un par de semanas se va a París por tres meses. Quedamos en hablar el viernes para vernos este finde.

12.15: me pongo a escribir una entrada sobre mi artículo "Las librerías independientes en Colombia", publicado en el número 8 de la revista Texturas. Una vez la publico se me pasa el agobio que tengo desde la mañana y decido abrir una nueva entrada titulada "bloomsday" para matar la frustración. Tomo un par de fotos de mi escritorio, le plagio a Andresito una foto que tomó en la Martello Tower y sigo las instrucciones de Javier.




13.45: intercambio un par de mails de trabajo con Patricia. Cito textualmente su última respuesta:


'¡Gracias, Martín!

Fdo.: Molly'.


15.23: a pesar del hambre llevo una hora larga evitando la pausa del almuerzo hasta que el dolor de cabeza me impide seguir haciéndolo. Cuando estoy metiendo una pizza al horno me doy cuenta de que se me olvidó sacar la ropa de la lavadora. Mientras la pizza se calienta cuelgo la ropa en el tendedero. Cuando termino llego a la conclusión de que si colgar la ropa me hubiera tomado tres minutos más habría terminado achicharrándome.

16.02: me echo en la cama a leer un rato. Ana me llama y me da una mala noticia. Quedo angustiado e intento seguir leyendo para no comerme el coco. Veinte minutos más tarde me siento a escribir un informe, que es la única forma de tranquilizarme que encuentro.

16.34: aunque no es el postre más apropiado para una tarde caliente de verano, el chocolate siempre es una buena droga contra la ansiedad. Hay dos alternativas: Kit Kat y Chocolatina Jet. Nada que hacer: Kit Kat. Me devoro las cuatro barritas en menos de cinco minutos y al final me chupo las yemas del pulgar y del índice de la mano derecha, que terminan todas untadas de chocolate derretido.

17.02: me meto a la página de eDreams para comprar un tiquete de avión para un viaje importante que por ahora es semisecreto (en realidad es semipúblico: casi toda mi familia ignora que lo haré y en principio seguirá haciéndolo por lo menos durante unas semanas más). Encontrar el tiquete para las fechas que quiero y al precio que necesito es más fácil de lo que esperaba. Reviso una y otra vez las fechas y horas, el itinerario, mi documento de identidad, los datos de mi tarjeta y todo lo demás. La compra del tiquete me deja ansioso. Más adelante daré más detalles sobre el viaje.

18.15: el computador se traba. Lo reinicio por las malas. En lugar de la pantalla de entrada a Windows me aparece un proceso de verificación del sistema operativo que avanza lentamente. Me asusto. Hago un barrido mental para ver qué perdería en caso de que mi computador se dañara y me doy cuenta de que tengo un back up de ayer. No hay nada que temer. Lo peor que me puede pasar es que tenga que pagar 150 euros por el arreglo del computador y pedirle uno prestado a alguien. Decido que mientras termina la verificación del sistema operativo voy a ir a La Sirena a comprar arepas rellenas de queso y helado de crema catalana para aprovechar el tiempo haciendo algo productivo. A ver si los del servicio técnico de la Fnac me entregan rápido mi MacBook porque el regreso inesperado al mundo PC ha sido una verdadera tortura. Bueno, lo que pasa es que mi Dell ya está bastante disminuido tras cuatro años y medio de uso ininterrumpido. Tampoco puedo esperar de él mucho más de lo que me da.

18.52: regreso de La Sirena con un paquete de arepas rellenas de queso y dos helados de crema catalana. Seguro que a Ana le va a gustar la sorpresa. El computador está listo para empezar a trabajar. Empiezo a hacer mi reporte de mi Bloomsday. Escribo y escribo sin parar.

20.47: Ana ya debe venir en camino pero no me ha llamado. La llamo pero su teléfono me manda a buzón. Le dejo un mensaje. Cuelgo y a los dos segundos me llama al móvil para decirme que ya viene en camino. Sobre la mala noticia que me dio hace un rato me dice que la cosa ya no es tan grave como parecía al principio. Se corta la llamada. Yo quedo más tranquilo y contento de que ya esté por llegar.

21.01: llega Ana. Le abro la puerta y me siento a seguir escribiendo como un maniático. Le cuento lo que estoy haciendo. Ambos tenemos hambre. Yo tengo ganas de comer ensalada así que me invento una sobre la marcha. El invento resulta ser un desastre pero se deja comer. ¿Cómo puede una ensalada ser un desastre? Ana me dice que es la primera vez que no le gusta algo que le hago de comer. Siempre hay una primera vez.

22.17: Ana se mete a la cama a ver House. Desde el escritorio yo oigo lo que van diciendo y de vez en cuando volteo a mirar hacia la tele. Escribo un rato más hasta que me canso. Y ahora el postre: helado de crema catalana en la cama alternando entre House y Operación Triunfo.

˜ 23.37: como siempre, me quedo dormido. Ana me despierta entre risas. Hace mucho calor y vuelvo a tomarme los medicamentos para evitar que vuelva a darme dolor de garganta. Los vecinos del edificio de enfrente están peleando otra vez. Hace dos días ella le había dicho a él que iba a dejarlo. Ella grita y grita. Nos damos cuenta de que ella está sola y de que la pelea es por teléfono. Descubrimos que él se llama Álvaro. Yo le digo a Ana que pobre tipo por tener que aguantarse la gritería de ella. Y así se va acabando el día y a pesar del calor yo vuelvo a quedarme dormido.


