miércoles, 17 de diciembre de 2008

el malpensante en línea

Desde hace unos meses está en línea la nueva página Web de la revista colombiana El malpensante, donde se pueden leer íntegramente los contenidos de esta publicación a partir del número 73 —correspondiente a septiembre – octubre de 2006—. Creo que esta página Web cumple con los estándares necesarios para que visitarla sea una experiencia grata, para favorecer la lectura y para que al lector le dan ganas de volver: nada de animaciones en Flash a manera de introducción, cero frames con textos en formato de imagen, menús bien ubicados, tablas de contenidos e índices de autores organizados adecuadamente, textos completos y algunas de las fotos e ilustraciones que los acompañan en la edición impresa, una tipografía convencional y legible, la posibilidad de copiar textos e imágenes y un buen motor de búsqueda.



Los contenidos de la revista son de muy buena calidad y era una lástima que quienes por alguna razón no podemos comprarla no tuviéramos la posibilidad de acceder a éstos —pienso sobre todo en quienes no vivimos en Colombia—. Con esta página Web El malpensante gana en visibilidad porque el interés que despiertan la mayoría de sus contenidos sobrepasa con creces cualquier localismo en gran parte debido a que desde un principio esta revista se ha caracterizado por publicar a autores de primera línea a nivel internacional. Además, gracias a la página Web de El malpensante cualquier persona que pueda leer en castellano tendrá la ocasión de entender por qué en sólo doce años esta revista se ha ganado el prestigio que tiene actualmente.


¿Si pudiera comprar cada número de la revista dejaría de hacerlo porque puedo leerla en línea? No.


Soy un fan de El malpensante desde que salió su primer número en septiembre u octubre de 1996. Y el cuidado por el detalle que salta a la vista en cada uno de ellos es una de las razones que hacen que la revista me haya cautivado y que como objeto tenga para mí un valor simbólico enorme. Además, los textos no son lo único que suscita mi interés por la revista porque el material gráfico que se publica en ella también es muy bueno.


Aunque la versión en línea de El malpensante amplía el acceso a los contenidos y facilita tanto la consulta de éstos como la búsqueda de fragmentos específicos en función de necesidades puntuales, una buena parte del placer que genera la experiencia de leer esta publicación se deriva de lo que significa tener en las manos una revista en la que todo es hecho con cuidado: desde la maquetación y la impresión hasta la selección y el tratamiento de los autores, los textos, las fotos, las ilustraciones y el papel.


Como la pertinencia de los soportes depende de su capacidad de responder óptimamente a necesidades específicas de sus usuarios, creo que los lectores ganamos al tener la posibilidad de leer El malpensante tanto en papel como en Internet y que, contrario a lo que muchos piensan, esta apuesta por los contenidos abiertos en línea no necesariamente tiene por qué afectar de manera negativa las ventas de la revista.

4 comentarios:

Camilo Jiménez dijo...

Estamos subiendo poco a poco todo el contenido de la revista; vamos hacia atrás en la historia y la idea es que el número 1 (y de ahí en adelante) esté en la web en los primeros meses del próximo año.

Martín, gracias por la reseña. Espero que tu nombre vuelva a aparecer en las páginas de la revista. Y pronto. Abrazo.

martín gómez dijo...

Buenísimo saber que no son sólo los contenidos recientes los que estarán en la red y que están haciendo ese esfuerzo de ponerlos todos. Realmente vale la pena hacerlo sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de buenas cosas que hay en la historia de la revista.

En enero empiezo a trabajar en nuestros temas pendientes.

Otro abrazo.
Martín.

juandavid dijo...

leo la revista desde hace unos años y me alegró mucho ver que podía acceder al contenido en la web. !qué bueno leer eso numeros que ya no se pueden conseguir!!qué bueno que es gratis...!

gracias

martín gómez dijo...

¡Buen provecho, Juan David!

Saludos.
Martín.