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(Foto de Andrés Lombana)

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En construcción

(Más información)


lunes 15 de junio de 2009

notas sueltas [ 8 ] / procrastinar, visibilidad e impacto globales de proyectos locales y la pérdida de influencia de la cultura francesa

Entrevisté a la editora Pilar Gutiérrez Llano, de Tragaluz editores, el martes 7 de octubre de 2008 en Medellín pero sólo hasta la semana pasada publiqué la entrevista a pesar de que Margarita me había entregado la transcripción el 21 de noviembre.


Desde diciembre de 2008 una de las primeras cosas que pensaba todos los días al despertarme era que tenía que editar las entrevistas que había hecho durante mi viaje a Colombia —a Gustavo García, a Pablo Arrieta, a Pilar, a Luis Rocca y a Diego Amaral—. Sin embargo, no encontraba el momento para hacerlo. Durante meses cada lunes en la mañana me prometí con entusiasmo que esa semana empezaría a editar alguna de las entrevistas y que una vez comenzara con una todo lo demás vendría con absoluta naturalidad. Pero el miércoles ya era evidente que no lo haría. No sé cómo ni en qué momento me convertí en un experto en postergar asuntos pendientes —todo un procrastinator profesional—.



Mi conflicto con la edición de estas entrevistas tiene un origen doble: en primer lugar, me parecía impresentable responder de esta manera a la generosidad con la que Gustavo, Pablo, Pilar, Luis y Diego me dedicaron su tiempo y compartieron conmigo un testimonio acerca de su experiencia profesional así como el conocimiento que han adquirido a través de ésta; y, en segundo lugar, todas estas entrevistas son valiosísimas y dejarlas guardadas en un cajón sería un verdadero desperdicio.


También me preocupaba que su contenido caducara pero editándolas me he dado cuenta de que salvo las alusiones a temas estrictamente coyunturales, todo lo que se dice en ellas sigue teniendo vigencia y seguirá teniéndola durante mucho tiempo.


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El caso de Tragaluz editores me parece interesantísimo porque es una editorial cuyo trabajo es cuidadoso, de buena calidad y lindísimo. Sin embargo, muchas veces me cuesta transmitirle a alguien que no sea colombiano el entusiasmo que me producen los libros de Tragaluz porque el catálogo de esta editorial es 100 % local. Hasta el momento Tragaluz sólo ha publicado autores colombianos, la mayoría de los cuales son de Antioquia —el departamento cuya capital es Medellín—.


Lo que me tranquiliza cuando pienso en todas estas cosas es que además de que los libros de Tragaluz llaman la atención con sólo verlos, Pilar y Juan Carlos han escogido muy bien a los autores que han publicado. Por otro lado, supongo que nombres como Darío Jaramillo, Giovanni Quesseps, Meira Delmar, Juan Gustavo Cobo Borda, Eduardo Escobar o Jaime Jaramillo no deben ser del todo ajenos para algunos lectores no colombianos de ese género minoritario que es la poesía.


Finalmente, me entusiasma que a través de Internet un proyecto local como el de Tragaluz pueda tener una visibilidad y un impacto globales.


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A propósito de la presencia de Francia como invitado de honor a la Feria del Libro de Madrid, el pasado 13 de junio apareció en la sección de cultura de El País el artículo “Un prestigio sin lectores”. En este artículo Javier Rodríguez Marcos se refiere a un tema que me interesa muchísimo y sobre el cual quise escribir alguna cosa hasta que me di cuenta de que me hacían falta muchos elementos para decir algo sensato y sólido al respecto: la pérdida de la influencia de la cultura francesa en el resto del mundo.


Rodríguez Marcos afirma que ‘si Nueva York arrebató a París la capitalidad del arte moderno, el inglés ha terminado haciendo en la literatura lo propio con el francés’ y a continuación cita las siguientes palabras de un profesor de la Universidad de Barcelona llamado Francisco Lafarga:


‘Además de la lengua, el interés por una literatura extranjera está también en función del valor que lectores y escritores le atribuyen como foco de influencia. Es lo que pasó entre los siglos XIX y XX con la novela realista y la poesía moderna. Hace años que en España no se ve a la narrativa francesa viva como un foco’.


Luego Rodríguez Marcos anota que ‘Lafarga ve en los clásicos, las ciencias humanas y el cómic una "compensación a la pérdida de esa influencia" pues, dice, el nouveau roman fue "el último foco". Muertos los pesos pesados, lo que quedan son "individualidades" con mayor o menor éxito y calidad: Yasmina Reza, Pascal Quignard, Houellebecq...’.




Durante la Feria del Libro de Madrid no sentí por ningún lado la presencia de Francia como invitado de honor y tampoco encontré nada que me ayudara a recuperar ‘el interés por la literatura francesa contemporánea que, salvo por la novela policíaca y el cómic, últimamente me parece tan aburrida’. Tant pis !

viernes 12 de junio de 2009

bloomsday '09, convocatoria de el lamento de portnoy


Si no tienen nada que hacer el próximo martes 16 de junio o les queda algo de tiempo libre, les recomiendo responder a la convocatoria que lanza Javier desde El Lamento de Portnoy:


'El próximo 16 de junio se celebra el Bloomsday, el día en que transcurre la acción del Ulises de James Joyce. Con ese motivo quisiera proponer una especie de Bloomsday entre blogs que intentaría narrativizar nuestra vida cotidiana. Cada uno de los participantes intentaría crear, a modo de entrada de diario, una historia sobre lo que realiza durante el día 16 de junio.


Quien esté interesado el día 16 crearía una entrada titulada "Bloomsday", en principio vacía o con la anotación “work in progress” (título provisional del Finnegan’s wake) y mandará la dirección URL de la entrada a:


bloomsday2009[arroba]gmail[punto]com


(EDITADO: No olvidéis indicar en que ciudad del mundo transcurre vuestro bloomsday)


Luego, por la noche (territorio de Molly Bloom) o al día siguiente escribiría, sin restricciones en cuanto a extensión, estilo o forma, sobre lo acaecido (realidad o ficción, aunque al final siempre es ficción) durante el día 16.


De alguna manera (improvisando, claro) intentaré coordinar todos los enlaces que mandéis.


Quien quiera participar que deje un comentario o me mande un email o que lo haga sin más… el caos siempre es productivo.


Esperemos que, como las “rocas errantes” del capítulo diez del Ulises, nos crucemos y entrecrucemos en la inmensidad (finita) de la red'.



Javier Moreno, que cuando se entusiasma con un proyecto se convierte en un mercenario imparable, ya empezó a botarle corriente al tema en su blog.


¿Quién se anima a registrar cómo transcurre su Bloomsday?


jueves 11 de junio de 2009

donde pongo el ojo... [ 74 ]



Lecturas en curso


La playa de los ahogados, de Domingo Villar

Siruela

Madrid, 2009


Mi recomendado de la semana


Revista bloc

Madrid


Mis libros favoritos


La invención de la soledad, de Paul Auster

Anagrama

Barcelona, 2000


Me llama la atención


Nilda. El sol, la luna, las estrellas. Otravida, otravez, de Junot Díaz

Alfabia

Barcelona, 2009




miércoles 10 de junio de 2009

entrevista a pilar gutiérrez llano, editora de tragaluz editores / “disfrutamos haciendo libros bonitos”



Tragaluz editores surgió en Medellín como una respuesta no sólo al deseo de Pilar Gutiérrez Llano y Juan Carlos Restrepo de hacer realidad su sueño de montar una editorial, sino también a la necesidad que éstos detectaron de abrir un nuevo espacio de publicación en su ciudad. Como muchas de las pequeñas editoriales independientes colombianas, para garantizar su viabilidad Tragaluz ha desarrollado una línea de prestación de servicios editoriales orientada a instituciones públicas y a empresas privadas pero realmente lo que más ha contribuido a dar a conocer su trabajo es su colección de poemas ilustrados.


Aunque el cuidado con el que se trata cada uno de los detalles de sus libros implica un aumento de los costes de producción de éstos, Tragaluz hace todo lo posible por manejar precios razonables para el mercado con el propósito de garantizar que sus títulos sean accesibles para los lectores. La premisa de Tragaluz es producir libros bien hechos y bonitos que estén al alcance de la gente y que circulen de mano en mano.


Martín Gómez: ¿Cuándo y por iniciativa de quién surge la idea de crear Tragaluz editores?





Pilar Gutiérrez Llano: La editorial surgió en 2005 por iniciativa de Juan Carlos Restrepo —mi marido y editor de Tragaluz en este momento— y mía. A Juan Carlos lo habían echado de su trabajo como editor de la Universidad Eafit y en ese momento yo terminaba una biografía, por lo cual ése era el momento perfecto para darle vida a nuestro sueño de siempre de montar una editorial. Lo hicimos en contra de mucha gente que nos decía que cómo se nos ocurría, que se trataba de un proyecto muy romántico y que la cosa no iba a dar resultado. Sin embargo, cuando tomamos la decisión todo pasó muy rápido a pesar de que era algo en lo que veníamos pensando desde hacía mucho tiempo porque era un sueño de los dos. Yo ya había montado algo en este campo que era como un híbrido entre agencia de publicidad y editorial. Juan Carlos venía trabajando como editor desde hacía muchísimos años, era profesor de diseño y además ambos escribimos.


Entre los dos reuníamos las disciplinas necesarias para montar este tipo de empresa, así que totalmente soñadores nos sentamos en la mesa del comedor de la casa y dijimos ‘pongámosle un nombre a este proyecto’ y como en ese momento el panorama estaba un poco oscuro porque Juan Carlos estaba sin trabajo dijimos ‘no, necesitamos algo con luz, como una ventana’. Cogimos el diccionario y buscamos sinónimos y encontramos “tragaluz”. Nos pareció que “tragaluz” era un lindo nombre y dijimos ‘listo’.


M.G.: ¿Cuáles son las motivaciones que condujeron a la creación de Tragaluz editores?


P.G.Ll.: La coyuntura tuvo mucho que ver pero como te digo este proyecto era la respuesta a muchas cosas. Primero, los dos escribimos y desde hacia mucho tiempo veíamos la necesidad de abrir un nuevo espacio de publicación en Medellín porque en la ciudad no había ninguna editorial a la que un escritor nuevo pudiera llegar con su proyecto. Obviamente si era un gran escritor estaba Colina o daba el salto hacia Bogotá pero como esa editorial que soñábamos ver en la ciudad no existía, dijimos ‘bueno, no la vemos y no vamos a esperar a verla sino que vamos a crearla nosotros’.


M.G.: ¿Cuáles son las líneas de trabajo de Tragaluz editores y cómo se definieron éstas?




P.G.Ll.: En realidad Tragaluz tiene dos líneas: en primer lugar, la de servicios editoriales a instituciones, universidades y empresas privadas que nos llaman y nos dicen ‘necesitamos redactar un texto con tales y tales características’; y, en segundo lugar, Tragaluz como sello editorial. En este momento tenemos una línea de poesía que es la que nos ha dado a conocer. Actualmente vamos en el quinto libro y la idea es reunir en ella títulos de quince poetas representativos de Colombia. Empezamos con cinco ya reconocidos, vamos a seguir con cinco un poco más jóvenes y los cinco últimos serán autores muertos.


Tenemos otra colección llamada “Cuaderno de notas” que empezó con un libro de Débora Arango. Hay también una colección independiente que empezamos con el libro Aunque no te siga, de Carlos Vásquez. Con esta colección se abren las puertas para que un escritor traiga un trabajo y si nosotros consideramos que es bueno le cumplimos su deseo de publicar el libro que siempre ha imaginado.





Finalmente, con el libro Nosotros, vosotros, ellos, de Félix Ángel, empezamos una colección de libros de gran formato.


M.G.: ¿En “Cuaderno de notas” vendrán más títulos después del de Débora Arango?


P.G.Ll.: Vienen más. El segundo libro será de Gregorio Cuartas, que es un pintor —casualmente también antioqueño, como Débora Arango— que vive en París desde hace muchísimo años.



M.G.: ¿Los otros diez títulos de la colección de poesía ya están definidos?


P.G.Ll.: No están definidos del todo porque la selección de autores y obras es un proceso delicado. Sacar un libro requiere hacer una evaluación previa, discutir una propuesta y volver a leer los textos. Se trata de una decisión que no se toma rápidamente y por eso no me lanzo a decirte cuáles son los cinco próximos títulos aunque ya tengamos una lista muy definida.


M.G.: Estos libros de poesía son antologías de sus autores. ¿Cómo es el proceso de selección de los poemas que se incluyen en ellos?


P.G.Ll.: En la medida de lo posible nos leemos la obra completa de los autores. Conseguimos los libros, los leemos y hacemos previamente una selección. Después recurrimos a un grupo de personas —entre las que se encuentra Jaime Jaramillo, que ha sido muy importante para nosotros— que nos ayudan y nos acompañan en esta labor y discutimos esta propuesta con ellos. Es un pequeño consejo editorial al que no le estamos dando la libertad de cambiarnos las cosas pero sí de opinar y de orientarnos, así que en caso de que veamos que sus opiniones son válidas y buenas las aceptamos. Se trata de un trabajo en equipo que nos gusta mucho.


Luego nos sentamos con el autor y le preguntamos qué más quiere incluir. Casi siempre la selección de los libros termina siendo una mezcla entre la que hizo Tragaluz inicialmente y lo que propone el autor.


M.G.: ¿En qué consiste el trabajo que se hace con los ilustradores?


P.G.Ll.: Esa parte es importantísima. Hacemos toda la selección y decimos ‘éstos son los textos de la antología’. Como Juan Carlos además es ilustrador, nos metemos los dos y pensamos en aquellos ilustradores que nos imaginamos que podrían funcionar con el tipo de poesía de cada autor. Tenemos una base de datos pequeña con ilustradores muy buenos y decimos ‘para este libro nos sirven éste, éste y éste’. Luego vamos adonde el autor y le decimos ‘tenemos estos tres ilustradores y éstos son los rasgos de cada uno. ¿Vos cuál preferís?’ Algunas veces nos dicen ‘escojan ustedes, tienen toda la libertad’ y otras veces nos dicen ‘yo quiero trabajar con éste que es buenísimo’.


Entonces es un trabajo en conjunto y la parte del ilustrador es muy importante porque él también tiene que tener un espíritu poético y debe conectar con el carácter del autor y de su obra. Es un trabajo en grupo en el que se le da mucha importancia a la tirita que trae el libro, al color de la cubierta y a todo lo demás porque todos los elementos tienen una estrecha relación entre sí.


Esta colección empezó cuando Tragaluz llevaba un año. Todavía no habíamos sacado nada con el sello y sólo estábamos prestando servicios editoriales. Había sido un buen año y dijimos ‘vamos a darnos un lujo. Vamos a sacar un libro de los que queremos hacer y vamos a regalarlo’. Editamos Tres poemas ilustrados, de Jaime Jaramillo —que para nosotros ha sido como un papá—, y sacamos doscientos ejemplares. Era un regalo para toda la gente que nos había apoyado: las empresas y todos los que estaban metidos con nosotros. Queríamos decir ‘Tragaluz empezó, llevaba un año prestando servicios editoriales pero Tragaluz también es esto’.




Resulta que nos fue súper bien con ese libro y la respuesta fue 100 % positiva. La gente empezó a pedirlo y en ese momento arrancamos a hacer la colección. A este libro nosotros le debemos muchísimo, es una belleza. Con Tres poemas ilustrados nos ganamos el premio Lápiz de acero.


M.G.: ¿Cómo es el proceso de selección de los autores?


P.G.Ll.: De esta primera parte dijimos ‘vamos a escoger cinco poetas representativos, cada uno con una voz distinta’. Eso es lo que hace que nosotros lo escojamos. Dijimos ‘poesía pura y romántica de principios de siglo, Meira Delmar; prosa poética, Jaime Jaramillo’. Cada uno tiene sus características. Puedes encontrar cinco voces de la poesía colombiana del siglo XX muy distintas entre sí.


M.G.: Dentro de las líneas de trabajo que desarrolla Tragaluz, ¿cuál es el tipo de proyectos que más entusiasmo les produce desarrollar?


P.G.Ll.: Todo el trabajo editorial porque nos encanta. Pero esta línea literaria dentro de la cual la competencia es súper reñida es lo que más nos seduce y hacia donde se dirige Tragaluz. Cada una de estas cosas es el resultado de un trabajo muy rico que nosotros nos gozamos hasta el final. Nos fijamos en todos los detalles y los tratamos todos con mucho cuidado.


M.G.: ¿Hay algún libro en particular cuya publicación les haya producido más satisfacción que los demás?


P.G.Ll.: Yo creo que de todos al que le tenemos un mayor afecto es Tres poemas ilustrados, de Jaime Jaramillo, que nos ha traído una satisfacción enorme porque con ese libro dijimos ‘vamos a hacer lo que queremos y vamos a regalarlo’. Con ese libro no había pretensiones. Había un sueño plasmado: ‘queremos hacer libros bonitos’. A este libro de Jaime le tenemos un cariño especial pero yo los veo y todos tienen detrás historias muy buenas y muy intensas.


Y es cierto que lo digital está invadiendo el mundo pero yo veo que lo digital nunca podrá reemplazar un libro de éstos, ¿no? Le apostamos al papel sin dejar de ser conscientes de que el mundo digital cada vez se abre más camino. Y Tragaluz también va a estar en el mundo digital.


Además, siempre conocemos a los autores. A Giovanni Quesseps no pudimos conocerlo porque se enfermó durante el proceso de selección de textos y cada vez que yo quería ir a visitarlo me decía ‘Pilar, no vengas que estoy muy enfermo’ y a mí me daba como pena. Pero hablamos muchísimo por teléfono. Con Meira Delmar viajamos hasta Barranquilla y con Juan Gustavo Cobo Borda estuvimos en su casa en Bogotá. Con Eduardo Escobar también estuvimos en su casa. Como verás, disfrutamos muchísimo el trabajo que estamos haciendo.




M.G.: ¿Cree usted que Tragaluz editores está llenando un hueco que han dejado en el mercado tanto los grandes grupos como las editoriales independientes que ya están posicionadas?


P.G.Ll.: Sí, pero todavía nos falta mucho para llenar el huequito porque cuando nosotros empezamos con Tres poemas ilustrados, de Jaime Jaramillo, escogimos escritores ya reconocidos y eso quería decir que le estábamos dando espacio a quien ya lo tenía. Yo creo que en realidad vamos a hablar de ese nuevo espacio con el que los escritores y los artistas sueñan cuando saquemos una nueva colección, que será la de cuento y que empieza próximamente.


Vamos a empezar con un gran cuentista colombiano y detrás de él vendrán muchas voces jóvenes. Se trata de Eduardo Escobar, que aunque no es muy conocido como cuentista para mí es de lo más grande que tiene Colombia en el género del cuento.


M.G.: ¿En qué consiste la estrategia tanto editorial como comercial de Tragaluz editores para alcanzar y conservar una posición propia en el mercado?


P.G.Ll.: La estrategia nuestra consiste en conservar el romanticismo que nos ha hecho diferentes porque gracias a él hemos podido crear un público de seguidores de nuestro trabajo. La estrategia de Tragaluz es hacer lo que tenemos la certeza de que nadie más hace debido a su grado de dificultad. Tragaluz parte del texto y luego lo funde con la forma. Nos gusta que la gente vea nuestros títulos y diga ‘qué libro tan bonito, yo quiero leerlo y tenerlo’. Tenemos la seguridad de que esto permanecerá en el tiempo porque queremos que nuestros libros circulen de mano en mano.





M.G.: ¿El proceso de producción es tan artesanal como parece?


P.G.Ll.: Ahí hay una mezcla muy interesante. La parte interior es un proceso totalmente industrial hecho en litografía. Y las cubiertas sí se hacen mediante un proceso totalmente artesanal. La tela se importa porque en Colombia todavía no hay telas especiales para encuadernación. Para el encuadernador con el que trabajamos, que se llama Carlos Quijano y tienen un concepto muy claro que funciona bastante bien, es muy bueno disponer de este tipo de telas para hacer las cubiertas. Se trata de un proceso manual muy delicado porque estos libritos requieren que las cosas queden perfectas.


M.G.: ¿Los costes se suben mucho por tener todos estos cuidados?


P.G.Ll.: Sí se suben mucho pero no tanto por el material ni por la mano de obra sino por el tiempo que implica debido a que el proceso de producción es más demorado. Para nosotros este método de trabajo requiere estar yendo a la litografía con frecuencia. En otras editoriales mandan a impresión cinco libros al mismo tiempo y aunque nosotros también desarrollamos proyectos de manera simultánea, la producción de un libro de éstos cuando estamos en pleno proceso nos ocupa casi la totalidad de nuestro tiempo. Sí hay un incremento en los costos pero no es tan grande como la gente se imagina.


Sí queremos conservar precios normales. Nos encanta que la gente nos diga ‘queremos que nos den toda la colección’ y esa decisión la toman porque saben que manejamos precios normales y que esta colección no se va a repetir en cantidades alarmantes porque son libros que no se pueden producir en tirajes muy grandes. Nuestros tirajes son de alrededor de quinientos ejemplares. Y algunos títulos ya han tenido reimpresiones.


Somos muy conscientes de los precios y como somos amantes de los libros nos da mucha rabia enamorarnos de uno y que nos digan ‘no, vale 180.000 pesos’. Queremos que los libros estén al alcance de la gente y con los precios que manejamos la respuesta ha sido positiva.





M.G.: ¿Cuál sería su balance de la experiencia de la editorial hasta ahora?


P.G.Ll.: No podría ser mejor. Todos los que al principio estaban en contra de nosotros porque este proyecto no era negocio en este momento forman parte de la junta directiva de Tragaluz, son los más enamorados de la editorial y cada vez que les planteamos una idea bien loca nos dicen ‘sí, sigan por ahí’. Confían en que lo que hace falta es arriesgarse.


M.G.: ¿Podría adelantarnos algo con respecto a los libros y a otras publicaciones que está preparando en este momento Tragaluz editores?


P.G.Ll.: La colección de cuento empieza con Eduardo Escobar y con algo muy especial, que es la primera voz de escritores jóvenes y poco conocidos. Se trata de Rodrigo Mora, un gran escritor de cuarenta años. No hemos trabajado escritores más jóvenes de cuarenta años porque la literatura requiere maduración del proceso y oficio. Creemos que lo importante no es el libro que escribiste a los treinta sino los que venís escribiendo desde entonces.


M.G.: ¿Cómo percibe usted el estado actual del segmento de la edición independiente en Colombia?


P.G.Ll.: El momento es especial porque acaba de empezar la Red de Editores Independientes de Colombia (REIC). Tenemos precisamente la intención de unirnos todos como independientes para lograr ser más visibles y tener más presencia. Apenas se está empezando el trabajo. En todo caso yo creo que allí va a haber una depuración. En la asociación de todas estas editoriales independientes van a quedar finalmente las que son, aquellas que en ramas muy distintas tienen una oferta que vale la pena: hay literatura infantil, textos académicos o poesía. Yo creo que van a quedar muy pocas editoriales porque hay muchas que no tienen un ritmo de publicación ni la organización que requiere la edición. Porque una editorial es un trabajo en grupo y cuando las cosas se hacen a título unipersonal todo resulta un poco sospechoso.


Veo también proyectos de gente todavía muy joven que pienso que tienden a morir porque éste es un trabajo muy complejo que requiere madurez incluso en la gente que lo maneja. En fin, yo veo un ambiente bastante interesante. Las editoriales independientes en Colombia todavía somos débiles porque estamos al lado de unos gigantes que pican muy duro. Pero lentamente se está haciendo una labor y yo creo que eso ya empieza a notarse.


Transcripción: Margarita María Pérez Barón

martes 9 de junio de 2009

el booker prize según tom maschler

Yo definiría Editor como un testimonio en el que desde su experiencia personal como editor Tom Maschler da cuenta de un período interesantísimo de la edición en Inglaterra, que cubre la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX. Se trata de un libro ameno, escrito en un tono descomplicado y lleno de anécdotas que toda persona interesada en la edición o en el mundo editorial debería leer por simple curiosidad.





Durante sus años como editor Maschler publicó a grandes autores tan distintos como Roald Dahl, Doris Lessig, Salman Rushdie, Bruce Chatwin, Julian Barnes, Ian McEwan, Martin Amis, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.


En Editor Maschler le dedica un breve apartado a la historia del Booker Prize y a la manera como se asigna el premio. Con respecto al premio, del cual él es uno de los creadores, dice Maschler:


‘Con el premio ya en la mano, quedaba pensar en los detalles de la organización. Propuse contar para su administración con la National Book League, a cuyo frente se hallaba Martin Goff, que desde entonces ha defendido magníficamente el premio. Estuvimos de acuerdo en reunir un jurado de cinco personas, una de las cuales lo presidiría, y creamos un comité para elegirlas. También convinimos en que los autores habrían de ser británicos o pertenecientes a la Commonwealth. Para empezar, la cuantía del premio sería de 5.000 libras y el fallo se comunicaría con una copa en el Guildhall. Se nos ocurrió, creo que con acierto, anunciar todos los años una lista de seis autores de la que saldría el ganador, con la intención de estimular las especulaciones sobre el fallo y también para que el método beneficiara no ya a un escritor, sino a seis. El jurado celebraría tres sesiones y en la tercera, un mes antes del día D, se elegirían los finalistas y el ganador, aunque el nombre de este último se mantendría en el mayor de los secretos’.


Editor, de Tom Maschler. pág. 146

Trama editorial

Madrid, 2009


Según dice Maschler al final del apartado que le dedica al premio, ‘cuando contemplo mi carrera de editor pienso que el Booker Prize ha sido mi aportación más útil y más duradera’.




Con ocasión de la salida de Publisher, en marzo de 2005 The Guardian publicó en su sección de libros un completo perfil de Maschler que recomiendo leer.


Al tema de los premios literarios ya me he referido en estas entradas anteriores. Interesante fijarse en las diferencias existentes entre el sistema de premios literarios en los ámbitos anglosajón, francófono e hispanohablante.


Nota: las negrillas son mías.

lunes 8 de junio de 2009

flm 09 [ 4 ] / del sinodal al digital: comprender el presente, concebir y configurar el futuro

Nada más productivo y estimulante que asistir a congresos, seminarios, jornadas y foros de un sector porque éstos son un punto de encuentro para quienes desde instancias y perspectivas distintas están contribuyendo de alguna manera tanto a la comprensión de su presente como a la concepción y a la configuración de su futuro. El contacto directo con quienes asisten a este tipo de eventos —una charla de diez minutos, un café o una comida— puede ser suficiente para medir el clima de opinión frente a un tema, para identificar las distintas posiciones existentes con respecto a éste, para enterarse de iniciativas que se están gestando y, por qué no, para concebir y desarrollar nuevos proyectos que pueden salir adelante fácilmente si se juntan esfuerzos.





Por ejemplo, en Del sinodal al digital —las jornadas sobre el libro digital que organizó el Ministerio de Cultura en la Feria del Libro de Madrid— estuvieron varias de las figuras que en España actualmente juegan un papel fundamental tanto en la reflexión sobre los contenidos digitales como en distintas iniciativas relacionadas con la gestión de éstos.



Joaquín Rodríguez, autor del blog Los futuros del libro


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Javier Celaya, de Dosdoce.com


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José Antonio Millán, autor del blog Libros y bitios


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Luis Collado, de Búsqueda de libros de Google


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Luis Francisco Rodríguez y Chema García, de Publidisa


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Javier López Yánez, de Repiso libros y la Feria del Libro de Sevilla


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Pablo Odell, de Tökland


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Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez, autores de El nuevo paradigma del sector del libro y del blog Paradigma libro


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En Libros y tecnología, Paradigma libro y Tökland sus autores presentan desde distintas perspectivas los planteamientos que se hicieron en Del sinodal al digital.

jueves 4 de junio de 2009

flm 09 [ 3 ] / la promoción de la feria, de las novedades editoriales y de la lectura en el metro de madrid



Hace unas semanas comentaba un par de casos en los que el mobiliario del transporte público de Barcelona había sido utilizado para promocionar libros o actividades relacionadas con el mundo de las letras. Durante mi visita a Madrid con motivo de la Feria del Libro vi algo parecido y pude tomar fotos de algunas de las piezas que componen la campaña Libros a la calle, a la que hice referencia en la entrada "campañas de promoción en el transporte público".


Aquí van algunas imágenes de avisos promocionales de la Feria del Libro de Madrid y de las novedades de un par de sellos del Grupo Santillana, así como de una pieza de la campaña Libros a la calle:






Aviso promocional de la Feria del Libro de Madrid en la estación Avenida de América


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Piezas de la campaña Libros a la calle, en los trenes del metro de Madrid


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Aviso promocional de novedades del sello Punto de lectura en la estación Ibiza


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Aviso promocional de Nocturna, de Chuck Hogan y Guillermo del Toro (Suma de letras) en la estación Ibiza



En relación con este mismo tema, ver también la entrada sobre la campaña de promoción de novedades que hizo Flammarion durante la rentrée littéraire de 2008 en el metro de París.


Una última cosa: esta entrada estuvo a punto de ser abortada mientras recogía el material necesario para hacerla porque cuando sólo tenía la mitad de las imágenes fui abordado por el personal de seguridad de la estación Avenida de América, que me hizo saber que para tomar fotos necesitaba una autorización. Al final todo se resolvió con una mezcla de diplomacia y discreción.

miércoles 3 de junio de 2009

flm 09 [ 2 ] / la asociación de revistas culturales de españa (arce) da el salto hacia lo digital




La semana pasada la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) anunciaba la apertura de un quiosco virtual en el que venderá sus publicaciones en formato digital gracias a la firma de un convenio con Publidisa. Ayer en la Feria del Libro de Madrid el presidente de ARCEManuel Ortuño, me dio algunos detalles sobre el acuerdo y sobre lo que significa la apuesta que los miembros de la asociación han hecho por lo digital.





El paso que está dando ARCE refuerza mi intuición de que en ciertos segmentos del sector editorial español desde hace poco está teniendo lugar un cambio de actitud frente a los contenidos digitales. En el caso de ARCE  este salto hacia lo digital es particularmente pertinente y relevante por dos razones: en primer lugar, porque debido a su naturaleza los contenidos de las revistas se prestan perfectamente para ser comercializados y leídos en formato digital; y, en segundo lugar, porque les facilitará a los lectores hispanoamericanos el acceso al fondo de las revistas de ARCE que o bien muchas veces no se venden en sus países o bien son muy caras y tardan mucho en llegar allí.


Sin lugar a dudas tanto para los editores como para los lectores la disponibilidad de estas revistas en formato digital representa una forma eficaz de salvar la brecha que España y los países hispanoamericanos no han podido superar hasta ahora a pesar de que tienen una lengua compartida.


martes 2 de junio de 2009

notas sueltas [ 7 ] / libro sobre periodismo literario, los cambios en la industria editorial y los problemas de la crítica amiguista



A través de un comunicado de prensa de la filial colombiana de Santillana me enteré hace unas semanas de que Aguilar acaba de sacar en Colombia una reedición de Los periodistas literarios o el arte del reportaje personal, una antología con selección y prólogo de Norman Sims que El Áncora editores había publicado hacia 2000 y que desde hacía un tiempo estaba descatalogada. La selección de textos es bastante buena y permite aproximarse al periodismo literario a través de algunas de las figuras más representativas de este movimiento.





Después de haber publicado recientemente dos libros de Gay Talese, Aguilar se anota otro hit con esta nueva edición de Los periodistas literarios o el arte del reportaje personal en lo que parece ser un intento por dar cuenta de la manera como distintos autores estadounidenses han explorado la relación entre el periodismo y la literatura.


***


Aprovechando que coincidiremos en Madrid durante la Feria del Libro, con Pablo Odell les hemos propuesto a Manuel Gil y a Francisco Javier Jiménez sostener una conversación a propósito de los cambios que está sufriendo actualmente el sector editorial español. Concertada esta cita, ayer decidí releer El nuevo paradigma del sector del libro para hacer un repaso de los planteamientos que ManuelFrancisco Javier hacen en este libro escrito a cuatro manos y que aporta diversos elementos para comprender la evolución del sector editorial español, su estado actual y las tendencias y los fenómenos que están teniendo lugar en él.


La riqueza de El nuevo paradigma del sector del libro a la hora de dar cuenta del pasado reciente y del presente de la edición en España se deriva tanto de la experiencia transversal de ManuelFrancisco Javier en distintas instancias de la cadena de producción editorial, como del manejo por parte de éstos de una perspectiva sociológica amplia que se nutre de los planteamientos de investigadores como Zygmunt Bauman, Gilles Lipovetsky, André Schiffrin, Gilles Colleu y Joaquín Rodríguez.


Para quienes aún no han leído El nuevo paradigma del sector del libro, reproduzco a manera de abrebocas el siguiente fragmento de su introducción:


'El objeto de este estudio no es el libro, su definición o el diagnóstico de sus constantes vitales, sino el mercado del libro español. La doble condición que ostenta el libro, en tanto que valor cultural y objeto de consumo, por un lado enriquece y por otro dificulta su tratamiento y análisis. Los autores de este estudio, no obstante, somos de la creencia del valor insustituible del libro-cultura, pero no renunciamos a abordar el análisis de ciertas perspectivas del mercado editorial contando con esa otra dimensión insoslayable del libro-producto o libro-mercancía'.


A quienes estén interesados en profundizar en el tema, además de leer este estudio les recomiendo seguir el blog Paradigma libro.


***


Y para terminar, una historia sobre comentarios amiguistas que tiene varios episodios y que desde hace varios días me da vueltas en la cabeza:


1. Adriana Cantor escribe un libro de relatos llamado La dosis mortal y lo autopublica en Colombia.


2. una reconocida revista cultural llamada Número publica una elogiosa reseña de La dosis mortal.


3. una revista sobre temas culturales que se llama Arcadia también publica un comentario elogioso de La dosis mortal que ha escrito su directora.


4. Camilo Jiménez publica en el ojo en la paja una reseña en la que es bastante crítico con el libro y con la manera como procedió la autora al publicarlo.


5. en los comentarios de la entrada se arma una discusión interesante sobre toda esta historia, que se calienta cuando el autor del comentario publicado en Número reconoce que el libro de Adriana Cantor no es ninguna maravilla y que lo que él escribió no es 'un ejercicio crítico sobre una obra literaria en rigor. Tampoco es propaganda. Es un comentario cándido de alguien que conoce a la autora y que saluda de modo afectuoso su esfuerzo creativo'.




De la reseña de Camilo y de la discusión que ésta desencadenó saco varias conclusiones sobre las que quisiera llamar la atención:


1. el "error" de Adriana Cantor no consiste en autopublicar La dosis mortal, sino en no haber sometido su trabajo al escrutinio de un editor profesional que la orientara en el tratamiento de ciertos aspectos tanto argumentales como técnicos de sus relatos y en la selección de los textos que componen el libro.


2. no siempre los editores asumen el rol que menciona Camilo de sugerirles a los autores formas de resolver los problemas argumentales y técnicos de los manuscritos que someten a su consideración. Los editores muchas veces rechazan o aceptan los manuscritos que reciben una vez los han leído pero no les ofrecen a los autores un feedback con respecto a su trabajo.


3. la publicación de un comentario elogioso sobre un libro en un medio de comunicación le quita credibilidad tanto a quien lo escribe como al medio en el que aparece cuando el único criterio tenido en cuenta para publicar el comentario es el afecto que se le tiene al autor del libro y no se toma en consideración la calidad literaria de éste.


Con esta entrada vuelvo sobre la pregunta que me hice hace unos meses después de leer un texto de Margarita Valencia: ¿en nuestro medio cuáles son el lugar y el status de la crítica?


lunes 1 de junio de 2009

donde pongo el ojo... [ 73 ]




Lecturas en curso


Sin título, de Margarita Posada

Alfaguara

Bogotá, 2009


Mi recomendado de la semana


El nuevo paradigma del sector del libro, de Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez

Trama editorial

Madrid, 2008


Me llama la atención


Els papers de Pickwick

Barcelona, Calella y Girona